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Siguiendo los consejos y opiniones de Rodrigo Rivas y Luis Rodríguez nos adentramos en la fotografía de calle realizada con terminales móviles; nadie mejor que ellos para desentrañar todos sus matices.

De la calle a la galería – Rodrigo Rivas

No hay duda que el smartphone lleva ya unos años instaurado en el panorama fotográfico actual. Muy a mi pesar, hasta la actualidad no se ha considerado una herramienta más para conseguir imágenes de calidad. Y es que desde hace muchos años vengo usando mi terminal móvil como parte de mi equipo fotográfico, además de ser una pieza fundamental para la realización de mi obra personal orientada a la fotografía callejera. Tras varias exposiciones –tanto en Europa como Estados Unidos–, libros editados, e innumerables charlas dadas sobre ella con el smartphone puedo decir que es una herramienta, no sólo válida, sino que, indispensable para un buen fotógrafo de calle.

Portada de "La fotografía de calle". Anaya PhotoClub
Portada del libro “Fotografía de calle, Memorias de la ciudad” de Rodrigo Rivas, editado recientemente por Anaya PhotoClub.

Su “no” forma de cámara, su capacidad multitarea y, por supuesto, su tamaño, me han hecho verlo como una cámara con múltiples soluciones cuando salimos a la calle a fotografiar. A lo que incluir la posibilidad de tener todo nuestro flujo de trabajo en el terminal. Y es que gracias a la calidad actual de las tomas, incluso el proceso de salida –impresión en papel– ha conseguido hacerse factible sin demasiados problemas –por supuesto, ajustándonos a ciertos matices de tamaño de la copia, tipo de papel y calidad de la toma primigenia–.

© Rodrigo Rivas
© Rodrigo Rivas

Con todo y con esto, no es descabellado ver como el movimiento de la fotografía de calle con smartphone se ha expandido de tal manera que, ya somos muchos los fotógrafos reconocidos por llevar uno en nuestras manos cuando salimos a capturar estas escenas cotidianas. En nuestras fronteras, algunos compañeros como José Luis Barcia, o José Luis Sáez, son dos claros ejemplos del buen hacer de esta herramienta en street photography. Laurence Bouchard o Lady Bird son otros de los muchísimos ejemplos que tenemos más allá de las fronteras españolas.

Pero, ¿nos hemos imaginado, por un instante, lo que sería ver, por ejemplo, a Alex Webb con un smartphone en la mano inmortalizando las calles? ¿Conseguiría esa calidad o ese mismo mensaje que conocemos de sus tomas? La verdad es que hay poco que imaginar, porque tras muchos años el señor Webb –uno de mis autores predilectos– ya ha comenzado a usar los smartphones para dicho fin. Sin dejar de lado su cámara, por supuesto, pero lo ha hecho. La posibilidad de compensar exposición, elegir de forma manual o semiautomática los parámetros o un enfoque muy mejorado con respecto a los primeros años… vislumbra un panorama más que apetecible en el uso de esta cámara tan portable.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

Actualmente la fotografía en la calle ha sufrido cierto cambio de paradigma. Es por eso que la figura de los más veteranos, los cuales “hacían la calle” y jugaban su suerte a la inestimable ayuda de su Leica –o cualquier otro modelo con telémetro– comience a verse cambiada por la posibilidad de disponer de un terminal móvil con la misma, o mayor, capacidad de disimulo y sin ruido al disparar. A pesar de esto, la fotografía de calle ha conseguido acercarse a todo el mundo, lo que ha generado un déficit de cultura visual muy necesaria. Ya que no por tener una cámara al alcance de todos significa que cualquiera pueda fotografiar sin nociones visuales y narrativas.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

Pero como iba diciendo, estos diminutos captores de imágenes han eclosionado de tal manera en el mundo de la fotografía callejera que ya podemos ver innumerables obras realizadas con smartphone en museos o galerías. Sin ir más lejos, actualmente Stephen Shore tiene algunas tomas de su última exposición retrospectiva en el MoMa de Nueva York. Otro ejemplo claro es la exposición que se lleva realizando hace seis años con los ganadores del Mobile Photography Awards entre los que hay una categoría dedicada en exclusiva a la fotografía de calle o street photography.

En definitiva, el smartphone es a día de hoy una herramienta no sólo en auge sino indispensable para los que realizamos fotografía en la calle. Su simpleza y facilidad en su manejo es justamente lo que hace que un fotógrafo pueda centrarse en detalles más importantes como la composición, la luz, el entorno… aspectos que comenté anteriormente son indispensables en la fotografía de calle por encima del aspecto puramente técnico. Centrarse en la narrativa, dándonos más tiempo para pensar en el entorno, y no tanto en los diales, me ha ayudado mucho a lo largo de estos años a mejorar mi ojo fotográfico cuando usaba el smartphone. Por lo que, a día de hoy, ya ni se me ocurría dejar que alguien catalogara a la cámara de un móvil como una cámara de juguete. Cuando una cámara te ayuda a ver “más allá” y llevar tu fotografía a un nivel superior, para mi forma de entender, se merece el mismo puesto en el cajón que cualquier otra.

En la calle con el Huawei Mate 10 – Luis Rodríguez

Soy arquitecto de profesión, y fotógrafo por vocación. Empecé en la fotografía móvil en 2010, con la compra de mi primer terminal de gama alta y la aparición de Instagram. Coincidió también con la conocida crisis a nivel mundial, que afectó de manera crítica al sector de la construcción. En lugar de buscar trabajo, empleé mis energías y mi tiempo libre en hacer fotos con un móvil, y compartirlas en Instagram, despertando en mí una pasión que desconocía hasta ese momento. Mis fotografías son principalmente “urbanas”, siempre las hago en el exterior, mientras camino por las calles de mi barrio, de mi ciudad, o de cualquier otra ciudad que visite.

Luis Rodríguez

En mi cuenta principal comparto principalmente mi particular visión del mundo a través de los reflejos. Estamos rodeados de reflejos, en cualquier tipo de superficie, y adoro ver el mundo a través de los mismos, siempre distorsionados, siempre con matices que los enriquecen.

Poco a poco, esos espacios urbanos protagonistas de mis fotos han ido ocupando un segundo plano, y son ahora las personas que los recorren las que se convierten en protagonistas de mis imágenes. Nace así mi otra cuenta, donde comparto fotos “de calle”, en un intento por documentar la vida urbana que me rodea.

Desde la presentación del Huawei Mate 10 estaba ansioso por lanzarme a las calles de Madrid a hacer fotos usando exclusivamente su sensor monocromo. Más aún tras la sensible mejora de luminosidad en su doble óptica –desarrollada en colaboración con Leica– con respecto a la versión anterior, gracias a un diafragma de abertura máxima f/1,6.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

Después de un mes de uso la experiencia ha sido más que satisfactoria. A pesar de su tamaño, se agarra perfectamente con una sola mano, gesto fundamental a la hora de hacer fotografía “de calle”. Dispone de una gran batería que me permite estar horas con el teléfono y la cámara encendidos, pendientes de todo lo que ocurre a mi alrededor, listo para disparar sin perder ninguna escena interesante. El dispositivo funciona perfectamente en condiciones de alta y baja luminosidad, especialmente en el modo monocromo al carecer de filtros RGB que le “resten” luz.

Enfoca de manera muy rápida, y la nueva abertura máxima del diafragma a f/1,6 tiene mucho que ver en este proceso, pues permite capturar mucha más luz. En general, la calidad de la óptica en combinación con la alta resolución del sensor hacen que todas las imágenes gocen de una gran nitidez.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

Sin duda, es el modo monocromo el que mejor exprime esta calidad óptica, mostrando una gama tonal con una gradación exquisita y de gran belleza. Las imágenes en blanco y negro no presentan altos contrastes derivados de filtros “retro” de pobre ejecución, sino más bien un despliegue suave y armonioso de grises con muchos matices. Una calidad que echo de menos en terminales de otras compañías.

Me gusta definirme como “fotógrafo móvil”. Es decir, yo hago todo el proceso: captura y edición, usando únicamente un dispositivo móvil, en este caso, el último Mate 10 de Huawei. El tipo de fotografía “de calle” que practico hace difícil que salga una imagen que me satisfaga plenamente, sin editar, en el momento del disparo. Habitualmente me aproximo hasta una distancia no superior a 1,5 – 2 metros de los personajes que fotografío, pues lo que capta mi atención e interés son los rostros, los gestos, las miradas de las personas que observo.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

Esta cercanía me obliga a disimular mirando hacia otro lado para no ser “cazado”, de manera que no miro la pantalla en el momento de la captura y no puedo, por lo tanto, encuadrar exactamente lo que quiero fotografiar. Tras visualizar la imagen realizada, a menudo siento la necesidad de corregir líneas convergentes, el horizonte, o simplemente el encuadre, un gusto compositivo heredado de mi profesión como arquitecto. Para ello utilizo siempre Snapseed, una aplicación móvil disponible tanto para Android como para iOS, y que yo considero la mejor para los ajustes de edición que hago.

Si la situación es relajada y tengo tiempo de exponer con calma, es raro que necesite ajustar otros parámetros distintos a los ya mencionados puesto que la fotografía se realiza con la propia luz y ambiente que busco en el momento de la captura.

Si por el contrario la fotografía ha de hacerse a toda prisa, porque la situación así lo exige, corrijo tras la toma ligeramente parámetros de brillo y contraste, incluso si considero que la foto lo necesita, la giro un poco, aplico la función “Perspectiva” de Snapseed para corregir líneas convergentes y/o reencuadrar ligeramente.

Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez
Imagen realizada mediante el modo monocromo del Huawei Mate 10. © Luis Rodríguez

La excelente gama de grises del modo monocromo hace que las fotos capturadas con el Mate 10 no necesiten tocar más parámetros. Captura y edición en el mismo dispositivo, de manera rápida y sencilla, para lo cual el Mate 10 de Huawei es, para mi, un dispositivo idóneo.

Este artículo promocional ha sido elaborado como resultado de un acuerdo comercial con Huawei España; dicho acuerdo no conlleva ninguna exigencia relativa al contenido del mismo, así como a las opiniones en él incluidas.

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