Vida, Origen y Multiverso (III)

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Actualizado – Como nuestros lectores habrán ya podido deducir en los anteriores artículos, la base del proyecto consiste fundamentalmente en buscar localizaciones en las que posicionar un espejo de un metro cuadrado. De encontrar lugares relacionados científicamente con ambientes extremos o interesantes por su biodiversidad e influencia en la evolución de la vida, aunando además la fuerza estética y visual del sitio. Equilibrio entre ciencia y arte.

Dando indicaciones a David de dónde colocar el espejo, el día que nos acompañó a trabajar en terreno. © Cristina Moreno de Acevedo.
Imagen final. © Fernando Marcos.


Una vez encontrado el lugar, detrás del espejo hay siempre una persona que lo inclina hacia arriba y hacia abajo, ayudándome a encontrar de esa manera el reflejo deseado. Ese reflejo puede dar como resultado final, una imagen en la que el espejo aparezca casi camuflado e inexistente,  o bien reflejar un paisaje completamente distinto al fotografiado. Metáfora todo ello de los “multiversos”.

Realizamos además bastantes tomas y videos relacionados, que documentan cómo se hizo, pues la experiencia me ha mostrado que muchas personas al ver las fotos finales, llegan a creer que es simplemente manipulación digital. Todo ello además, es fundamental para la documentación del proyecto en sí.

                                                           
 Cristina posando con mucho cuidado el espejo, sobre la gruesa capa de vegetación que recubre la dura y milenaria lava, imposible de ver.   © Fernando Marcos

Equipo fotográfico

Los amantes de la fotografía que están leyendo este artículo saben lo difícil que es elegir el equipo fotográfico que uno se llevaría a un viaje así, ¡te apetece llevártelo todo!

 Fílmico y digital, convivencia perfecta. © Fernando Marcos.

Para realizar las tomas fotográficas “finales” elegí mi equipo de formato medio digital que, aunque pesado y voluminoso,  dispone de un captador mucho más grande lo cual incide positivamente sobre la profundidad de la foto, el bokeh y la relación de planos. Las fotografías parecen más naturales y menos planas que con formatos menores. El elevado número de píxeles sin duda ayuda a realizar algún pequeño recorte o  ajustar un horizonte inclinado,  pero no creo que sea un factor tan relevante a la hora de elegir un equipo, opinión muy discutible, ¡claro!

El cuerpo de esta cámara y el objetivo empleado están aislados ante las inclemencias climatológicas, agua, polvo, etc. Requisito imprescindible para trabajar en los lugares en los cuales se desarrolla el proyecto.
Sobre la cámara, en la zapata del flash, coloqué un dispositivo para poner una pequeña compacta “all weather” y realizar  así tomas de video desde casi el mismo ángulo de la toma real.


Cámara sobre cámara. Foto realizada con un teléfono móvil.  © Cristina Moreno de Acevedo.

Para realizar tomas de video y algunas otras fotografías generales llevamos también dos equipos CSC que, en muchos casos,  las condiciones meteorológicas no nos permitieron hacer uso de ellos al no estar sellados  al agua y al polvo. En algunas tomas de video sobre trípode el viento literalmente se las llevó volando.

Paralelamente a este trabajo he realizado también fotografías en fílmico, formato 6×6 con una Hasselblad SWC y diferentes emulsiones, con el objetivo de realizar diferentes  pruebas que se irán publicando en un futuro.

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La mítica SWC de Hasselblad, protegida ante la repentina lluvia. © Cristina Moreno de Acevedo.

Equipo humano

Para realizar esta etapa Islandesa del proyecto, solo fuimos dos personas, lo que en muchas ocasiones complicaba el trabajo. Realizar el trabajo fotográfico, documentarlo y ocuparse de la logística durante todo un mes, puede llegar a ser agotador.  Ambos hemos tenido que hacer de todo: buscar localizaciones, toma de imágenes, “making of” mutuamente de nuestro propio trabajo, vídeos de documentación, cargar con el espejo, editar, contactar con los mecenas, etc.

El viento constante nos impidió ayudarnos de los trípodes la mayor parte del tiempo, y el peso del espejo no nos permitió caminar largas distancias.
Como positivo también destacar que, al ser solo dos personas, la toma de decisiones resultó más ágil, y hubo mayor flexibilidad y capacidad de movimiento a nivel logístico.

El espejo mide siempre, exactamente un metro cuadrado; es de 4mm y está reforzado por detrás con un tablero madera y sobre éste un bastidor, en el que fijamos un sistema de arneses a modo de “mochila” para poderlo transportar fácilmente. (Siempre llevamos dos espejos, por seguridad.)
Los encargamos antes de llegar al país, pero el encargo sufrió una pequeña “confusión local” y lo reforzaron con una madera mucho más gruesa de lo previsto: en vez de 3 o 4 mm colocaron una de 15 mm, resumiendo diremos que pesaba  “sólo” 17 kilos!

 
Montando el bastidor sobre la trasera del espejo, para poder fijar las cintas de cuelgue. ¿aguantará  el  adhesivo sobre la madera tan lisa,  semejante peso?  © Cristina Moreno de Acevedo.

Especificidades del trabajo en Islandia

Sabemos que cada viaje es diferente, por eso viajamos.

No tiene nada que ver viajar libre con el equipo fotográfico a realizarlo con un espejo tan grande, pesado y frágil. Esto condiciona por completo todo los movimientos y logística que podamos necesitar, teniendo que descartar algunos lugares por estar demasiado lejos como para ir caminando con el espejo y los equipos fotográficos. El excesivo peso del espejo dificultaba además, los pequeños movimiento de colocación, nivelación y angulación. ¿Podríamos haber encargado otros tras el equívoco? Sin duda, pero se nos iba al traste toda la planificación, ya de por sí complicada, y elegimos asumirlo.

 
Cristina con el “espejo mochila” descendiendo el glaciar Sholeimajokull. Delante, Thomas, nuestro guía en esta ruta, sin cuyos conocimientos del terreno nos hubiese sido imposible acceder.   © Fernando Marcos.

Otro problema que nos condicionó el viaje fue el fuerte y constante viento que normalmente hace en Islandia. Conocíamos ese aspecto de la meteorología, pero hasta no encontrarnos en territorio no nos dimos cuenta de su intensidad, aunque en algunos casos, el excesivo peso del espejo nos ayudó a enfrentarnos a ello.

 
La tensión del mástil y las olas en el agua del fiordo, dan idea de la fuerza del viento. © Cristina Moreno de Acevedo.

 

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El agua de las cascadas subiendo a causa del viento.  © Fernando Marcos

Como ya hemos comentado en anteriores artículos, conseguimos financiar parte del viaje a través del micromecenazgo. Esto nos creó bastante “presión” por obtener buenos resultados  y no decepcionar las expectativas creadas a nuestro casi centenar de mecenas, conocidos y desconocidos que generosamente apostaron por el proyecto antes de ser realizado, y ante los cuales nosotros nos comprometimos a proporcionarles como recompensas* buenas fotografías.
Y sin embargo, ésta experiencia de cofinanciación colectiva ha sido maravillosa, porque hemos sentido el apoyo de la gente y en cierto modo ha sido como viajar con cada uno de ellos. Ha sido, otra forma nueva de viaje.

<img class="size-full wp-image-127023" src="https://www.albedomedia.com/wp-content/uploads/2013/12/VOM_311.jpg" alt="Continúa con nosotros en la siguiente etapa, en donde te mostraremos ya los resultados. © Moreno de Acevedo.” width=”600″ height=”413″ /> Continúa con nosotros en la siguiente etapa, en donde te mostraremos ya los resultados. © Moreno de Acevedo.

*Los mecenas aportan una cantidad de dinero por adelantado a cambio de unas determinadas recompensas, en este caso copias de las fotografías del proyecto. No es una donación, sino comprar obra por adelantado. En nuestro caso elegimos la plataforma Verkami para ello.

Ver: Vida, Origen y Multiverso (II)

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