Hablar de efemérides siempre resulta algo complejo, términos como «el primero», «el último» o «el descubrimiento» siempre son susceptibles de cambios, pues un documento perdido en los polvorientos estantes de un archivo puede tirar al traste una proeza al demostrar que un desconocido había logrado tal o cual mérito antes de lo que dice la historia oficial. Por eso en esta ocasión seremos cautos, y aunque todo apunta a que el próximo día 31 se cumplen 116 años de la primera matriculación automovilística en España, no hay que descartar –y más conociendo la historia de este país– que de pronto surja alguna prueba que demuestre lo contrario.

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Un vehículo Clement como el de la imagen fue el primero del que se tiene constancia en España ©

No obstante esta efeméride nos sirve contemplar el mundo de las viejas fotografías desde otra perspectiva, un mundo, este del automovilismo, bastante caótico, donde el lujo y la velocidad nos asombran por el despliegue de materiales preciosos y por la hoy risible rapidez que se alcanzaba hace décadas.

Quizá la fórmula para apreciar estas singularidades la veamos en las primeras fotografías del Metro. La red suburbana de Madrid que contó con la inauguración de Alfonso XIII y todas las autoridades pertinentes el 17 de octubre de 1919, muestra un detalle singular que ha pervivido hasta la actualidad. El sentido de circulación de los convoyes dentro de la red de Metro.

Alfonso XIII inauguación metro Madrid
El metro de Madrid sigue circulando por la izquierda como si fuese un tren inglés. Esta anomalía se intentó explicar con leyendas como que un ingeniero inglés había diseñado el suburbano pero hay una razón mucho más sencilla, el Metro se creó siguiendo el sentido en el que se circulaba en toda la ciudad, por la izquierda ©

Por raro que parezca en distintos lugares de España se circulaba en el sentido contrario al actual. Su origen lo encontramos en la caballería o en los vehículos de tracción animal, donde los cocheros, al ser en su mayoría diestros, se posicionaban en el lado más cercano al centro de la calzada. De esta manera era más cómodo el uso del látigo sin peligro para los transeúntes. Si tenían que dar algo o hablar con otro cochero, contaban con más espacio y cercanía.

calle Sevilla, calle Alcalá, sentido de circulación
El sentido de circulación en muchos puntos de España funcionó al contrario a la actual. En la imagen la calle Sevilla con la calle Alcalá de fondo © Madridantiguo.com

Otro ejemplo lo vemos en uno de los atentados más famosos, el de Eduardo Dato, cuyo recorrido en coche y el lugar donde le mataron (el lado noroeste) de la puerta de Alcalá evidencia que circulaba al revés de cómo lo hacemos ahora.

Sin embargo ¿por qué en España no hay una fotografía histórica como la de Suecia en 1967 en la que se aprecia el caos de un cambio como este? Pues muy sencillo, porque en realidad cada uno circulaba por donde quería dándose casos tan curiosos como Madrid en la que en el casco urbano se circulaba por la izquierda y a la salida por la derecha y aunque en 1912 ya quedó claro que esto era un verdadero problema no se impuso el sentido de circulación actual hasta 1927.

Era lógico por tanto que, aunque pese el número de coches fuera poco los atascos fuesen relativamente frecuentes. De hecho, gracias a los biógrafos de Tiburcio de Redín sabemos que en el siglo XVII en la Puerta del Sol ya se formaban monumentales retenciones con los coches de caballos.

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Aunque hubiese pocos coches en Madrid los atascos han sido algo histórico pues se tiene constancia de ellos al menos desde el siglo XVII ©

Algo que entre otras razones provocó la creación del permiso de circulación nada menos que en 1611. Esos otros motivos eran lo más clasista que uno pueda imaginar pues la perspectiva del momento fue pensar que ¿por qué diantres un comerciante del tres al cuarto podría tener un coche de caballos del mismo porte que el de un aristócrata solo por haber trabajado honradamente para conseguirlo? La prohibición fue inmediata. El consejo de Castilla dejaba exentos de poder tener un coche de caballos a aquellas personas que no fuesen ministros, aristócratas, asistentes de la Casa Real, obispos, cardenales, miembros de los tribunales del Santo Oficio, fiscales, jueces, embajadores y médicos de la Cámara Real.

En el caso de los vehículos motorizados las normas aunque más justas, fueron mucho menos claras, las primeras industrias automovilísticas daban cursillos a los chóferes de los adinerados que se podían permitir un coche, pero solo les enseñaban y nociones básicas del manejo del vehículo, por el contrario en explicaba nada del código de circulación, con lo cual la preferencia, la velocidad, la seguridad o las prohibiciones era algo que dependía del libre albedrío de cada uno.

Rally París-Madrid, trafico en España, historia de la circulación
Parece increíble que en las caóticas carreteras de 1903 se llegase a proponer el rally París-Madrid. La carrera se detuvo por orden gubernamental al llegar a Burdeos, debido a los múltiples accidentes entre corredores y espectadores. La mala organización de la carrera, que obligó a los coches más potentes a adelantar entre el polvo a muchos más lentos a los que se había dado salida antes de forma aleatoria, fue una de las causas. En la imagen el piloto Marcel Renault (fundador junto con sus hermanos de la compañía automovilística). La muerte le esperaba en Couhé Vérac. © liveinRenault.

Es verdad que desde principios siglo XX, había algunas pequeñas normas pero hubo que esperar hasta el 25 de septiembre de 1934 para que se instaurase el “Código de Circulación”. De hecho, uno de los grandes avances fue la creación en 1903 del Real Automóvil Club de España es decir, el Race. Cuyos socios sufragaban el gasto que suponían cuestiones tan comunes como son hoy las señales de tráfico que por entonces solo eran doce.

Un desarrollo este del automovilismo que revolucionó al mundo comparable tan solo con un invento previo fue a la vez testigo de aquel avance, la fotografía.

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