Andrea Robbins (Boston,1963) y Max Becher (Düsseldorf, 1964) son dos artistas que han venido utilizando la fotografía como medio de expresión de su arte, como método para analizar lo que les rodea y ofrecer un punto de vista cuando menos crítico a través de la metáfora. Su interés por las tradiciones, por la vida rural y por los más desfavorecidos se ven reflejados en la muestra “Desplazamientos”, que alberga la Fundación ICO en Madrid hasta el día 1 de Septiembre, dentro de la sección principal de PhotoEspaña 2016.

No sólo se trata de mostrar al ser humano, sino también la influencia de éste mismo en el paisaje que nos rodea. Y es que el ser humano, a lo largo de la historia, ha tendido a imitar a sus iguales, aunque nos pese. La innovación es cada día más decadente. Dejando a un lado los prejuicios, sabiendo que lo que vemos es tan real como lo original, y estableciendo una denuncia social de las desigualdades a lo largo del planeta, esta exposición debe ser disfrutada con la paciencia y el análisis que merece.

Andrea Robbins and Max Becher, 770: Original 770, Eastern Parkway Brooklyn, New York (USA), 2005-2014. © Andrea Robbins and Max Becher
Andrea Robbins and Max Becher, 770: Original 770, Eastern Parkway Brooklyn, New York (USA), 2005-2014. © Andrea Robbins and Max Becher

Por eso no es de extrañar que esta muestra, muy adecuadamente distribuida a lo largo de dos pisos y con una iluminación óptima para el visionado de las imágenes, empiece con una muestra de las muchas “copias” que hace el ser humano sobre sí mismo, en este caso, a niveles arquitectónicos.

Al entrar en la primera sala nos encontramos con una serie de imágenes bastante parecidas entre sí. Se trata de edificios de estilo neogótico, con inscripciones hebreas en la fachada, que parecen pertenecer a una misma zona del mundo. Pero, una vez nos informamos sobre de lo que se trata en realidad, descubrimos que sólo una de las imágenes pertenece a un edificio original, sito en Brooklyn, que pasó de ser una clínica a la sede central de un grupo judío, en concreto, los Lubavitch. Debido a que éstos son unos de los grupos más numerosos y repartidos a lo largo del planeta y en forma de agradecimiento por su levantamiento, el rabino Yoseph Yitzchak Scheerson decidió llevar esta forma arquitectónica a lo largo del mundo, repitiendo los patrones de construcción en países tales como Israel, Argentina, Australia, Canadá o Italia.

La primera sala alberga la colección «770». Foto: ©Mario Sánchez

Avanzando por la sala, la segunda muestra nos lleva también a más “desplazamientos”. Esta vez se trata de imágenes que, si no supiéramos de dónde provienen, bien podríamos visualizar como autóctonas y originales en lugar de copias. Dos series: “The East West”, que muestra cómo la occidentalización de las construcciones en China ha sido excepcionalmente notoria, recreando prácticamente a la perfección ciudades tales como París, o pueblos de las montañas germanas, y, por otro lado, “Venice, Las Vegas”, protagonizadas por los paisajes de la Venecia artificial que han creado en EEUU para un casino en Las Vegas. Acanalada, serpenteante y exultantemente bella, incluso para alguien familiarizado con la ciudad italiana sería difícil notar las diferencias entre una y otra.

Andrea Robbins and Max Becher, Venice, Las Vegas: #3, 2010-2011. © Andrea Robbins and Max Becher
Andrea Robbins and Max Becher, Venice, Las Vegas: #3, 2010-2011. © Andrea Robbins and Max Becher

Un pequeño pasillo con una rampa nos conduce al segundo piso de la exposición. Pero mientras subimos este pasillo, gracias al bien aprovechado espacio de la sala, admiramos la serie “The Exile Brands”, que repasa la fabricación de multitud de marcas cubanas de cigarros. Existen dos versiones de las mismas, que se contraponen en las imágenes: una fabricada en Cuba y otra elaborada fuera de la isla por exiliados cubanos residentes en EEUU. Una forma de representar el drama de los exilios, y de lo que suponen el embargo estadounidense y el marcado rechazo al gobierno cubano por parte de los exiliados.

Al llegar a la segunda planta, percibimos que la distribución de las series cambia. Diferenciamos hasta cuatro pequeños pasillos con una serie a cada lado, y el primero de todos ellos alberga en su parte izquierda la serie “Figures”, que contrapone ediciones de figuras de Star Wars de 1979 con las versiones reeditadas de 1997. Una forma de evaluar el cambio en la fabricación y la mejora en la manufactura humana. En el lado derecho, las imágenes parecen mostrar escenas de westerns dignas del mismísimo John Ford. Pero, jugando con el dualismo entre la copia y lo auténtico, la serie “Almería” nos muestra esas maravillosas localizaciones del sur de España que tanto se utilizaron durante las décadas de los 60 y los 70 en los apodados “Spaghetti Western”. Este engaño geográfico se acentuaba aún más al hacer que muchas de las historias tuvieran lugar cerca de la frontera mexicana, devolviendo así a España la imagen de la América hispana.

Público admirando la serie "Almería". Foto: ©Mario Sánchez
Serie «Almería». Foto: ©Mario Sánchez

Una de las series más importantes de la pareja de fotógrafos es “German Indians”, que recoge un nuevo desplazamiento, esta vez cultural. Tanto es así que la serie muestra una recopilación de imágenes de alemanes que, los fines de semana, se disfrazan de indios y estudian y preservan su cultura. Todo esto viene a raíz del escritor Karl May, famoso autor alemán que escribió más de 80 novelas sobre el oeste americano sin haberlo visto nunca. Encandiló con sus novelas a millones de personas, que se convirtieron en aficionados a la cultura india. Tanto es así que ahora, en Radebeul (Alemania), localidad natal de May, se congregan en el día de su cumpleaños multitud de alemanes vestidos como nativos indios, para ejercer actividades propias a su cultura e incluso hablar su idioma. Cualquiera puede ser quien quiera, da igual la localización geográfica.

Andrea Robbins and Max Becher, German Indians: Three Men, Rabedeul (near Dresden), Germany, 1997-1998. © Andrea Robbins and Max Becher
Andrea Robbins and Max Becher, German Indians: Three Men, Rabedeul (near Dresden), Germany, 1997-1998. © Andrea Robbins and Max Becher

Perpendicular a esta serie de imágenes nos encontramos con “Global Village”, una recopilación de fotografías que parecen estar hechas en los barrios más marginales de Asia, Latinoamérica y La India y que recogen la miseria en la que se vive en estos pueblos. Pero, una vez más, la triquiñuela de Robbins y Becher es que estas imágenes no están hechas en estos lugares, sino que se trata de un parque temático sobre la pobreza situado en Georgia, EEUU. Cabe destacar que este lugar instruye a sus visitantes sobre las condiciones de vida en esas comunidades y sobre cómo pueden ellos ayudar personalmente.

Andrea Robbins and Max Becher, Global Village: Church Interior, Americus, Georgia (USA), 2003-2005.© Andrea Robbins and Max Becher
Andrea Robbins and Max Becher, Global Village: Church Interior, Americus, Georgia (USA), 2003-2005.© Andrea Robbins and Max Becher

Continuando con la “deslocalización” de los paisajes de la muestra y del juego “original-copia” que nos propone la pareja de fotógrafos, en la serie “Bavarian By Law”, nos muestran un pueblo originalmente maderero del estado de Washington que, tras un periodo de declive económico, decidió convertirse en bávaro y acoger sus costumbres para atraer al turismo. Después, la serie “Colonial Remains” habla de los vestigios del colonialismo alemán en Namibia. Entre 1884 y 1916, Namibia fue una de las cuatro colonias alemanas en África. Pese a la oposición local, los colonos se apropiaron de las mejores tierras agrícolas, explotaron sus recursos minerales y trataron de crear una pequeña Alemania en el corazón del continente africano. Tras la derrota alemana en la PGM, Sudáfrica tomó el mandato del territorio, aunque muchos de aquellos alemanes se quedaron allí, beneficiándose del sistema del apartheid. No sólo tratan el tema de la occidentalización y globalización africana, sino que denuncian la dificultad del pueblo de Namibia para revertir las situaciones racistas, apostando así por la redefinición de la identidad nacional. Aún así, podemos ver esos vestigios del colonialismo alemán en los edificios construidos, o incluso en los ropajes propios de festividades que portan las personas autóctonas de la zona. Destacable es también el “transporte” de la cultura sureña americana hacia todos los estados del país gracias a la cadena de restaurantes Cracker Barrell Old Country, que posee más de 600 locales distribuidos a lo largo de 42 estados, y que Robbins y Becher nos muestran en su serie “Cracker Barrell”.

Distribución de las series «Bavarian by law» y «Colonial Remains». Foto: ©Mario Sánchez

Por último, la serie que más espacio ocupa en la exposición y que, por tanto, se considera más importante y representativa con respecto al mensaje que la muestra quiere lanzar es “Black Cowboys”, en la que se recoge el problema del racismo y el desamparo de los cowboys negros. Mezclando la cultura del oeste y cambiando la música country por el soul y el hip-hop, Robbins y Becher establecen como dentro de la norma lo que por momentos estuvo fuera. La imagen que tenemos del cowboy clásico, blanco de piel, a lomos de un caballo poderoso, no se corresponde totalmente con la realidad vivida en EEUU. Tanto es así que hasta un tercio de los cowboys en el S. XIX eran de color, pero tanto el cine como los prejuicios raciales no nos han hecho conocer esta parte de la realidad. Dentro de la serie, diferenciamos a su vez siete recopilaciones diferentes, que van desde el retrato a caballo y las caravanas pasando por el bull dogging o la doma de reses.

Andrea Robbins and Max Becher, Black Cowboys: Rider III, Laday’s Arena, Lovelady, Texas (USA), 2008-2016. © Andrea Robbins and Max Becher
Andrea Robbins and Max Becher, Black Cowboys: Rider III, Laday’s Arena, Lovelady, Texas (USA), 2008-2016. © Andrea Robbins and Max Becher

La muestra estará disponible en el edificio de la Fundación ICO hasta el 1 de Septiembre, con entrada gratuita para todos los públicos.

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