La fotografía, un flaco favor para Isabel II

Las nuevas tecnologías y la repercusión de las redes sociales han hecho incluso que nuestro lenguaje se enriquezca creándose sentencias tan ciertas como aquella que dice, que nadie es tan feo como su foto del D.N.I. ni tan guapo como su foto de perfil en Facebook.

Es tan evidente esta frase que la historia da fe de ello, y es que si ahora disponemos de Photoshop y otros tantos programas con los que estilizar nuestra imagen, tanto o más lo permitió la pintura, que durante siglos endulzó fealdades, divinizó a mortales y aduló con tantas artes que seguramente muchos de aquellos retratados serían hoy difíciles de reconocer.

Cuesta incluso pensar, que cuando el mismísimo Goya retrató a la familia de Carlos IV lo hiciese con el mayor de los respetos e intentando realzar lo mejor de todos ellos. Es por tanto que viendo el resultado, cabe imaginar cuan favorable fue para la autoestima de muchos personajes históricos el hecho de no haber conocido la fotografía.

En la constante lucha de mantener una admirable imagen pública, personajes como los retratados en aquel cuadro tuvieron que luchar contra coplillas satíricas que en el caso de María Luisa de Parma, era acusada de recibir los “agipedobes” de Godoy (si el lector no quiere escandalizarse no lea del revés tan extraño término) con lo que la pintura, la escultura o cualquier otra manifestación artística era siempre bien recibida a la hora de desempañar tan procaces chismorreos.

Si la buena de María Luisa pudo escudarse en los lienzos de Mengs y Goya, no corrió tanta suerte su nieta Isabel II, y es que el invento de la fotografía le pilló en plena mocedad.

Corría la década de 1850 y la imagen pública de la reina no pasaba por su mejor momento, prueba de ello es que el 2 de febrero de 1852 fue atacada por el furibundo cura Merino que cuchillo en mano intentó matar a la reina, evitándose el magnicidio tan solo gracias a unas piezas metálicas del sostén.

Providencialmente ese mismo año había había llegado a la Villa y Corte el pintor alemán Franz Xaver Winterhalter, conocido por su pericia a la hora retratar  numerosos monarcas europeos con cuidadoso gusto romántico y un estilo tan primoroso que difícilmente sería rechazable por la veinteañera reina de España.

Y así fue, terminado el cuadro se podía apreciar en él, una espectacular muchacha de ojos claros, esbelto cuello y delicados hombros, cuyo regio porte le hacía merecedora de todas las coronas y títulos que fuera menester. Sin embargo aquel derroche de bondades pronto se vio cuestionado con la irrupción en palacio de la cámara de Charles Clifford.

Isabel II - Detalle del cuadro de Winterhalter
Isabel II – Detalle del cuadro de Winterhalter

Nacido en Gales, treinta y dos años atrás Clifford fue sin duda uno de los fotógrafos de cabecera en la historia de España, pionero en técnicas como el colodión húmedo y autor de numerosos reportajes fotográficos, fue siempre un alma inquieta interesado por todas las novedades técnicas e incluso por cuestiones tan sorprendentes como pilotar globos aerostáticos, sin embargo pocas tareas serían tan comprometedoras para él como realizar la primera fotografía de una reina de España.

Técnicamente la imagen fue perfecta, ahora bien… la diferencia con el cuadro de Winterhalter era evidente. Aquella nueva imagen era tan honesta como sencilla, y desde luego es difícil saber si causaría buena impresión en la reina pues por suerte o por desgracia aquella nueva técnica parecía preocuparse más por el realismo que por la realeza.

Isabel II, retratada por Charles Clifford
Isabel II, retratada por Charles Clifford

Aunque en descargo de las fotografía y para mayor disgusto de Isabel II, podemos afirmar que no siempre se usaron los pinceles para agradar a la reina, pues entre 1868 y 1869 aparecieron unas acuarelas tituladas Los Borbones en Pelota firmadas por un tal V. SEM. donde la sátira más ácida se dio cita con la pornografía más explícita haciendo un repaso difícilmente describible por todos los personajes del gobierno.

<img class="size-full wp-image-127335" src="https://www.albedomedia.com/wp-content/uploads/2014/01/Isabel_II_2A..jpg" alt="Extracto de Los Borbones en Pelota » width=»420″ height=»320″ /> Extracto de Los Borbones en Pelota – 1868 – 1869

Curiosamente el pseudónimo V. SEM. era el empleado por Valeriano Bécquer en el periódico satírico Gil Blas, lo que ha hecho pensar a más de un historiador que tan procaces ilustraciones y los no menos escandalosos lemas que las encabezan fuesen en realidad obra tanto de Valeriano Bécquer como de su hermano Gustavo Adolfo.

Es de suponer que si algún día tales acuarelas llegaron a manos de Isabel II, admiraría más aún la fotografía de Clifford en la que si no salió especialmente agraciada, al menos mantenía la compostura.

       

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