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No es ningún secreto que BenQ quiere entrar en la gama media/alta de las pantallas profesionales para aplicaciones audiovisuales. El anterior modelo analizado –PV3200PT– ya apuntaba maneras. Nos centramos ahora sobre su modelo estrella en lo que respecta a fidelidad de color, BenQ SW320. Una pantalla de 31,5 pulgadasUHD 4K –3.840 x 2.160 píxeles– con una relación de aspecto 16:9 y una cobertura del 99% del espacio de color Adobe RGB 1998.

BenQ SW320 © Albedo Media
La pantalla BenQ SW320 en una de sus contorsionistas posiciones © Albedo Media

Casi ha pasado un año desde su presentación oficial dentro del marco de la feria neoyorquina PhotoPlus Expo. En este tiempo otros modelos de la compañía se fueron presentando ocupando escalones intermedios. No obstante, la pantalla BenQ SW320 –junto con su compañera de 27″– reina dentro de la categoría de fidelidad cromática. Los paneles SW están orientados a los profesionales más exigentes del sector audiovisual, con especial atención a la edición fotográfica, como podremos ver más adelante.

Diseño y ergonomía

Ya desde el embalaje parece que la marca quiere desterrar cualquier sospecha de jerarquía con esta familia SW; una caja de imponente tamaño, bien concebida y presentada, se ofrece como antesala de toda una serie de detalles que destilan buenas intenciones.

Mackbook vs BenQ SW320, una manera extrema de percibir la escala © Albedo Media
Mackbook vs BenQ SW320, una manera extrema de percibir la escala © Albedo Media

El primero de estos detalles es sin duda el certificado impreso de fábrica que confirma las condiciones en las que se entrega la unidad que estamos a punto de desembalar. Hoja técnica habitual en todo modelo de gama alta donde se indica la calibración realizada sobre la unidad, un test de uniformidad de brillo y tono sobre varias zonas de la pantalla, así como varios tests basados en el gamut del panel frente a varios espacios de referencia y sus posibles desviaciones expresadas en valores Delta E –ΔE–.

Certificado de fábrica sobre la calibración y tests realizados sobre la unidad.
Certificado de fábrica sobre la calibración y tests realizados sobre la unidad.

Tras esta grata sorpresa, vamos realizando la labor de ensamblaje del panel con su base, así como todos sus accesorios y cables, los cuales están, afortunadamente, todos incluidos; dos tipos de viseras forradas de terciopelo negro –posición horizontal o vertical–, cable USB, cable HDMI, cable DisplayPort y mini DisplayPort, así como el tradicional cable de corriente y el genuino mando de control alámbrico que tanto nos gustó en el modelo PV3200PT.

La calidad general de los materiales empleados es la exigible para esta gama, de la misma que el apartado de conectividad; HDMI, DisplayPort y MiniDP, a lo que hay que sumar dos puertos adicionales USB 3.0 y un lector de tarjetas SD.

BenQ SW320 © Albedo Media
El mando de control alámbrico es uno de los grandes aciertos de los últimos modelos de BenQ © Albedo Media

La capacidad contorsionista de esta pantalla hace que podamos configurar casi cualquier combinación de ángulo y basculación posible. Es una pena, sin embargo, que no incorpore también un elenco de alturas configurables, como hacen los modelos Eizo de la serie ColorEdge. No obstante, el tamaño de la pantalla es tan notorio que dudamos mucho que sea necesario un ajuste en altura bajo una configuración de mesa tradicional.

BenQ SW320 © Albedo Media
BenQ SW320 en posición vertical © Albedo Media

Las viseras, ya sean en su configuración vertical y horizontal, tienen una cómoda ventana por la cual introducir la herramienta de medición, un elegante detalle que denota la intención por rematar cada detalle físico de este producto.

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A colación de este mando y dentro de este apartado de diseño y ergonomía cabe destacar el avance que está realizando BenQ con la gestión de los menús e información en pantalla (OSD). Nos gusta especialmente la disposición lógica, amable y el gran formato de los diferentes menús, así como su interacción con el mando alámbrico. En muy pocos “clics” estaremos seguramente en el ajuste buscado.

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Tras los primeros pasos de navegación mediante este completo OSD, podremos ir a los ajustes más prolijos, pudiendo manejar variables tan finas como la relación cromática a través de los canales RGB, el brillo, temperatura de color, gamma, incluso podemos activar o desactivar el sistema automático de uniformidad de brillo en el panel, entre otros muchos ajustes avanzados.

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Como novedad, dentro de este OSD ganamos y perdemos algunas cosas respecto a otros modelos de la marca. En lo positivo tenemos el interesante modo GammutDuo, el cual pasaremos a explicar en breve. En lo negativo –aunque es de todo punto entendible– no hemos encontrado ningún ajuste de control de brillo automático según la luminosidad de la sala. No obstante, recordemos que la luminosidad en pantalla afecta directamente sobre su calibración y por ende en su perfilado, no es nada aconsejable que este valor se convierta en una variable elástica, a tenor del brillo general del entorno.

Dentro del panel multipantalla encontramos las funciones PIP y PBP. Sobre el primer acrónimo poco podemos decir que no se conozca ya. Visualiza de manera simultánea distintas señales en pantalla, configurando su posición y tamaño; de ahí el origen del acrónimo inglés –Picture In Picture. Más interesante nos pareció la función GammutDuo, ubicada en el segundo acrónimo –PBP–. Bajo este ajuste podremos dividir la pantalla duplicando su contenido para comparar distintos ajustes cromáticos, cambios en la gamma, etc. Una manera sencilla y eficaz de analizar al mismo tiempo dos configuraciones de pantalla, visualizándolas lado a lado.

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Todos estos ajustes mediante OSD son sin duda bienvenidos, dado que nos dan un mayor control sobre el dispositivo. Huelga decir que estamos ante un monitor con capacidad de calibrarse por hardware si lo usamos mediante el software propuesto, Palette Master Element, lo cual nos ahorrará mucho tiempo y ganaremos precisión en el proceso. Lo que nos lleva directamente a nuestro siguiente aparto.

Calibrado y perfilado

Siendo este modelo el tope de gama de la marca en cuestión de fidelidad cromática, hemos puesto especial énfasis en calibrar y perfilar esta pantalla, viajando siempre desde lo que dicta su ficha técnica hacía los datos que hemos podido captar nosotros, espectrofotómetro en mano.

En este constante ejercicio de comparación, hemos encontrado una gran similitud con lo expuesto por parte de la marca, incluso en algunos casos nuestras propias mediciones han superado la calidad descrita en la hoja de producto.

Metidos en materia, una de las premisas más importantes a probar es la cobertura del panel respecto a los espacios de trabajo más comunes en el sector profesional. Estos son; Adobe RGB 1998 –el territorio común a todo fotógrafo– o su homólogo en vídeo DCI P3. Por debajo, encontraríamos las referencias del mercado como estándar para industria –haciendo tábula rasa y perdiendo buena parte de matices cromáticos–, el sRGB (foto) o REC709 (vídeo).

Según especificaciones de producto, esta BenQ SW320 es capaz de mostrar un 99% del espacio Adobe RGB 1998, un porcentaje también muy elevado del espacio DCI P3 y lógicamente más del 100% de todos los espacios menores, sRGB o REC709.

Bajo nuestra experiencia podemos afirmar que la unidad probada superó el 99% del espacio Adobe RGB 1998, tal y como vemos en las animaciones comparativas superiores. De hecho, salvando ciertos matices de rojo-anarajando, el resto de la gama cromática de la SW320 nos describe un espacio ligeramente más amplio, despuntando los tonos verdes y azules más allá de las fronteras del Adobe RGB, lo que demuestra un resultado cromático muy favorable.

Si hablamos de su cobertura respecto al espacio de vídeo/cine DCI P3, hablamos de resultados muy parejos, sobre todo si realizamos el calibrado y perfilado hacia ese objetivo. Como era de esperar, todo espacio menor en tamaño es asumido sin problemas, sRGB y normativa REC709 no suponen reto alguno para esta pantalla.

Corroborando estos resultados, comparamos dentro de la misma marca el modelo PV3200PT. La mayor capacidad cromática y orientación al mundo de la edición fotográfica de la SW320 queda patente, otorgando una cobertura mucho mayor a todos los niveles.

Siguiendo nuestra política de transparencia en las pruebas que realizamos, la metodología marcada para la calibración y perfilado ha sido la siguiente:

  • Foto – Brillo máximo establecido en 120 cd/m2, punto negro al mínimo, temperatura de color de 6500 K (D65) y gama 2,2. Esta es, además, la base de configuración comparativa respecto a los otros modelos probados en este análisis.
  • Vídeo – Brillo máximo establecido en 160 cd/m2, punto negro al mínimo, temperatura de color de 6500 K (D65) y gama 2,4.

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En este punto, hemos de matizar que, tras realizar todo el proceso comparativo, respecto a los espacios de trabajo o frente a otros modelos de pantallas, los mejores resultados y menores desviaciones Delta E –ΔE– las hemos obtenido bajando el brillo a 80 cd/m2, lo que implica un entorno de trabajo algo menos iluminado para poder apreciar bien todos los tonos pero nos garantizó la mejor correspondencia en la gradación de grises, como podéis ver en las dos validaciones de perfil adjuntas; realizadas a 120 cd/m2 y 80 cd/m2 respectivamente.

Comparado con…

Vistos los resultados comparativos respecto a los espacios de trabajo y frente a otros modelos de la propia marca, sería deseable cotejar éstos respecto a otras pantallas referentes en el mercado.

BenQ SW320 © Albedo Media
El iMac 5K de 27″ parece pequeño frente al descomunal BenQ SW320 © Albedo Media

En este punto, reconocemos que nos hemos quedado con las ganas de cruzar datos con los resultados del monitor Dell UP3216Q, un modelo que ya hemos puesto en nuestra lista de reyes para próximas pruebas. Tras esta ausencia, nos apoyamos en dos modelos muy diferentes y a la vez muy interesantes, la pantalla inseparable del iMac 5K –versión finales 2015– y la veterana Eizo CG222W, por detentar entre ambas buena parte del público profesional sin irnos al sector más exclusivo y caro, copado por pantallas de más de 3.000 €.

Los resultados obtenidos siguen siendo a nuestro juicio positivos e igualmente habla muy bien de los tres dispositivos enfrentados. Desde su primera revisión, la versión del iMac 5K de finales 2015 es al fin una pantalla a tener en cuenta cromáticamente hablando. Su clara orientación videográfica hacen que su perfil y cobertura esté más acorde con el espacio DCI P3 e igualmente muestre ciertas diferencias respecto a la SW320. No obstante, éstas son más propias del desplazamiento respectivo de tonos entre los espacios Adobe RGB y DCI P3 para los que están pensados una y otra pantalla como espacio de trabajo ideal.

Con mucha menor resolución y tamaño, la valiente Eizo de 22″ saca todos sus colores a la palestra, siendo el modelo –aún hoy en día– que más se usa en los laboratorios fotográficos profesionales. La pantalla BenQ SW320 aguanta bien la comparativa, mostrando algún que otro recorte en los tonos cálidos respecto a la CG222W, mientras que sus verdes y azules superan a la veterana pantalla de Eizo, quedando ambos en tablas.

31,5″ de fidelidad cromática en 4K

Este modelo supone para BenQ su carta de presentación en el terreno de pantallas profesionales, un mundo nada sencillo con marcas que han liderado por años el mercado. Nombres como Eizo o Nec resuenan en la cabeza casi con la la misma fuerza que ejercen sobre nuestros bolsillos, por lo tanto nuevos jugadores siempre serán siempre bienvenidos, como HP, Dell…o BenQ.

Para ello, la compañía ha armado de especificaciones este modelo de gama alta:

  • 31,5 pulgadas 4K en formato panorámico
  • Panel IPS 10 bit con acabado mate con una cobertura del 99% Adobe RGB
  • Calibración por hardware
  • LUT 3D integrada de 14 bit
  • Sistema digital de uniformidad de brillo y tono a lo largo de toda la pantalla
  • Preset calibrados de fábrica: sRGB, Adobe RGB, DCI-P3, etc.
  • Capacidad de reproducir contenidos UHD 4K HDR y HDR a 10 bits

Nadie puede negarse a las evidencias, por mucho que odiemos la obsolescencia programada, el cambio generacional de las pantallas viene de la mano del tamaño y la resolución. Quién no quiera ver esto, quizás es que no ha tenido la oportunidad de trabajar largas jornadas con una pantalla 4K de 32″, una herramienta que se agradece desde el primer minuto de contacto.

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Hablando en plata –literalmente– la mayoría de modelos considerados competencia de esta SW320, de idénticas o similares prestaciones, superan ampliamente o rondan los 2.000 €, lo que supone de base más de 500 € de diferencia a favor de la BenQ SW320, marcada con un precio de venta aproximado de unos 1.500 €. Esperemos que esta familia SW siga firme a sus propósitos y continué sorprendiendo así de bien a nuestros ojos, respetando, por supuesto, lo mejor posible nuestros bolsillos.

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Manuel San Frutos
Licenciado en Bellas Artes con estudios parciales en Historia del Arte y Antropología. Funambulista entre la estética y la práctica fotográfica, que imparte y publica regularmente desde 2005 para diferentes audiencias y medios. En estos momentos, centrado en la coordinación de un equipo del cual no podría estar más orgulloso.

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