Fujifilm Instax 210

A la espera de corroborar la calidad de las «nuevas Polaroid» embebidas en el llamado Impossible Project, nos parece lícito recordar que existen otros materiales instantáneos, como está Fujifilm Instax 210, equipo todavía en producción, con material fungible a la venta y lo que es más importante, con fecha de uso en vigor.

Polaroid cesó hace ya más de un año la producción de su conocido material instántaneo aludiendo a su poca o nula rentabilidad, paradójicamente desde ese mismo momento se empezó a generar una reducida, pero cada vez más creciente, demanda por este tipo de soporte.

Ignoramos a ciencia cierta el origen de tan inusitada efervescencia por lo instantáneo, al parecer todo lo que fallece se pone inmediatamente de moda o tal vez sea una cuestión de pura nostalgia hacia un tipo de toma que indudablemente, tiene su encanto y su mucha distancia con la obsesión tecnológica que rodea al material fotográfico digital.

Ya sea de una manera o de otra, la realidad se impone, basta un simple paseo por los portales de venta de segunda mano para constatar la subida exponencial de todas las cámaras Polaroid compatibles con estos nuevos «cartuchos imposibles», especialmente la mítica SX-70 en sus muchas versiones.

En vista de este incremento y en defensa de otras marcas que también trabajaron y trabajan material instantáneo, recuperamos a la memoria un curiosos dispositivo que todavía hoy podemos adquirir, la cámara de Fujifilm Instax 210.

Fujifilm Instax 210

El aspecto externo no podría ser más variopinto, acabado ampliamente plástico pero firme, botonería lateral de gran tamaño, visor directo pequeño e impreciso… en definitiva una cámara compacta de aficionado de los años 90, una versión gigante de la típica cámara de comunión y la antípoda estética de la Polaroid SX-70…esto es sin duda lo que más nos gusta, un equipo básico, grande y algo tosco…que funciona a la perfección, si perteneciera a Lomo podría valer en el mercado unos cuantos cientos de euros, por suerte los chicos de Fujifilm siempre fueron más honrados.

Técnicamente nos encontramos con una equipo del tipo «compacto» de «tan sólo» 178.5 x  94.5  x 117.5 mm, con una óptica fija retráctil de 95mm para un formato de toma de unos 99 x 66 mm, lo cual nos establece una equivalencia focal de unos 40mm para el formato convencional de 35mm, una lente por lo tanto ligeramente angular, cerrando su diafragma a un valor f 14.

Vista lateral, con la botonería visible.

Los consumibles Instax son de hecho versiones miniatura de los conocidos soportes instantáneos que Fujifilm fabrica para cámara de placas o formato medio, la inserción no podría ser más sencilla, el paquete de diez hojas autorrevelables se presentan conformadas dentro de una cartucho y este se inserta siguiendo las flechas, visibles en equipo y paquete, en la parte trasera de la cámara.

Vista trasera, alojamiento del cartucho abierto

Igualmente el manejo del equipo se ajusta al perfil de usuario aficionado, unos pocos y grandes botones, claramente señalados, recorren el lateral izquierdo de la cámara.


Tal y como aparecen en la imagen adjunta, de manera descendente encontramos una pequeña pantalla que actúa de chivato, indicando la posición exacta de cada uno de los, pocos, ajustes configurables por el usuario.

El botón de encendido y apagado, acabado en rojo para mayor identificación, el botón que conmuta entre las dos posiciones de enfoque disponibles, de 90 a 300 mm o de 300 mm a infinito, botón de compensación de la exposición y por último el interruptor que acciona el flash incorporado… como decíamos más arriba, un esquema sencillo e intuitivo a juego con lo que era por entonces el perfil de usuario de la fotografía instantánea, ámbito familiar y de ocio.

Las imágenes obtenidas han dado bajo nuestra opinión un grado de saturación, nitidez y estabilidad más que satisfactorias, zonas de difícil registro con detalle, latitud correcta y un acabado final brillante y firme, sin manchas, puntos o problemas de uniformidad en el registro de la imagen.

Sobre todo teniendo en cuenta la sensibilidad ISO 800 que reza en el paquete y que al parecer es la única disponible para este tipo de soporte «Instax Mini».

Con un escáner plano de Artes Gráficas digitalizamos una de la imágenes a 1200 ppp ópticos, cerciorando antes, lógicamente, que su latitud y resolución son mayores que la imagen a escanear, evitando caer en posibles cuellos de botella.

Los resultados son los previsibles, aún con falta de nitidez para esa resolución de escaneo la estructura granular es modesta, suave y en cierto sentido estética, respeta las formas y los contornos, sin ensuciar la gama tonal.

Pincha para ver fragmentos de la imagen escaneados a 1200 ppp

Para los obsesos del ruido electrónico, tenemos que comentar que la trama de grano de este material, para ser 800 ISO de época «analógica», es en nuestra opinión muy digna, pudiendo lidiar incluso contra alguna que otra cámara digital moderna. No olvidemos además que ese grado de magnificación jamás sería perceptible a ojo desnudo ya que la naturaleza del sistema impone un toma única de 99×62 mm, sin ampliación ni duplicado

Rico nivel de detalle, latitud y gama tonal…a 800 ISO

Las comparaciones son siempre odiosas, pero debemos cuanto menos instar a los interesados en este tipo de material que tenga cautela a la hora de elegir su cámara o material de toma, ya que a veces pudiéramos desvelar que tras un cuidado diseño y una estrategia de marketing envidiable se encuentra un producto inmaduro, que no está a la altura de sus propias expectativas, adjuntamos un interesante enlace al respecto…sobran los comentarios, las imágenes, como siempre, hablan solas.

Impossible Projects – Color Shade

Muchas veces, obcecados en una marca o en una moda, dejamos pasar verdaderas oportunidades, como la que nos brinda Fujifilm con su equipo instantáneo, Instax 210, una cámara sincera, simple y robusta. Desde su más inocente composición de plástico, dispone de un material que actualmente supera de largo en rendimiento a las apuestas más glamourosas de esta moda pseudo retro, «Hagamos del  fallo la virtud», que nos toca vivir…sinceramente da que pensar.

 Todas las imágenes, Manuel San Frutos ©
       

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