Carleton Watkins el fotógrafo de la naturaleza

La naturaleza siempre ha fascinado al ser humano y no lo sería menos en el siglo XIX donde buena parte del mundo seguía siendo un verdadero enigma.

Sociedades ampliamente desarrolladas vivían en unos cuantos cientos de kilómetros de tierras inexploradas que no tardaron en ser captadas por las cámaras de los fotógrafos más aguerridos. En este caso hablamos del estadounidense valle de Yosemite.

De origen glaciar el valle de Yosemite fue un verdadero atractivo turístico desde finales del siglo XIX.
De origen glaciar el valle de Yosemite fue un verdadero atractivo turístico desde finales del siglo XIX.

En el siglo XIX Estados Unidos era aún un país muy joven y en contra de lo que pasaba en el viejo mundo, el género fotográfico de las ruinas y los grandes monumentos no tenía lugar, las grandes urbes como Nueva York o San Francisco estaban en pleno auge pero aún faltaba mucho para que llegasen a ser las mega-ciudades que conocemos ahora, pues al fin y al cabo la población era mucho menor.

La costa del Pacífico seguía siendo «el lejano oeste» y tan solo la fiebre del oro o la red ferroviaria ayudaron a hacer habitables aquellas tierras inhóspitas.

Uno de los jóvenes que se lanzaron a la búsqueda del oro fue un neoyorquino nacido en Oneonta en 1829, nos referimos a Carleton Watkins quien con apenas veintitrés años viajó a tierras californianas  con otro joven emprendedor, el inquieto Collis Huntignton. Ambos eran muchachos inquietos con ganas de hacer fortuna, pero no todo salió según lo previsto. Las explotaciones que pretendían encontrar no fueron lo suficientemente fructíferas y ambos hubieron de buscar una oportunidad en otros campos. Collis  comenzó su carrera de negocios vendiendo suministros mineros para terminar siendo uno de los grandes ferroviarios estadounidenses.

Minas de mercurio de Nuevo Almadén (California) fotografía de Watkins en torno a 1863
Minas de mercurio de Nuevo Almadén (California) fotografía de Watkins en torno a 1863

Por su parte Carleton Watkins se decantó por la fotografía y aunque su carrera no fue tan fulgurante como la de su amigo, la ajetreada vida de San Francisco le surtió de trabajo durante largas temporadas.

El California Illustrated Magazine recurrió a sus imágenes para embellecer sus páginas y empresas mineras como la de John Fremont le contrataron para dejar registro de sus instalaciones.

Así, poco a poco, Watkins se fue convirtiendo en un verdadero especialista en la fotografía de paisaje al que además añadía el aliciente de la fotografía estereoscópica, y de este modo, en 1861 tomó la decisión de llegar aún más lejos e inició una verdadera expedición fotográfica al valle de Yosemite.

Estudio ambulante de Carleton Watkins en una fotografía estereoscópica
Estudio ambulante de Carleton Watkins en una fotografía estereoscópica

A 320 kilómetros de San Francisco el actual parque natural era un lugar prácticamente ignoto en aquel entonces. Tan solo hombres excepcionales como John Muir sabían valorar la belleza de aquel enclave.

Este inventor y hombre de ciencias sufrió un cambio excepcional en su vida cuando a raíz de un accidente vio de cerca las garras de la muerte. Desde entonces decidió consagrar su vida a la naturaleza, haciendo comprender al mundo que lugares tan excepcionales como Yosemite son patrimonio de toda la humanidad siendo responsabilidad de todos proteger  lo que con el tiempo serían los Parques Naturales.

John Muir viajero infatigable y gran defensor de la naturaleza
John Muir viajero infatigable y gran defensor de la naturaleza

El valle de Yosemite fue uno de los primeros lugares que consiguió tal título con el proyecto de ley firmado por Lincoln en el año 1864 pero todo apunta que nada hubiera sido posible si no llega a ser por las fotografías de Watkins que confirmaron al presidente lo espectacular de aquellas tierras.

Valle de Yosemite fotografiado por Watkins en 1865
Valle de Yosemite fotografiado por Watkins en 1865

Si alcanzar aquel valle era ya de por sí una ardua tarea, lo era más aún para un fotógrafo de aquel entonces, que había de cargar con su propio estudio fotográfico, instalado en arcaicos carromatos. A la dificultad del terreno y de las limitaciones del transporte se le sumaba las dimensiones de las placas de vidrio utilizadas por Watkins (de 18 x22 pulgadas) (*). No obstante el resultado mereció la pena, enormes fotografías de una calidad impecable captaron toda la belleza de los acantilados, los bosques y las enormes cascadas del parque natural.

Valle de Josemite fotografía de Watkins en los años 60 del siglo XIX
Valle de Josemite fotografía de Watkins en los años 60 del siglo XIX

Como era de esperar aquellas fotografías reportaron premios internacionales, nuevos contratos… Un auge que lamentablemente también tocó a su fin: plagios, problemas de salud e incluso la pérdida de buena parte de su trabajo tras el terremoto de San Francisco, hizo que la llama de Watkins se fuese poco a poco apagando, siendo enterrado finalmente el hospital estatal de Napa en un nicho sin nombre.

Gracias a fotografías como ésta el valle de Yosemite fue declarado Parque Natural y con el tiempo Patrimonio de la Humanidad
Gracias a fotografías como ésta el valle de Yosemite fue declarado Parque Natural y con el tiempo Patrimonio de la Humanidad

(*) 45,72 x 55,88 cm

       

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