En esta semana en los admiradores de la música han sufrido un varapalo inigualable con la muerte de David Bowie. Quizás sea una buena ocasión para revisar a través de las imágenes la historia de un fenómeno social muy vinculado a los cantantes. El fenómeno fan.

Para bien y para mal, vivimos en un país que da para mucho. La historia de España ha sido analizada desde muy diversos puntos de vista, pero algunas cuestiones cotidianas que hunden sus raíces en los albores de la historia, merecen ser analizadas.
Quizá por ello convenga conocer de dónde venimos para saber qué papel jugamos en la extensa línea del tiempo.
Por eso hoy deberíamos empezar hablando de un fenómeno cuyo origen no está del todo claro, por el contrario el la procedencia del término “fan” si se sabe de donde viene, pues al castellano nos llega desde el inglés como abreviatura de “fanatic” o lo que es lo mismo, aquella persona que se entusiasma o defiende ciegamente sus opiniones o creencias.

Fans de los Beatles, no fueron las primeras ni las últimas en la historia.
Fans de los Beatles, no fueron las primeras ni las últimas en la historia.

En este sentido ya nos encontramos “fans” en plena antigüedad, baste recordar los cultos a Cibeles en cuyos rituales los aspirantes a sacerdotes se tenían que seccionar los genitales como prueba de su vocación. Pero para tranquilidad de los aficionados al Real Madrid, esta costumbre quedó en desuso, aunque en cierto modo se perpetuó a lo largo de la Edad Media con actitudes y comportamientos como fue todo el culto a las reliquias en el que la veneración por tal o cual prenda de un santo o de Jesucristo mismo, alcanzaba cotas solo comparables con nuestras modernas subastas por tal o cual recuerdo de una celebridad.

Reliquias, Joaquin Sorolla
Óleo de Joaquín Sorolla a propósito de la devoción por las reliquias.

Por poner solo un ejemplo cabría mencionar la avalancha en la que murieron cincuenta personas al exhibirse las reliquias de San Marcial en Aquitania en plena Edad Media. Escenas y casos que contradicen la razón y la lógica a favor de la pasión y el desenfreno. Toda una serie de arrebatos que desembocan en situaciones de lo más delirante.
En el siglo XIX hay claros ejemplos de esta admiración desbordada y no solo por personas de bien si no también por auténticos delincuentes como lo refleja el pasodoble dedicado al estafador madrileño Luis Candelas escrito por Rafael León y cuya letra dice:

Decidle que es un canalla,
decidle que es un ladrón
y que he dejado que robe
con gusto mi corazón.
Que ruede de boca en boca
esta copla que yo canto
como si estuviera loca.

Este tipo de apasionamientos y más aún los que se tienen por criminales y asesinos en serie hace que desde fuera la primera impresión que nos llegue sea muy semejante a la verdadera locura.
En España por sus peculiaridades tenemos fans poco frecuentes en otros países europeos como son las admiradoras de los toreros ya presentes en los años 60 y que alcanzaron sus mayores cotas de furia en los 90 con el lanzamiento indiscriminado de prendas íntimas femeninas al diestro Jesulín de Ubrique.

fans taurinas, fans toreros
El desenfreno taurino fue in crescendo a lo largo del siglo XX especialmente con la llegada a los ruedos de «Jesulín». Imagen superior los toreros Fernando Cacho, Manuel Pérez ‘El Jara’ y Ángel Pascual con sus seguidoras en Logroño. (Fuente www.larioja.com)

Aquel aluvión de bragas y sostenes le abrió de par en par las puertas al mundo de la música donde el fanatismo llevaba décadas fuertemente asentado, permitiendo así que Jesulín aportase su granito de arena en la historia de la música universal con su inolvidable canción “Toda” (popularmente conocida como “toa, toa, toa”).
La música que desde tiempos de Apolo ya había encandilado a propios y ajenos, propició otro de los campos más prolíficos en fans. Lo fue de manera muy notable con los Beatles pero no se quedaron atrás en España las seguidoras de Luis Aguilé y Raphael.

Luis Aguilé y sus fans
Luis Aguilé (para muchos padre de la canción del verano) rodeado por sus fans de Elche. (Fuente www.elche.me)

Estas además comenzaron a organizarse en una especie de cofradías que dieron lugar a los actuales clubs de fans, y de los que nos da buena cuenta Luis Carandell quien dejó constancia del Club Raphael que allá por los 70 ya contaba con una revista propia dedicada en exclusiva al artista.

Raphael y sus fans
Raphael asaltado por sus fans. En la parte inferior la cúpula del «raphaelismo» en los años 70. (Fuente Celtiberia Show)

Este modus vivendi nos ha dejado para la posteridad grandes momentos y su importancia histórica no es menor, las religiones, las política y multitud de campos de cualquier sociedad han jugado siempre con el factor del fanatismo.

Raphael fan club disco
Disco grabado con el Coro de Fans de Raphael. (Fuente Todocoleccion.net)

En este caso estamos tratando su versión más dulce (no es menos cierto que el fanatismo también tiene su vertiente lúgubre en el mundo de la violencia) pero podemos acabar este repaso al fenómeno fan en España sin hacer una leve mención al deporte donde también ha habido (y hay) fervientes admiradoras.
De hecho no hace mucho tiempo una seguidora del futbolista Sergio Ramos ante el nerviosismo de las cámaras de televisión se autoproclamó a los cuatro vientos “ramera cien por cien”.

       

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