VOM V – VIK y JÖKULSÁRLÓN. EL AGUA.

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En el capítulo anterior hablamos de la formación del agua y  para reflexionar sobre ella nada mejor que hacerlo en las espectaculares playas negras de Vik, sus impresionantes acantilados  y formaciones de basalto, para acercarnos después a la laguna glaciar de Jökulsárlón, probablemente el lugar del mundo en el que es más sencillo acceder a un iceberg.

Vík es un pueblo de unos 300 hab. situado al sur de la isla a unos 180 Km. de la capital, por la carretera de circunvalación. Las poblaciones grandes en Islandia son tan escasas que Vik es un excelente lugar para pernoctar, descansar y aprovisionarnos antes de continuar viaje hacia la laguna glaciar, a otros 180km por la misma carretera dirección Este.

En las playas negras de Vik, al sur de Islandia.

Como vimos en el capítulo anterior, las teorías científicas nos explican cómo  la  actividad volcánica  y los gases que ella liberó fueron la fuente de la atmósfera primitiva, compuesta sobre todo de vapor de agua y dióxido de carbono. El enfriamiento paulatino de la tierra provocó la condensación de  este vapor  de agua en forma de lluvia y la formación de un océano primitivo que recubría gran parte del planeta.

Aquella atmósfera primigenia estaba formada principalmente por metano, amoniaco e hidrogeno, pero no contenía oxígeno (surgió mucho después por la fotosíntesis) y por lo tanto tampoco contenía ozono, el protector natural que defiende a los seres vivos contra la letal radiación ultravioleta.

Estas enormes dosis de energía del sol en forma de radiación UV y las descargas producidas por las contantes tormentas eléctrica, junto con los compuestos disueltos en la atmósfera, formaron lo que se conoce como la “sopa primitiva”, donde se crearon los primeros organismos orgánicos. Por tanto se puede decir que la vida nace en los océanos.

Esta teoría, muy resumida, que acabo de describir, llamada “síntesis prebiótica”, no es nueva, filósofos presocráticos como Anaximandro en el siglo VI a. C ya proponía el concepto de un origen de la vida no divino y afirmaba que la vida se originó en el océano para posteriormente trasladarse a tierra firme.

La espuma del mar parece dibujar la vía láctea en el espejo. Metáfora de un origen “universal” de la vida.

Otra teoría sobre el origen de la vida, la de la Panspermia, nos habla de un origen extraterrestre de la vida, transportada en el interior meteoritos. El reciente descubrimiento de que ciertos organismos terrestres, -sobre todo bacterias y cianobacterias- son extremadamente resistentes a las condiciones de vida extrema, pudiendo incluso aguantar viajes espaciales, dan cierto apoyo y solidez a esta teoría.

 
En estas playas, frente al mar, existen muchas formaciones de columnas de basalto. Estas formaciones naturales eran relativamente frecuentes hace millones de años cuando se formaban por el fuerte contraste de temperatura entre las capas internas de la Tierra y su superficie. Las rocas procedentes del magma al solidificarse rápidamente formaban paisajes como estos. En Islandia son muy fáciles de encontrar, un placer para la mirada.

Buscando el lugar en dónde colocar el espejo, lo difícil era decidir dónde no colocarlo.
  Siempre hay algún turista dispuesto a colaborar contigo o robarte tu foto, sin duda…lo primero.

Seguimos ruta hacia el este llegando a Jökulsárlón, el mayor y más conocido lago glaciar de Islandia. Está situado en el extremo sur del glaciar Vatnajökull. La carretera de circunvalación pasa “literalmente” por allí.  Apareció por primera vez en 1934-1935 y en 1975 creció de 8 km² hasta los actuales 18 km², debido a la acelerada fusión de los glaciares islandeses. Tiene una profundidad máxima de aproximadamente 200 m.

  Algunas personas preguntan si no sería más fácil hacer esto  “digitalmente”. Fácil sí, interesante no. En este lugar, como en casi todos, lo importante no es la foto, sino su proceso.

En los glaciares encontramos otras formas de vida extrema, los llamados “psicrófilos”, aunque si quisiéramos verlos más cerca no tendríamos más que abrir la nevera, ahí también hay muchos.  Estos “amantes del frío” pueden vivir por debajo de los 5ºC sin ningún problema.

Independientemente del valor científico de los icebergs y los glaciares su impacto visual no puede dejar indiferente a nadie. Desde que estos trozo de hielo se formaron y siguieron su camino hasta el mar para fundirse en él han pasado varios miles de años. Contemplar este fenómeno sin duda es un privilegio.

Cristina testeando la posibilidad de subirse encima, y como se suele decir …“casi que no”.
En lugares tan accesibles como este siempre hay que esquivar a algún espontáneo…


…aunque también hay lugares de soledad y reflexión.

Enfoque y la profundidad de campo.

Al ver los videos de estos artículos, habrán observado que en ciertas tomas inclino la cámara, enfoco y recompongo y disparo* Esto tiene su explicación en el control del foco y la profundidad de campo. Cuando se trabaja con espejos hay que decidir muy bien si lo que se quiere fotografiar es la imagen reflejada en el espejo o la imagen real alrededor del mismo, pues al enfocar sobre el espejo la distancia de enfoque se multiplica por dos.

En las tomas en las que se refleja el cielo, debo enfocar sobre un objeto cercano al espejo. En otras tomas, en las cuales las rocas cercanas, la hierba, tierra etc. es lo importante, debo enfocar a la imagen del interior del espejo, teniendo en cuenta que en casi todos los casos los objetos más cercanos al mismo saldrán desenfocados. Esto es relativamente controlable con la profundidad de campo y se subsana en muchas maneras diafragmando al máximo, pero en este trabajo la posibilidad de utilizar trípode y velocidades lentas de obturación quedaron descartadas hace tiempo.  Por supuesto la longitud focal del objetivo es otro factor a tener en cuenta y los lectores ya saben que si utilizamos angulares el problema se reduce. En este trabajo realizado en Islandia el objetivo utilizado en la mayoría de las ocasiones equivale a algo más de un 40mm de longitud focal.

 

En esta otra foto, detalle de la anterior imagen, se puede apreciar el foco sobre el espejo, enfocándose también el fondo y dejando desenfocado el primer plano de las rocas.  ISO 200, f16 a 1/160s.

 
En este “ladrón de paisajes” podemos observar cómo actúa la profundidad de campo sobre el reflejo en el espejo, de infinito a infinito. Este aspecto técnico es muy importante en el trabajo con espejos ya que no es lo mismo enfocar sobre el reflejo del espejo que sobre el espejo como objeto. Obsérvese, que el gorro y el borde del espejo están desenfocados.

 
En esta otra fotografía, descartada finalmente,  vemos como el enfoque de la imagen en el espejo y su alrededor es imposible al estar captada con un teleobjetivo de 200mm a sólo f8, demasiada distancia para esa profundidad de campo.

*En el tercer artículo expilcamos cómo grabámos los videos, con una pequeña cámara compacta colocada encima de la cámara principal, para tener la misma visión. El sonido del disparo es perfectamente audible en esos videos.

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