Fujifilm F60fd: a prueba

El concepto “Real Photo” (RPT) propuesto por Fujifilm hace años, plantea un inteligente equilibrio entre resolución, ruido electrónico e intervalo tonal en aras de ofrecer unas cotas de calidad similar a nuestro propio sistema perceptivo. Es por ello lógico, jugar bajo estos mismos criterios los modelos que se embeben en esta propuesta, y DSLR Magazine analiza a fondo estas premisas en la compacta Fujifilm F60fd, actual modelo de referencia en estas cuestiones.

La Fujifilm F60fd se encuentra dentro del sector de compactas de reducidas dimensiones, con un recorrido de zoom normalizado en esta categoría, desde 8 a 24mm de distancia focal real para un tamaño de sensor de 1/1.6 pulgadas lo que viene a configurar un esquema similar a un zoom de 35 – 105 mm equivalentes en sistema de 35mm, el objetivo retractil se repliega en si mismo al apagar la cámara, esquema a su vez común en esta tipología de producto.

El acabado en material es bastante sólido en todo el cuerpo, simbiosis de partes metálicas y plásticas, sin tener estas últimas una presencia abusiva, lo cual confiere al equipo un resultado táctil convincente y agradable.

Cortesía de Fujifilm España ©

Modelo disponible en dos gamas de colores, plata ligeramente dorada y negro.

Cortesía de Fujifilm España ©

Fujifilm reorientó las pautas de diseño plateadas en sus anteriores modelos de la serie F, de líneas más ortogonales, sobrias y rotundas derivando en esta F60fd, así como en su anterior modelo F50fd,  hacía una acabado más orgánico de suaves curvas y transiciones estilizadas en pro de una menor tamaño del dispositivo, con especial atención a su delgadez. El equipo analizado concretamente por DSLR Magazine corresponde al modelo plata achampanada.


En cuanto al manejo y distribución de los mandos, nos encontramos con una cómoda distribución de los botones y funciones más habituales, siempre ateniéndonos a los usos masivos de este segmento del sector, sendos modos automáticos, escenas, a disposición del usuario, entre los que se encuentra el llamado “SR AUTO”, un automatismo de automatismos, que asigna el modo de escena necesario a tenor de las distintas condiciones con las que se enfrente la cámara.

La parte trasera muestra estos argumentos de manera clara y concisa, una brillante y clara pantalla de 3”  de 230.000 puntos y la habitual botonera son de manera sucinta todo lo necesario para manejar todas las prestaciones. Respecto a la pantalla, se comporta bien en situaciones de alta iluminación, lo cual habla bien de su capa de antireflejo, pero su resolución, aún siendo suficiente está ya superada por otros modelos con su misma diagonal.

Algo de agradecer por parte de Fujifilm, es la incorporación en casi la totalidad de los modelos de esta gama “Finepix F” de los modos de prioridad A/S, prioridad de apertura y obturación respectivamente, modos no tan comunes como quisiéramos en cámaras compactas donde el diseño y el tamaño juegan un valor importante.

Por el contrario la posición M (Manual), no es del todo operativa ya que se articula más como un modo semiautomático con ciertas reminiscencias al modo P, habitual en el ámbito reflex, no pudiendo adjudicar de manera precisa un juego de obturación, diafragma y sensibilidad libremente elegidos, como cabría esperar en un auténtico modo manual.

Siguiendo con los criterios de construcción y diseño, es necesario entender que cada decisión tomada en los diferentes estadios de producción de un modelo conllevan una serie de compromisos que el modelo y por extensión los usuarios, tendrán que entender como propios e inherentes a estas decisiones. Uno de estos parámetros más complejos de lidiar son el tamaño destinado a la unidad de alimentación, calidad y autonomía de la misma.

La batería de ión litio incorporada, NP-50 (3,7 v 1000 mAh), ofrece en sus recatadas dimensiones unas 250 imágenes en el mejor de los casos, sin usar el flash y omitiendo en lo posible la revisión constante en pantalla, bajo un uso más normalizado la autonomía media del dispositivo ronda la cifra de 200 imágenes.

En  anteriores modelos de la serie FinePix, concretamente FinePix F30 y F31fd, a los que volveremos con especial interés en las pruebas de ruido electrónico, se aumentaba el tamaño y grosor físico del equipo para poder albergar una soberbia y contundente batería NP-95 (3,6 v 1800 mAh) que duplica con creces, más de 500 imágenes con una sola carga, las expectativas de esta fina y estilizada F60fd.

Compartiendo espacio, encontramos la ranura destinada a la tarjeta de memoria, ranura dual que admite los formatos XD, SD y SDHC. Apuesta natural de Fujifilm por compatibilizar sus cámaras con formatos más estándar, con índices de ventas más elevados y por ende mejor precio final como es el formato SD / SDHC.

Siendo Fujifilm una de la marcas aferradas hasta hace no mucho a esta política de exclusividad propietaria en sus formatos de almacenamiento y a tenor de los cambios realizados en todos sus últimos modelos, etapa de transición dual  XD / SD / SDHC, parece lógico reflexionar sobre la permanencia de los formatos propietarios como el XD o Memory Stick en contraposición del buen precio y rendimiento de otros sistemas más democratizados comercialmente como lo es en este caso la tarjeta SD / SDHC.

       

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