La familia X-Pro ha demostrado tener grandes seguidores y detractores a lo largo del tiempo. La imposición de una pantalla trasera oculta y la insistencia en el uso del visor híbrido remarcan esta brecha en su tercer modelo, la Fujifilm X-Pro3: la propuesta más clásica de toda la saga hasta la fecha.

Bajo el paraguas del cada vez más amplio concepto ‘clásico’, el nuevo modelo de Fujifilm da una vuelta de tuerca sobre sus valores fundacionales.

El cuerpo sellado y más robusto que todas sus versiones anteriores se construye en una aleación de magnesio y titanio. Cuenta además con dos versiones adicionales en plata o en negro recubiertas mediante el proceso industrial Duratect que le otorga un acabado exterior resistente a la erosión o las rayaduras.

X-Pro3 en su versión más resistente con el revestimiento «Duratect». © Albedo

La X-Pro3 se despoja de todo aquello que considera prescindible de la toma fotográfica en aras de concentrar su filosofía en el menor número de botones posible y evitar distracciones con la pantalla trasera, ocultándola mediante un sistema abatible de un solo eje.

Sin llegar a ser una decisión extrema, recordemos la Leica M10D sin pantalla, hay que reconocer que este ejercicio de rediseño es arriesgado. El movimiento necesario para desplegar la pantalla resulta poco natural y obliga a ocultarla contra el cuerpo de cámara en su posición por omisión, quedando solo visible el nuevo submonitor trasero.

La pantalla solo gira en un eje, lo que limita gran parte de sus movimientos. © Albedo

Esta pequeña pantalla cumple una doble función: puede mostrar los ajustes básicos de toma –herencia del estilo de la familia GFX– o la emulación de película que estemos usando en cada ocasión, haciendo un guiño a los equipos analógicos.

Como en otros puntos de esta toma de contacto, nos asaltan pensamientos contradictorios. Las ventajas de no mirar la pantalla cada cinco minutos son obvias; cualquier persona con experiencia en el sector las puede enumerar sin tirar de estereotipos demasiado pretenciosos. De idéntica manera, el apoyo visual de una buena pantalla trasera a la hora de componer o revisar el trabajo en determinadas tomas puede pasar de ser útil a casi imprescindible, según la naturaleza de cada encargo.

Entre estas dos aguas nos encontramos a la hora de dar un veredicto sobre esta polémica pantalla. Quizás la solución más sencilla hubiera pasado por incorporar un sistema de pantalla abatible al uso, que permitiese la toma lateral, picados, contrapicados y por supuesto… cerrar la pantalla contra el cuerpo de cámara si la quisiéramos ocultar.

Respecto al modelo anterior, ambas en sus versiones negras, la X-Pro3 apuesta por una versión más «purista» ocultando la pantalla abatible. © Albedo

Técnicamente, pantalla trasera y visor han aumentado la calidad respecto al modelo anterior. Durante el poco tiempo de convivencia podemos confirmar que el visor es muy cómodo, se agradece su mayor magnificación –0,52x– y cobertura. En la versión electrónica mejora la tasa de refresco, gama de color y resolución. No hay sensación de trepidación, pérdida de frames o retardos en la imagen, incluso en situaciones de baja luz. Ciertamente la calidad del visor electrónico es tan alta que siendo pragmáticos nos preguntamos si a estas alturas era necesario mantener esta combinación híbrida OVF/EVF en este nuevo modelo.

Por cuestiones estéticas parece cuadrar bien con la sensación general de ‘nostalgia telemétrica’ y diseño clásico. En cambio, si atendemos a al elenco Fujinon de ópticas con montura X, encontraremos pocas que puedan usarse bajo el modo de visor óptico –OVF– sin meterse dentro de los marcos de composición.

Matías Costa, X-Photographer de Fujifilm, mostró durante la presentación a medios el proyecto «La triple frontera de Gibraltar» realizado con la Fujifilm X-Pro3. © Albedo

Coincidimos con la opinión de Matías Costa –X-Photographer presente en la rueda de prensa a medios– sobre la ventaja que supone la reducción de botonería trasera, una paleta sobria y eficaz de botones con los que es casi imposible confundirse de comando: todo está a mano, pudiendo personalizar tres botones de función a gusto del usuario.

Rendimiento y muestras

Compartiendo sensor y procesador con la Fujifilm X-T3, la cuarta generación X-Trans con 26 Mpx y procesador X-Processor 4, el rendimiento del equipo es conocido. Sus principales ventajas respecto al modelo X-Pro2 se ubican en una mejor respuesta del AF y mayor control del ruido electrónico.

Respecto al primer punto, el autofoco en este modelo es más rápido y fiable, capaz de enfocar bajo condiciones de hasta – 6EV. El sistema AF híbrido basado en contraste y de píxeles de detección de fase –PDAF– da muy buenos resultados.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/1,6 – ¹⁄1500 sec – ISO 160 [emulación fílmica Classic Neg)] © Albedo

Esta X-Pro3 inaugura además un modelo de emulación fílmica, el Classic Neg, y aumenta los parámetros y efectos bajo el modo ColorChrome. También podemos personalizar la curva de contraste del JPEG antes de la toma y añadir capas de efectos de grano, nitidez, saturación, etc.; todo en aras de obtener un archivo directo de cámara óptimo, sin pasar por el ordenador.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/7,1 – ¹⁄125 sec – ISO 160 [emulación fílmica Classic Neg)] © Albedo

Esta predilección por los JPEG directos de cámara ha sido una de las mayores obsesiones de Fujifilm desde la X-100, el primer modelo de la serie X presentado en 2010. Las nuevas opciones presentes en la X-Pro3 en torno a esta materia parece insistir en defender este criterio en la actualidad.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/7,1 – ¹⁄210 sec – ISO 160 [emulación fílmica Acros)] © Albedo

Subiendo el ISO

Otra de las grandes mejoras al hilo de la renovación de sensor y procesador es la respuesta señal/ruido o hablando de manera sencilla, la capacidad de hacer tomas a valores ISO elevados sin apenas degradar la imagen.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/5,6 – ¹⁄280 sec – ISO 12800 © Albedo

En estas imágenes hemos recogido una selección de los problemas recurrentes en términos de sensibilidad: imágenes subexpuestas, color saturados, luces con fuertes dominantes cromáticas o elementos en alto contraste.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/3,2 – ¹⁄1800 sec – ISO 12800 [emulación fílmica Classic Neg)] © Albedo

En todos los casos nos hemos encontrado con una magnífica respuesta por parte del sensor y procesador. Los archivos JPEG directos de cámara muestran nitidez suficiente para ser usables en casi todas las franjas y situaciones. Al ser un producto recién presentado, habrá que esperar aún algún tiempo para poder procesar los archivos RAW con las plataformas comerciales –Adobe Lightroom, Capture One, etc.–, algo que sin duda tendrá lugar más pronto que tarde.

Fujifilm X-Pro3 + Fujinon XF 23 mm F1,4 – 35 mm (equiv.) – f/2,5 – ¹⁄38 sec – ISO 3200 © Albedo

¿Criterio clásico o moda?

La saga más clásica de la serie X y óptica intercambiable de Fujifilm se enfrenta con este modelo a un posible punto de inflexión con sus acérrimos admiradores y detractores. La decisiones tomadas respecto al diseño de su pantalla y un precio de salida de 1.900 €2.100 € para las versiones en plata o en negro recubiertas con Duratect– elevan cada vez más el perfil económico de un producto que a nivel técnico –fotográficamente hablando– es idéntico a la Fujifilm X-T3, modelo más versátil en campos híbridos de foto y vídeo por un precio menor.

Por supuesto, entendemos las diferencias estéticas y conceptuales entre la serie X-T y X-Pro; en nuestra opinión, el problema radica cuando bajo ese criterio se toman decisiones que dejan de atender a la práctica fotográfica para centrarse en criterios de moda o tendencia.

Si la función hace el diseño, cabría preguntarse si este nuevo modelo Fujifilm X-Pro 3 además de bella –algo innegable– puede ser práctica. Habrá que pasar más tiempo con ella para poder resolver esa pregunta con contudencia.

1 Comentario

  1. A mi modo de ver, la idea me gusta. Una opción más. La pantalla grande mientras no hace falta, no solamente apagada si no muy protegida. Y la cámara se ve mucho más bonita y dentro de la reminiscencia que tiene y buscaba. Luego ya, para necesidad puntual, por lo menos en mi caso para alguna foto en posición muy baja, o alguna elevando la cámara, yo creo que es más que suficiente esa pantalla (a mí las abatibles me convencen más que las que abren lateral).

    Encima, es que esta cámara, como otras de Fuji desde la X-100, tiene el visor híbrido. Es decir, que el que necesite «ver cómo va a quedar la foto» en situación crítica, lo tiene en la dualidad de funcionamiento del visor. De nuevo, la pantalla trasera la tendrá más adelante en momento de más calma cuando le haga falta. Y encima, si cabe, hasta más limpita. ;-D Yo hace bastantes años que cuando ya conozco la cámara, la pantalla trasera prácticamente la apago. Y en cámaras como esta, o como en la Pen F digital que pueden volverse, si en las mías (réflex) tuvieran esa opción, vueltas y protegida irían cuando voy con la cámara en la mano, que sé lo que estoy fotografiando y lo que va a salir dentro de unos márgenes pero que no necesito la pantalla para nada. Pues eso es lo que veo en esta Fuji, pero claro, explotándolo más hacia lo nostálgico, colocando en ese lugar esa pantalla como el doble LCD que algunas réflex tienen con lo básico, más la chuche de al usar simulación fílmica, pues que salga «la cartulina de la película en uso» como en los recordatorios que tenían muchas cámaras.

    Yo desde hace casi una semana tengo mi primera cámara con visor electrónico. Una Lumix TZ80, una buena oferta (entre precio, la golosina que más o menos siempre tenemos todos de algo con un nivel de zoom brutal que con imagen utilizable y que se pueda mirar y tan compacta con programas de ajustes completos, pues se vino a casa). Y corroboro lo que digo. Cuando voy por ahí fotografiando, cámara en mano, mientras no busque un ángulo de cintura, raro o forzado, la pantalla trasera apagada. Y con el electrónico, como el óptico de las réflex, es el que uso. Incluso echo de menos algún ajuste más fino respecto al visor ocular para que cuando no detecte al ojo o que no se pulsen botones de la cámara se apague el visor (no la cámara) en menos de 1 minuto que es el mínimo que permite el menú, para cuando no te interesa tampoco apagar la cámara al completo.

    Afortunados los que puedan disfrutarla… y que sepan lo que compran y tendrán entre manos, claro está.

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