Tenemos que reconocerlo: no nos callan ni debajo del agua. Mejor dicho, ni debajo del agua paramos de hacer fotos. Por eso se agradece encontrar, en cada vez más catálogos, cámaras todo terreno capaces de satisfacer este “vicio” nuestro. Entre ellas, la Fujifilm XP90 que en este verano recién estrenado ha caído en nuestras manos para realizar una remojada prueba de campo.

Heredera de la XP80 que ya tuviéramos ocasión de probar el año pasado se diferencia básicamente de aquella en el mayor tamaño y resolución de la pantalla y en la incorporación de estabilizador óptico. En consecuencia, también pesa unos gramos más y mide unos pocos milímetros más. En concreto, la pantalla ha crecido hasta tres pulgadas con una resolución de 920.000 puntos; más del doble que el modelo anterior.

Fujifilm XP90
Generoso disparador junto al que encontramos el conmutador de encendido y el de grabación de vídeo. © Fernando Galán.

Recordemos que nos encontramos ante una cámara compacta de un precio que no llega a los 200 €; un horizonte que no debemos perder de vista a la hora de valorar las características que ofrece.

Fujifilm XP90
Tras abrir la cámara hay que asegurarse de volver a cerrarla correctamente. © Fernando Galán

Tamaño, diseño y especificaciones nos recuerdan que se trata de una cámara orientada al ocio y tiempo libre pensada para todo tipo de usuarios. Desde niños hasta aficionados avanzados que no quieran renunciar a su pasatiempo durante el recreo. Eso sí, a costa de perder algunas características que nos gustan mucho a los fotógrafos tales como la grabación de archivos en RAW y el control manual de la exposición.

Fujifilm XP90
Tras la puerta de acceso encontramos la tarjeta de memoria, la batería, la conexión USB y la conexión HDMI. © Fernando Galán

Debemos conformarnos con un modo “program” con posibilidad de compensar la exposición, la desactivación del flash a voluntad y nuestra habilidad para sacar el máximo provecho de los modos automáticos. Aunque también hay que destacar el buen trabajo que realiza el modo SR (Scene Recognition) para reconocer automáticamente el escenario; al fin y al cabo, si la usamos para disfrutar en vacaciones, tampoco pasará nada porque nos olvidemos durante unos días del triángulo de exposición.

Fujifilm XP90
Cuando encendemos la cámara nos recuerda que debemos cerrar el compartimento estanco. © Fernando Galán

Llama la atención que la cámara sea capaz de sumergirse hasta 15m. “Mucho más que yo”, nos respondió más de uno al comentar esta característica. Para garantizar esa estanqueidad incluye un cierre de seguridad bajo el que se encuentra el acceso a la tarjeta, batería y conexiones, tal como ya encontrábamos en el modelo anterior. Siempre que lo hemos abierto, la cámara avisa al encenderse para que comprobemos que se ha cerrado correctamente.

Fujifilm XP90
La pantalla de conexión Wi-Fi de la XP90 es idéntica a otros modelos del mismo fabricante. © Fernando Galán

Esta misma estanqueidad garantiza la resistencia al polvo e incluso arena, así como la resistencia a la congelación hasta -10ºC. También resiste caídas desde 1,75 m de altura; dato que no nos hemos atrevido a comprobar, por si acaso, pero que nos creemos dada la apariencia sólida que presenta; es bueno saber que ese dato está ahí, pero mejor no tener que probarlo.

Globos en el agua
La fiesta de los globos. 1/480 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

Incorpora un zoom óptico 28-140 mm equivalentes formado por trece elementos distribuidos en once grupos que incluyen nada menos que cuatro lentes aesféricas. Evidentemente, teniendo en cuenta el recorrido del zoom y el tamaño de la cámaras, no se trata de una óptica muy luminosa, ya que abre hasta f/3,9 en la posición angular y f/4,9 en el extremo tele. Estas distancias focales se multiplican por dos activando el zoom inteligente digital, reduciendo en este caso la apertura máxima.

Bodegón subacuático
Para lograr un encuadre a nuestro gusto hay que realizar varios intentos. 1/640 s – f/7,1 – ISO 100. © Fernando Galán

No obstante, recordemos que, debido a la refracción de la luz, debajo del agua la distancia focal se multiplica, aproximadamente por 1,3. También hay que tener en cuenta la difusión provocada por la propia agua y por las impurezas que flotan en el medio. Por ambos motivos, resulta mucho más conveniente utilizar siempre angulares que nos permitan acercarnos al sujeto y ampliar el campo de visión.

Bodegón subacuático
1/300 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

La óptica que incorpora la XP90 permite una distancia mínima de enfoque de unos 60 cm usando el angular, que se extienden hasta un metro en el caso del teleobjetivo. Incluye un modo macro, sólo apto para el angular, que reduce la distancia mínima de enfoque hasta 9 cm. Aunque, una vez más, la refracción propia del medio acuático se encarga de que estas distancias mínimas se multipliquen.

Fuente
Así es la vida en el interior de la fuente de una plaza urbana. 1/1100 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

También afecta el elemento acuático a la intensidad de la luz. Para defenderse, la XP90 ofrece sensibilidades de hasta 6400 ISO aunque este valor sólo se puede utilizar cuando se elige un tamaño de imagen mediano o pequeño. De no ser así tendremos que conformarnos con un ISO máximo de 3200, con sus evidentes limitaciones que se derivan de su pequeño sensor.

Bodegón subacuático
Bodegón subacuático. 1/480 s – f/3,9 – ISO 100. © Fernando Galán

De la captación de imágenes se encarga un sensor BSI-CMOS de 1/2,3″ con 16,4 Mpx de resolución. Una resolución más que suficiente –¿demasiada?– para prácticamente todos los casos que afrontemos con esta pequeña compacta.

Cantueso
No sólo de inmersiones vive la XP90. 1/450 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Dispone de un modo de ráfaga que permite hasta diez disparos por segundo. Una función muy interesante si tenemos en cuenta las situaciones más frecuentes que nos encontraremos con una cámara de este tipo: niños jugando, fiestas y… las propias escenas submarinas, que con frecuencia requieren varios intentos hasta lograr el encuadre deseado.

Niño saltando a la piscina
Disparando en ráfaga vamos a conservar cada momento del salto. Secuencia 1 de 3. 1/420 s – f/4,5 – ISO 100. © Fernando Galán

Porque este ha supuesto uno de los principales inconvenientes que nos hemos encontrado al utilizar la XP90: la visibilidad de la pantalla debajo del agua se reduce mucho de tal manera que, con frecuencia, casi hay que intuir el encuadre más que planificarlo.

Agua salpicada
Entrando en el agua. Secuencia 2 de 3. 1/400 s – f/7,1 – ISO 100. © Fernando Galán

Aprovechamos para recordaros que la pantalla de esta pequeña Fujifilm mide 3” y ha ampliado su resolución con respecto al modelo anterior hasta 920.000 puntos. Lleva un recubrimiento para asegurar la visibilidad en todas las circunstancias y el brillo se ajusta automáticamente pero, a pesar de ello, no se ve especialmente bien bajo el agua, algo que también ocurría con la XP80, pero que entra dentro de los «esperado» si tenemos en cuenta el precio de esta compacta.

Niño buceando
Inmersión. Secuencia 3 de 3. 1/350 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

Para mitigar este efecto, decidimos probar la utilidad de control remoto disponible gracias a la función Wi-Fi. La idea consistía en situar la cámara bajo el agua y controlar la toma desde el teléfono fuera de este elemento pero… al sumergir la cámara perdimos la conexión. Lo intentamos varias veces con el mismo resultado. Al menos en piscina, ya que probamos en una pequeña balsa de agua y sí que funcionó. Queda claro que el uso del Wi-Fi no es para el agua… pero claro no se puede pedir que una cámara de 200 € tenga instalado el sistema submarino de comunicación acústica «Gertrude» de los submarinos nucleares y convencionales.

Niño bajo el agua
Retrato acuático. 1/500 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

Porque, sí, claro, la XP90 tiene Wi-Fi para conectar con el terminal móvil a través de la aplicación de Fuji “Camera Remote” que nos permite, no sólo controlar la cámara (incluido el zoom), sino descargar las fotos al teléfono o geoetiquetar.

Pisando charcos
El estabilizador óptico incorporado nos permite dispara a velocidades extremadamente bajas. 1/10 s – f/4,9 – ISO 200. © Fernando Galán

Tampoco podía faltar el vídeo. Graba en Full HD a 60 fps con sólo apretar un botón situado en el panel superior, junto al contacto y el disparador. Algunos de los filtros creativos disponibles para el modo foto también están disponibles en vídeo, pero más curioso resulta que puede grabar hasta 320 fps para reproducir a cámara lenta; eso sí, reduciendo considerablemente –quizá demasiado– la resolución.

ipomea
También fuera del agua se defiende la XP90. 1/60 s – f/3,9 – ISO 100. © Fernando Galán

Entre las funciones de la cámara encontramos herramientas básicas de edición de vídeo, tales como recorte y fusión. Muy elementales, sí, pero suficientes como para no tener que recurrir al ordenador antes de compartir nuestras escenas favoritas. La XP90 permite grabar Time Lapse gracias al temporizador incorporado.

Limonero
Con el programa (P) podemos controlar la exposición a nuestro gusto. 1/105 s – f/3,9 – ISO 100. © Fernando Galán

No podían faltar en una cámara de estas características los filtros creativos (muy similares a los ya vistos en otros modelos del mismo fabricante), el modo panorámico, HDR, detección de rostros y varios modos de combinación de fotografías para garantizar el foco o la ausencia de ruido cuando hay poca luz.

Patito de hule
A los antiguos estudiantes de Photoshop seguro que les resulta familiar este «amigo». 1/680 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

En definitiva, algo más que un divertido «juguete» que podemos autorregalarnos –o, mejor, pedir que nos regalen– si hemos sido buenos durante el curso ya que, por los menos de 200 € que cuesta, cumple sobradamente las –modestas– expectativas.

Flotador
1/550 s – f/6,2 – ISO 100. © Fernando Galán

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.