En buena medida la historia de los mapas refleja la historia de la humanidad. Los conocimientos, las situaciones políticas, los recursos naturales e incluso parte de la literatura están reflejados en la cartografía.

Baste recordar a los idealizados habitantes de la “terra incógnita” medieval para pervivir el imaginario de esos siglos, repleto de seres fantasiosos dignos de la ciencia ficción. Por ello no es de extrañar que los mapas del pasado siglo XX nos hablen también de muchas más cosas que las meras distancias o perfiles de las costas.

vuelo americano, mapas, juan de la cosa
El mapa de Juan de la Cosa, pese a aportar infinidad de detalles del recién descubierto nuevo mundo, no deja de incluir a los Reyes Magos en Asia

Hoy nos centramos en unas fotografías claves para entender la historia de España, unas imágenes captadas con un claro interés cartográfico, pero con no poca carga política, militar e incluso diplomática a sus espaldas.

¿Qué tiene que ver la fotografía con los mapas? Aunque aunque parece compleja, la respuesta es sencilla. La aerofotogrametría, o lo que es lo mismo, el desarrollo de las fotografías aéreas con fines cartográficos.
En este sentido la España del siglo XX tenía grandes hitos de la aviación dedicados a la toma de fotografías aéreas, tal es el caso Augusto Aguirre y Julio Ruiz de Alda quien fundó en 1927 la Compañía Española de Vuelos Fotogramétricos Aéreos (CEFTA) además de sobrevolar distintas provincias para las conferencias hidrográficas.

Julio Ruiz deAlda, piloto español, años 30
Julio Ruiz de Alda, su pericia como piloto fue clave en los vuelos fotogramétricos de los años veinte y treinta

Sin embargo, buena parte del territorio hispano seguía sin ser fotografiado y la cartografía dejaba mucho que desear. Para colmo en el año 1944 España no estaba como para meterse en semejante faena con las ruinas de la Guerra Civil aún a cuestas…

Sorprendentemente en ese momento apareció en escena un invitado a quien nadie en España esperaba; el Army Map Service de Estados Unidos, un organismo cuya situación era igualmente singular. Con la Segunda Guerra Mundial a punto de terminar, los norteamericanos sabían que la futura amenaza sería la Unión Soviética y como tal el control de Europa resultaba clave.

Barcelona 1938, vuelo americano
La fotografía aérea llevaba décadas desarrollándose en España y aunque no se extendiese a nivel estatal, imágenes como esta del dramático bombardeo de Barcelona en 1938, evidencian su calidad gráfica

El germen de la Guerra Fría acababa de surgir y en plena encrucijada diplomática se encontraba España. El gobierno de Franco provocó división de opiniones entre los políticos estadounidenses que lo veían como un régimen fascista semejante a los que acababan de derrocar en la Segunda Guerra Mundial, y los militares que, sin restarles razón a los políticos, lo veían como un potencial aliado de grandes ventajas geopolíticas.

Para ello era imprescindible conocer al detalle la orografía española y los desactualizados mapas poco ayudaban tal labor. La solución era sencilla; un vuelo estereoscópico con el que poder fotografiar la totalidad del territorio español.

En la otra orilla los mandos franquistas recelaban de la intervención de los liberales de Estados Unidos cuyas intenciones no estaban del todo claras… Al fin y al cabo Franco estaba en el eje derrotado en la Segunda Guerra Mundial y la intervención americana no era en absoluto descartable.

Sin embargo en todo aquel batiburrillo de amor-odio hubo un personaje clave, el embajador en Madrid Carlton J. Hayes, quien gracias a su catolicismo logró convencer a las autoridades españolas afirmando que Roosverlt nunca contemplaría, bajo ninguna circunstancia, intervenir en España.

En el fondo la intención del embajador estadounidense era ganar la carrera cartográfica a los alemanes quienes ya habían estado trazando mapas del territorio hispano durante el conflicto mundial.

Finalmente el 2 de diciembre de 1944 se firmó en Madrid el Acuerdo Bilateral entre el embajador Carlton J. Hayes y el ministro José Félix de Lequerica. Un acuerdo en el que se daba vía libre al despegue de lo que luego se llamó. El vuelo americano.

Carlton J. Hayes, Jose Félix de Lequerica, acuerdo bilateral
El embajador Carlton J. Hayes (izquierda) y el ministro José Félix de Lequerica (derecha) acordaron la realización del vuelo en contra de lo que dice la leyenda acerca de que Estados Unidos sobrevoló España en secreto

La tarea, como es de imaginar, llevó su tiempo y desde que se inició en febrero de 1945 hubieron de pasar casi veinte meses para que se completase en septiembre de 1946.

Como es lógico en una primera batida fue imposible registrarlo todo, numerosas tomas que se habían malogrado por elementos meteorológicos (nubes, nieblas, etc.) y tuvieron que ser repetidas en lo que técnicamente se llamó serie B, es decir un nuevo vuelo realizado en los años 1956-1957.

Madrid foto aérea 1946, retiro, atocha, fotos antiguas de Madrid
En 1946 buena parte de Madrid desde el Retiro era puro campo

Ambas tomas con diez años de diferencia son una auténtica joya historiográfica con la que podemos apreciar el crecimiento de las ciudades, las transformaciones del éxodo rural, la construcción de una España desde las alturas y que incluso hoy sirve de ayuda a proyectos arqueológicos.

Unas imágenes que fueron esenciales durante la Guerra Fría y que hoy, setenta años después de su realización, podemos contemplar gracias al Centro Nacional de Información Geográfica en el siguiente enlace https://fototeca.cnig.es. ¿Quién sabe cuántos secretos no encontrarán los historiadores gracias a las fotografías aéreas de un mundo que solo conocían a ras de suelo?

Vuelo americano, Torrevieja, Alicante
Al igual que otras tantas localidades levantinas Torrevieja resulta irreconocible setenta años después

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