Según la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget, es preciso comprender la formación de los mecanismos mentales del niño para entender los mecanismos de su funcionamiento como adulto y, por tanto, la genética vinculada al desarrollo de los niños es la que permite explicarles como adultos. Hacia los seis o siete años, la personalidad del futuro adulto está ya cimentada.

Siempre he pensado que los territorios por donde nos movemos van definiendo nuestra personalidad y nuestro comportamiento. Durante los dos primeros años, Fiebre se celebró en la sede algo canalla de la Escuela Blank Paper, y ese espacio germinal afortunadamente sigue marcando hoy su carácter.

Este fin de semana dorado de otoño y cielos azules en el que hemos ganado una hora pero perdido algunos sueños, Fiebre se ha hecho mayor. Ha perdido melenas por el camino y parece un poco más solemne. Quizá sea la arquitectura de las Salas El Águila, donde los pasos suenan más suaves, aunque sigue siendo un festival a escala humana, en el que las risas, los cálidos encuentros y la ausencia de rigidez, aún son posibles. 

Miren Pastor inauguró la séptima edición de Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Tranquilizó comprobar que la visita guiada anunciada para las cinco de la tarde empezó con cierto retraso; se celebró en el exterior, a la entrada de la sala principal y en una ceremonia de agradecimientos necesarios, pero lejos de boatos irrelevantes. Esta séptima edición ha contado con el apoyo de la Comunidad de Madrid y de Acción Cultural Española del Ministerio de Cultura.

Heredero del espíritu de Blank Paper, allí figuraban muchos de los que giraron alrededor de ese proyecto, con tanta fuerza y talento: desde los dos incansables y entusiastas directores Miren Pastor y Olmo González, a Fosi Vegue, Sonia Berger, Julian Baron, Alberto Salvan o Víctor Garrido.

Este año, Fiebre unió sus fuerzas con Art Photo BCN y parece que es capaz de aglutinar a su alrededor las sinergias del ecosistema de la fotografía, que no deja de ser cerrado, endogámico, y fagocitador de sí mismo pero, que como el universo, se sigue expandiendo.

Aprovechando este campo magnético, se ha celebrado, dentro de la programación de la feria, el Encuentro Profesional sobre las buenas prácticas en el sector de la fotografía, moderado por Daniel Mayrit, y con la participación de Semíramis González, Marta Dehesa y Cristóbal Hara, fotógrafo que siempre ofició como una especie de padrino de este colectivo y cuyos libros se podían comprar en la mesa de Ediciones Anómalas. Flotaba en el ambiente que, si uno es pobre, porque los ingresos medios de los autores en el sector no superan los 15.000 € anuales y además si se es mujer, se tiene muy difícil salir adelante con su trabajo. La autopercepción como seres especiales, diferentes, artistas, no les debería impedir llegar a ser capaces de organizarse colectivamente. 

Semíramis González abordó el área de igualdad en el Encuentro Profesional de la séptima edición de Fiebre Photobook © Albedo

La imagen corporativa, pieza clave de cualquier festival que se precie, junto a su equipo humano y los espacios donde se desenvuelve, también se ha renovado este año: el estudio Tres Tipos Gráficos ha realizado un trabajo excepcional.

El lema ha sido ‘La cura contra el mal de altura‘. El logo es un medicamento blanco y redondo que combate la fiebre por los libros. El programa es un fanzine prospecto con las prescripciones de uso de esta píldora mágica que como el supercalifragilisticoespialidoso, aunque suene extravagante, raro y ¡espantoso! Si lo dices con soltura, sonará armonioso, y el medicamento curará todo mal.

Contra las fuerzas del mal, la lectura y los libros son siempre una sanación y una esperanza.

Otra de las actividades programadas en la feria ha sido la sesión de BookJockey, ‘Adiós fotografía: caos y poesía en los libros jáponeses‘ con los coleccionistas Gabriela Cendoya y Juan Ciges, que nos dejó sin aliento, con ese final del libro japonés en el que sólo se suceden miradas con los ojos rasgados de nacimientos y muertes; Gabriela y Juan están entregados a esta generosa pasión.

Una BookJockey es una hermosa experiencia en la que se puede observar como acompañados con palabras, o con música, los libros seleccionados para la sesión, enhebrándose entre sí, pausando el tiempo al pasar las páginas, que van contando una historia, en este caso fue la historia del adiós a la fotografía, que finaliza con el ojo rasgado cerrado. 

También Gonzalo Golpe y Ricardo Báez han conversado sobre ‘Curso y Discurso‘, un libro que verá pronto la luz, un libro visual con imágenes de Alejandro Marote. Un libro de fotografía que actúa como un poema o como una canción bajo su propio gobierno. Una de sus fuentes de inspiración ha sido el genial libro para niños ‘Esto no es un libro‘ de Jean Jullien (2016). Menos mal, sigo pensando que, aunque hayamos crecido, aún no hemos perdido la inocencia y sabemos que este libro recomendado para los dos años no tiene edad límite para su consumo.

Exposición homenaje al diseñador Eloi Gimeno © Albedo

En el atrio del auditorio estaba instalada la exposición homenaje a Eloi Gimeno, diseñador y colaborador de libros tan fascinantes como Karma de Oscar Monzón, Casa de campo de Antonio Xoubanoba o Los últimos días vistos del rey de Julian Barón, que supusieron renovación y a la vez un revulsivo en el panorama del fotolibro en nuestro país. Eloi Gimeno es también autor del libro ‘Hellsinki‘ (2010), joya de la edición gráfica y del diseño, en papel cartulina humilde, pero con un ritmo impecable, que hace que casi se nos olvide que estamos viendo imágenes, seducidos por el ritmo de estas, los negros y los vacíos. Sin duda, uno de los grandes, que merece una Asociación de Amigos que mime su recuerdo y su trabajo.

Es imposible aquí reseñar todas las actividades prescritas en Fiebre, máxime cuando también ha venido acompañado de un OFF, con inauguraciones y presentaciones de libros. Alrededor de la gran sala de exposiciones, dispuestos en mesas con paño negro junto a la pared, y dos islas en el centro, ordenados y sobrios, estaban todos los libros y todas las tentaciones. 

Esa sensación, cálida y onírica, de estar en un mundo que no es de este mundo, de entrar en el vientre de una ballena, protegidos y cautivos al mismo tiempo. Si ocuparse de una librería o de una pequeña editorial en estos días que corren es un desempeño complicado, ocuparse de los fotolibros es romanticismo puro; náufragos que recalan en orillas siempre amigas.

Sala principal del Bookmarket con las mesas de las editoriales y autopublicantes © Albedo

Es imprescindible citar a dos grandes damas de la edición de fotolibros en nuestro país, Sonia Berger, de Dalpine y Monserrat Puig, de Ediciones Anómalas. Es justo reconocer que, sin su trabajo, el panorama del fotolibro español se hallaría mucho más desvalido.

Dalpine presentaba ‘A Swimming Pool‘ de Michele Tagliaferri, publicado en colaboración con Skinnerbook. Una edición selecta de 100 ejemplares, firmados y numerados, con la que se ha tirado a la piscina. Poética de las rutinas a gran escala con una portada y unas guardas en la que los colores de amaneceres se desvanecen con las aguas, pero que funcionan como un atractivo reclamo, que quema como las lágrimas. Menos mal que tienen una reedición de ‘Infinito‘ en su catálogo. 

Ediciones Anómalas, con un catálogo mas sosegado, pero también con hermosas piezas, como el libro de Israel Ariño, ‘Voyage en Pays du Clermontois‘, que es una delicada aproximación a la poética del territorio que personaliza el paisaje de la portada. Ediciones Anómalas colabora con la Comunidad de Madrid en el Concurso FotoCanal libro de Fotografía, galardón otorgado el pasado año a Alessia Rollo con ‘Fata Morgana‘.

Otra dama, ausente por vivir ahora al otro lado del Atlántico, Verónica Fieiras, compartía mesa junto a PHREE de Juan Valbuena que, como un pirata bueno, la acoge en su barco. Los libros de Chaco siempre son como un mal viento, pero necesario para desenterrar la violencia instalada en América Latina como son ‘Sobre la resistencia de los cuerpos‘ de José Luis Cuevas o ‘Archivo Muerto‘ de Andrés Orjuela.

Juan Valbuena ha publicado ‘It´s a Wonderful life‘ del colectivo Leafhopper, también en colaboración con la CAM, un ensayo visual sobre las adicciones que merecía ser publicado. Sigue desplegando varias líneas editoriales o colecciones, todas ellas relacionadas con la fotografía documental contemporánea, entre ellas DÚO, un periódico realizado por un escritor y un fotógrafo. También ha tenido el acierto de publicar una segunda edición de ‘Y tú, ¿por qué eres negro?‘ de Rubén H. Bermúdez a precio muy asequible. 

Espacio Bookmarket, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Y como todo niño que crece, cada vez se hace amigos más lejos de su territorio, lo que enriquece mutuamente, como en el caso de Tiffany Jones de Overlapse, editorial independiente londinense fundada en 2015, que tiene en su  catálogo a Bego Antón y a Pascual Martínez y Vincent Sáez, que acaban de publicar ‘The Saxons of Transylvania‘, su segundo libro sobre Rumania, el país y sus gentes que arrebataron para siempre su corazón. 

En Blow up Press, editores del Magazine DOC! de fotografía documental, presentaron un libro oscuro, con guantes blancos, ‘Deceiful Reverence‘, dentro de la tradición de descenso a los infiernos y regeneración, cuya portada era imposible dejar de mirar.

Como también era imposible dejar de mirar el rostro nimbado de ‘Jesús‘ dentro de la exquisita selección de Case Publishing con sede en Tokyo y en Rotterdam.

Una buena cura contra el mal de altura ha sido la presencia de dos colectivos ANóNYME, con su anónima performance y Pequeño Pato Salvaje. Pequeño Pato Salvaje es un colectivo de tres mujeres peruanas, ahora trasladado a Usera, donde quieren estar en movimiento creativo constante, y que hablan del libro como un espacio de encuentros y conexiones posibles.

Carlos Alba, con Bubble Club, participaba con una selección de libros desde Asia y una exposición en la sección OFF Fiebre. Uno de los libros que me mostró, ‘Organised Scenary‘ de Xian Yun Loh, se escapaba de entre las manos, como si se tratara de un ser vivo. Otro, ‘Shoot, Shoot, Shoot‘, del joven colectivo Yoranhan2peaple, que hace una revista en la Semana de la moda de Seúl sin interesarles la moda, con tangas de colores brillantes en su portada, libros extraños, difíciles de definir y sorprendentes.

Espacio Bookmarket, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Paco Gómez con su ‘Fracaso Book‘, introduce notas de humor, en esta lonja tan especial, con un género siempre fresco. Todas sus historias tan posibles como improbables son extrañas aventuras y su fracaso ya es un posicionamiento antes de empezar.

Sé que en esta crónica mencionar a unos pudiera interpretarse como olvido de otros, pero muy lejos de eso mi intención. Es solamente la imposibilidad de mencionar todos los libros, a todos los autores/as, a todas las editoriales y distribuidoras; unos van saliendo en racimos como las cerezas, y nos vamos dejando otros en la cesta, igual de sabrosos.

Espacio Bookmarket, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Deseo reseñar un espacio decano de estos encuentros: se trata de Dispara, de Pontevedra, y que habla de los libros como seres muy queridos con los que viaja, como ‘New Color Guide‘ de John Mclean. También mencionar a una nueva distribuidora, La Rueda, que ha emprendido una atrevida travesía, tan necesaria, porque en este mundo del fotolibro y de la difusión del pensamiento, la distribución es una pieza esencial e imprescindible.

Espacio Bookmarket, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Su nombre y el poema de Bertolt Brecht en su frontispicio es un buen augurio:

Sigue la rueda girando/Lo que hoy está arriba no seguirá ahí siempre./Pero para el agua de abajo, ay, esto sólo significa/que hay que seguir empujando la  rueda.

– Bertolt Brecht

La mesa de autopublicantes era un gran océano para descubrir. Nadar en aguas tan vastas, y seguro que a veces turbulentas, es muy valiente y quizá por ello algunos libros expuestos hablaban de historias de perdedores, como el de María Clauss, ‘¿Era mi abuelo un espía?‘, que nos trae juegos de espionaje de la II Guerra Mundial interconectados con la biografía familiar; o el magnífico ensayo ‘Obreras sin fábrica‘ de un colectivo combativo e interdisciplinar. 

Espacio Bookmarket, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

Flowers for Franco‘, de Toni Amengual, misal de tapas rojas con el que finaliza su trilogía sobre el dolor que es nuestro país, y cobra en este momento una vigencia visual explosiva. 

Las autopublicaciones ya se han materializado y en la tercera planta esperan las maquetas para materializarse. Otro acierto de esta feria ha sido dar un espacio a la latencia. Estoy segura de que algunas se verán ya como publicaciones el año próximo, porque lo merecen todas, pero me causaría especial ilusión que salieran algunas como ‘Bestiae‘ de Ruth Montiel Arias o ‘Blackout‘ de David Querol

Exposición de maquetas, Fiebre Photobook Festival 2019 © Albedo

El premio Fiebre Dummy Award es otra aportación importante, que este año ha incluido una votación popular. La maqueta ganadora ha sido ‘Like Stains of red Dirt‘ de Juan Orrantia, fotógrafo colombiano que vive en Sudáfrica.

Me parece interesante seguir las instrucciones del prospecto del medicamento para su conservación en el que se indica que es aconsejable mantener este medicamento fuera del alcance de fondos de inversión, bancos y hombres de negocios, aunque está testado contra todo tipo de estrategias para obtener beneficio económico, nunca se puede tener un 100% de efectividad.

Fiebre ha crecido. Se ha convertido en una cita importante para una comunidad de fieles que gira alrededor de los fotolibros y la fotografía, pero ojalá no pierda nunca su carácter generoso, expansivo y fresco. 

Inventemos mas remedios y medicamentos contra el mal de altura.

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