Revistas de la Europa obrera

Durante principios del siglo XX, la protesta del proletariado para con la burguesía se cristalizó en periódicos y revistas que atraían a fotógrafos anónimos, resultando ejercicios artísticos germen de las publicaciones actuales.

En Alemania y en Austria sobresalieron dos publicaciones que integraron nuevas formas de expresión fotográfica que acabaron por ejemplificarse y extenderse en medios parejos evolucionando hasta nuestros días.

Portada de AIZ
La revista AIZ, una de las pioneras y de mayor relevancia

Muchas de estas publicaciones se dieron en un contexto sociopolítico concreto, cuando en Europa aún latían las heridas de la primera gran guerra y los excesos políticos empezaban a hacer mella en países con irregularidades sociales y carencias democráticas. La necesidad de aunar un ideario político a la altura de las políticas imperantes pasaba por extender ese mismo ideario entre el proletario. Como armas de difusión, la pretensión de la prensa obrera era la de mostrar a los trabajadores como la clase “normal” ante la cuestionable anormalidad de la sociedad burguesa.

Das Kleine Blatt, portada
El periódico Das Kleine Blatt, germen de la mítica Der Kuckuck

Una de las más famosas publicaciones fue AIZ, aparecida en Berlín por primera vez en 1921 y que aparecía para tomar el mando de la propaganda de agitación. El ensayo  fotográfico era el formato más utilizado por la revista, que fundamentaba sus contenidos en fotoreportajes pegados a la actualidad del ciudadano y sus miserias; hambrunas, pobreza en las zonas agrícolas, falta de trabajo, escasez de vivienda y un largo etcétera que acababa por darse cita periódicamente en la publicación.

AIZ se hizo mundialmente famosa cuando, en su número 48, publicó el reportaje “24 horas con una familia obrera en Moscú”. El tratamiento social del reportaje trascendió la prensa obrera y muchos medios internacionales se hicieron eco de este formato haciendo réplicas semejantes. El periódico Pradva llegó a afirmar que se trataba de un nuevo género fotográfico y lo tildaba del acontecimiento más importante de la fotografía de nuestro siglo.

Reportaje de la familia Filipov en AIZ
La composición del reportaje de la Familia Filipov mostraba un aprendizaje y nuevas pretensiones artísticas en el medio

El reportaje mostraba a la familia Filipov en sus quehaceres diarios: el padre y los hijos mayores se iban a trabajar, la madre se quedaba al cuidado de los niños en una desvencijada casa y les llevaba al parvulario. El montaje, la consecución del orden de las fotografías en cada página y el texto rápido, amable y directo, acabaron por ejemplificar un tipo de formato que la revista pondría por bandera.

En 1926, AIZ pide a sus lectores que les envíen fotografías en una convocatoria que se extiende por todo el mundo y que hacen llegar fotografías de todas las más importantes ciudades, desde Praga, hasta México, en una respuesta fotográfica de los aficionados sin parangón hasta entonces. Desde ese momento, AIZ empieza a dar a su contenido un trato más estilizado, dando una mayor importancia a la fotografía sobre el texto. Tal es el cambio que algunos de sus números tienen reportajes gráficos sin escrito.
Sus directores defienden el impacto de la fotografía por encima del texto, pero éste, cuando aparece, no es siempre descriptivo sino bibliográfico, como complemento y no como armazón narrativo del reportaje. Aunque el objetivo es claro, la crítica lo tacha de giro elitistamente artístico.

Revsita Der Kuckuck
El nombre de la revista Der Kuckuck pretendía ser cacofónicamente llamativo

En Austria surgiría en 1927 el periódico Das Kleine Blatt, azote de la prensa capitalista y cuyos creadores acabarían por extenderse por Alemania y Austria fundando publicaciones diversas de temática proletaria.

El éxito de Das Kleine Blatt dio pie a que en Viena surgiese la revista especializada Der Kuckuck que supuso un hito sin parangón. En Viena, esta revista acabó convirtiéndose en el principal órgano de protesta contra la prensa capitalista y fascista. La idea que trataba de transmitir era la del trabajador socialdemócrata moderno, integrante de un programa político progresista y pegado a la actualidad.
Se tomó AIZ como referencia , y se buscó un gusto visual que prestaba una especial atención al montaje. Fue de las primeras en realizar concursos de fotografía entre sus lectores. Además, entre sus contenidos, se buscaron referencias históricas que apoyasen las directrices editoriales utilizando a historiadores para realizar reportajes sobre la Viena imperial y demás épocas gloriosas del país, iniciando así en este tipo de prensa la retrospectiva histórica, algo que la haría más especializada y de lo que se copiarían sus competidoras y publicaciones venideras.

Revista Der Kuckuck
La fotografía de Der Kuckuck ha quedado como un ejemplo de trato a fotografías de calidad artística incuestionable

La edición se mantuvo durante un tiempo y tuvo picos de grandes ventas pero acabó por caer en manos fascistas cuando Austria fue invadida por el nacionalsocialismo. Kas Kleine Blatt acabó cambiando de mano y de ideología y Der Kuckuck simplemente desapareció sin más, obligando a sus creadores a emigrar o cambiar radicalmente de actividades.

Varias caían en el problema de utilizar herramientas que ellos tachaban de burguesas para teatralizar las fotografías. Por ejemplo, Der Kuckuck  arreglaba las fotografías de manera descarada mientras que se quejaba amargamente de las manipulaciones fotográficas de los medios burgueses. Las tiradas de esta revista eran grandes hasta llegar a cubrir sin problema los beneficios, y sin embargo, y frente a la crítica que se hacía a las publicaciones capitalistas, tampoco se reinvertían esos excedentes en optimizar la publicación.

Interior de revista Der Kuckuck
Der Kuckuck dotó a estas publicaciones de modos de composición visual y tratamiento gráfico con carácter propio

Por otra parte, AIZ, utilizaba un lenguaje a veces demasiado vehemente conforme al público al que iba dirigido, sobre todo en su última etapa. Su pretensión por buscar un nicho de intelectualidad entre sus lectores acababa por alejarles de su público potencial; los obreros de la calle. Muchos de ellos tenían bastante con saber leer como para tener que traducir los cultismos y encontrar las notas bibliográficas a las que la revista hacía referencia.

Fueron muchas las publicaciones  de la época que surgieron a tenor de la necesidad proletaria de destacarse ante la crisis de principios de siglo. Citamos aquí países como Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Holanda, Méjico o Estados Unidos. Algunos grupos artísticos centran sus esfuerzos en temas parejos trabajando en documentales que atraen a colectivos artísticos de Praga, Ámsterdam o Zúrich y que promovieron exposiciones que giraron por Europa durante la década de los 30.

Worker´s Ilustrated News, portada de "WIN"
La revista WIN utilizaba fotomontajes básicos y rudimentarios que acababan por resultar funcionales y efectivos

En Inglaterra surgió WIN –Worker´s ilustrated news– con un fuerte discurso radical ante la burguesía y sus pretensiones, con reportajes fotográficos sensacionalistas que cambió de línea editorial varias veces, siendo en ocasiones más tenue en la dureza del tratamiento que daba a sus contenidos. Su longevidad quedaba justificada en el uso social práctico que proporcionaba a sus lectores; acabó convirtiéndose en un símbolo independiente de su propia calidad.

En Moscú aparece Sovetskoe Foto en 1926. Su pretensión es la de describir la sociedad soviética en toda su amplitud y en todas sus ramificaciones. Se presta así a poner la fotografía al servicio de la técnica, la industria, la enseñanza y todos los componentes que construyen el socialismo soviético. También apostó por fomentar la afición, haciéndose eco del empeño del régimen soviético en que sus ciudadanos dieran fe de su vida –ejemplar vida del hombre socialista– y que esto sirviera de arma publicitaria de cara a la visión exterior que se pretendía dar de Rusia.

Portada de Sovetskoe Foto; fotografía por Rodchenko
Rodchenko y otros grandes de la fotografía rusa de la época pasaron por las páginas de la revista Sovetskoe Foto

En España surgirían varias como Octubre, Ayuda o Mundo obrero, cuya vida como revistas iría ligada a la resistencia democrática ante el nacionalismo y que bien merecen una mirada pormenorizada por la complejidad de su creación y su distribución.

Pero es posible que AIZ y Der Kuckuck destaquen entre todas por poner un punto artístico que rompía moldes y que trataba la fotografía con un peso modélico más allá de un medio. Así, sus planchas de prensa son fruto de estudio y modelos de composición que hoy en día se siguen teniendo en cuenta y repitiendo como artísticamente válidos.

La belleza acababa por aparecer en las páginas repletas de imágenes de pobreza y necesidad. En en su concurso fotográfico, el editor de Der Kuckuck llamaba a sus lectores a la participación en un editorial que decía: “mandadnos vuestras fotos, queremos traer la belleza dondequiera que se encuentre: los centros de trabajo, el trayecto cotidiano, el hogar, la calle, los hijos, el cuerpo, el mundo de los pequeños, sosas singulares, el objeto de la vida; lo social.”.

       

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