La de Vivian Maier es una de esas historias insólitas que cada cierto tiempo maravillan al mundo y convierten a sus protagonistas, irremediablemente, en mitos. Nació en Nueva York en 1926. Sus padres, francesa y austriaco, fueron inmigrantes judíos de clase humilde. Pasó parte de su vida entre Francia y Nueva York, hasta 1956, cuando se instaló en Chicago y comenzó a trabajar como niñera. Durante cuarenta años trabajó para tres familias. Su vida personal, tal como ocurría con la mayor parte de las mujeres que desempeñaban el oficio de niñeras, nunca tuvo demasiada importancia. Vivía por y para la familia que cuidaba, hasta que los niños crecían y era el momento de buscar otro hogar. Murió sola y rozando la indigencia en 2009.

Armenian woman fighting on East 86th Street, September, 1956. New York, NY © Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York
Armenian woman fighting on East 86th Street, September, 1956. New York, NY
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

Maier podría no haber pasado nunca a la historia de ser por el descubrimiento fortuito de un joven llamado John Maloof. Maloof recopilaba imágenes históricas de Chicago para incluirlas en el libro que estaba escribiendo sobre la ciudad. En una de las subastas a las que solía acudir en busca de material fotográfico, adquirió un lote de unos 30.000 negativos por menos de 400 dólares. Al escanearlos y comprobar que las fotografías no servían para su proyecto decidió intentar sacar algún dinero por ellas y venderlas en internet. Y aquí es donde se da cuenta del tesoro que tiene entre manos.

Las fotografías retrataban escenas del Chicago de los años 50 y 60, escenas callejeras captadas desde el punto de vista de una suerte de espía, una espectadora invisible que apretaba el disparador y desaparecía sin dejar rastro.

Varios expertos, el crítico de arte Allan Sekula entre ellos, se ponen en contacto con Maloof, conscientes del valor artístico de la obra que estaba malvendiendo, e interesados por conocer más sobre esta autora misteriosa. Entonces, Maloof decide reunir todas las piezas de las que dispone para crear el puzzle que le guíe hasta ella. Investigó sobre su vida, habló con las familias para las que había trabajado y recopiló todo el material que pudo encontrar. Descubrió que Maier murió en 2009, sólo dos años después de que él encontrase su obra, que era una fotógrafa compulsiva, una documentalista minuciosa que llevaba su cámara –normalmente distintos modelos de Rolleiflex de formato 6×6 cm– siempre con ella. Durante los cincuenta años que vivió en Chicago, había tomado cientos de miles de fotografías, de las cuales sólo unas pocas habían sido siquiera reveladas. La mayor parte de su obra permanecía oculta en cajas y cajas de rollos, y ni siquiera ella llegó a ver nunca esas imágenes, a causa, por un lado, por el coste económico que suponía revelar todo ese material,y por otro, a su poca, o más bien ninguna, motivación por mostrar su arte al mundo.

New York Public Library, New York, c. 1952 © Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York
New York Public Library, New York, c. 1952
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

La insólita historia de Maier fue llevada al cine por el propio John Maloof, que en 2013 dirigió el imprescindible documental Finding Vivian Maier, nominado al Oscar en 2014 y decisivo para crear el icono que supone hoy la niñera fotógrafa.

Su descubrimiento supuso una auténtica revolución. Su extensísima obra ha sido ya expuesta en algunas de las galerías más prestigiosas del mundo, y ahora podemos verla en Madrid de la mano de la Fundación Canal y PhotoEspaña 2016. La exposición Vivian Maier, Street Photographer, comisariada por Anne Morin, hace un recorrido por su trabajo incluyendo 120 fotografías y 9 proyecciones de sus películas Super 8.

La muestra se encuentra dividida en 6 secciones que abordan las temáticas más habituales de su fotografía. Podemos así explorar desde sus retratos, a su fotografía más formal, pasando por esa faceta de reportera callejera atípica que tanto ha asombrado a quienes han dado con ella.

Imagen de sala © Nerea de Cos
Imagen de sala © Nerea de Cos

En sus retratos abunda la temática infantil, debido fundamentalmente a su trabajo como niñera, pero también a esa cierta misantropía que quienes la conocieron le atribuyen, y que hacía que se sintiera más cómoda en el mundo de los niños, retratando sus juegos y aventuras, de las que le gustaba ser partícipe. Vivian Maier era una retratista sin complejos, se adentraba por igual en los barrios más pobres como en los más adinerados, a veces disparaba a bocajarro, en ocasiones incluso provocando el encontronazo con el sujeto, llevándoles a una situación de incomodidad. Otras veces disparaba sin ser vista, obteniendo imágenes sumamente delicadas. Socialista y feminista declarada, podemos ver en sus imágenes la ironía con la que se representa a la clase alta, y en contraposición la cercanía y profundo respeto que desprenden los retratos de la clase obrera.

Característico de la fotografía de Maier es su sentido de la composición, la búsqueda de un equilibrio perfecto en sus encuadres. Esta minuciosidad y sentido del espacio resultan sorprendentes tratándose de una fotógrafa aficionada, sin ningún tipo de formación académica que se conozca, aunque con claros intereses artísticos. Sus escenas cotidianas llaman la atención por la espontaneidad, lo anecdótico, la sensación de que la fotografía haya sido tomada por un observador totalmente externo, alguien que pasaba por ahí y apretó el disparador en el momento preciso. Esa era Vivian Maier, una coleccionista compulsiva de momentos.

Self-portrait, undated © Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York
Self-portrait, undated
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

Una de las series más interesantes de su fotografía la componen los autorretratos. Con su Rolleiflex al cuello –y gracias en parte a las opciones de encuadre que le brindaba su visor al nivel de la cintura– aprovechaba las situaciones más insospechadas para capturar su particular figura en sombras y reflejos imposibles. Vestida siempre con un estilo masculino, quienes trataron con ella coinciden en que fue una persona excéntrica. Sus andares raros, su fingido acento francés, su carácter misterioso, siempre la cámara en mano, dando largos paseos por la ciudad. Su obsesión por guardarlo todo, ropa y zapatos viejos, recortes de periódico, entradas de cine y un profundo hermetismo con su vida personal son recordados por todas las personas que se cruzaron en su camino de una u otra manera.

Imagen de sala © Nerea de Cos
Imagen de sala © Nerea de Cos

Tenemos la oportunidad de ver también una parte de su trabajo de los últimos años, imágenes a color tomadas en 35mm, en las que Maier experimenta con la paleta cromática obteniendo resultados verdaderamente refrescantes.

Chicago, November 1977 © Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York
Chicago, November 1977
© Vivian Maier/Maloof Collection, Courtesy Howard Greenberg Gallery, New York

El personaje de Vivian Maier constituye uno de los mayores hallazgos de los últimos años, no sólo por lo extraordinario de su historia sino por el valor documental y artístico de su obra, ya pieza fundamental de la fotografía americana del siglo XX. Si ella hubiera deseado o habría imaginado siquiera el impacto que ha supuesto el descubrimiento de su figura es algo que nunca sabremos. Podemos pensar que las pistas que fue dejando para encontrar su tesoro forman parte de otro de esos juegos de niños que tanto le gustaba observar.

Vivian Maier: Street Photographer puede verse en la Fundación Canal hasta el 16 de agosto de 2016. Más información en la web de la exposición.

2 Comentarios

  1. Hola Nerea: Ésta exposición, junto con otras, están en mente para ver en estos días. Para los que no podáis verla en Madrid, os comento que en Barcelona tenéis a esta fotógrafa en Foto Colectania del 7 de junio al 10 de Septiembre de 2016. La expo se llama «In her own hands». A todos nos conviene ver a gente nueva para tener ideas frescas. Nerea, un beso y gracias a todo vuestro equipo por los artículos y seguir manteniendo la fotografía viva.

    • Hola Francisco, muchas gracias por tus palabras y por recordarnos que también en Barcelona podemos disfrutar de la obra de esta insólita fotógrafa. Un abrazo.

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