Ahora que andamos en pleno fragor veraniego quizá convenga hablar, a través de las imágenes, de un lugar ideal para fotógrafos de todos los tiempos. El río Manzanares.

Desde tiempos remotos ha sido este pequeño río objeto de todo tipo de chanzas y cachondeos, desde el comentario que se le atribuye a Rodolfo II cuando al parecer dijo aquello de que era el mejor río de Europa, porque era el único navegable en coche de caballos, a lo que se supone que dijo Alejandro Dumas (padre) cuando al volver a Francia afirmó qué por mucho que estuvo en Madrid nunca vio el río Manzanares.

Puente de los franceses con madrileños bañandose en el Manzanares
El río Manzanares a su paso por el puente de los Franceses uno de los lugares predilectos para los veranos madrileños

Su menguado cauce en comparación con el resto de capitales europeas hizo que Quevedo le llamase “aprendiz de río” y que incluso se exagerasen las muertes que en sus aguas acaecieron, afirmando que las víctimas que se había cobrado el río habían sido más por estamparse contra el fondo que por verdaderos ahogamientos.
Sea como fuere el Manzanares ha sido a lo largo de la historia un buen reflejo de la sociedad madrileña y los fotógrafos más avezados no tardaron en percatarse de ello, inmortalizando la vida “fluvial” de la capital española.

Ya en tiempos de Felipe II los megalómanos proyectos del Rey Prudente tuvieron su equivalencia en el río madrileño cuando el ingeniero Giovanni Battista Antonelli intentó hacer navegable el cauce, creando así una vía que comunicase mediante ríos Madrid y Lisboa.
El proyecto no pudo ser y aunque siglos después se retomó la idea, la más clara actividad del Manzanares fue la de ser el principal lugar de solazo de los madrileños cada vez que apretaba el calor.

2playademadrid
Manuel Urech, captó a la chavalería madrileña en las aguas del Manzanares a escasos metros del Puente de Segovia

Lo vemos en los cuadros de Goya donde se come y se baila en las cercanías del río. Pero más de cien años antes en un lienzo atribuido a Félix Castelo los madrileños aparecen se bañándose, acuchillándose en duelos y sobre todo galanteándose en las poco profundas aguas. No en vano en las múltiples mofas que del riachuelo hizo Quevedo está la de que más que peces, lo que se pescaba en el Manzanares era marido.

Felix Castelo, baños en la zona de Molino Quemado
Este óleo atribuido a Félix Castelo quizá no brille por su pericia artística pero desde luego tiene un incalculable valor documental describiendo al detalle toda la vida madrileña entorno al río

Desde el punto de vista fotográfico ese Madrid acuático no pasó desapercibido para autores de la talla de Manuel Urech (1904-1985) o Martín Santos Yubero (1903-1994). Ambos supieron reflejar como nadie ese chapoteo, especialmente de niños, que tenía cabida en los lugares más insospechados del cauce madrileño.

A raíz de la canalización a principios del siglo XX lo lógico era esperar que los chapuzones se llevasen a cabo en aguas previas al acceso a la ciudad, pero también encontramos imágenes de niños a orillas el Puente del Rey, a escasos metros de la estación de Príncipe Pío.

Los baños descontrolados fueron una constante madrileña y así lo refleja una fotografía tomada en las cercanías de lo que hoy es el club deportivo Somontes donde se prohibió el baño por la peligrosidad del entorno, lo que sin embargo dio exactamente igual a bañistas de toda índole.

Daba igual la peligrosidad del río ante un delicioso chapuzón
Ni las indicaciones ni la contaminación fueron impedimento para los bañistas madrileños hasta hace no tantos años

En 1931 comenzó la primera alternativa a estas alocadas zambullidas cuando se empezó a construir la Piscina de la Isla. Unas instalaciones deportivas diseñadas por Luis Gutiérrez Soto  (1890-1977), el cual ideó un complejo recreativo en una de las islas del río, asemejando su estructura a un barco.
Un diseño genial y más aún con el maravilloso estilo racionalista con el que se concibió, pero que también es cierto no era del todo original ya que un proyecto similar hicieron los romanos con la isla Tiberina.
Lo cierto es que pese a lo elegante de su diseño, la Piscina de la Isla no estaba al alcance de todos los bolsillos; por ello y porque la pasión por el baño no descendía entre los madrileños, se llevó a cabo otro proyecto no menos singular; La Playa de Madrid.

Aguas arriba el río de los años 30 seguía bajando con cristalinas aguas y fue entonces cuando el gobierno de la segunda república decidió construir la primera playa artificial de España, encomendando tan singular labor al famoso urbanista y arquitecto Manuel Muñoz Monasterio (1903-1969) entre cuyas obras se encuentran tanto la Plaza de Toros de las Ventas como el Estadio Santiago Bernabeu.

Playa de Madrid años 60
Por mucho que dijese la canción de Los Refrescos, Madrid, si hubo playa diseñada por el arquitecto de Las Ventas y el Santiago Bernabéu

Al final esta playa en pleno centro de la península fue desmoronada por la Guerra Civil y solo recuperó su actividad en 1947; sin embargo otro hito en el furor de la vida acuática en Madrid estaba por llegar, pues en el año 1955 el gobierno decidió crear una nueva instalación para las clases populares, la Playa cayó en desuso y se construyó Parque Sindical —germen del actual Parque Deportivo Puerta de Hierro—.

El charco del obrero fue como se denominó a la piscina del Parque Sindical
Precios económicos, la piscina más grande de Europa, a escasos minutos del centro… pocos cálculos había que hacer para anticipar que el llamado “charco del obrero” estaría siempre a rebosar

Este lugar comenzó pronto a ser epicentro de toda la vida veraniega de Madrid, y por el enfoque dirigido a clases humildes se le denominó “el charco del obrero” aunque a decir verdad, de charco no tenía nada pues entre sus tres áreas recreativas se encontraba la piscina más grande de Europa.

Semejantes dimensiones no impidieron que la piscina se llenase hasta la bandera. Quedaba claro que la diversión para los madrileños era y es una cuestión de primera necesidad.

Actual "Playa de Madrid" dentro del conjunto Madrid Río © Manuel San Frutos
Actual «Playa de Madrid» dentro del conjunto Madrid Río © Manuel San Frutos

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.