El Laowa 9 mm f/2,8 Zero-D del fabricante chino de objetivos Venus Optics es una de las ópticas más angulares disponibles para cámaras mirrorless de formato APS-C, que probamos aquí en su versión para montura Fujifilm X en combinación con la X-T2.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D. © Albedo Media

Se trata de un objetivo de 113º de visión, rectilinear y muy luminoso; de manejo absolutamente manual, tanto en el control de diafragmas como en el foco y que por su ligereza puede ser utilizado también sobre cámaras de drones que admitan objetivos intercambiables –DJI DL–. Además de la montura para la serie X de Fujifilm, se fabrica con monturas para Sony E y Canon M.

Diseño y manejo

De barrilete metálico sorprende de inmediato su pequeño tamaño –60×53 mm– y escaso peso –215 g– que transmite, sin embargo, sensación de calidad y buen acabado robusto, que nos recuerdos a los objetivos clásicos.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre la Fujifilm X-T2 utilizada para realizar esta prueba. © Albedo Media

A ello contribuye que no hay contactos en su montura, que incorpora anillo de diafragmas y que el foco debemos moverlo a mano. Incluye, además, la añorada grafía con indicaciones de profundidad de campo e hiperfocal. De serie trae un parasol de pétalos también metálico. El diámetro para el filtro mide 49 mm. Como único toque de color, un aro cobalto destaca en el frontal.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D. © Albedo Media

Con forma cilíndrica, tan sólo sobresale el control de diafragmas. De esta manera se facilita su manejo; gira de forma suave y continua con ligeros clics en las aperturas estándar pero que permite aperturas intermedias sin definir. Es decir, no tiene clics en los tercios de paso pero se pueden elegir tantas posiciones intermedias como resulten necesarias; algo especialmente interesante en grabaciones de vídeo.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D
Ausencia de contactos en la montura del Laowa 9mm f/2.8 Zero-D. © Albedo Media

Rendimiento y Muestras

El esquema óptico consta de un total de 15 elementos distribuidos en 10 grupos que incluyen tres vidrios de dispersión extra baja y dos lentes aesféricas. Gracias a ello se consigue controlar casi por completo la distorsión geométrica, pues cuesta encontrar cualquier deformación, haciendo gala de su denominación Zero-D –”cero distorsión”–.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2 1/180 s – f/ – ISO 800. © Fernando Galán

Esto, complicado de por sí en ópticas con ángulos de visión menos extremos, sorprende más aún en un objetivo tan angular. Además, en este caso no cabe duda alguna de que no hay “trampa ni cartón”. Es decir, estamos tan acostumbrados a que las modernas cámaras precocinen los archivos RAW aplicando tantas correcciones que cuesta saber hasta dónde llegan las virtudes ópticas.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/180 s – f/4 – ISO 800. © Fernando Galán

Dado que este objetivo carece de contactos, la cámara no recibe información ninguna del objetivo que hay colocado y, por tanto, no se aplica ningún tipo de ajuste vía firmware y lo que se ve, para bien o para mal, corresponde por completo al trabajo realizado por las lentes.

Pero en este caso, incluso sin correcciones, cuesta encontrar distorsiones o aberraciones; ni siquiera en las escenas en que éstas suelen aparecer. Esto no significa que no aparezcan, sino que no resultan molestas o evidentes como suele ocurrir en otros angulares extremos.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/640 s – f/ – ISO 200. © Fernando Galán

Estos buenos resultados se contrarrestan con el intenso viñeteado que se observa a máxima apertura y que se mantiene durante casi todo el recorrido. A f/8 ya se nota poco pero incluso a f/11 se observan ligeros oscurecimientos en las esquinas que desaparecen por completo a f/16.

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Aunque los destellos también están bastante controlados, sí que aparecen en escenas a contraluz. Estos reflejos, si se tienen en cuenta en la composición pueden, incluso, aportar una estética peculiar a la escena. De todos modos, recordamos que durante nuestras pruebas de campo intentamos provocar la aparición de estos reflejos para verificar el límite y que bastarían ligeros movimientos de cámara para evitarlos.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/750 s – f/11 – ISO 200. © Fernando Galán

Enfoca desde una distancia mínima de 12 cm con lo que consigue una relación de ampliación de 1:7,5. Como indicábamos, se trata de un objetivo de enfoque manual; esta tarea, sin embargo, no supone ningún problema por varios motivos.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/35 s – f/5,6 – ISO 200. © Fernando Galán

Por una parte, dada la distancia focal, a partir de 60 cm, aproximadamente, ya se consigue la hiperfocal aunque utilicemos la máxima apertura de diafragma. Ayudan en gran medida las indicaciones grabadas con la profundidad de campo lograda con los diferentes diafragmas. Gracias a ellas, podemos comprobar como a f/11, por ejemplo, lograríamos enfocar desde 25 cm aproximadamente hasta el infinito.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/35 s – f/2,8 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Por otra parte, dado que todas las cámaras para las que está pensado incluyen ayudas al enfoque manual –como el focus peaking–, aunque tratemos de enfocar un sujeto cercano a máxima apertura de diafragma, podemos hacerlo con sencillez y rapidez. Por otro lado, el diafragma tan sólo tiene 7 palas a pesar de la tendencia a incluir dos más. Aun así, se consigue un desenfoque bastante redondeado.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/550 s – f/2,8 – ISO 200. © Fernando Galán

Comparado con…

Cuesta encontrar un objetivo con el que comparar este Laowa pues este fabricante propone ópticas muy diferenciadas. De hecho, salvo error u omisión, no conocemos ningún otro objetivo similar.

Samyang tiene un 12 mm f/2 compatible con monturas Fujifilm X, Canon M y Sony E que ya tuvimos ocasión de probar cuando apareció en el mercado. No obstante, si se desea un ángulo de visión lo más abierto posible, el Samyang no llegaría al extremo del Laowa aquí analizado.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/125 s – f/16 – ISO 200. © Fernando Galán

Tanto Fujifilm como Sony ofrecen en sus respectivos catálogos dos zoom que parten de 10 mm y que tienen una apertura máxima de f/4. A favor, los automatismos y la versatilidad que ofrece la distancia focal variable. En contra, el ángulo de visión más cerrado, la luminosidad máxima y el precio, que sube considerablemente respecto al modelo aquí probado.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/250 s – f/22 – ISO 400. © Fernando Galán

Respecto a los resultados a nivel óptico, es difícil sacar conclusiones ya que, al incluir automatismos, como ya hemos comprobado en más de una ocasión, estos fabricantes incluyen las correcciones de lente en el propio archivo RAW y no sabemos qué parte del trabajo realiza la óptica y cual la electrónica.

Conclusiones

Como objetivo único, cuesta obtener conclusiones contundentes respecto de este Laowa 9 mm. Su precio, cercano a los 600 € tampoco ayuda pues, aunque resulta bastante más barato que las competencias más cercanas, no puede considerarse un objetivo económico.

Su aspecto, acabados y manejo convencen pues confiere calidad. Su ligereza y pequeño tamaño también juegan a favor. Los resultados vienen marcados por un intenso viñeteado, casi omnipresente, y una caída de calidad en las esquinas que se compensa con la casi ausencia de distorsiones o aberraciones.

Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2
Laowa 9mm f/2.8 Zero-D sobre Fujifilm X-T2. 1/300 s – f/8 – ISO 200. © Fernando Galán

Quienes busquen un ángulo de visión extremo y absolutamente diferente, agradecerán el punto de vista de este Laowa y sabrán perdonar sus pequeños inconvenientes pues no encontrarán otro igual.

4 Comentarios

      • La realidad es que, en cuestión de grandes angulares, los rectilineares y los “fisheye” son especies muy distintas de “animales”: los primeros son ópticamente ortoscópicos y los segundos no.

        Podríamos decir que un “ojo de pez” es una óptica granangular en la que se ha decidido –a la hora de diseñarla– prescindir de la corrección de las aberraciones geométricas, y más concretamente de la distorsión en barrilete.

        Ello permite varias cosas deseables:

        – Ángulos muy grandes de toma
        – Viñeteo prácticamente nulo
        – Alta nitidez de centro a esquina
        – Tamaño relativamente compacto (solo relativamente)

        A cambio de ello, producen esa perspectiva tan característica y difícil de manejar con éxito.

        Dentro de los “ojos de pez” podemos distinguir entre los que cubren todo el formato, y los que proyectan una imagen circular sobre el mismo.

        Los “fisheye” se emplearon originalmente para aplicaciones científicas, como por ejemplo registro de la bóveda celeste en observatorios metereológicos (“Sky Lens” de Hill en 1924; Meterological Office).

        Hoy en día, merced a las correcciones por firmware, algunos de estos objetivos “ojo de pez” se pueden emplear como rectilineares –con una cierta pérdida de ángulo– como es el caso del Olympus M.Zuiko Digital 8 mm f/1,8.

        Tratando de resumir: serían temas comparables en lo que se refiere a “cuanto campo podemos abarcar” (ángulo de toma), pero en absoluto si consideramos “los medios” empleados para ello y la estética producida.

        Saludos

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