El pasado otoño Canon presentó la renovación de uno de sus teleobjetivos más potentes pensado, fundamentalmente, para el trabajo profesional de fotógrafos deportivos, naturalistas y reporteros; hablamos del EF 600 mm f/4L IS III USM, una óptica estabilizada para cámaras réflex con sensor de “formato completo” (24×36 mm). Aprovechamos la celebración en España del Campeonato del Mundo de Superenduro para ponerlo a prueba sobre el terreno.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Canon EF 600mm f/4L IS III USM. © Albedo Media

Se trata de una referencia que, aunque no muy popular en ventas –por cuestiones presupuestarias, fundamentalmente–, no falta en ningún catálogo de cualquier marca que quiera competir en el ámbito profesional y que sirve, no sólo para abastecer a los fotógrafos especializados, sino como alarde tecnológico del fabricante.

Hablamos de un auténtico “pata negra”, que por precio, prestaciones y tamaño se sitúa en lo más alto del escalafón, un auténtico “objeto de deseo” que impresiona en cualquier lugar en que se muestre. De hecho, todo lo que gira en torno a esta óptica resulta impresionante desde el paquete en que llega a nuestro centro de pruebas.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Un 24-70 f/2,8 parece insignificante al lado del paquete en que recibimos este súper teleobjetivo. © Albedo Media

Diseño y manejo

Tanto es así que desembalarlo supone casi una ceremonia meticulosa en la que vamos apartando cartones y plásticos protectores hasta llegar a ver la joya: un objetivo de casi medio metro de longitud –con parasol incluido– por unos 17 cm de diámetro en la parte frontal.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Canon EF 600mm f/4L IS III USM. © Albedo Media

Sin embargo, cuando lo tomamos en brazos sorprende la relativa ligereza. Es decir, parece que va a pesar más de lo que en realidad pesa –3,05 kg–; este es precisamente uno de los grandes avances de esta tercera edición frente a la anterior, que pesaba aproximadamente un kilo más.

De hecho, Canon lo anuncia como el teleobjetivo de 600 mm f/4 más ligero del mundo susceptible de ser usado a pulso, sin trípode ni monopie. Y no dudamos de la afirmación del fabricante, pero si a los 3 kg de objetivo sumamos el 1,5 kg de la EOS-1D X Mark II que utilizamos para la presente prueba de campo, obtenemos como resultado que, en el momento de escribir estas líneas, aún conservamos las agujetas logradas tras una carrera de tres horas fotografiando a pulso con este equipo.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM junto a la Canon EOS 1D X Mark II utilizada para la presente prueba de campo. © Albedo Media

Aunque certificamos que toda la parte deportiva de este análisis se realizó a pulso, hemos de reconocer que nos encontramos más cómodos en la segunda parte de la prueba, realizada en la naturaleza con trípode o monopie, según los casos.

El diseño externo sigue las líneas habituales, no sólo en los teleobjetivos de Canon sino en la mayoría de los teleobjetivos de gama alta: habitual color blanco, forma cónica y gran presencia del aro de enfoque. Dispone así mismo de un aro para recuperar el punto de enfoque memorizado y cuatro botones repartidos en los cuatro ejes del cilindro para bloquear o activar el enfoque automático. Estos botones se pueden configurar para otras opciones –dependiendo de la cámara usada–.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Botones de bloqueo de foco, anillo de reproducción y generoso anillo de enfoque en el Canon EF 600mm f/4L IS III USM. © Albedo Media

Los conmutadores están repartidos en dos bloques. Por una parte, encontramos dos para el estabilizador –encendido y apagado y modo de estabilizado– y otros dos para el foco: uno para elegir la velocidad de giro del enfoque manual y otro para fijar los preajustes de distancia de enfoque; entre ellos, un pulsador para guardar en memoria esta distancia.

En el otro grupo de conmutadores encontramos el limitador de distancias de enfoque y el que permite elegir entre enfoque manual, automático o power focus –pensado controlar el enfoque suavemente el enfoque de manera electrónica a través del anillo de reproducción–.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Profusión de conmutadores de control en el barrilete del Canon EF 600mm f/4L IS III USM. © Albedo Media

Disponemos también del habitual soporte para trípode, que se puede girar con facilidad y rapidez para pasar la cámara a formato vertical gracias a sendos clics que ayudan a que quede en su sitio, aunque la operación se realice durante el trabajo. En esta pieza hay también anillas para colocar una correa.

Debido al gran tamaño de la lente frontal –y la larga distancia a la que se encuentra–, para colocar filtros se ha habilitado un cajón muy próximo a la montura en el que se pueden montar filtros de 52 mm con facilidad.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Portafiltros del Canon EF 600mm f/4L IS III USM. © Albedo Media

Domina el objetivo un imponente parasol tubular que mide aproximadamente una tercera parte de la longitud total del objetivo y que otorga a este un aspecto más voluminoso aún si cabe. Para proteger este y, en consecuencia, el propio objetivo, una banda de goma bordea el frontal del parasol que viene muy bien para apoyar ligeramente evitando arañazos cuando queremos descansar de soportar el peso del conjunto en vilo.

A pesar de que, como indicábamos, todo es superlativo en este objetivo, se maneja relativamente bien. Se nota el kilo ahorrado además del admirable reparto de pesos que se ha logrado, al menos cuando se usa con la EOS 1D X Mark II, cuya buena ergonomía se agradece al manejar teleobjetivos tan potentes.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Buen reparto de pesos en el Canon EF 600mm f/4L IS III USM a pesar de su gran tamaño. © Albedo Media

El soporte para el trípode se encuentra en una posición natural para agarrar el objetivo cuando se usa y aún nos quedan los dedos libres para manejar el foco o el anillo de reproducción. Aunque los botones de bloqueo de foco se encuentran en buena posición tanto si se maneja la cámara en horizontal como en vertical, el fabricante ofrece la opción de cambiarlos de posición a gusto del usuario –previo pago, por supuesto–.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Se incluye una tapa de nylon para proteger el objetivo durante su transporte. © Albedo Media

Como no podía ser de otra manera, dado el precio del objetivo, se incluye una mochila de buena calidad para facilitar el transporte y la protección. Llama la atención la tapa del objetivo que, en vez de estar fabricada en plástico, es una funda de nylon que cubre la parte frontal pero que sólo sirve con el parasol desmontado; es decir, para transportarlo.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM
Mochila de transporte para el Canon EF 600mm f/4L IS III USM suministrada con el equipo. © Albedo Media

Para evitar robos, dispone de una ranura de seguridad bajo la rueda de bloqueo de orientación del soporte para trípode en la que se puede enganchar un cable de seguridad, pero este no se suministra con el equipo.

Rendimiento y Muestras

Esta tercera edición del 600 mm renueva por completo el esquema óptico con respecto a la versión anterior con el fin de aligerar el peso y mejorar su equilibrio. Así, buena parte de los 17 elementos distribuidos en 13 grupos que conforman el interior de este objetivo se han retrasado. Con esta reubicación se gana, además, en rapidez.

Trabajando a pulso con el Canon EF 600mm f/4L IS III USM
A pesar de las agujetas posteriores, se puede trabajar a pulso con el Canon EF 600mm f/4L IS III USM.

Como cabe suponer, este teleobjetivo está sellado en todas sus juntas para protegerlo contra la intemperie y la lente frontal lleva un recubrimiento de flúor para repeler el polvo, el agua y la grasa de los dedos.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/640 s – f/6,3 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Además, las lentes internas llevan distintos recubrimientos de alta calidad para mejorar el rendimiento: super UD, flúor, Super Spectra y Air Sphere. El fabricante indica, además, que incluye lentes aesféricas pero no se especifica cuántas ni cuáles.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Esta construcción logra fotografías nítidas a lo ancho de todo el fotograma ausentes de destellos o imágenes fantasma, ni trabajando en estadio con luces en contra ni en campo con el sol a contraluz.

A pesar de que la distorsión geométrica no sea un aspecto que pueda preocupar a los usuarios de este teleobjetivo, también está muy bien controlada y no se aprecia ningún signo de distorsión ni en un sentido ni en otro. Si acaso, un ligerísimo acerico.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/200 s – f/7,1 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Las aberraciones también se han logrado controlar en gran medida y apenas aparecen halos ni siquiera en las ramas que se recortan contra el cielo. Algo interesante ya que este objetivo fotografiará, se supone, muchos pájaros en las copas de los árboles.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II.
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.250s – f/5 – ISO 250. © Fernando Galán

La distancia mínima de enfoque también se ha mejorado respecto a su predecesor y ahora trabaja a partir de 4,2 m. Precisamente el enfoque supone otro de los puntos fuertes de este objetivo, como no podía ser de otra manera, dado el uso para el que está previsto. De manejarlo se encarga un motor ultrasónico que permite reajustar manualmente el enfoque automático.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Una de sus ventajas la encontramos en la cantidad de configuraciones posibles a este respecto que facilitan el trabajo. La limitación de distancias, la velocidad de ejecución del enfoque manual o la posibilidad de elegir el modo power focus, especialmente indicado para la grabación de películas que permite, actuando con el anillo reproductor, un desplazamiento muy suave del enfoque.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Aunque más práctico para los fotógrafos resulta la posibilidad de memorizar uno o varios puntos de enfoque y recuperarlos cuando resulte preciso utilizando para ello el mismo anillo reproductor que se encuentra junto al gran aro de enfoque. Esta utilidad, unida a los botones de bloqueo de foco situados en el frontal del objetivo, permite asegurar que pocos momentos se escaparán por falta de foco.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

El enfoque de seguimiento funciona de manera rápida y precisa y se mantiene, aunque se interpongan objetos durante el recorrido. Cierto que en este aspecto influye notablemente la cámara con que lo hemos acompañado. Únicamente tuvimos algunos problemas algunos problemas y dudas de foco al intentar enfocar aves escondidas entre las ramas que solucionamos con la mencionada memoria de distancia.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II.
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/640 s – f/11 – ISO 800. © Fernando Galán

Cuenta con estabilizador de cinco pasos que, como suele ser habitual en la mayoría de los teleobjetivos de este y otros fabricantes, se puede accionar en tres modos diferentes según el tipo de fotografía deseada. Dado el escaso ángulo de visión de esta óptica –3º30’ en horizontal y 2º20’ en vertical–, su peso y volumen y, por tanto, la consiguiente dificultad para mantener la estabilidad resulta casi necesario. Por otra parte, dadas las características de las fotos a tomar con él, rara vez utilizaremos tiempos de exposición prolongados.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II.
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/5 – ISO 400. © Fernando Galán

Por la misma razón, en la práctica, nos vemos casi obligados a utilizar en la mayoría de casos la máxima apertura de diafragma –f/4– aunque sus 9 palas cierren hasta f/32. Además, debido a la escasísima profundidad de campo que logramos con él –unido a una cámara con sensor 24×36 mm–, a pesar de cerrar diafragma resulta complicado conseguir varios planos nítidos. A cambio logramos unos desenfoques muy interesantes y redondeados.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II.
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

El viñeteo se ha controlado mucho y apenas percibimos oscurecimiento periférico ni siquiera a máxima apertura.

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Comparado con…

Resulta difícil comparar esta óptica con cualquier otra pues las posibles competencias distan mucho de ofrecer este grado de alcance, calidad y luminosidad. Los fabricantes generalistas –Sigma y Tamron– ofrecen sendos zoom que llegan hasta los 600 mm pero con una luminosidad máxima variable que, en esta medida extrema se queda en f/6,3.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/7,1 – ISO 400. © Fernando Galán

A cambio conseguimos más versatilidad, ligereza y, sobre todo, un importante ahorro. Juegan, sin embargo, en divisiones totalmente diferentes, aunque puedan completar las satisfacciones de una buena parte de los usuarios.

Conclusiones

Siempre decimos que, de existir el objetivo perfecto pesaría mucho o no podríamos pagarlo y, por lo tanto, dejaría de ser perfecto. Esta afirmación se podría aplicar a este Canon EF 600 mm f/4L IS III USM.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. 1/1.000 s – f/6,3 – ISO 400. © Fernando Galán

Por calidad y prestaciones nos ha convencido, pero para conseguirlo hay que desembolsar la nada desdeñable cifra de casi 15.000 €. Un precio acorde a las expectativas, que no deja a nadie indiferente, al igual que su imponente tamaño, pues resulta difícil pasar desapercibido con “semejante aparato”.

Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II
Canon EF 600mm f/4L IS III USM con Canon EOS 1D X Mark II. © Albedo Media

En este último aspecto, se agradece mucho la dieta a la que se ha sometido respecto a la versión anterior. Aun así, sigue tratándose de un objetivo muy exigente y que requiere de entrenamiento –físico y fotográfico– para aprovechar al máximo. Algo con lo que, no dudamos, los fotógrafos especializados ya cuentan.

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