Inicio de la fotografía erótica

El invento de la fotografía, es el invento de un éxito, un arrollador triunfo que no tardó en inundar la sociedad parisina de aquel siglo XIX. De allí salieron los múltiples discípulos de Daguerre que aplicando la fotografía a los ámbitos más insospechados de la sociedad, captaron la arquitectura, los avances industriales, e incluso los rostros más solemnes de quienes empleaban las fotografías como tarjetas de visita.

Fotografía de Félix-Jacques Moulin
Fotografía de Félix-Jacques Moulin

Como era de esperar, ese auge por plasmar todas las facetas de la sociedad, hizo que aquellas primitivas cámaras terminasen por llegar al mundo del erotismo. Un mundo omnipresente en la historia del ser humano, que tuvo en la fotografía un vehículo perfecto a la hora de alcanzar el placer.

En este sentido las primeras fotografías de desnudos, se aproximaban más al mundo de la estatuaria clásica que a lo que hoy llamaríamos pornografía. De hecho hay quien ha querido ver en los primeros bodegones que fotografió Daguerre un germen del erotismo, pues las esculturas desnudas protagonizaron algunas de esas instantáneas.

Sin embargo y aunque se conservan daguerrotipos eróticos, su inventor ( Louis Daguerre) no fue quien extendió la modalidad erótica, si no otros tantos discípulos que vieron en aquel mundillo, no solo un interesante campo artístico, si no también una beneficiosa estrategia comercial.

Los primeros fotógrafos entre los que destaca Félix-Jacques Moulin, sabían que el poder del erotismo garantizaba un público fiel dispuesto a adquirir tan excitantes escenas, pero por otro lado también eran conscientes de que los daguerrotipos eran imágenes sin posibilidad de copia, con lo cual el precio aumentaba a tal nivel, que en ocasiones era más rentable contratar los servicios de una de las modelos que el propio daguerrotipo.

Estas y otras dificultades fueron salvadas cuando la fotografía pasó al papel, donde no solo se redujo el precio si no que hizo de la fotografía erótica algo más que una imagen. Este cambio sustancial se debe en gran medida al británico  Charles Wheatstone el cual en 1839 presentó en la revista “Philosophical Transaction” de la Royal Society de Londres un invento fascinante que trucando la óptica con lentes y espejos aportaba tridimensionalidad a dos imágenes parejas. Este juego de la percepción conocido como estereoscopia, despertó de inmediato el interés de los fotógrafos eróticos que lograron poner en el mercado multitud de estampas voluptuosas.

Uno de los muchos visores estéreos de época
Uno de los muchos visores estéreos de época

Quizás el fotógrafo que mejor ejemplifique todo este proceso de la fotografía erótica sea Félix-Jacques Moulin quien se especializó desde muy temprano en este género fotográfico con serias consecuencias al haber siendo condenado a un mes de prisión junto con su socio Jules Malacrida, por atentar contra las buenas costumbres. Es de sospechar que una de las razones de tal condena obedezca al hecho de que en cierto modo Félix-Jacques Moulin había industrializado algo tan atávico al ser humano como las escenas eróticas.

Desde entonces surgió el género erótico siendo accesible a todas las capas de la sociedad, adquiriéndose en tanto en estudios como de manera ambulante, tanto en dos como en tres dimensiones, en blanco y negro, coloreadas… en definitiva un avance técnico auspiciado por una demanda de lo más carnal.

En cuanto a Moulin cabría señalar cómo años después viajó a Argelia, fotografiando todo tipo de cuestiones de la sociedad argelina, desde la educación hasta la arqueología, pasando por los tipos populares, en definitiva un viaje enriquecedor mediante en cual debió aprender tanto de la fotografía como de la vida misma, siendo lo suficientemente sagaz como para camuflar el emblema de su estudio de la calle Richer, bajo el políticamente correcto título de «Estudios de la naturaleza».

       

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