Una primavera como esta, hace cinco siglos, Felipe II decidió que en Aranjuez podría descansar de los trajines de la Villa y Corte disfrutando de la tranquilidad y esplendor que la naturaleza regalaba al lugar. Trescientos años después, la Reina Isabel II inauguraría la segunda línea férrea de la península ibérica que unía Madrid con el Real Sitio. Desde 1984, un convoy restaurado de principios del siglo XX realiza cada primavera el mismo trayecto. Ya desde sus comienzos se le conoció como el Tren de la Fresa.

Fujifilm X70
La Fujifilm X70 resulta una perfecta compañera para emprender cualquier viaje. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán.

Ferrocarril y fotografía mantienen una apasionada relación con unos vínculos quizá ocultos pero innegables: El placer de viajar, la necesidad de conservar los recuerdos, el interés por la tecnología… Por eso, realizar un recorrido histórico con una cámara fotográfica absolutamente moderna pero que conserva un regusto tradicional en su diseño y manejo se antoja una tarea apetecible.

Tren de la Fresa
Vagones de madera para recorrer los cuarenta y nueve kilómetros que separan Madrid de Aranjuez. Fujifilm X70 a 1/125 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán.

Viajamos ligeros de equipaje. Poco hace falta para disfrutar de una agradable jornada primaveral en la vega del Tajo. Como los monarcas de la época, huimos del trajín de la capital buscando la paz del campo y la Fujifilm X70 resulta una perfecta compañera porque no lastra nuestro morral.

Tren de la fresa
Pocos túneles durante el trayecto pero cuando llegamos a uno el vagón queda en penumbra y necesitamos subir el ISO de la X70. Fujifilm X70 a 1/30 s; f/2.8; ISO 6400. © Fernando Galán

Acudimos a la estación de Príncipe Pío, antes Estación del Norte, de construcción posterior al tren histórico en el que vamos a viajar pero cuyas estructuras de hierro y cúpulas de luz nos ayudan a situarnos en la época a pesar de la distracción de la multitud de comercios que afean el entorno.

Vagón de tren de madera.
El acceso a los baños en los vagones más antiguos se realizaba desde la plataforma exterior. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Unas azafatas ataviadas como madrileñas de finales de siglo XIX reciben amablemente al viajero y lo ayudan a tomar asiento en los viejos vagones de madera. Pertenecientes a una serie construida entre 1914 y 1930, prestó diferentes servicios hasta los años sesenta. Estos vagones se conservan en perfecto estado gracias a los trabajos de restauración y mantenimiento realizados por el Museo del Ferrocarril de Madrid.

Vagón del Tren de la Fresa.
En 2016 se incorpora un nuevo modelo de vagón al Tren de la Fresa con compartimentos cerrados. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Como novedad en este 2016 se incluye un vagón metálico de la década de los cuarenta del siglo XX caracterizado por sus compartimentos cerrados unidos por un pasillo lateral y que quizá más de uno recuerde, pues se mantuvieron en funcionamiento regular hasta mediados de los ochenta. Completan el tren dos vagones de mercancías de los años sesenta.

Fujifilm X70
La Fujifilm X70 resulta perfecta para llevar siempre a mano.Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Por su pequeño tamaño la Fujifilm X70 podría permanecer en el interior de nuestro bolsillo sin abultar pero hay mucho que fotografiar y nos resistimos a guardarla. Tampoco en la mano molesta pues pesa poco más de trescientos gramos y con la correa de muñeca que se incluye de serie se lleva con comodidad. Además, no llamamos la atención y podemos permitirnos fotografiar a nuestro antojo con absoluta discreción.

Locomotora
Las locomotoras que tiran del Tren de la Fresa pueden ser eléctricas o de motor diesel. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/3.2. ISO 200. © Fernando Galán

Ha llovido mucho. En la meseta se recuerdan pocas primaveras tan lluviosas y el campo lo agradece. Abandonada la ciudad y sus extrarradios, el tren avanza entre campos verdes salpimentados de flores silvestres multicolores y amapolas rojas, como los fresones que pronto degustaremos.

Campo desde el tren
Los campos verdes salpicados de amapolas se dibujan difuminados a nuestro paso. Fujifilm X70 a 1/30 s; f/16. ISO 200. © Fernando Galán

Las vegas Tajo y su principal afluente, el Jarama, siempre ofrecieron buenas cosechas y, a finales del siglo XIX, Aranjuez cultivaba más del ochenta por ciento de las frutas y verduras que se consumían en toda la península. Para que estos productos llegasen lo más frescos posible a su destino se ideó unir por vía férrea Madrid con el Mediterráneo.

Tren de la Fresa
Tren de la Fresa en la estación de Aranjuez. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/3.2. ISO 2000. © Fernando Galán

Puesto que resultaba imposible asumir este proyecto de una sola vez, se acordó comenzar con el trayecto hasta Aranjuez dada la importancia que tenía este lugar para la corte y toda la aristocracia.

Tren de la Fresa
Distribuidor de asientos en los vagones del Tren de la Fresa. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/3.2. ISO 1000. © Fernando Galán

Esta hubiera sido la primera línea de tren del país de no ser porque el encargado de realizarla, el Marqués de Salamanca, permaneció exiliado por motivos políticos varios años y el trayecto Barcelona-Mataró se adelantó tres años.

Andén de la Estación de Aranjuez.
Cuando se inauguró la línea ferroviaria, el tren llegaba hasta el Palacio de Aranjuez. La estación actual es de principios del siglo XX. Fujifilm X70 a 1/125 s; f/2.8. ISO 400. © Fernando Galán

La inauguración del trazado por la Reina Isabel II en febrero de 1851 supuso todo un acontecimiento y, desde entonces, la línea, de 49 kilómetros de longitud gozó de gran popularidad. Especialmente por los comerciantes de la zona que viajaban hasta Madrid para distribuir desde allí sus productos por todo el país.

Estación de Aranjuez
El Tren de la Fresa llega a su punto de destino. Fujifilm X70 a 1/250 s; f/2.8. ISO 400. © Fernando Galán

Pronto, los productos de la huerta arancetana comenzaron a cobrar fama y, entre ellos, los espárragos y las fresas. La fertilidad de la vega unida a modernas técnicas de riego y un clima soleado daban como resultado una calidad exquisita.

Tren de la Fresa
Tiene gracia recorrer 49 kilómetros en estos vagones de tercera categoría pero nos imáginamos lo que supondría una larga distancia… Fujifilm X70 a1/60 s; f/3.2. ISO 500. © Fernando Galán

En la actualidad las fresas se han convertido en un delicioso producto de lujo. La cosecha se vende entera mucho antes de recogerse a precios que sextuplican los de su hermano popular: el fresón. Hasta tal punto que no resulta extraño que mucha gente, desconocedora de la delicada y sabrosa hermana pequeña, los confunda cuando, en realidad, hoy en día prácticamente sólo comemos fresón.

Tren de la Fresa
La pantalla abatible de la X70 nos permite realizar ángulos de toma diferentes. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/7.1. ISO 2000. © Fernando Galán

Tanta importancia tuvo ese producto que sirvió para bautizar al tren en el que hoy viajamos. Por ello también, a mitad de recorrido, las amables azafatas que nos acompañan durante el trayecto obsequian a los viajeros con una tarrina de deliciosos fresones.

Tren de la Fresa
Azafatas ataviadas de madrileñas de finales de siglo XIX reparten fresones a los viajeros. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/4. ISO 1000. © Fernando Galán

La Fujifilm X70, compacta de alta gama, viene dotada de un objetivo fijo de unos 28 mm equivalentes lo que supone una magnífica ayuda para captar la mayoría de situaciones que nos vamos a encontrar durante el viaje y mostrarlas con una perspectiva amplia y original.

Tren de la Fresa
Aunque no se debe viajar en las plataformas entre vagones, resulta muy agradable. Fujifilm X70 a 1/125 s; f/6.4. ISO 2000. © Fernando Galán

El trayecto ferroviario original finalizaba a las puertas de palacio, en la llamada “Puerta de Damas”. Hoy no se conserva absolutamente nada de aquel fin de línea y el tren nos deja en la estación que data de 1923. Se trata de una coqueta estación que ha sabido combinar las modernidades que exigen las necesidades actuales con la belleza y el encanto de una estación de época.

La actual estación de Aranjuez conserva el artesonado del techo y los mosaicos con las iniciales de la compañía concesionaria MZA. 1/60 s; f/8. ISO 800. © Fernando Galán
La actual estación de Aranjuez conserva el artesonado del techo y los mosaicos con las iniciales de la compañía concesionaria: MZA. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/8. ISO 800. © Fernando Galán

De idéntica manera la X70 que nos acompaña todo el día colgada de la muñeca, mezcla un aire tradicional en su diseño con la última tecnología en fotografía digital. Diales de control clásicos para las velocidades de obturación, compensación de exposición y apertura de diafragma en el barrilete del objetivo con un moderno sensor de tamaño APS-C y 16 Mpx de resolución capaz de captar unas imágenes alta calidad, sobre todo para una cámara de este tamaño.

Estación de Aranjuez
La actual estación de Aranjuez de estilo neomudéjar, se inauguró en 1923. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/6.4. ISO 200. © Fernando Galán

La actual estación de Aranjuez, de estilo neomudejar, forma parte de un complejo ferroviario que incluye residencia de personal y edificios de mantenimiento. Tras unos trabajos de restauración, llevados a cabo a finales de los ochenta, se descubrieron unos mosaicos de Mario Maragliano –autor también de los mosaicos del vestíbulo- que datan de los inicios de la estación. En la actualidad estos mosaicos se pueden contemplar expuestos en el paso subterráneo.

Estación de Aranjuez
Tras unos trabajos de restauración se encontraron unos mosaicos originales que hoy se pueden contemplar en el paso subterráneo de la estación. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/4. ISO 2500. © Fernando Galán

El viaje organizado por El Tren de la Fresa incluye diversas visitas a la ciudad de Aranjuez y para comenzarlas nos esperan varios autocares frente a la estación. No obstante, un paseo de apenas veinte minutos separa el lugar donde nos deja el tren del Palacio Real por lo que fácilmente se podría realizar a pie.

Fuente de Narciso
Las fuentes permanecen habitualmente cerradas. Conviene consultar los horarios de encendido para disfrutar del frescor y la espectacularidad de sus chorros. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Les gusta recordar a los arancetanos que su ciudad es mucho más que un palacio. De ahí que en 2001 fuera declarada Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la Unesco al considerar que supone un ejemplo de riqueza con una variada oferta de posibilidades naturales, artísticas y culturales.

Fuente de Narciso
Casi todas las fuentes del Jardín del Príncipe representan personajes mitológicos. Aquí, Narciso. Fujifilm X70 a 1/210 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Este año de 2016, además, se celebra el III Centenario del Nacimiento de Carlos III y a la ya de por sí prolífica agenda cultural del municipio se suman una multitud de actos que conmemoran a uno de los monarcas que más contribuyó a la prosperidad de la ciudad -y de todo el país- y al que Aranjuez recuerda con respeto.

Palacio de Aranjuez
Patio de armas del Palacio fotografiado desde las arcadas. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/7.1. ISO 200. © Fernando Galán

El palacio, sin duda, destaca y acapara la atención de la ciudad. No en vano, el auge de la ciudad se debe en buena parte a la atención que la monarquía puso en ella. Hacia 1550, Felipe II, atraído por el vergel que encontró a orillas del río y la riqueza de la caza menor –a la que era gran aficionado- decidió trasladar su residencia y la de todo su séquito a este lugar durante los meses de primavera.

Jardín del Príncipe
Una barandilla de ladrillo separa los jardines del río Tajo. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/5.6. ISO 200. © Fernando Galán

Con la llegada del buen tiempo la corte le agobiaba y en verano prefería el frescor del La Granja y El Escorial. Otorgó al lugar la categoría de Real Sitio prohibiendo el asentamiento de todo aquel que no estuviera vinculado a su séquito y aprovechó una casa maestral que los Reyes Católicos tenían a orillas del Tajo para convertirla en palacio.

Aranjuez
El rey Felipe II prohibió los asentamientos civiles en Aranjuez por lo que todos sus residentes debían ser de la Casa Real, de su séquito o del personal a su servicio. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/5.6. ISO 200. © Fernando Galán

Con la llegada de los Borbones, Aranjuez se transforma en un núcleo cortesano de rango monumental y, no sólo se amplía el palacio sino que se completa con actuaciones urbanísticas importantes en el entorno y en toda la villa destinada, recordemos a residencia del séquito real y sus sirvientes.

Casa de Aranjuez
Por ley, ninguna edificación puede superar la altura del Palacio Real. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Los autocares fletados por el Tren de la Fresa nos dejan en el Jardín del Príncipe. Ciento cincuenta hectáreas de tranquilidad y sosiego a orillas del Tajo mandadas construir por Carlos IV cuando todavía era Príncipe de Asturias (de ahí su nombre) y diseñadas según la moda inglesa del siglo XVIII donde prima la riqueza botánica más que el trazado y el rumor del río acompaña al paseante entre sombras frondosas y caminos que invitan a perderse.

Jardín del Príncipe
Más grande que el Parque de El Retiro en Madrid, el Jardín del Prícipe es uno de los más grandes parques europeos. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/5.6. ISO 400. © Fernando Galán

La Fujifilm X70 nos sigue acompañando durante este deleitoso paseo. Su pantalla abatible nos permite elegir ángulos de toma diferentes y originales. Además, como es táctil, podemos enfocar directamente pulsando sobre la zona elegida. El enfoque se realiza con rapidez y precisión y no perdemos ocasiones importantes.

Fujifilm X70
Buscando ángulos diferentes con la X70. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Como la apertura de las fuentes que sólo sucede durante breves instantes a horas acordadas y que recomendamos consultar para poder disfrutarlas en todo su esplendor. Nosotros tuvimos la suerte de presenciar los chorros de la Fuente de Narciso y la del Cisne y fotografiar cada instante con la X70. Buscando ángulos imposibles y sin miedo a fotografiar contraluces porque las lentes que componen su objetivo gran angular posibilitan imágenes de gran calidad minimizando los reflejos.

Fuente de Narciso
Los reflejos están muy controlados en el angular pancake que incorpora la Fujifilm X70. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/9. ISO 200. © Fernando Galán

Dado que en la época no existían las bombas eléctricas, las fuentes de Aranjuez utilizan un complejo sistema de ingeniería hidráulica para impulsar el agua del río varios metros por encima de los conjuntos escultóricos que componen las fuentes.

Fuente del Cisne
La fuente del Cisne, de construcción menos espectacular que otras, ofrece un juego de agua que deja boquiabiertos a los espectadores. Fujifilm X70 a 1/6400 s; f/5.6. ISO 800. © Fernando Galán

Mandadas construir a diferentes artistas, casi todas recrean a personales mitológicos. Además de las mencionadas, conviene no dejar de ver las destinadas a Ceres, Hércules y Anteo, Hércules y la Hidra, Neptuno y Apolo.

Fuente del Cisne
El obturador electrónico de la X70 permite velocidades hasta 1/32000. Fujifilm X70 a 1/8000 s; f/5.6. ISO 800. © Fernando Galán

Desde que fuera creado ha visto varias modificaciones pero en todas ellas se han conservado los pabellones que servían como lugar de recreo para monarcas, las huertas y los lugares de caza. Destaca la casa del labrador que se utilizaba como apeadero en partidas de caza.

Cenador en chinescos
Cenador chinesco junto al estanque. Fujifilm X70 a 1/4000 s; f/4. ISO 1600. © Fernando Galán

El gusto por lo exótico se prodigaba entre la realeza y China significaba no sólo singularidad sino buen gusto y poderío. Por eso, en un jardín real no podía faltar la decoración chinesca y toda un área del jardín se mandó construir con inspiración oriental: un cenador chinesco, ídolos egipcios, vegetación asiática e incluso un barco chinesco a modo de góndola para navegar por el estanque.

Estanque de chinescos
El Jardín del Príncipe y uno de sus rincones chinescos. Fujifilm X70 a 1/4000 s; f/4. ISO 1600. © Fernando Galán

Porque en un Palacio construido en un entorno fluvial no podían faltar los barcos. El Tajo en este tramo se puede navegar con facilidad y a los monarcas les gustaban esos paseos por el río. En este mismo Jardín del Príncipe se conserva el embarcadero real y junto a él, un pequeño museo en el que se muestran algunas de las falúas que utilizaba la realeza para sus paseos.

Fujifilm X70
La pantalla abatible de la X70, una de sus principales virtudes. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Como en todos los edificios de Patrimonio Nacional está terminantemente prohibido tomar fotografías en su interior. Una pena porque la X70, con su ISO máximo de 6400 en modo RAW (ampliable a 51200 si guardamos las fotografías en JPEG) y una apertura máxima de diafragma a f/2.8 podría haber resuelto sin problemas las escenas que allí nos encontráramos. Además, gracias a su modo absolutamente silencioso, hubiéramos logrado una discreción máxima en la toma.

Jardín del Príncipe
Los Jardines del Príncipe están llenos de rincones que invitan al reposo. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/5.6. ISO 200. © Fernando Galán

Motivos de seguridad y conservación aluden los vigilantes para impedirnos tomar fotografías tanto en este museo como en el interior del Palacio Real. Tendremos que conformarnos con guardar en la memoria las espectaculares y fastuosas barcazas que vimos en el interior del museo. A bordo de ellas nos imaginamos a los ociosos monarcas y su séquito disfrutando del frescor del río mientras una cuadrilla de remeros desplazaban las pesadas y emperifolladas barcas por la corriente.

Jardín del Príncipe
Resulta fácil imaginar a los monarcas paseando ociosos por estos rincones. Fujifilm X70 a 1/2000 s; f/5.6. ISO 800. © Fernando Galán

Emular aquellos paseos regios resulta más o menos sencillo. No a bordo de lujosas falúas sino sobre barcos turísticos que ofrecen diversos recorridos por el río. Incluso, el propio Tren de la Fresa ofrece una opción que incluye paseo en barco. Sin embargo, recomendamos a quienes opten por esta opción que madruguen mucho ya que no es posible contratarla por anticipado y sólo tienen acceso a ella los cincuenta primeros viajeros.

Palacio de Aranjuez
Junto a Palacio, a orillas del río, se encuentra el Jardín de la Isla que no nos dio a tiempo a visitar en esta ocasión. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Quien se quede sin plaza siempre puede acercarse al embarcadero y contratar cualquiera de las modalidades aunque tendrán que volver otro día ya que la jornada organizada dentro de las actividades del Tren de la Fresa deja el tiempo libre justo para comer y algún pequeño paseo.

Mercado de Abastos
El Mercado de Abastos merece una visita con los puestos abiertos para disfrutar la variedad de productos de la zona. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/3.2. ISO 2000. © Fernando Galán

Aranjuez dispone de una ampliada oferta gastronómica apta para todos los gustos y bolsillos. Próximos a Palacio abundan los restaurantes turísticos con menús asequibles pero quien desee profundizar un poco más en la cocina local tampoco tendrá problema. Los productos de la huerta, sin duda destacan aunque no hay que olvidar las aves de las campiñas que lo rodean: faisanes, perdices y codornices.

Fujifilm X70
La Fujifilm X70 incluye una pequeña bolsa de piel de Alcántara que resulta idónea para proteger la cámara. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Degustar cualquiera de estos platos sentado en una agradable terraza con el resol primaveral supone un verdadero placer. En estos momentos, podemos guardar nuestra X70 en la pequeña funda de alcántara que se incluye de serie o incluso, como no molesta, dejarla en un rincón de la mesa para llevarnos un grato recuerdo gráfico de los platos degustados.

Acequias en el Jardín del Príncipe
Los jardines disponen de un complejo y eficiente sistema de riego por acequias único. Fujifilm X70 a 1/60 s; f/5.6. ISO 200. © Fernando Galán

Como, además, dispone de conexión Wi-Fi, podemos compartir al momento las imágenes de estos platos para dar un poco de envidia a nuestros conocidos. La conexión con el teléfono se realiza con facilidad en pocos instantes y desde ese momento podemos descargar las fotografías tomadas o incluso, utilizar el terminal móvil como mando a distancia en el caso de que queramos colocar la cámara en un lugar de difícil acceso o realizar un autorretrato.

Fujifilm X70 guardada en funda.
La X70 se guarda con facilidad en cualquier bolso, por pequeño que sea. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Terminada la comida tenemos que seguir cumpliendo con la apretada agenda que un viaje organizado exige. Apenas queda tiempo para un breve reposo y nos incorporamos a la visita guiada por el Palacio Real.

Fujifilm X70
La Fujifilm X70 se transporta con facilidad gracias a su ligereza. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Igual que nos sucedió en el Museo de Falúas, nos quedamos con las ganas de sacar partido a la X70. No nos permiten tomar fotografías. Los aficionados a saltarse las normas pueden aprovechar despistes de los guardas para llevarse de recuerdo alguna imagen de las lujosas estancias reales. Insistimos en las ventajas del modo silencioso de la X70 y en la facilidad para realizar tomas a la altura de la cintura pasando desapercibido y sin que el ruido del obturador alerte a los vigilantes aunque, recordamos, no está permitido.

Aranjuez
La mayoría de los edificios emblemáticos de la ciudad están realizados con ladrillo y piedra de Colmenar. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/5.6. ISO 200. © Fernando Galán

Con fotos o sin ellas, la visita al Palacio merece la pena y más aún escuchar las explicaciones de los guías que sitúan cada estancia en el contexto correspondiente enriqueciendo así el recorrido.

Palacio de Aranjuez
Vista general del Palacio de Aranjuez desde el patio de armas. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Una vez fuera no hay problema para seguir sacando el máximo a la Fujifilm X70 que nos acompaña durante este recorrido por el Real Sitio de Aranjuez. Su gran angular favorece magníficas tomas del exterior del Palacio y de los jardines que lo rodean. Su pequeño tamaño facilita que ensayemos los ángulos de toma más originales para regresar a casa con un grato recuerdo.

Aranjuez
Aledaños del Palacio. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Con la llegada de Carlos IV al poder, se inició un periodo oscuro de la historia española. La población de Aranjuez se cansó de contemplar esta vida de lujo que llevaban los monarcas mientras el pueblo sufría. Así, en marzo de 1808, frente al Palacio de Godoy se inició el Motín de Aranjuez, germen del levantamiento de la población madrileña contra los invasores franceses en mayo del mismo año.

Palacio de Godoy
En la Casa de Godoy, actual colegio, se inició el Motín de Aranjuez. Fujifilm X70 a 1/500 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

El esplendor de la ciudad se apaga hasta que Fernando VII lo enciende de nuevo. Isabel II, quien aprovecha los intríngulis del Palacio para cobijar a sus múltiples amantes, vive los últimos días de grandiosidad del lugar que deja de acoger las jornadas primaverales regias en 1930, siendo rey su hijo, Alfonso XIII.

Palacio de Aranjuez
Vista a ras de suelo de la entrada a Palacio. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

También nuestra visita se asoma a su fin aunque nos han quedado muchos puntos de interés por visitar. Un viaje organizado como el que estamos realizando presenta muchas ventajas pero también algunos inconvenientes como la necesidad de ceñirse a un horario programado.

Palacio de Aranjuez
El gran angular que incorpora la X70 resulta perfecto para fotografiar monumentos como este Palacio. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/7.1. ISO 200. © Fernando Galán

A las seis de la tarde debemos subir de nuevo a nuestro tren de madera que nos devolverá a la capital. Desde el andén nos despiden las azafatas que nos han acompañado durante la visita y nos quedan las ganas de volver para visitar los muchos rincones que no nos ha dado tiempo en esta ocasión:

Los jardines de la isla, el más importante de la época de los Austrias; el jardín del Deleite, mandado construir por Carlos III; la escalinata del Palacio de María Cristina, actual residencia de ancianos; la Plaza de Toros, interesante incluso para los no aficionados a la tauromaquia; las cocheras de la Reina Madre, actual centro cultural con múltiples actividades; la Iglesia de Alpajés, de 1681, la más antigua de Aranjuez; el mercado de abastos o el paseo sin prisa por su peculiar trazado urbanístico cuyas edificaciones, por ley, no pueden sobrepasar la altura del Palacio Real.

Palacio de Aranjuez
Las tardes de primavera resultan magníficas para contemplar el Palacio de Aranjuez. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Y, como no, el tranquilo paseo por el Tajo, donde terminaba el recorrido de los troncos cortados en los montes alcarreños, aguas arriba y que los gancheros guiaban hasta aquí como tan vivamente supo narrar José Luis Sampedro en su novela “El Río que nos lleva”.

Palacio de Aranjuez
La vista del Palacio domina el paisaje de Aranjuez. Fujifilm X70 a 1/1000 s; f/8. ISO 200. © Fernando Galán

Ahora toca sentarnos de nuevo en los asientos de madera del tren y revisar en la pantalla táctil de la X70 las fotografías tomadas durante la jornada. A través del Wi-Fi descargaremos las más simpáticas en nuestro teléfono para compartirlas al momento. Ya en casa, descargaremos todas las fotos al ordenador para conservar un magnífico recuerdo de este agradable viaje primaveral y, llegado el caso, imprimir magníficas copias a cualquier tamaño gracias a la calidad de su sensor APS-C de 16 Mpx.

Fujifilm X70
Fotografiando a ras de suelo con la Fujifilm X70. Toma realizada con la Fujifilm XE2s © Fernando Galán

Entre el ajetreo del tren y el sol vespertino que entra por las ventanas comentamos el viaje con los compañeros de vagón. Ha sido un gran día y volveremos, como no, acompañados por la Fujifilm X70.

Salvo autorías ajenas a Albedo Media S.L., todas las fotografías que componen este artículo han sido capturadas con equipo profesional Fujifilm X70.

2 Comentarios

  1. Es maravilloso observar el trabajo que a isos altos realiza esta pequeña camarita (la toma a 6400 dentro del vagón al atravesar el túnel es buena muestra de ello). Si comparamos estos resultados con un sensor de 1″ -cualquier modelo de la familia RX100- se observa fácilmente que la diferencia es pavorosa.

    Gracias por tan fabuloso reportaje.

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