Leica M8: a prueba

La Leica M8 cumplirá, a no mucho tardar, dos años de presencia en los medios. Mucho se ha escrito y se ha hablado ya sobre ella: no pretendemos ser "originales". Con motivo de analizar el rendimiento sobre esta cámara de los relativamente nuevos objetivos Leica Summarit-M, hemos realizado nuestra primera prueba a fondo del conjunto.
Esta es, asimismo, la primera parte de la misma.{mospagebreak title=Recorrer o acariciar}

Recorrer o acariciar

En la parte superior de la M8, casi nada nos hace pensar que podamos estar en presencia de una cámara digital, y a primera vista, las diferencias con una Leica M7 pasarían prácticamente desapercibidas.


Encontramos el dial de tiempos de obturación, el disparador, el conmutador-selector de puesta en marcha, la zapata para flash/porta accesorios y una discreta ventana circular que ocupa el lugar reservado en otras Leica para la palanca de rebobinado. Bajo esa ventana, con la cámara desconectada, intuimos la presencia de un pequeño panel LCD. Una vez conectada la M8 dicho panel nos indica el estado de carga de la batería y el numero de “fotogramas” restantes…. ¡pero no encontramos una palanca para el arrastre de la película! Y la integración de conjunto es tan buena que casi pasa desapercibido ese hecho.

En el frente, tampoco hay nada que delate que nos encontramos ante una cámara digital, pues salvo la inscripción “M8” y una muy pequeña abertura circular arriba y a la izquierda del logo de Leica, el resto de los elementos es común a todas las Leica M telemétricas actuales.

Solo al seguir acariciando con nuestra mirada la M8, al llegar al dorso, encontraremos las pistas clave tales como el monitor y pulsadores con indicaciones propias de la jerga digital, tales como “MENU”, “PLAY” y “DELETE”. Ha sido sin duda un gran trabajo el realizado en fábrica a fin de preservar e carácter “M” para esta primera Leica M digital.
Puesto que la M8 ya lleva un tiempo en el mercado, ya sabemos que a nivel interno de la cámara conseguir esa compatibilidad con el sistema “M”, ha tenido un precio y ha impuesto un carisma especial a esta cámara.
Pero, antes de entrar en esas profundidades, vamos a seguir explorando, externamente, la M8.

Así, en el dial anteriormente mencionado, podemos encontrar, con buena legibilidad (blanco, o rojo, sobre negro), los ajustes correspondientes a los tiempos de obturación comprendidos entre 1/8.000 de segundo y 4 segundos, además de los valores intermedios entre cada uno de esos valores. Esos ajustes, si bien no vienen indicados, por razones obvias de espacio, están “marcados” por “clics”, bien claros. De esa forma, por ejemplo, entre los ajustes de 4 segundos y de 2 segundos, disponemos –vía clic– del valor correspondiente a 3 segundos. El ajuste “B” nos permite tiempos más largos, y la buena noticia es que el disparador dispone de una rosca para cable disparador mecánico convencionales: “si, se puede”. Pero además, mediante un sistema combinado con el autodisparador, disponemos de ajuste “T”.

Por su parte, el selector junto al disparador agradecería ofrecer distinta dureza de  sus "clics" según la posición: en su configuración actual, ocurre  –en ocasiones– que sin darnos cuenta  cambiamos accidentalmente su posición, por ejemplo a la de autodisparador… Nosotros, como "diseñadores", pondríamos más dureza en el paso de  "S" y "C"  tanto hacia el autodisparador como hacia la desconexión.

Además de estos ajustes (en blanco), encontramos posiciones indicadas (en rojo) como “A” y un relámpago. El relámpago indica el tiempo de obturación más breve posible para flash electrónico, que es el muy buen valor de 1/250 de segundo.
El ajuste “A” es el que nos ofrece el modo de exposición automática con prioridad a la abertura de diafragma.

Aquellos habituados a las cámaras de los años 70 y 80 experimentarán una grata sensación de familiaridad con los modos de exposición de la M8.
En la posición “A”, seleccionaremos una abertura de diafragma mediante el aro de aberturas situado sobre uno cualquiera de los objetivos perteneciente al sistema Leica M (desde 1954) (*), y la cámara determinará automáticamente un tiempo de obturación adecuado en base a la situación luminosa y el índice ISO introducido.

En el interior del visor telemétrico se iluminará una indicación con el valor de obturación seleccionado, también en medios pasos.
En el modo de medición manual, elegiremos tanto abertura de diafragma como tiempo de exposición, haciendo variaciones de uno o de los dos ajustes, hasta que se ilumine en el visor el punto rojo que indica “ajuste correcto”. Hasta que lo alcanzamos, se iluminan unas flechas del mismo color, que nos indican “en que dirección” debemos girar, bien el aro de aberturas, bien el dial de tiempos de obturación.
En el interior del visor, estas indicaciones “flotan” en el aire muy limpiamente, y ofrecen buena legibilidad. Eso si: falta cualquier otra referencia, tal como que podamos tener introducida una compensación de exposición o el ajuste ISO. Ello obedece a la filosofía Leica de la menor intrusión en todo aquello que no sea lo mínimo primordial para un fotógrafo conocedor de lo que hace.

El conmutador selector en torno al disparador, nos ofrece las posiciones de desconectado (“OFF”), toma foto a foto (“S”), tomas en secuencia (“C”) y autodisparador (ajustable a 2 o 10 segundos).

La zapata porta accesorios y para flash, es normalizada, y dispone de contactos específicos para flashes Leica TTL y de otras marcas compatibles, como METZ (norma SCA-3000/2).

Dejando por el momento los aspectos relativos al visor, pasemos al dorso.
(*) mediante adaptador puede usar los de rosca, ¡desde 1925!

       

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