Compartir

Infinidad de personajes han cautivado a las cámaras con su fisionomía, su carácter o su forma de ser, uno de ellos es sin duda Pablo Ruiz Picasso, un artista en el que se encarnan todos los valores que cabría esperar en el artista contemporáneo. Sería muy largo hablar del papel que juegan los artistas pero de lo que no hay duda es que todas las facetas que se les atribuyen habitualmente (genialidad, precocidad en su oficio, indómito temperamento, etc) encajan a la perfección en el pintor malagueño.

Picasso retrato Robert Capa
Picasso fotografiado por Robert Capa durante su estancia en Vallauris

Los fotógrafos como Robert Doisneau (1912-1994) se percataron del filón social de Picasso y no tardaron en hacerse célebres con fotografías como la mítica Les pains de Picasso realizada en 1952. En aquel entonces el artista rondaba ya los sesenta años, pero en Francia era todo un símbolo.

Ya había pintado entonces el Guernica y había permanecido en el país galo durante la Segunda Guerra Mundial, lo cual le hacía por ejemplo todo un icono político.

La aureola artística que desprendía Picasso en aquel entonces la describe a la perfección el fotógrafo Edward Quinn (1920–1997) quien con motivo de la exposición de cerámica celebrada en Vallauris acudió en 1951 para conocerle.

El boato que se vivía a su alrededor da credibilidad a la leyenda que circula en torno a una anécdota playera del pintor. Y es que lo apreciado de sus dibujos hacia que cualquier garabato fuese valorado como oro en paño por sus seguidores.

Tanto es así, que cierto día en una de aquellas idílicas playas de la Costa Azul se plantó un niño en pos de un dibujo que Picasso no le negó, pero sospechando que venía inducido por sus padres plasmó su arte en la espalda del chaval. Anécdota de la que dicen se reía el viejo Pablo pensando en cuanto tiempo tendrían los padres sin bañar al niño.

Picasso dibujando en la playa
En el lienzo, en la cerámica, en la luz y en la arena pintó Picasso sus inconfundibles trazos

Lógicamente en aquellos maravillosos parajes de los Alpes-Maritimes la vida del pintor era lo más parecido a unas sublimes vacaciones, más aún cuando en aquellos días le acompañaba su compañera sentimental Françoise Gilot cuarenta años más joven que él y de esbelta figura.

Esta abogada y experta en el mundo artístico se terminó convirtiendo en la madre de sus hijos Claude y Paloma y en uno de los idilios más intensos del pintor. Por ello cuando en 1948 acudió por allí un célebre fotógrafo en pos de captar los trabajos cerámicos del pintor, Picasso le ofreció otro plan mucho mejor fotografiar su vida en la playa.

El fotógrafo en cuestión tampoco se quedaba atrás, se trataba del genial Robert Capa, archifamoso entonces y ahora por sus reportajes de guerra tanto en la Guerra Civil española como en la Segunda Guerra Mundial, el cual por entonces había dado un giro a su carrera alejándose –al menos temporalmente– de las trincheras para dedicarse a infinidad de reportajes ante los que posaron grandes celebridades del momento tales como Ava Gardner o Ingrid Bergman.

Robert Capa por Ruth Orkin
Robert Capa retratado por Ruth Orkin durante su labor como reportero en la España de 1936

En esos días playeros Capa fotografió el lado más humano del pintor, alejado de la parafernalia de la escena pública, y aunque hubo poses con indudable intención, siempre entraban dentro de los juegos y diversiones propios de la playa.

La conocidísima fotografía de la sombrilla en la que Picasso sigue a Françoise Gilot como si se tratase de una exótica reina, es un ejemplo de esas fotos seguramente premeditadas, pero otras tantas como en la que el pequeño Claude parece querer derribar la sombrilla hacen pensar en un reportaje enfocado a resaltar la naturalidad de la escena y quién sabe si a humanizar al personaje público del pintor.

Picasso y Françoise Gilot
La mítica instantánea de Picasso escoltando a la bellísima Françoise Gilot.

Otro detalle interesante de esta serie de fotografías playeras de Picasso lo encontramos en una exposición celebrada hace apenas dos años en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, su título ya nos pone en la pista Capa in Color y es que uno de los detalles más interesantes de reportajes como este es que Robert Capa usó también película en color.

Actualmente las fotografías han requerido una restauración muy minuciosa pero sorprenden por su indudable calidad. Capa, como fundador de la agencia Magnum vivió en su propia experiencia las exigencias estilísticas que marcaron los medios de comunicación.

icasso y su hijo Claude en el agua
Picasso con su hijo Claude en brazos en aguas de la Costa Azul. International Center of Photography / Magnum Photos

Una de las premisas en los reportajes de aquel entonces era la primacía del blanco y negro frente al color y por ello evitó tomar fotografías en color como su genialidad le pedía. Tanto es así que se sospecha que incluso en la Guerra Civil también acudió con material suficiente como para hacer fotografías en color.

Lamentablemente Capa murió pocos años después al pisar una mina antipersona en la guerra de Indochina. Desaparecía uno de los fotógrafos que mejor supo captar con la misma destreza, la desesperanza de un complejo conflicto armado y la sencilla felicidad de un niño chapoteando en la playa. Felicidad que muchas veces por dejar de ser niños olvidamos que no cuesta nada.

Picasso y Claude riendo en la playa
Claude y su padre en Vallauris fotografiados en 1948 por Robert Capa
Compartir
Miguel Zorita
Licenciado en Bellas Artes y pintor de oficio, aunque actualmente vive amancebado con la historia, la literatura, y la radio. Autor de: Las Reliquias; Brea de Tajo (una historia contada entre todos) y Madrid, Cervantes y el Quijote. Es colaborador habitual en programas radiofónicos como Ser Historia, Luces en la Oscuridad y Otros Mundos.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales y los comentarios inapropiados que no tengan que ver con el tema a tratar serán eliminados.