Magical Girl

CineChrome.-No se ha hecho mucho de rogar el estreno en pantalla grande del segundo trabajo del cineasta madrileño Carlos Vermut, hoy llega a las salas españolas Magical Girl, particular fabula amoral e hipnótica, tan arriesgada como esperada, gracias en parte a los premios que cosechó en el pasado Festival de San Sebastián.

Magical Girl fue la ganadora de la Concha de Oro a la mejor película, y Carlos Vermut también fue galardonado por su implacable y fría dirección. Autor de varias novelas gráficas y ganador del Festival de cortometrajes Notodofilmfest en el año 2009 con «Maquetas», Carlos Vermut se erigió como una de las figuras del llamado cine low-cost, cuando en 2011 auto produjo Diamond Flash, su primer largometraje. Estrenada directamente en plataformas online, el debut en el largo de Carlos Vermut, domino las listas de las películas más vistas durante dos semanas, convirtiéndose en un éxito en un internet.


Se entiende cine low-cost aquel que cuesta menos de 600.000 euros. Diamond Flash contó con un presupuesto de 20.000 euros que Vermut puso de su bolsillo. El coste de Magical Girl multiplica por treinta el de Diamond Flash, aun así no es ni la décima parte del presupuesto de las grandes producciones.

En Magical Girl, al igual que en Diamond Flash, aunque sin el halo fantástico de héroes y villanos que otorga a su primera película, Vermut presenta una mezcla de suspense, drama y momentos puntuales de comedia negra. El director madrileños plantea cuestiones incómodas que se establecen por la constante contradicción entre la razón y los sentimientos en la que está sumergido el ser humano, al que Vermut sitúa en un mundo oscuro, y raro pero lo suficientemente cercano a nuestra realidad, para ser reconocible.


El título de la película hace referencia a la temática japonesa, pero también a la enigmática Bárbara, clásico retrato de mujer fatal en esta inclasificable revisión subversiva de los mecanismos del cine negro.

Dividida en tres actos, el desencadenante de la trama es sencillo, Luis un cuarentón perdedor, padre de una niña enferma de cáncer, hará lo que sea para intenta complacer los últimos deseos de su hija. El más prominente es poseer un traje de su serie japonesa favorita, Magical Girl Yukiko.


	 La relación entre padre e hija inspira los pocos momentos de ternura que la película contiene.

La relación entre padre e hija inspira los pocos momentos de ternura que la película contiene.

Pero el traje no es barato, cuesta 7.000 euros, un dinero que el padre no tiene. Dispuesto a todo por satisfacer a su hija, cuando se dispone a robar una joyería, se encuentra con Bárbara una misteriosa mujer casada, de volátil personalidad, que le seduce. Luis decide chantajearla, lo que acarreara una serie de situaciones imprevisibles, que se rigen por los instintos más oscuros de sus protagonistas y que no mejoran para nada sus circunstancias.


Es inusual cómo empieza la relación entre Luis y Bárbara, con una inoportuna vomitona, una confusa manera con dar entrada en escena a esta peculiar mujer fatal.

Porque si el argumento de Magical Girl, a pesar de las sorpresas y los giros, es sencillo, no lo son sus personajes, seres complejos que sacan lo peor de sí mismos ante la cámara, marcando con sus decisiones el avance de la trama, que destaca por una narrativa fragmentada a base de elipsis temporales. Una estructura, que invita al público a sacar sus propias conclusiones, a través de sutiles nexos que van dando forma a la historia, sugiriendo antes que verbalizando claramente el pasado y las motivaciones de sus personajes.


Luis Bermejo interpreta a Luis, los personajes que más simpatías despierta, aunque su comportamiento diste mucho de ser ético y honrado, su motivación es la más comprensible.

Unas razones que parecen claras en el caso del elenco masculino, pero que se mantienen en la sombra en el caso de la enigmática Bárbara, interpretada por Bárbara Lennie que ofrece una máscara de contención y frialdad, en la que se vislumbra la su confusión y la fragilidad de un personaje, que termina antojándose mucho más fuerte que sus compañeros masculinos. El reparto lo completa José Sacristán como Damián, al que como el buen vino, la edad no hace más que mejorar su calidad en los escenarios.


José Sacristán sorprende con su magnética interpretación del atormentado Damián, figura del pasado de Bárbara que haría cualquier cosa por ella.

Para acompañar a sus angustiados personajes, Vermut crea una atmosfera tensa y austera, donde predominan los planos cerrados llenos de agitados silencios, que se rompen puntualmente con momentos de despiadado e incómodo humor y crítica a una sociedad determinada, marcada por la recesión económica, donde la brecha entre ricos y pobre es cada vez más amplia.  


Vermut hace referencia claras a la literatura japonesa en Magical Girl, aparte del título, especialmente a la figura de Edowaga Rampo, seudónimo de Hirai Tarou, y a los ambientes claustrofóbicos de Yukio Mishima. Pero también tiene influencias de cuentos occidentales como El Mago de Oz y Alicia en el País de las Maravillas.

El cine español vive un momento dulce, gracias a éxitos de taquilla como Torrente V o El Niño, pero también gracias a películas tan originales como Magical Girl, aunque incomoda y difícil, nos descubre un autor muy interesante que no cae en la complacencia ni la presuntuosidad, y que para bien o para mal no dejará indiferente a nadie.

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.