Justo dos años después de la aparición del modelo del que toma el relevo, la XT-20Fujifilm presentó en Barcelona la tercera generación de sus modelos de la Serie X dirigidos para el fotógrafo amateur avanzado, la la X-T30, de la que hemos podido hacer un primera toma de contacto.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Se incorpora a las opciones de color de la X-T30 un gris antracita. © Albedo Media

Una cámara que sigue las líneas marcadas por sus predecesoras pero que introduce muchos de los últimos avances vistos en la X-T3, incluso con mejoras con respecto a esta última en es sistema de autoenfoque; al menos durante los meses que transcurran hasta que se actualice el firmware de la X-T3 para incorporar estas ventajas, la X-T30 liderará la tecnología de AF de toda la serie X.

La ligereza sigue siendo la seña de identidad de esta cámara que no llega a los 400 g –383 g con batería y tarjeta de memoria incluidas– y que apenas varía su aspecto externo. De hecho, con el nombre del modelo cubierto y vista de frente, cuesta diferenciarla de su predecesora.

Fujifilm X-T30
Los pocos cambios externos de la X-T30 se aprecian en la trasera de la cámara. © Albedo Media

Aunque la forma de la empuñadura se ha mejorado para favorecer el agarre con objetivos grandes, para apreciar las diferencias hay que girar la cámara y comprobar la aparición de un joystick de control en detrimento de la clásica cruceta. El botón “Q” se ha desplazado hasta la zona de apoyo del pulgar y la pantalla LCD ha adelgazado algo más de un milímetro –1,3 mm–.

El resto de botones se mantienen en el mismo lugar, pero aumentan ligeramente la altura de tal manera que ahora sobresalen más y resulta más sencillo accionarlos sin apartara el ojo del visor, algo que ya vimos en la X-T3 y que se replica aquí ahora.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con el nuevo angular compacto para la serie X, el 16 mm f/2,8 R WR. © Albedo Media

Aquí terminan las diferencias externas entre este modelo y el presentado ahora hace dos años. Las otras diferencias hay que buscarlas en el interior, fundamentalmente en el sistema de enfoque, las capacidades para grabar vídeo y, por supuesto, en la actualización de sensor y procesador.

El mismo sensor APS-C X-Trans CMOS 4 retroiluminado de 26 Mpx que ya conocemos de la X-T3 ocupa ahora el interior de esta X-T30 que también se beneficia del procesador X-Processor 4, tres veces más rápido que la versión anterior según Fujifilm, y que ofrece la misma calidad de imagen e idénticas simulaciones de película que encontramos en la X-T3.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/55 s – f/22 – ISO 160. © Fernando Galán

Este nuevo sensor X-Trans de cuarta generación reduce la sensibilidad mínima a ISO 160. Utiliza una nueva estructura denominada BSI que lo capacita para utilizar objetivos extremadamente luminosos –f/1,0– y reduce el ruido en largas exposiciones para fotografía astronómica o nocturna. Además, tal como destaca la compañía, la estructura de este nuevo sensor ayuda a reducir los destellos e imágenes fantasma.

Asimismo, ofrece además cobertura completa del sistema de AF por detección de fase en 2,16 millones de píxeles repartidos por todo el sensor. Cada punto amplía las áreas de lectura y la frecuencia de muestreo con lo que se mejora la velocidad y la precisión del enfoque aproximadamente un 150%. Por el mismo motivo, la capacidad de enfoque en condiciones de luz escasa que pasa del -1 EV de su predecesora al -3 EV del modelo ahora presentado.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/750 s – f/8 – ISO 160. © Fernando Galán

El reconocimiento de ojos y rostros se beneficia de múltiples mejoras. Para empezar, se reduce el lapso hasta que se localiza el sujeto y se ha mejorado el seguimiento a pesar de que se interpongan obstáculos. El perfeccionamiento de este sistema permite focalizar a sujetos, aunque ocupen una porción del encuadre del 7 % además de facilitar, desde el panel táctil o con el joystick, la elección de la cara principal cuando se encuentran varias.

La mejora de la velocidad de autoenfoque incluye la facilidad para localizar sujetos en movimiento, aunque se alejen o acerquen rápidamente. Esta utilidad resulta práctica en escenas deportivas, aunque no se trate de una cámara pensada para estos usos. Incluye, aun así personalización de ajustes del enfoque continuo.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/75 s – f/8 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Con estos desarrollos, la X-T30 supera en capacidad de enfoque a su hermana mayor, aunque, siguiendo la política de actualizaciones permanentes de Fujifilm, está previsto que en los próximos meses se actualice el FW de la X-T3 para incorporar estas mejoras.

Otro de los avances de este modelo frente a la T-20 lo encontramos en el disparo en ráfaga. Aunque utilizando el obturador mecánico mantiene los 8 disparos por segundo de su predecesora, con el obturador electrónico unido al modo de recorte 1,25 x, puede llegar a alcanzar los 30 fps. Pero, sin duda, la principal ventaja es que se ha conseguido eliminar el espacio negro –blackout– entre cada disparo; utilizando el obturador electrónico, eso sí.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/6.000 s – f/4 – ISO 160. © Fernando Galán

El visor mejora su capacidad de refresco que alcanza ahora los 100 fps. Aumenta, además, el brillo hasta 800 nits –sólo cuando se usa el modo boost– y puede graduarse en intensidad.

En aras de una mayor durabilidad, Fujifilm sigue sin confiar en la pantalla trasera completamente articulada que tanto agradecerían los usuarios de vídeo a quienes pretende atraer este modelo. Mejora, eso sí, su respuesta al tacto y permite elegir el punto de enfoque mientras se mira por el visor destinando, si se desea, un área de la pantalla para esta función o toda la superficie entera.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR.

Especial interés se ha dedicado a la grabación de vídeo con la intención de convertir a esta pequeña X-T30 en la cámara más versátil y capaz para la captura de imágenes en movimiento. Así, no sólo puede grabar vídeo en 4K, sino que lo hace sin recorte, reinterpretando una imagen grabada en 6 K de 22 millones de píxeles para mantener así intacto el ángulo de visión ofrecido por la óptica correspondiente. Además, admite el formato cinematográfico DCI (17:9).

Las virtudes del AF se mantienen durante la grabación de vídeo de tal manera que el enfoque continuo y el seguimiento de rostros y ojos siguen funcionando con imágenes en movimiento.

También en este apartado se beneficia de las ventajas de la X-T3, aunque en este caso la grabación de vídeo en resolución 4K se limita a 30p en vez de 60p como su hermana mayor –en resolución Full HD llega a 120 fps–. Además, se puede grabar internamente en 4:2:0 a 8 bits –contra 10 bits para la X-T3– pero existe la posibilidad de conectarse a un grabador externo a través de la salida HDMI y grabar F-Log a 4:2:2 de 10 bits. Incluye, así mismo, patrón cebra y grabación de audio digital a 24 bits y 48 KHz.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/25 s – f/5,6 – ISO 160. © Fernando Galán

El panel de conexiones incorpora el USB de tipo C que, además de la carga, permite la utilización de otros accesorios como, por ejemplo, auriculares para la monitorización del audio durante las grabaciones de vídeo. La entrada de micrófono es de tipo 2,5 para que pueda compatibilizarse con un mando a distancia.

Los amantes de los conocidos modos de simulación de película de Fujifilm también están de enhorabuena pues este modelo amplía las posibilidades hasta 16 –igual que la X-T3– incorporando el nuevo modo Eterna –también para la grabación de vídeo–, así como posibilidad de ajustar la tonalidad en los modos monocromo.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/800 s – f/5,6 – ISO 125. © Fernando Galán

Durante el breve tiempo que pasamos con la nueva X-T30 con motivo de su presentación apenas pudimos comprobar muchas de las virtudes anunciadas. Especialmente echamos en falta motivos en movimiento para verificar las bondades anunciadas en el autoenfoque, por lo que deberemos esperar a futuras pruebas más completas para valorar este aspecto.

Sí verificamos, no obstante, su rendimiento como cámara “callejera” durante un breve paseo por las calles del Poblenou barcelonés acompañándola de otra de las novedades presentadas por Fujifilm en este acto: el Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR –equivalente a un 24 mm en paso universal– que viene a sumarse a la línea de pequeños objetivos de forma cónica, gran luminosidad y resistentes a la intemperie.

Este objetivo, de 10 elementos distribuidos en 8 grupos incluye 2 lentes aesféricas y un diafragma de 9 palas que consigue un desenfoque muy redondeado. Para controlar el diafragma, que cierra hasta f/22, disponemos del anillo correspondiente en el propio barrilete del objetivo igual que en el resto de objetivos de esta serie.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/550 s – f/5,6 – ISO 160. © Fernando Galán

Enfoca desde 17 cm y pesa tan sólo 155 g. Con este objetivo, los objetivos disponibles para los modelos APS-C de la serie X alcanzan la cifra de 32. El conjunto, que apenas sobrepasa el medio kilo, demostró en este breve contacto formar un buen equipo compacto, muy ligero al tiempo que capaz y discreto para la fotografía de calle o viajera.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/350 s – f/5,6 – ISO 160. © Fernando Galán

Agradecimos la incorporación del joystick, aunque está situado en una posición algo más baja de lo acostumbrado en otros modelos del mismo fabricante por lo que con frecuencia se nos escapaba el dedo. También accionamos involuntariamente en más de una ocasión el mando “Q” por encontrarse en un lugar tan accesible que chocamos con él sin querer. Ninguna de las dos cuestiones, no obstante, supone un problema que no pueda solucionarse habituándose al uso de la cámara.

Dado que el exterior de la cámara, como decíamos, apenas cambia, los accesorios válidos para los modelos precedentes –incluso de fabricantes ajenos– siguen sirviendo para esta X-T30. Detalle que agradecerán los usuarios que sigan fiel a la línea de dos dígitos de Fujifilm.

Fujifilm X-T30 + Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR
Fujifilm X-T30 con Fujinon XF 16 mm f/2,8 R WR. 1/850 s – f/8 – ISO 125. © Fernando Galán

La X-T30 saldrá a la venta a finales de marzo en versiones plata y negra, pero se añadirá una nueva versión en color gris antracita dentro de unos meses. Aproximadamente en esas fechas, los usuarios de Fujifilm podrán beneficiarse también de una actualización de la aplicación Camera Remote para controlar la cámara y descargar las imágenes.

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