Una luz dura, sin compasión

El próximo Miércoles 6 de Abril, abrirá al público una exposición retrospectiva del movimiento de la fotografía obrera en el Museo Reina Sofía. Con una cuantía superior a los 1000 trabajos expuestos, entre fotografías, revistas, libros y películas, muchos de ellos originales de época y al margen de su función antológica, la muestra insiste en la relación indisoluble entre la imagen, el mundo social y el panorama político del  periodo de entreguerras, mostrando un movimiento fotográfico pretérito al inicio «dogmático» de la fotografía documental al que tanto aportó.

En contestación a la canónica «Nueva Visión» de los años veinte, al concepto de autor único y legítimo, se interponen las múltiples autorías, muchas veces anónimas, del mundo obrero, armando sus imágenes, como herramienta bien engrasada, con un discurso visual revolucionario y contestatario.

La exposición se estratifica según la cronología y geografía de los diferentes impulsos fundacionales del movimiento obrero y por ende sus recorridos y tendencias fotográficas.

 


Amplia presencia documental, carteles, revistas, etc, en la exposición.

Alemania y Unión Soviética

La primera parte centra la mirada en la Alemania y Unión Soviética de la franja de los años 1926 y 1932. En 1926, la revista AIZ (Arbeiter Illustrierte Zeitung) realiza su famosa convocatoria abierto a todo tipo de fotógrafos (profesionales o no) en busca de fotoreporteros capaces de captar la esencia de la vida cotidiana del proletario y mostrarla sin edulcorantes.

 


Algunas de la portadas originales de AIZ, presentes en la muestra

En contra de la hegemonía visual de la burguesía, evita, en palabras de Jorge Ribalta, comisario de la exposición ; “el puro efecto visual en favor de una concepción de la fotografía como «arma» para la reconstrucción socialista de la realidad y abogaba por una práctica coordinada entre los foto-reporteros profesionales y el movimiento de los foto-corresponsales amateur»

Nombres tan conocidos como Eugen Heilig o John Heartfield entre muchas otras aportaciones, forman parte de este primer bloque expositivo.

 

Europa y Norteamérica

La transferencia de este primer impulso se extenderá pronto al resto de Europa y algo más tarde a parte de Norteamérica, como bien ejemplifica este segundo bloque de la exposición.

Fundada en 1930, la Worker Film and Photo League de Estado Unidos o la organización francesa de los Amateur Photographes Ouviers ( APO) y muchas revistas ilustradas del mismo corte y estética que AIZ dan buena cuenta de esta pregnacia internacional.

Tras la caída de la República de Weimar, después del primer plan quinquenal de la URSS, se desplaza el movimiento revolucionario hacía otras áreas europeas, fotógrafos húngaros, checos, eslovenos, suizos, etc, como Kata Kálmán, Oldrich Straka, Irena Bluhova o posteriormente referencias de la Photo League americana, como Paul Strand o Tina Modotti.

El caso Español

Siguiendo el recorrido museográfico previsto, la muestra nos ubica a nivel nacional, recorriendo alguna de las experiencias en el Frente Popular y por extensión la Guerra Civil española.

A tener en cuenta que a diferencia de otros países, no existió un movimiento obrero definido y de hecho la visión de España de estos años es siempre mediada a través de ojos foráneos, son muchos los reporteros extranjeros que realizaron importantes trabajos en la zona.

Se podrán ver obras de grandes fotógrafos documentales como Gerda Taro, Robert Capa, Chim, Henri Cartier-Bresson, Agustí Centelles, entre otros muchos.

 

Una luz dura, sin compasión.
El movimiento de la Fotografía Obrera. 1926 – 1939.
Exposición visble en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía – Edificio Sabatini, 3º planta – del 6 de Abril al 22 de Agosto de 2011.
       

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