La violencia causada por la tenencia de armas de fuego y su fácil obtención acarrea grandes problemas sociales en países como EE.UU. Tras experiencias pasadas como los ataques de Columbine o Dylan Roof –más conocido como “El Asesino de Charleston”–, la sociedad americana mantiene sus dudas sobre si la tenencia de armas y la libertad de comercio de las mismas son lícitas en un país con una trayectoria de violencia como la suya.

Los datos son más que esclarecedores. Tenemos noticias diarias de muertes en EE.UU. causadas por armas de fuego, y parece que el número de víctimas no hace otra cosa que crecer a medida que pasa el tiempo. Prejuicios raciales, debilidades mentales de los agresores y ajustes de cuentas son los motivos mayoritarios de estos ataques. Y el legado educacional que se está dejando a las generaciones venideras provoca una sensación confusa, sobre todo después de los últimos resultados electorales. Ya conocemos el caso del que fuera presidente de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) Charlton Heston, o el de personajes influyentes en la política como Sarah Palin o el propio Donald Trump, que han apoyado públicamente la tenencia de armas para uso lúdico o como defensa personal.

Sara fue alcanzada por una bala en la frente disparada por un asaltador, que posteriormente la secuestró, violó e hizo que se arrodillara mientras el agresor decidía si ejecutarla o no. Ocurrió en Kenner, Louisiana, en 1994. © Kathy Shorr
Sara fue alcanzada por una bala en la frente disparada por un asaltador, que posteriormente la secuestró, violó e hizo que se arrodillara mientras el agresor decidía si ejecutarla o no. Ocurrió en Kenner, Louisiana, en 1994. © Kathy Shorr

Pero la sociedad americana aún guarda cierto recelo, y el apoyo hacia leyes más responsables con el uso de armas crece al mismo ritmo que la violencia. Desde el punto de vista cultural, muchos son los artistas que se han postulado en contra de las leyes actuales. Alec Baldwin, Drake o David Duchovny –entre otros muchos– se han autoproclamado en contra de la posesión de armas, argumentando que el sencillo acceso a las mismas facilita la posibilidad de que haya cada vez más agresiones.

Desde la fotografía, es la americana Kathy Shorr quien, con su proyecto “Shot“, que retrata a víctimas de violencia por armas de fuego, quien denuncia esta realidad. El objetivo de este proyecto es dar visibilidad a estas víctimas, a menudo silenciadas por lo traumático de la experiencia y que en pocas ocasiones consiguen romper esa barrera que les permita contar su historia. La idea es retratar el amplio abanico de tipos de persona que han sido afectadas por este problema sin importar su grupo social, hasta haber conseguido testimonios de 101 individuos de diferentes localizaciones de EE.UU.

Durante su primer año en la Universidad de Washington, Scott trabajó a tiempo parcial en una tienda de discos. Tres ladrones entraron en la tienda y uno de ellos gritó algo. Cuando se volvió hacia el hombre, el ladrón disparó, golpeándolo en el abdomen. Ahora es obispo episcopal de Utah. Ocurrió en Tacoma, Washington, en 1972. © Kathy Shorr
Durante su primer año en la Universidad de Washington, Scott trabajó a tiempo parcial en una tienda de discos. Tres ladrones entraron en la tienda y uno de ellos gritó algo. Cuando se volvió hacia el hombre, el ladrón disparó, golpeándolo en el abdomen. Ahora es obispo episcopal de Utah. Ocurrió en Tacoma, Washington, en 1972. © Kathy Shorr

Entrevistamos a Kathy Shorr, autora del proyecto “Shot”, que nos dará su opinión acerca de este problema social en EEUU.

Albedo Media – Conocemos tu trabajo como orientadora educacional. ¿Te ha ayudado esto a saber cómo tratar a los retratados en “Shot”?

Kathy Shorr – En todo el trabajo que hago, siempre tengo presente la importancia de tratar a la gente respetuosamente. Antes de hacer cualquier retrato, siempre me siento a hablar con la persona a la que fotografiaré. Para “Shot”, la conversación media duraba entre media hora y una hora, aunque con alguno mantuve conversaciones de hasta tres horas antes de hacer la sesión. Para mí, hacer una buena fotografía supone que tanto el sujeto como yo misma debemos sentirnos cómodos el uno con el otro. En “Shot” la gente estaba compartiendo un momento muy estresante de sus vidas y, en muchos casos, exponiendo sus cicatrices ante mí. La intimidad de nuestros encuentros no habría sido posible sin confianza.

Chris fue alcanzado hasta cuatro veces por disparos de bala cuando un conocido del barrio intentaba robarle. Perdió una pierna en el tiroteo. Ocurrió en Newcastle, Delaware, en 2015. © Kathy Shorr
Chris fue alcanzado hasta cuatro veces por disparos de bala cuando un conocido del barrio intentaba robarle. Perdió una pierna en el tiroteo. Ocurrió en Newcastle, Delaware, en 2015. © Kathy Shorr

Albedo Media – Una persona muere cada 16 minutos en EE.UU. a causa de violencia con armas de fuego. ¿Qué importancia tiene para ti darle visibilidad a un problema social como éste en tu proyecto?

Kathy Shorr – Ser disparado es un concepto muy abstracto. Yo quería hacerlo una realidad palpable, para que la gente vea quién ha recibido un balazo y qué puede suponer eso en sus vidas. Quise enseñar todos los tipos diferentes de americanos, de todas las razas, etnias y edades desde los 8 a los 80 años. Los poseedores de armas, incluido un miembro de la NRA son supervivientes en el proyecto. Shot no quiere ser el motivo de una división, cualquiera puede ser afectado por la violencia de armas de fuego. Quería que la gente empezase a hablar de ello en vez de posicionarse y hablar entre ellos. El compromiso es necesario desde las dos perspectivas. EE.UU.es un país muy grande y hay muchos poseedores de armas de fuego responsables que cazan a diario debido a la ruralidad de sus vidas. De hecho, la mayoría de estos dueños quieren que se cambien las leyes a unas más concienciadas y responsables.

Albedo Media – Los retratos están ubicados en el lugar original donde los retratados fueron disparados. ¿Ha servido esto de catarsis para ellos?

Kathy Shorr – Sentí que, si alguien no era capaz de identificar a cada uno de los 101 supervivientes como alguien igual que ellos, quizá si fueran capaces de identificar el lugar donde fueron tiroteados. Si no eres capaz de identificar al sheriff afroamericano que reside en Dallas o a su mujer, madre de siete hijos, quizá seas capaz de identificar el hecho de que su marido fue disparado en el parking de Walmart porque quizá conozcas Walmart y vayas allí a comprar. La mayoría de localizaciones son banales y bastante normales, de las que todos visitamos frecuentemente: el gimnasio, la iglesia, centros comerciales, calles del barrio, cines, etc. Mucha gente del proyecto fue disparada en su coche o en su casa. Fue una experiencia catártica para la mayoría de los supervivientes que volvieron al lugar del tiroteo… Una vuelta atrás en el tiempo y un momento de empoderamiento personal.

La primera vez que dispararon a Isiah, le impactaron tres veces, una de ellas en el pecho. Un grupo de desconocidos se había acercado a su coche y empezó a disparar. El segundo incidente resultó de una disputa entre dos grupos en un club. Salía del club y vio algunos de los hombres discutiendo en un coche. Diciéndole a su cita que volviera al interior, comenzó a alejarse y le dispararon en el brazo. Ocurrió en Milwaukee, Wisconsin, en 2014 y 2015. © Kathy Shorr
La primera vez que dispararon a Isiah, le impactaron tres veces, una de ellas en el pecho. Un grupo de desconocidos se había acercado a su coche y empezó a disparar. El segundo incidente resultó de una disputa entre dos grupos en un club. Salía del club y vio algunos de los hombres discutiendo en un coche. Diciéndole a su cita que volviera al interior, comenzó a alejarse y le dispararon en el brazo. Ocurrió en Milwaukee, Wisconsin, en 2014 y 2015. © Kathy Shorr

Albedo Media – ¿Qué ha supuesto “Shot” en tu manera de mirar la sociedad?

Kathy Shorr – Puedo verlo desde una perspectiva muy positiva, pero también negativa. Negativamente, hay mucha gente desequilibrada en el mundo que, debido a problemas emocionales como la ira, los celos, el odio u otros problemas como la adicción a las drogas no piensan en las consecuencias de coger un arma e intentar acabar con la vida de alguien. En los casos de violencia doméstica –el 20% del proyecto son casos de este tipo– la gente hace esto a la persona a la que han amado, o a la que todavía aman. Ellos también tiran a matar, ya que muchos de estos supervivientes recibieron impactos en la cabeza y en el torso. Algunos incluso delante de sus hijos –¿qué tipo de persona es capaz de hacer esto?– pero lo que más asusta de todo es que estas personas parecen completamente normales, como tú o como yo.

Positivamente, la gente que conocí haciendo “Shot” son las más inspiradoras que jamás he conocido. Son héroes, auténticos héroes. Las personas a las que le han pasado cosas tan horribles luchan por salir adelante. Son seres humanos fuertes, valientes y con conciencia social. Cuando acababa de hablar con ellos, agradecía haber escuchado sus historias y el hecho de haberles conocido. También me sentí increíblemente motivada para contar su historia y asegurarme de que acabaría el proyecto para darles voz. Cuando me doy cuenta de la fortaleza de estos 101 supervivientes, veo que el bien siempre triunfará por encima del mal.

De pie con un grupo de amigos fuera de su escuela secundaria, Karina se convirtió en la víctima involuntaria de un tiroteo impulsado por la venganza de pandillas. Tenía 16 años. Ocurrió en Aurora, Colorado, en 2010. © Kathy Shorr
De pie con un grupo de amigos fuera de su escuela secundaria, Karina se convirtió en la víctima involuntaria de un tiroteo impulsado por la venganza de pandillas. Tenía 16 años. Ocurrió en Aurora, Colorado, en 2010. © Kathy Shorr

“Shot” puede ser visionado en la web oficial del proyecto, y el próximo 4 de abril se editará un fotolibro con el proyecto completo y las historias personales de cada uno de los retratados, que podrá adquirirse online en la propia web del proyecto o en este enlace.

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