Dalí es pintura. Es arte. Es surrealismo. Pero también es el territorio al cual estuvo vinculado durante más de 80 años. Figueres, Porlligat y Púbol conforman lo que se conoce como el triángulo daliniano; tres pequeñas localidades que definen su trayectoria.

Si tuviéramos que elegir una imagen que ilustrara el concepto de excéntrico en una enciclopedia, seguramente escogeríamos una fotografía de Dalí. Entre la genialidad y la locura, este artista de indudable bagaje internacional tuvo mucho arraigo a su tierra, y en esos apenas cuarenta kilómetros cuadrados que comprenden el triángulo que lleva su nombre transcurrió prácticamente toda su vida.

Prolífico como pocos, de Dalí se ha escrito y reescrito ya todo. Su ciudad natal, Figueres, atrae cada año a cientos de miles de visitantes que desean adentrarse en el particular universo del artista. El Teatro-Museo Dalí es, de hecho, uno de las más visitados de la península. Los panes de tres puntas, los omnipresentes huevos o las bailarinas en el tejado son símbolos de sobra conocidos por aquellos que lo han visitado.

Vista del Museo Dalí de Figueres con su cúpula de cristal; al fono, la torre de la Iglesia de Sant Pere © Albedo Media
Vista del Museo Dalí de Figueres con su cúpula de cristal; al fondo, la torre de la Iglesia de Sant Pere – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 16 mm f/2.8 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Pero más allá de la conocida Figueres, vale la pena acercarse a uno de los pueblos más pintorescos de nuestra costa, considerado por algunos como unos de los más hermosos donde los haya. A Cadaqués se llega después de pasar decenas de angostas curvas en una tortuosa carretera que sirve para desalentar el tradicional turismo de masas.

A Cadaqués se llega a través de angostas curvas que serpentean para llegar al Cap de Creus; pero las vistas recompensan la excursión © Albedo Media
A Cadaqués se llega a través de angostas curvas que serpentean para llegar al Cap de Creus; pero las vistas recompensan la excursión – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 16 mm f/2.8 © Núria Agustí & Raphaël Terris

En efecto, la particular orografía del pueblo más oriental de la península hizo que sus residentes vivieran prácticamente separados del resto de la comarca. A pesar de ello, célebres artistas de la talla de Pablo Picasso, Marcel Duchamp, Joan Miró o Richard Hamilton fueron atraídos por esta pequeña localidad pesquera, en la que fijaron su residencia veraniega.

Se dice que la especial orografía de Cap de Creus sirvió de inspiración a Dalí para crear su obra 'El Gran Masturbador' © Albedo Media
Se dice que la especial orografía de Cap de Creus sirvió de inspiración a Dalí para crear su obra ‘El Gran Masturbador’ – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

También Dalí y su familia veraneó en Cadaqués, pero no fue hasta 1948, a la edad de 34 años, cuando el pintor decidió fijar allí su residencia junto con su esposa Gala. Lo hicieron en la pequeña bahía de Portlligat. A pocos minutos del centro de Cadaqués, donde compraron unas primeras barracas de pescadores, que con el tiempo fueron ampliando.

La Casa-Museo Salvador Dalí de Porlligat, donde el pintor pasó la mayor parte de su vida © Albedo Media
La Casa-Museo Salvador Dalí de Portlligat, donde el pintor pasó la mayor parte de su vida – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 16 mm f/2.8 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Esta fue la única casa y taller estables que tuvo, un lugar que sirve para entender su obra y vida más íntimas. Los paisajes únicos que marcan el entorno de Cadaqués fueron uno de los condicionantes de su prolífico proceso creativo. Callejear a través de sus famosas casas blancas, serpentear la costa a través de sus calas o admirar las únicas vistas desde el Cap de Creus son imprescindibles para poder comprender el entorno de Dalí.

El faro del Cap de Creus, que en su momento sirvió de referencia a los pescadores de Cadaqués © Albedo Media
El faro del Cap de Creus, que en su momento sirvió de referencia a los pescadores de Cadaqués – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 16 mm f/2.8 © Núria Agustí & Raphaël Terris

La casa de Dalí en Portlligat, hoy reconvertida en la Casa-Museo Salvador Dalí, fue construida paulatinamente, y destaca por su estructura laberíntica. Patios, jardines, pasillos estrechos y desniveles continuos conforman este lugar singular donde cada estancia refleja perfectamente el ilimitado afán innovador del artista.

Los característicos estrechos pasadizos de la casa de Dalí en Porlligat © Albedo Media
Los característicos estrechos pasillos de la casa de Dalí en Porlligat – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Entre todas estas estancias, seguramente el taller de Dalí es una de las más importantes. En la llamada Habitación de los Modelos podemos distinguir todo tipo de herramientas y aparatos ópticos con lo que creó, por ejemplo, su colección de joyería. Así como sus pinturas y todo tipo de productos químicos que usó para pintar sus cuadros.

Detalle de los pinturas y utensilios del taller de Dalí en Portlligat © Albedo Media
Detalle de los pinturas y utensilios del taller de Dalí en Portlligat – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Pero también el caballete especial que él mismo ideó para pintar sentado, como a él le gustaba. Y por supuesto, las magníficas vistas que contemplaba mientras pintaba.

Las vistas desde el taller de Dalí en Porlligat © Albedo Media
Las vistas desde el taller de Dalí en Portlligat – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Allá donde miramos podemos ver la mano de Dalí, hasta en los más pequeños detalles. Sus caprichos y excentricidades quedan reflejados en cada esquina, que dan lugar a una mezcla de surrealismo y gusto kitsch. Su obsesión por todo tipo de objetos y símbolos es patente, especialmente en el patio exterior, con su icónico sofá labial o con las reproducciones de Bibendum, el muñeco de Michelin.

El muñeco de Bibendum del patio exterior de la casa de Dalí en Portlligat © Albedo Media
El muñeco de Bibendum del patio exterior de la casa de Dalí en Portlligat – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Por supuesto, tampoco faltan los huevos, símbolo de la esperanza y de la vida para Dalí, cuyo contraste en exterior e interior, entre duro y blando, ha servido a algunos para explicar la fragilidad de la existencia y relacionarla con la pronta muerte de su hermano, con tan solo 5 años.

Un inmenso huevo se sitúa en lo alto del palomar de la casa de Dalí © Albedo Media
Un inmenso huevo se sitúa en lo alto del palomar de la casa de Dalí – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 23 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

A la muerte de su esposa Gala, en 1982, Dalí abandonó Portlligat y Figueres para establecerse definitivamente en la pequeña localidad de Púbol. Es el tercer municipio que conforma el triángulo daliniano, y seguramente el menos conocido de los tres.

Para encajar esta pieza hay que remontarse a 1969, cuando Dalí prometió a su amada la compra de un castillo. Después de algunos intentos fallidos, Dalí adquirió finalmente el Castillo de Púbol, que por entonces se encontraba en muy mal estado.

El Castillo de Púbol © Albedo Media
El Castillo de Púbol – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

Ello sirvió al pintor para restaurarlo y decorarlo a su gusto, para convertirlo todo él en una obra suya que regaló a Gala. A su muerte, fue enterrada en un mausoleo subterráneo diseñado por su marido. Él, sin embargo, no fue enterrado allí: sus restos descansan en el Teatro-Museo Dalí de Figueres.

Este artículo ha sido elaborado como resultado de un acuerdo comercial con Fujifilm España; todas las imágenes han sido realizadas con la Fujifilm X-T30 y las ópticas fijas Fujinon XF 16 mm f/2.8, XF 23 mm f/2 y XF 50 mm f/2
Este artículo ha sido elaborado como resultado de un acuerdo comercial con Fujifilm España; todas las imágenes han sido realizadas con la Fujifilm X-T30 y las ópticas fijas Fujinon XF 16 mm f/2.8, XF 23 mm f/2 y XF 50 mm f/2

En el jardín del castillo podemos contemplar la fuente con los bustos coloreados del músico Richard Wagner, un «artista total» al que Dalí admiraba y al que le dedicó estas esculturas. El jardín en sí es un juego laberíntico, lleno de monstruos y otras criaturas, en un clara analogía al Parque de los Monstruos o Bosque Sagrado de Bomarzo, a las afueras de Roma.

La fuente con los bustos colores de Richard Wagner en el jardín del Castillo de Púbol © Albedo Media
La fuente con los bustos colores de Richard Wagner en el jardín del Castillo de Púbol – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

De hecho, tiempo atrás Dalí repartió entre la prensa instantáneas tomadas en el parque de Bomarzo, que tanto le había impresionado, para anunciar que compraría un palacete en la Toscana a Gala, empresa que finalmente no llegó a buen puerto. Otra de las muchas promesas que Dalí hizo pero que nunca llegaron a materializarse.

El jardín, lleno de esculturas, destaca por su frondosa vegetación, que nos recuerda al Bosque Sagrado de Bormazo © Albedo Media
El jardín, lleno de esculturas, destaca por su frondosa vegetación, que nos recuerda al Bosque Sagrado de Bomarzo – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

El jardín también destaca por su abundante vegetación y, como no, por las esculturas de elefantes, de patas alargadas y delgadas, otro de los símbolos más conocidos del pintor figuerense y que tanto encontramos repetido en sus obras, como en Los Elefantes (1944) o en la Tentación de San Antonio (1946).

Los elefantes, uno de los símbolos más conocidos de Dalí, forman parte del jardín del castillo © Albedo Media
Los elefantes, uno de los símbolos más conocidos de Dalí, forman parte del jardín del castillo – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

No obstante, a diferencia de la casa de Portlligat, creada a imagen de Dalí, la decoración del Castillo de Púbol está realizada a la medida de Gala. Se contraponen los espacios tortuosos y barrocos de la primera con la sobriedad y recogimiento de esta última. «El castillo es mío y tú no tienes nada que decir en lo que respecta a él», le espetaba la musa rusa a su marido.

Vistas desde el Castillo de Púbol © Albedo Media
Vistas desde el Castillo de Púbol © Albedo Media

A pesar de ello, en su interior se refleja la fantasía de Dalí, como en la Sala de los Escudos, con el trono del pintor o el mueble forrado de blanco que hace oficio de altar. En las paredes y techo de esta sala se puede observar también los ingeniosos trampantojos –del francés trompe-l’oeil o trampa en ojo–, una técnica pictórica que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico, muy usada por los surrealistas.

La Sala de los Escudos del castillo, con el trono del pintor al fondo © Albedo Media
La Sala de los Escudos del castillo, con el trono del pintor al fondo – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 16 mm f/2.8 © Núria Agustí & Raphaël Terris

A la muerte de su mujer, Dalí decidió instalarse en el castillo, y allí pintó sus últimos cuadros. Sin embargo, su estado estaba ya muy desfavorecido y su actividad fue mínima. Su último óleo lo firmó en 1983: ‘Sin título. Cola de golondrina y violonchelo’; un homenaje a René Thom, cuyas obras le leía alguna enfermera de trasfondo.

Algunas de las pinturas que Dalí uso durante su estancia en el castillo © Albedo Media
Algunas de las pinturas que Dalí usó durante su estancia en el castillo – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

En un presunto intento de suicidio, Dalí provocó un incendio en 1984, en el que se quemó parte de castillo. El artista salió ileso, pero su declive parecía imparable. Abandonó el castillo para instalarse en la torre Galatea, donde permanecería hasta la fecha de su muerte, en 1989.

En el Castillo de Púbol – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris
En el Castillo de Púbol – Imagen tomada con Fujifilm X-T30 y Fujinon XF 50 mm f/2 © Núria Agustí & Raphaël Terris

2 Comentarios

  1. Una precisión: Dalí está enterrado en el Museo Dalí de Figueres, en una cripta bajo la cúpula. Por lo demás, excelente reportaje, y esperando tus comentarios sobre el nuevo Fujinon XF 16 mm f/2.8.

    • Gracias por aclaración Miquel, en efecto, Dalí está enterrado en el Teatro-Museo. Hemos actualizado el texto correspondientemente. Saludos.

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