Recorremos Japón a través de la extensa red ferroviaria de la compañía ex-estatal Japan Railways Group, conocida globalmente por su acrónimo JR . Sus diferentes zonas serán el eje y la brújula que orientará nuestro rumbo por este peculiar viaje fotográfico.

Reparto del territorio japonés a través de las seis compañías actuales que componen JR (más una adicional dedicada a las mercancías)
Reparto del territorio japonés a través de las seis compañías actuales que componen el grupo JR dedicado a pasajeros, hay tres subgrupos más, para mercancías y logística © Vladsinger

Hablar del enorme conglomerado de empresas que componen » la JR« en Japón es casi como hablar de la omnipresente Samsung en Corea del Sur, visible en todas las áreas imaginables. A la sombra de su extenso paraguas encontramos todo tipo de actividades relacionadas con el transporte –ferroviario y de otras naturalezas– así como hoteles, tiendas y servicios.

De su pasado estatal –creada en 1987 a cargo de la Agencia de Liquidación de los Ferrocarriles Nacionales de Japón– le queda aún un porcentaje de acciones en activo, no obstante el actual reparto de este descomunal grupo de empresas es mayoritariamente privado.

Directamente vinculado con el mundo de los trenes encontramos; Hokkaido Railway Company (JR Hokkaido), East Japan Railway Company (JR East), Central Japan Railway Company (JR Central), West Japan Railway Company (JR West), Shikoku Railway Company (JR Shikoku) y Kyushu Railway Company (JR Kyūshū), todas ellas establecidas como empresas de transporte de pasajeros. A esto se le añadirían las lineas de negocio dedicadas a mercancías y otros tipos de logística; Japan Freight Railway Company (JR Freight), Railway Technical Research Institute (RTRI) y Railway Information Systems (JR System).

Tarifas actuales del pase Japan Rail Pass, cobertura por todo el país a través de las mayoría de las íneas JR. Configurable por clases, tiempo de uso y edad. Imagen cortesía de Japan Experience.
Tarifas actuales del pase Japan Rail Pass, cobertura por todo el país a través de la mayoría de las líneas JR. Configurable por clases, tiempo de uso y edad. Imagen cortesía de Japan Experience.

De ahí que encontremos multitud de pases distintos según la zona y empresa que lo gestione. Entre todos ellos el más deseado por todo turista es sin duda el Japan Rail Pass. Con él podremos viajar por todo el país a través de casi todas las líneas JR, incluidas las imprescindibles líneas de alta velocidad: los famosos «trenes bala» a ojos extranjeros o Shinkansen si somos más correctos con la nomenclatura japonesa.

Su venta está restringida de manera exclusiva a turistas, como medida de control adicional, solo se puede adquirir fuera del país a través de uno de los canales autorizados, agencias de turismo y páginas webs especializadas.

Kyūshū

Comenzamos nuestro viaje en el extremo suroeste de la isla de Kyushu, en la ciudad de Kagoshima, capital de la prefectura de idéntico nombre. Un aire húmedo y cálido, típico de su clima subtropical, nos recibe con hospitalidad y cierta «adherencia».

Kagoshima sorprende con su clima subtropical y gran implantación del turismo. © Albedo Media
Kagoshima sorprende con su clima subtropical y gran implantación del turismo. © Albedo Media

Contemplando el horizonte percibimos rápidamente la silueta del volcán Sakurajima, recortando el cielo se impone ante todo y ante todos. Ante él pasaron los primeros asentamientos registrados del pueblo japonés (periodo Jōmon 14.500 a.C – 300 a.C) y el germen de la revolución y contrarrevolución Meiji. En 1914 su erupción fue tan intensa que transformó totalmente su geografía, abandonando su condición insular al anexionarse a la península de Ōsumi mediante un puente de lava y cenizas.

El imponente volcán del monte Sakurajima nos vigila en todo momento.
El imponente volcán Sakurajima nos vigila en todo momento y nosotros a él… recordemos que es uno de los volcanes más activos del mundo. © Albedo Media

Parece mentira que bajo esta lluvia de cenizas exista una de las zonas más turísticas del país, en un alarde de superación inherente a la cultura nipona, la vida se abre paso una y otra vez, cual ave fénix, sin demasiado esfuerzo entre cienes de erupciones anuales.

Pescando tranquilamente, al pie de un volcán activo y caprichoso... la vida se abre paso en todos los formatos imaginables.
Pescando tranquilamente, al pie de un volcán activo y caprichoso… la vida finalmente se abre paso en todos los formatos imaginables. © Albedo Media

Paradójicamente gracias a esta peculiar idiosincrasia volcánica, la zona goza de una alta actividad turística. Unido al reclamo que pueda reflejar el volcán de Sakurajima encontramos en sus colinas un terreno fértil, donde se cultivan los rábanos chinos más gruesos del mundo y las mandarinas más pequeñas, el cerdo negro –Kurobuta– y destilados como el Shōchū.

Las aguas termales tienen unas reconocidas cualidades médicas y por ende, nos será muy fácil encontrar algún Onsen donde poder poner el cuerpo a remojo, como una sopa, dentro de un caldo turbio y caliente.

"Portrait of a scream" grupo escultórico obra de Tsuyoshi Nagabuchi, su particular homenaje al mítico concierto de rock que duró toda la noche del 21 de agosto del 2004.
«Portrait of a scream» monumento obra de Hiroshi Oonari, particular homenaje al mítico concierto de rock que duró toda la noche del 21 de agosto del 2004. © Albedo Media

Si tuviéramos que definir con una palabra el paisaje cultural de esta antigua isla-volcán, ahora península, de Sakurajima sería kitsch. Esa estética cursi, manida –y genial– que haciendo uso de todos los estereotipos posibles dentro del cliché «Isla Salvaje» es culpables de que en el mismo escenario podamos ver manifestaciones artísticas atípicas y chirriantes.

La sorprendente escultura de roca volcánica –»Portrait of a scream«– homenaje al mítico concierto de rock de Tsuyoshi Nagabuchi que juntó a más de 75.000 almas –más de diez veces la población de Sakurajima– durante toda la noche del 21 de agosto de 2004 hasta coronar el amanecer, desde luego no te dejará impasible.

Una de las estampas más surrealistas de este viaje, cortesía del parque de dinosaurios con volcán al fondo.
Una de las mejores composiciones de este viaje; tigre, osos panda, niños, dinosaurios y volcán al fondo… imaginación al poder. © Albedo Media

No obstante, lo mejor estaba por llegar, tras un recorrido por la parte baja del puerto, ascendemos por una sinuosa carretera en busca del parque de dinosaurios instalado en lo alto de una colina, al lado de un colegio infantil, con el volcán de postal de fondo.

JR Oeste y Kyushu
La escenografía disparatada que recrea el parque de dinosaurios ubicado en la cima de una colina, al lado de una escuela infantil de Sakurojima, es una visión difícil de resumir. © Albedo Media

Lamentablemente nuestras horas de sol se acaban y el barco de vuelta a la ciudad nos espera. Andando sin prisa percibimos cierta decadencia en el ambiente fuera de los recorridos turísticos planificados.

JR Oeste y Kyushu
Entre polvo, cenizas, fuera de los recorridos turísticos, la ex-isla destila cierta decadencia. © Albedo Media

Retales visuales que generan una serie de enlaces mentales instantáneos; hoteles de lujo de los sesenta cubiertos de polvo, el Benidorm de la generación anterior revisitado por la de sus hijos… Espacios que no acaban de encontrar su tiempo resuenan en nuestra cabeza mientras el ferry avanza retornando a Kagoshima.

JR Oeste y Kyushu
La vuelta en ferry nos da unos minutos de planificación extra para nuestro próximo destino. © Albedo Media

El Shinkasen de Evangelion rumbo a Itsukushima

Tras nuestra breve estancia subtropical, nos levantamos a las cuatro y media de la madrugada haciendo todo tipo de enlaces y peripecias para poder coger a tiempo el Shinkansen serie 500 edición especial Evangelion en la estación de Kokura.

JR Oeste y Kyushu
Shinkansen serie 500 edición especial Evangelion. © Albedo Media

Para todo aquellos tan ajenos a este popular anime japonés como nosotros, tan solo diremos que su éxito es tal que el fenómeno EVA forma toda una subcultura llena de acólitos de varias generaciones, con sendos productos de merchandising y sí… por tiempo limitado una línea de alta velocidad de JR totalmente reacondionada para la ocasión.

Este no es ni mucho menos un caso aislado, el concepto «edición limitada» se aplica en este país con fervor religioso y estricta metodología a todos los ámbitos imaginables, desde este imponente Shinkansen adaptado hasta una minúscula chocolatina de colores imposibles. Repasamos cien veces nuestro enorme libro de horarios de JR para confirmar cuándo y cómo pasaría este tren serie 500 customizado; el andén, el tipo de edición limitada que era… como era de esperar, aún en estas horas en las que uno no sabe si está madrugando o acostándose muy tarde, nada falló, ríanse alto y fuerte de la puntualidad inglesa.

JR Oeste y Kyushu
La capacidad de rediseñar el interior de los vagones en los trenes que componen las ediciones especiales es algo tan japonés como único. © Albedo Media

Es difícil concebir este escenario sin antes transitar la atracción que el coleccionismo en general y los trenes en particular despiertan en el japonés medio. El motor interno que los alimenta es el mismo, la pasión que lleva a un ser humano a la hiperespecialización, el gusto por las cosas bien hechas, precisas (algo que aprendieron tras un intenso ejercicio de repetición), aderezado con un toque completista. Esa nueva necesidad que surgió en Japón desde mediados del siglo XX, con un ligero sabor a consumismo.

No es nuestro propósito analizar aquí las raíces antropológicas que hacen de este país la cuna de los expertos y los coleccionistas, no tenemos ni los datos ni el conocimiento necesario. Nos parece más plausible intuir que detrás de ese afán de superación y adquisición opera su contexto histórico más reciente. Recordemos que como nación Japón llegó a ser tercera potencia mundial tras una derrota total en la segunda guerra mundial. Pasado que seguramente fue modulando el carácter estoico, paciente y –paradójicamente– ambicioso del pueblo japonés, como lo hacen a diario las múltiples catástrofes naturales que lo asolan de manera cíclica. Empezar de cero, hallar con la repetición la excelencia… el eslogan del tan actual videojuego y anime japonés Pokémon «hazte con todos» bien podría ser aquí una filosofía de vida.

Normalmente escuchamos que «Japón es un país de contrastes», haciendo gala de los estereotipos, forzamos un poco este axioma –un tanto frívolo y manido– dando nuestro salto cuántico particular, del asiento púrpura de nuestro «emulador mecha» viajando a 285 Km/h para decelerar en otro tiempo, dentro del santuario sintoísta Itsukushima, isla sagrada por excelencia en el pasado, perteneciente a la prefectura de Hiroshima.

JR Oeste y Kyushu
La marea baja hace visible la base del majestuosos Torii del santuario Itsukushima. Cuando ésta sube, parece «flotar» sobre el mar. © Albedo Media

Su historia está plagada de tragedias, como otros tantos templos japoneses construidos tradicionalmente en madera, sufrió sendos incendios. El primero de ellos registrado en 1207, el templo fue reconstruido plenamente ocho años después para volverse a quemar en 1223, levantado de nuevo sobre sus cenizas en 1241… parece que el síndrome Ave fénix a Japón le viene de lejos.

Su condición de isla sagrada le otorgó en el pasado una importante posición religiosa y política, similar a la jerarquía católica de arzobispado. Esto confirió en sus edificios una estructura semi divina, de ahí que el acceso principal al templo se hiciera por el mar, atravesando el enorme torii que como es norma, antecede a todo templo sintoísta, para que las personas «normales» no pisaran jamás suelo sagrado.

JR Oeste y Kyushu
Asistimos a una rito nupcial sintoísta, todo un despliegue estético para los sentidos. © Albedo Media

En este espacio de meditación y belleza, nos preparamos mentalmente para viajar a Hiroshima, un nombre que lamentablemente ya no solo describe una localización. Revisaremos bien nuestros próximos enlaces entre ferrys, tranvía y trenes, para llegar a tiempo a la próxima estación.

Salvo autorías ajenas a Albedo Media S.L., todas las fotografías que componen este artículo han sido capturadas con equipo Fujifilm X-Pro2 + Fujinon XF 23mm f/1,4 R.

2 Comentarios

    • Estimado AbuelitoToño gracias por sus palabras, desde luego aún queda mucho Japón por recorrer, muy pronto podrá ver su continuación 😉 .Saludos

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