Escribir sobre el mago más famoso de todos los tiempos no responde solo a una cuestión de darle a conocer. Houdini no necesita presentación. Ni siquiera es cuestión de hacer ver al gran público lo que significó en su época y lo que significa hoy, en un mundo condenado a buscarle el porqué a todo. Puede que lo interesante y más misterioso sea comprender por qué aún hoy resulta un pionero y una figura imposible de imitar.

No nos detendremos aquí en contar la infancia del mito ni su interesante juventud. Caamaño ha hecho ese trabajo excelentemente en su biografía Houdini editada por Almuzara. El trabajo de Caamaño es minucioso, bien tratado y respetuoso, pero sobre todo intenso, con una narración que trata de conectar y que denota el viaje pasional del autor con respecto a la vida del ilusionista. Este muchacho de familia inmigrante húngara en busca del sueño americano se interesó por la magia bien pronto, pero posiblemente acabó por convencerse de que aquello podría ser su vida cuando su familia le envió a trabajar como aprendiz de cerrajero. Aquello le transformó. Fue tal la pasión que engendró ante los cierres que desde entonces se dedicó a abrirlos.

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Houdini y Bess, su esposa. Houdini historical center

Un hombre hecho marca, puro mainstream, creador de cuentos y mitos sobre él mismo. Él era su propia fuente de chismorreos. Con doble filo, vaya, que muchos de ellos le acompañaron más tiempo del que pretendía, incluso, una vez muerto, tal como Eduardo Caamaño afirma, aún hoy se dan por ciertos.

Y puro ego. Pensaba de sí mismo que era un superhombre, que era capaz de desafiar cualquier ley referente al ser humano. Su carta de presentación al llegar a una ciudad para realizar un espectáculo era hacerse detener por la policía y salir de la carcel o quitarse las esposas ante la mirada atónita de los funcionarios. Su impulsividad contribuía determinantemente en la forma que tenía de publicitarse. Era un verdadero showman que, además, entendía perfectamente todos los mecanismos que armaban su espectáculo, desde lo que ocurría sobre el escenario a lo que acontecía en las butacas.

Houdini en el cine
Su alter ego en el cine como el investigador escapista «Quentin Locke». El enemigo, un robot llamado «The autómaton», un ser llamado con un nombre que aún no existía (1919).

Houdini no era un descreído, pero su relación con la fantasmagoría y el espiritismo se basó más en la búsqueda de datos y hechos que no pudiera refutar. Como su misma disciplina, la de abrir cierres imposibles y escapar de la muerte, Houdini pretendía encontrar algo o alguien que le demostrase que realmente no hay forma ni truco detrás. Es mitológico el capítulo que cuenta la historia de su encuentro con Arthur Conan Doyle. El archifamoso creador de Sherlock Holmes invitó a su casa a Houdini y a su esposa para presenciar las dotes de medium que, sostenía, poseía la esposa de Doyle. Ésta utilizaba la técnica de la escritura automática, en la que, supuestamente, el espíritu del contactado penetra en la medium y escribe una misiva a través de su mano. Y así, durante la velada, sentados al rededor de una mesa, la señora Doyle se puso a escribir sin parar sumida en un estado de éxtasis y produjo quince páginas de una carta que iba dirigida a Houdini de parte de su madre muerta.

Houdini leyó la carta, a todas luces disparatada por lo que Houdini sabía de su madre, y con toda la seriedad posible dijo que aquello era una farsa y acusó a Doyle de hacer a su mujer formar parte de aquella pantomima. Desde entonces, Houdini participo en conferencias contra el espiritismo, entrando en la mofa contra el mundo de los mediums y tratando de desenmascarar sus artimañas . Pero en realidad, tal como desprende el autor, el mago pretendía eliminar el fraude para encontrar la verdad, una verdad que le llevase a contactar realmente con su madre.

Cine Houdini
Houdini, sus ojos y su cara conformaron un icono que hoy se relaciona con la magia, el ilusionismo y el espiritismo. 1923, Houdini Picture Corporation

No es raro que un potente programa informático de efectos visuales lleve su nombre. La trascendencia de la magia que practicaba se debe en gran parte a comprender el efecto visual como engaño, su ejercicio sobre lo que no se ve en una época crédula y blanda que aún no pensaba que la guerra era un modo de hacer a los hombres morir con honor.

Lo que Houdini significó fue el poner sobre la mesa el espectáculo visual de lo no visto mediante lo que sí que puede observar. El engaño declina en el romántico ilusionismo al que se llama el juego de luces e imágenes para pervertir la realidad en favor de sensaciones de engaño. Todo fruto de un trabajo ferviente y muy bien acabado, una verdadera producción en la que Caamaño pone en valor en su libro. Houdini era un experto en su área, y un trabajador empeñado en realizar el más difícil todavía de la forma más especial posible. Hasta tres años estaría perfeccionando su espectáculo más peligroso; La celda de tortura acuática. Concebirlo le llevó a utilizar varios prototipos hasta dar con un diseño satisfactorio y un entrenamiento físico y mental acorde.

Arthur Conan Doyle y Houdini
Arthur Conan Doyle y Houdini cuando aún era amigos. Houdini Picture Corporation.

El cerebro procesa mucha más información de la que en realidad percibimos, rellena huecos imaginando lo que no registra hasta dar coherencia y sentido a lo que vemos. La neurocientífica Susana Martínez-Conde afirma que «Nuestras expectativas, nuestras asunciones sobre la realidad van a modular nuestra percepción, no solo el estímulo del mundo exterior, sino que tanto el mundo exterior como nuestro mundo interior van a afectar a nuestra percepción». Las imágenes se recogen como información visual que el cerebro necesita estructurar. Así, cualquier fotografía dispara nuestros mecanismos de asunción histórica, cultural y social; nos hace imaginar y reubicar, y pone en el lugar que cree más conveniente

«Bien, ya estoy preparado para hacer desaparecer un elefante»

Posiblemente el episodio que desencadenó su final fue cuando en un espectáculo permitió a un espectador que le golpeara el estómago para presumir de fabulosa resistencia física. La posible inflamación previa del apéndice desencadenó en peritonitis debido a los golpes y acabó con la vida del mago. Se ha querido hacer de su muerte también un mito, algo que seguro a él, en cierto modo, le hubiese encantado. Incluso yo tuve por cierta la historia que contaba que Houdini había muerto tratando de escapar de un enorme tanque de agua en el que había sido introducido atado con cadenas.

Unos meses antes, Houdini había afirmado a la prensa que estaba cerca de llegar al límite. “Llegará el día en el que alguien logrará superarme, así que pienso retirarme con un expediente limpio antes de que mi invencibilidad se vea amenazada”, dijo.

Era verdad. Sus retos eran cada vez más peligrosos. Algunos dudaban de que sobreviviera a cada gira cuando presentaba a la comunidad los trucos y espectáculos que iba a realizar durante la temporada. Todo lo que pudiera resultar más peligroso y dar mayor sensación de que el mago estaba cerca de la muerte y huía en el último momento de ella, era bienvenido. Y dada su propensión a la grandilocuencia, todos los retos eran tenidos en cuenta y gritados a los cuatro vientos, con lo que todo lo que hacía pasaba por un altavoz mediático. Como rezaban algunos carteles que anunciaban sus espectáculos, “fallar significa la muerte”. Además, fallar significaba dejar de ser infalible.

Bess Houdini
La noche de Halloween de 1936, Bess y su agente, Edward Saint organizaron la última sesión espiritista para contactar con el mago muerto diez años antes. 1936, (AP Photo)

La peritonitis no le impidió terminar el número sumido en un gran dolor durante el resto que duró. Y acabó por matarle en una noche de Halloween. Desde entonces, su mujer trató de contactar con su espíritu durante todas las noches de Halloween posteriores hasta que, diez años después, y tras muchos intentos de engaño por parte de mediums estafadores, se dio por vencida. Aunque hay quien continúa hoy en día tratando de contactar con él.

Houdini pasó a la historia por muchos motivos, pero entre ellos están los gráficos, los visualmente identificativos y los que le convierten en una referencia fotográfica y visual y han transformado su gesto, su cara, su cuerpo y sus ojos en toda una iconografía relacionada con la magia, y por ende, aunque no tendrían relación directa, con lo oculto. Ambos mundos confluyen en él, tanto por el interés que demostrara el mago por ambos como por querer alejarlos. Aún así, la magia, lo oculto y el mundo visual confluyen en Houdini con fuerza y le alzan como un personaje mil veces imitado y absolutamente único.

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