La semana pasada Lenovo, propietaria de la antigua Motorola, presentaba oficialmente su Hasselblad True Zoom, un módulo de cámara para sus smartphones Moto Z, y la IFA 2016 de Berlín era la ocasión perfecta para realizar una primera toma de contacto.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

El nuevo Moto Mod de Lenovo –así se conocen los módulos que acompañan a los Moto Z– es, sin duda, una de la noticias más relevantes en el sector de la fotografía móvil de esta feria. La apuesta de la compañía china es relativamente fácil de explicar: dotar de un zoom óptico –en este caso de 10x– a sus smartphones, y ello mediante un módulo complementario. Recordemos que estos terminales –smartphones– por norma carecen de este tipo de zooms, y que deben contentarse normalmente con las limitaciones de los zooms digitales.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Por supuesto, para disponer de un zoom óptico hay que pagar un precio, y no hablamos en términos económicos, sino de dimensiones físicas: cuanto mayor sea el número de aumentos ópticos del zoom, mayor será normalmente la longitud del objetivo resultante. Este es el motivo por el cual los teléfonos móviles carecen de este tipo de zooms, en un mercado donde la máxima prioridad parece ser obtener el smartphone más delgado y fino posible.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Sin embargo, Lenovo parece haber encontrado una solución de compromiso a este dilema: ¿Necesita un zoom óptico? Acople nuestro módulo. ¿No lo necesita? Guárdelo y utilice su teléfono como siempre. Y para ello ha querido subirse al carro de las colaboraciones con firmas fotográficas de alto calado. Si Huawei apostó por Leica para su doble óptica con el Huawei P9, Lenovo ha querido aliarse nada menos que con Hasselblad, una de las compañías más exclusivas del mundo fotográfico.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Por supuesto, y como ya ocurrió con el dúo Huawei-Leica, es difícil determinar con claridad cuál es la colaboración real de la mítica firma sueca en el Hasselblad True Zoom. Los acostumbrados a este sector suelen mirar con cierto recelo y escepticismo este tipo de «colaboraciones» que suelen reducirse en la mayor parte de los casos al uso de la imagen de la marca con prestigio. Sospechas que parecen confirmarse a pie de estand cuando sus responsables reconocen a regañadientes que, de hecho, el módulo está enteramente fabricado por Lenovo; eso sí, bajo diseño y supervisión de Hasselblad.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Lo primero que salta a la vista del Hasselblad True Zoom es su construcción, enteramente en plástico, que contrasta con el diseño metálico del Moto Z Play, el último de los smartphones que se suma a la familia de «Moto by Lenovo», y que acompaña a nuestro módulo durante nueva breve toma de contacto. La razón, tal como nos confirman los responsables de la firma china, es simple: reducir el peso y el coste del módulo –unos 300 €–, y conseguir así un conjunto equilibrado. Ciertamente, se trata de un compromiso lógico, pero al mismo tiempo contradictorio. Los fieles a la exclusividad de Hasselblad seguramente «esperaban más», incluso intuimos que hubieran estado dispuestos a pagar un precio más elevado por un acabado acorde a sus expectativas. Algo que, de hecho, los propios responsables de Lenovo no nos niegan.

Lenovo Moto Z Play © Albedo Media
Lenovo Moto Z Play © Albedo Media

Sin embargo, el material no lo es todo, y hay que reconocer que, en mano, el conjunto goza de un buen equilibrio. Módulo (145 g) y teléfono (165 g) se acoplan magnéticamente de manera muy convincente, y una vez unidos (310 g), parece que nunca estuvieron separados. El conjunto nos recuerda, salvando las distancias, a la Samsung Galaxy Camera (300 g).

La unión del módulo y el teléfono está muy bien resuelta, gracias al acoplamiento magnético; la comunicación entre ambos se realiza, sin embargo, gracias a una interfaz mecánica de pines entre el smartphone y el Hasselblad True Zoom © Albedo Media
La unión del módulo y el teléfono está muy bien resuelta, gracias al acoplamiento magnético; la comunicación entre ambos se realiza, sin embargo, gracias a una interfaz mecánica de pines entre el smartphone y el Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Una vez acoplado el módulo, el botón físico de disparo y la palanca para el zoom nos permiten operar el conjunto como si de una cámara compacta –sencilla– se tratase. De hecho, del smartphone solo utilizaremos la pantalla, pues el módulo no solo integra el objetivo con zoom óptico 10x, sino también el sensor de imagen para la captura fotográfica. Se trata de un CMOS de 12 Mpx de 1/2,3″, un tamaño que solemos encontrar ya en los smartphones de alta gama, tal como el reciente Sony Xperia XZ.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media

Un sensor más grande hubiera implicado un objetivo de mayores dimensiones, lo que hubiera resultado en un módulo mucho más grueso; sin embargo, contar con un sensor similar al usado en un smartphone se traduce en un rendimiento equiparable en situaciones equiparables. Así pues, donde realmente se nota la diferencia es el uso de las focales «tele».

Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 25 mm – f/3,5 – 1/60 s – ISO 160 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 25 mm equivalentes – f/3,5 – 1/60 s – ISO 160 © Albedo Media

Por otro lado, el haber optado por un zoom 10x implica hacer concesiones en cuanto a la luminosidad del objetivo. Así pues, el 25-250 mm –equivalentes– que encontramos en el Hasselblad True Zoom está asociado a unas aberturas máximas de f/3,5-6,5, unos números muy alejados de los luminosos objetivos fijos que equipan los smartphones de alta gama.

El problema se acentúa sobre todo en el extremos más «tele», pues a f/6,5 se pierden casi 2 pasos de luz respecto el extremo más angular, y casi 4 si lo comparamos con los f/2 de algunos teléfonos de alta gama. Por suerte –y por necesidad–, el módulo de Lenovo cuenta con estabilización óptica que permite compensar parcialmente esta pérdida de luz utilizando tiempo de obturación más largos. Esta estabilización óptica podrá ser usada también durante la grabación de vídeo, que se limita, no obstante, a la resolución Full HD –1.920 x 1.080 píxeles– a 30 fps.

Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm – f/6,5 – 1/60 s – ISO 320 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm equivalentes – f/6,5 – 1/60 s – ISO 320 © Albedo Media

Durante nuestras tomas de prueba pudimos constatar estas carencias al hacer uso de longitudes focales largas, eligiendo el modo automático tiempos de obturación demasiado largos en algunos casos, para evitar hacer uso de ajustes ISO demasiado elevados.

Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm – f/6,5 – 1/15 s – ISO 1100 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm equivalentes – f/6,5 – 1/15 s – ISO 1100 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm – f/6,5 – 1/15 s – ISO 800 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm equivalentes – f/6,5 – 1/15 s – ISO 800 © Albedo Media

En imágenes estáticas, no obstante, el resultado fue bastante satisfactorio, teniendo en cuenta las limitaciones antes expuestas, y sobre todo si lo comparamos, claro está, a lo que podríamos obtener con el smartphone sin el módulo acoplado. Por supuesto, no hay que olvidar que nuestra breve toma de contacto a pie de stand suponía lidiar con condiciones de luz escasa, condiciones que ponen al límite este tipo de sensores pequeños.

Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm – f/6,5 – 1/100 s – ISO 100 © Albedo Media
Imagen tomada con Hasselblad True Zoom a 250 mm equivalentes – f/6,5 – 1/100 s – ISO 100 © Albedo Media

En cuanto al enfoque, su velocidad nos pareció simplemente correcta, aunque por detrás de los sistemas de AF de los smartphones más avanzados. La velocidad de despliegue del zoom fue, sin embargo, bastante rápida. Rápido fue también en general el comportamiento del módulo de cámara, con tiempos de respuesta muy correctos en todos los sentidos. De hecho, tan pronto se presiona sobre el botón de encendido del Hasselblad True Zoom, se abre la aplicación de cámara y, con un solo clic, podemos tener acceso a las opciones de control manual.

Lenovo Hasselblad True Zoom © Albedo Media
Opciones de control manual © Albedo Media

Por otro lado, una de las aportaciones de Hasselblad True Zoom en la que más hace hincapié Lenovo es la posibilidad de capturar en RAW. Lamentablemente, los responsables de Lenovo adujeron problemas con el modelo de prueba –aún de preproducción–, por lo que no pudimos probar los beneficios reales que aportan estos ficheros en bruto. No obstante, somos de la opinión que el conjunto formado por el sensor y objetivo de este módulo no dispone de la calidad suficiente como para poder realmente aprovechar de un flujo de trabajo RAW, como ocurre con otros terminales móviles fotográficos.

El Lenovo Hasselblad True Zoom dispone de captura RAW + JPEG © Albedo Media
El Lenovo Hasselblad True Zoom dispone de captura RAW + JPEG © Albedo Media

Los usuarios del Hasselblad True Zoom cuentan también con un flash Xenon bastante más potente que el que encontramos habitualmente en un teléfono móvil. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones su uso será más bien anecdótico, si tenemos en cuenta que el módulo está pensado para hacer uso del zoom óptico y situarse, generalmente, a grandes distancias del objeto a fotografiar.

Es difícil sacar conclusiones claras a partir de una breve toma de contacto, pero sí al menos unas primeras impresiones de este módulo de cámara de Lenovo que busca dar solución al «problema» de la ausencia de zoom óptico en los smartphones de hoy en día. Si bien resuelve parcialmente el problema, no estamos convencidos de que las especificaciones elegidas para este Hasselblad True Zoom sean las más adecuadas. A nuestro entender, son demasiadas las concesiones realizadas para poder disponer de un zoom óptico 10x, quizá la elección de un zoom con un recorrido focal menos pretencioso hubiera permitido optar por una luminosidad más adecuada y un sensor más grande, dos de las limitaciones más grandes con las que no hemos topado en la mayoría de las ocasiones. ¿Quizá en una futura segunda versión?

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