Pocos eventos son más descorazonadores y más impactantes que los desastres naturales. La furia de la naturaleza demuestra, una y otra vez, la vulnerabilidad de la especie humana y cómo en cuestión de minutos los elementos son capaces de transformar todo un paisaje.

Estas catástrofes naturales han tenido un peso esencial en la historia de la humanidad. Pensemos en Lisboa y su terremoto en 1755, o en la infinidad de casos que trastocaron para siempre el devenir de la historia por culpa de los elementos.

Es por ello y siendo hoy 13 de octubre el aniversario del inicio de una de las catástrofes más sonadas en España –la gran riada de Valencia– dedicaremos la temática a la fuerza de los cuatro elementos en territorio hispano, a través del agua –inundaciones–, el fuego –volcanes–, el aire –ciclones– y tierra –terremotos–.

Viajemos en el tiempo a la España de 1884, por aquel entonces se publicaba La Regenta de Alas Clarín, se llevaban a cabo unas elecciones con previsible resultado, dado el auge del turnismo, pero lo que nadie esperaba es que en las navidades de aquel año un seísmo, de entre 6,2 y 6,5 grados en la escala de Richter, asolase buena parte de Andalucía.

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Iglesia provisional de Arenas del Rey (Granada) tras el seísmo de 1884.

La catástrofe fue absoluta, más de un millar de muertos y el doble de heridos, se sumaron a los incalculables destrozos en viviendas y edificios, para más inri cuando la noticia llegó al gobierno se minimizó afirmando que era una exageración típica de Andalucía. Las consecuencias de tan terrible error fueron la cantidad mayor de fallecidos por la tardanza de la ayuda que por el mismo seísmo.

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Imágenes en la prensa del catastrófico estado de muchos pueblos de Andalucía
La situación geográfica de Vélez-Málaga era desoladora.

Sin embargo y aunque hoy nos parezca llamativo, no es el único pueblo que había desaparecido de la faz de la tierra por cuestiones naturales, en Canarias por ejemplo desaparecieron nueve pueblos (Tingafa, Mancha Blanca, Las Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Plomos, Testeina y Rodeos) a raíz de las erupciones volcánicas del Timanfaya ocurridas entre 1730 y 1736.

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Aunque la fotografía indique que se trata de la erupción volcánica del Teide, en realidad se trata del Chinyero cuyo magma afloró en 1909.

Y es que pese a la relativa tranquilidad que presenta el archipiélago canario, las viejas fotografías y documentos nos hablan de espectaculares erupciones en 1824, 1909,1949 y 1971. A esto se le suma la hipótesis barajada por el geólogo Simon Day, quien afirma que la isla de la Palma muestra síntomas suficientes como para pensar en un posible desprendimiento tan brutal que acabase generando un terrorífico tsunami, arrastrando buena parte de las costas atlánticas del continente americano.

Dejamos atrás la cólera de la tierra y el fuego para pasar al furor del agua cuyos efectos no han pasado desapercibidos en España. Luctuosos episodios como Ribadelago o Biescas así nos lo recuerdan, pero bien es cierto que no todas estas catástrofes fueron solamente naturales. El factor humano también estuvo presente en algunas de ellas, y obviamente con algo más de precaución los daños podían haber sido mucho menores, sin embargo hay episodios en los que la tromba de agua fue tan inevitable como difícil de combatir.

El Timanfaya en plena erupción.
El Teneguía en plena erupción (La palma 1971).

En este sentido el caso más paradigmático es quizá la gran riada de Valencia sufrida el 14 de octubre de 1957. Las repentinas lluvias y en consecuencia feroces crecidas del río Turia no son nada nuevo en la capital levantina. Desde tiempos medievales hay constancia de estas inundaciones y a lo largo de los siglos como en 1517 quedan registros de fuertes inundaciones y riadas.

En 1957 el caso no fue distinto y aunque hubo edificios como la catedral que se salvaron –más por haber visto la consecuencia de las riadas durante siglos y saberse colocar en el lugar idóneo que por efecto milagrero– el resto de la ciudad sufrió las terribles consecuencias 81 muertos e incalculables daños materiales.

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Imagen de Valencia en 1957 desde la zona de Nuevo Centro. Fotografía de Talayuelo.

Por último y más insólito todavía damos pie a otro terrible elemento, el aire y… ¿es que hubo alguna vez huracanes o tornados en España? Lo cierto es que sí… con menor medida lógicamente que los que estamos acostumbrados a ver en otros países pero no por ello con menos importancia.

No exactamente un huracán pero si un ciclón se originó en el madrileño barrio de Carabanchel más exactamente el día 12 de mayo de 1886, con la consecuencia además de que la furia de este vendaval no se detuvo en las afueras de Madrid si no que tomó rumbo SW-NE y se adentró en plena capital.

Por aquel entonces se encontraba en la capital el fotógrafo Jean Laurent quien pudo captar los efectos sufridos por el Casón del Buen Retiro cuya fachada oeste es casi irreconocible. Las víctimas según parece ascendieron a más de 40 muertos y su repercusión fue tan grande que Benito Pérez Galdós incluyó al ciclón en su novela Misericordia.

2 Comentarios

  1. Buenos dias. Deberían corregir el pie de foto El Timanfaya en plena erupción. Timanfaya no es ningún volcán sino el parque nacional. La última erupción que se produjo en Lanzarote fue en 1824. La foto del reportaje pertenece al Teneguía, en La Palma, 1971.

    • Estimado Jose, perdone la imprecisión de nuestra localización y muchas gracias por las anotaciones, que ya hemos incorporado. Saludos cordiales.

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