Richard Billingham: Zoo

Panda 2005, © Richard Billingham
La muestra de Richard Billingham que se expone en el espacio "La Fábrica Galería" desde el seis de septiembre, se compone de cinco fotografías y dos vídeos donde –según sus representantes– el artista británico captura las complejidades de la relación entre los animales cautivos en los zoológicos y la mirada del público.
El corpus de obra "Zoo" fue realizado en parques de Reino Unido, Europa y Sudamérica y explora el impacto de los espacios limitados sobre el comportamiento animal

Siempre según los representantes citados del autor, el componente autobiográfico de la obra de Billingham está presente en un proyecto que parte del recuerdo de sus visitas al zoo de Dudley en su infancia, así como por las fotografías y postales relacionadas con estos viajes, encontradas en un álbum familiar

Tras la repentina muerte de su madre en 2004, Richard Billingham (Cradley Heath, West Midlands, Inglaterra, 1970) tuvo la responsabilidad de limpiar el piso vacío. Entre los pocos objetos que guardó para sí mismo estaban los álbumes de fotos familiares. Un repertorio de recuerdos, viajes, lo incidental y lo olvidado. Entre fotografías extrañas y olvidadas de Richard y su hermano, tomadas por su madre, había postales y fotografías de leones y tigres, realizadas en el zoológico de Dudley, en el West Midlands inglés, en los años 70.

Billingham describe las fotografías de su madre como “muy infantiles”. Son imágenes borrosas y muy inseguras, tomadas, en su mayoría con cámaras muy simples, para película de los formatos "Pocket" 110 y 126. El espacio ocupado por los animales en cada toma es casi fortuito. Algunas de estas fotografías fueron enmarcadas y colgadas en las paredes del salón. Cuando pensó en esto, se dio cuenta de que “al visitar a mi madre antes de morir, no les había prestado atención. Parecían tener más significado ahora que el piso estaba vacío”: Encontrarse con estas fotografías le recordó algo que había sido olvidado: ese extraño encuentro entre la sensación de estar maravillado y la banalidad actual. Más aún, se dio cuenta de que no había observado seriamente las fotografías familiares dentro del contexto de su propio trabajo con anterioridad. Estos trabajos sugieren la pregunta: “¿qué traemos con nosotros cuando nos encontramos con animales de zoológico?”. ¿Un deseo por lo exótico, fantasías de poder y control, un deseo de encuentros imposibles?


Mandriles, 2005 © Richard Billingham

En el trabajo de Billingham los encuentros con los animales son incómodos. Experimentamos una poderosa sensación de encierro. Las imágenes que uno puede anticipar dentro del contexto del zoológico están frustradas. Los animales en el zoológico, por ejemplo, no necesitan buscar comida, quedando así con largos períodos de tiempo que deben llenar. El aburrimiento y la disrupción de su orden social natural, crea aberraciones en sus comportamientos naturales y su comportamiento social es, por lo tanto, visible, y a veces angustiosamente, hiperactivo.

Como observadores humanos somos sensibles a las manifestaciones visuales de estos comportamientos, porque somos capaces de asociarlo con manifestaciones de la ansiedad, agresión y estrés que reconocemos en la vida urbana.

Son los trabajos en vídeo, en particular, los que reflejan la proximidad esencial entre los comportamientos de humanos y animales en ambientes confinados. Se ha propuesto, por ejemplo, que el movimiento estereotípico (común a todos los seres confinados, ya sean humanos o animales), pueden “facilitar la producción de una secreción hormonal que reduce la ansiedad”. Esta observación ha sido aplicada igualmente a habitantes de prisiones y zoológicos.

Nuestra relación con el reino animal es, como se ve en las pinturas rupestres, sujeto de las primeras formas de expresión visual. Desde la antigüedad esta tradición ha continuado creciendo, con muchos artistas y, más recientemente fotógrafos, volviendo su atención hacia los animales, ya sea cautivos, domesticados o en libertad, haciendo a veces paralelismos con el comportamiento de los seres humanos.

Las fotografías de gran formato definen el lugar que habitan los animales, en la realidad así como en el concepto cultural. Lo que demuestran es una serie de escenarios elaborados donde una amplia variedad de criaturas, mayormente nacidas en cautividad, representan los mismos papeles que sus homólogos en libertad, en un ambiente creado por el hombre, donde el público puede observar, de manera segura, cómo se exhiben para nuestro entretenimiento.


Panda, 2005 © Richard Billingham

Una vez inmerso en el desarrollo de estos trabajos en vídeo, Billingham reduce la proximidad de la cámara al cerramiento y empieza a usar una cámara de formato medio para considerar la composición del encierro de la figura dentro de un encuadre tridimensional. Estas imágenes fotográficas refuerzan el hecho de que es el campo de visión humano el que marca los parámetros del encierro animal. El efecto de la combinación de las fotografías y vídeos no es clínico ni desapasionado, si no más bien uno de empatía. Si se pudiese hacer un paralelismo con el comportamiento humano, debería quizás hacerse con el mismo artista, siempre obligado a hacer, para el consumo del público, una exhibición de sus más profundas preocupaciones. Simultáneamente a la exposición en la Fábrica Galería Billingham concluye una exposición itinerante de la misma serie Zoo en la Wolverhampton Art Gallery (15 de septiembre- 10 de noviembre).

Uno de los autores más destacados de la escena británica

Richard Billingham está considerado junto con Damien Hirst, Gary Hume, Douglas Gordon, Sarah Lucas y Paul Graham, como uno de los máximos representantes de los llamados Young British Art  (Jóvenes Artistas Británicos). Sus primeros trabajos de fotografía autobiográficos de 1989 se concentraban mayoritariamente en su familia. Estas fotografías obtuvieron rápidamente un extraordinario reconocimiento internacional en cuanto se presentaron en un gran número de exposiciones organizadas en Europa y América.

En 1997, los trabajos de Billingham formaron parte de la exposición "Sensation en la Royal Academy", en Londres (1997), que lo convirtió en uno de los representantes más conocidos de los YBA. Luego siguieron exposiciones individuales celebradas, entre otras ciudades, en Nueva York (1997), Londres (1998), Roma (1999), Birmingham (2000), Dublín (2002), Budapest y Londres (2003), Bruselas (2004) y Londres y Madrid (2205), además de exposiciones colectivas, como Full House – Junge Britische Kunsten el Kunstmuseum Wolfsburg, Alemania (1996/1997) o la Biennale de Venecia (2001). En 1997, ganó el Citybank Private Bank Photography Prize y en el año 2001 fue nominado para el Turner Prize.

El horario de La Fábrica Galería. C/Alameda, 9 28014 Madrid,  es de martes a sábado de 11.00 a 14.00h. y de 16.30 a 20.30h.

Del 6 de septiembre al 10 de octubre 


Gorila, 2005 © Richard Billingham
       

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