La fotografía según Benjamin y Barthes

Alpha Decay edita un libro sobre las relaciones de los dos autores con la fotografía

Si Walter Benjamin y Roland Barthes son dos de las figuras más relevantes del pasado siglo son, en medida crucial, debido a la propuesta de pensamiento para entender la fotografía y la relación de pensamiento con ella desde que esta existe.

Fotografía de la exposición "Familiy of a Man" 1955
Fotografía de la exposición «Family of a Man» 1955

Alpha Decay edita el libro de Kathrin Yacavone «Benjamin, Barthes y la singularidad de la fotografía» en la que la autora traza hilos conductores entre los pensamientos de ambos personajes para llegar a situaciones e ideas que se dan en los trabajos de ambos al respecto de aspectos concretos y generales de la fotografía.

Lewis Payne antes de ser ejecutado, fotografiado por Alexander Gardner (1965)
Lewis Payne antes de ser ejecutado, fotografiado por Alexander Gardner (1965)

Fuera aparte de lo deliciosa que resulta su lectura, el libro enlaza algunas de las ideas más representativas de Benjamin y Barthes, que tuvieron preocupaciones estéticas parejas. Sobre todo las relacionadas con la memoria y el recuerdo, en cómo se conciben estos al respecto de las fotografías, lo que éstas significan para el mantenimiento de dicha memoria y cómo interactúa nuestra manera de recordar. Sus obras plantean abordar la fotografía desde un estadio sociocultural, algo que pocos autores habían hecho entonces. No sorprende que las conclusiones, matizadas y ordenadas por Yacayone, sean lo suficientemente cercanas en forma y fondo.

Fotografía de Kafka en su infancia (1888)
Fotografía de Kafka en su infancia (1888)

La infancia, las fotografías familiares, los referentes y las singularidades visuales son algunos de los hitos que la fotografía que recorre el libro. La autora, incluso, dispone las cuestiones que abarca sobre los dos autores contextualizándolas hoy, en la era de la digitalización, y sitúa el fenómeno de ambos autores en un espacio y un tiempo concretos, pero que, como fenomenología, trasciende formatos dejándose o matizando cosas por el camino.

Para más información sobre el libro, pueden acudir aquí.

2 Comentarios

  1. Lo realmente fascinante, e inquietante, es que no sólo forman parte de nuestros recuerdos las fotografías familiares sino que también determinadas fotos son unos iconos en nuestras vidas y forman parte de nuestro imaginario. Al ver la foto del participante en la conspiración contra Lincoln me he dado cuenta de que me es propia. Al final no sabes si has vivido o no realmente lo que ves en la fotografía. Las fotografías tienen una enorme potencia intrínseca; creo que depende del hecho de que, entre otras muchas cosas, son momentos congelados.
    Nuestros recuerdos, que se van modificando con el tiempo, dependen de las fotografías y un recuerdo puede cambiar con una nueva mirada a la fotografía concreta.

    • Hola, Joaquín:
      Es un tema que nos ha fascinado desde siempre, y a mí particularmente también. He visto de cerca la transformación de la memoria y cómo ésta revuelve los recuerdos en su favor cuando la fotografía se convierte en una constante a la que acudir de forma mental.

      Me refiero a que lo he visto de cerca porque tengo la sensación de que mi padre, muerto hace quince años, acude a mis recuerdos no como mi cerebro los registrase entonces, sino como las fotografías de mi familia lo recogió y nos lo lleva mostrando desde entonces. Es algo a lo que le he dado vueltas muchas veces.

      Maurice Halbwachs decía que la memoria trabaja internamente en un proceso de constante cambio, que no hay nada inmutable en ella y se parece poco a una imagen «fija y nítida» siendo el contexto social el que apoya y la refuerza y en algunas ocasiones reformula nuestros recuerdos a través de una serie de enlaces entre las personas. Es como si nuestra memoria recordara a través de fotografías que se «revelan» a nuestra conciencia a través de la información recogida entre todos los que nos rodean (casi más que la que nosotros mismos grabamos en él).

      Hay mucho donde extenderse en este tema, desde la inducción de recuerdos falsos con estos procedimientos hasta incluso la suplantación de realidades manipulando el orden de acceso y de «revelado» de nuestro cerebro.
      Es, desde luego, un tema fascinante, al que seguro que vamos a volver a acudir en cuanto podamos.

      Gracias por leernos y por comentarnos, amigo Joaquín.
      Un fuerte abrazo.

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