Nikon Df – ¿Pura nostalgia?

Cuando leí que Nikon tenía previsto presentar una suerte de versión digital de su afamada FM2 recordé ilusionado la mañana que –en su momento– recorrí las tiendas de mi ciudad recopilando los folletos promocionales de aquel objeto de deseo que luego, por las noches en casa, estudiaba al tiempo que miraba la hucha con la intención de jubilar mi vieja Yashica.
Aquella vez no pudo ser y pensé que, quizá, la versión digital podría satisfacer mis deseos frustrados de entonces. Si de aquella cámara me enamoró su robustez, su tamaño contenido, una sencillez aparente que escondía una precisa y fiable máquina fotográfica, en la supuesta versión digital me he encontrado con un modelo que da más la impresión de “querer ser” que de ser en realidad. O sea, que se percibe más un esfuerzo por “parecer” aquello que nos enamoró en los ochenta que la intención de construir algo nuevo manteniendo la filosofía inicial.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

Por eso, la espinita que se me quedó clavada entonces sólo he logrado sacármela ahora volviendo a tomar entre mis manos una FM2 auténtica y original, no su versión “remasterizada”. Quizá porque yo no soy el que fui pero también, probablemente, porque tampoco los ingenieros de Nikon sean los mismos.

Sucede con frecuencia en la industria automovilística que se quiere recuperar el espíritu de un modelo legendario, pero los tiempos cambian y lo que funcionó bien en un momento determinado no necesariamente ha de cautivar en otro. Quizá el deseo del ser humano por recuperar el tiempo perdido o pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor” impulse este afán revival que, creo, sólo tiene sentido nostálgico.

Aspectos filosóficos aparte, ambas cámaras producen sensaciones bien diferentes. Sobre el manejo de la Nikon FM2 poco puede decirse lo que, precisamente, es su principal baza. Una cámara absolutamente manual que sólo incorpora un par de «pilas botón» para alimentar un sencillo exposímetro. Ligera pero sólida, compacta, bella. Al tomarla entre las manos transmite seguridad y fiabilidad.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

Tampoco hace falta ningún manual para empezar a tomar fotos: se carga la película, se enfoca a mano y, tras medir la luz ayudados con un simple pero efectivo exposímetro TTL, se ajustan los diales mecánicos de diafragma y tiempo de obturación. Pulsas el disparador y el delicioso ruido del obturador al abrir y cerrar indica que la fotografía está tomada. Salvo una pequeña palanca para evitar que pase la película y así lograr exposiciones múltiples, poco más.

Retomar la fotografía analógica después de varios años de vida digital con una cámara como la Nikon FM2 supone un placer comparable al de romper el ritmo de una jornada repleta de tareas para pasear por el parque sin prisa disfrutando de cada paso: Volver a pensar cada escena sabiendo que sólo dispones de treinta y seis oportunidades para lograr la fotografía deseada, demorar el tiempo necesario enfocando con precisión y esperar el proceso químico para comprobar el resultado sin mirar al dorso de la cámara.

Sin embargo, de la misma manera que cuando hay prisa por llegar a alguna cita conviene cambiar los pies por las ruedas, cuando decidimos usar una cámara moderna, algunas manualidades no tienen demasiado sentido.

Algo así he sentido utilizando la Nikon Df. Con una calidad de imagen fuera de toda duda, su manejo resulta engorroso. Empezando por el selector de diafragma, a cuyo manejo cuesta un poco de práctica acostumbrarse por su tamaño y ubicación.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

La rueda de tiempos de obturación se sitúa en el mismo lugar que en la FM2 pero acceder a ella con el dedo índice no resulta tan sencillo porque antes tropezamos con el mencionado selector de aberturas de diafragma, con el botón de encendido y con el propio cuerpo de la cámara. Cuando logramos llegar, sólo podemos elegir entre pasos completos aunque si necesitamos pasos intermedios podemos elegir la opción, también incluida en la rueda, de “1/3 Step” y, esta vez sí, cambiar de tiempo de obturación cómodamente con el dedo pulgar gracias a una rueda perfectamente ubicada. Entonces… ¿Qué sentido tiene la rueda “tradicional” aparte del estético?

La diferencia de limpieza de diseño a favor de la veterana FM2 es evidente. © Albedo Media, S.L.
La diferencia de limpieza de diseño a favor de la veterana FM2 es evidente. © Albedo Media, S.L.

Se supone que si tenemos una Nikon Df en nuestras manos es porque no nos interesan para nada los modos semiautomáticos y que siempre trabajaremos en modo “M”. Mejor que sea así porque si decidimos cambiar a cualquiera de los otros tres, necesitaremos uñas, dedos pequeños o mucha habilidad ya que resulta necesario levantar una diminuta rueda y, manteniéndola levantada, elegir el modo deseado. Desde luego, para prisas, no está.

Cuando el «diseño» prevalece sobre la función… los diales, bien bonitos, pueden resultar un poco confusos en una primera aproximación, en lo que se refiere al índice para la sensibilidad y el que corresponde a la compensación de exposición © Albedo Media, S.L.

Algo parecido sucede con la rueda de la sensibilidad. Si poder trabajar a sensibilidades de hasta 12.800 ISO sin forzar y con resultados sorprendentes es una de las grandes virtudes de la Nikon Df, cambiar de una a otra requiere habilidad y tiempo. Desde luego no será una tarea que ejecutemos sobre la marcha ante un cambio repentino de luminosidad sino de una manera casi tan premeditada como si cambiáramos de película en su “abuela” FM2, ya que hay que presionar un embrague al tiempo que se gira el dial. Lograrlo con una sola mano mientras se piensa en la toma requiere entrenamiento.

Exactamente lo mismo que la compensación de exposición situada justo encima de esta rueda. Como decíamos, más nos vale olvidarnos de los modos semiautomáticos. Si seguimos repasando botones incómodos, nos encontramos con el que selecciona el modo de medición: después de dos días de uso, todavía no hemos logrado pasar de uno a otro al primer intento.

El lado bueno es que donde la “abuela” incluía el previsualizador de profundidad de campo, la “nieta” lleva dos botones personalizables con múltiples opciones. Suponemos que tanto botón mecánico no servirá sólo para que la cámara parezca más analógica sino para lograr un ahorro máximo de batería. En ese sentido se ha logrado pues si nos acostumbramos a no comprobar el resultado de la toma, la batería dura y dura como la de aquellos conejitos que tocaban el tambor.

Para visualizar los datos básicos, en la parte superior encontramos un pequeña pantalla de cuarzo líquido que informa sobre las fotos que nos quedan en la tarjeta (en modo reposo) o del diafragma y el tiempo de obturación utilizados así como el estado de carga de la batería cuando la cámara está encendida.

El nuevo AF-S Nikkor 50 mm f/1,4G pretende emular la estética del Nikkor 50 mm f/1,8 original… pero no todo es poner un aro cromado, amigos. © Albedo Media, S.L.

Pero entre tanto botón mecánico he echado en falta el selector entre modo de enfoque continuo o enfoque simple y, por el contrario, sigo sin entender para qué sirve el conmutador de AF/MF en el cuerpo de la cámara cuando ya lo lleva el objetivo.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

El aspecto de la cámara es otra cuestión que llama la atención. Si la Nikon FM2 se caracterizaba por su tamaño contenido y su peso relativo le confería robustez, con la Df pasa justo lo contrario: al ver su tamaño desmesurado sorprende que pesa menos de lo que se espera por lo que casi da la sensación de estar sobredimensionada para parecer más de lo que es. Con este tamaño, sorprende que los anclajes para la correa estén en la parte delantera; si en la analógica tenía sentido dado su tamaño y reparto de pesos, aquí resulta incomodísimo ya que al llevarla colgada se vence continuamente hacia atrás.

La tarjeta comparte tapa y compartimiento de la batería... en un modelo de 2.900 € © Albedo Media, S.L.
La tarjeta comparte tapa y compartimiento de la batería… en un modelo de 2.900 € © Albedo Media, S.L.

 
Una vez superados todos los problemas ergonómicos iniciales, cuando te acostumbras a la botonería de la Nikon Df no resulta tan desagradable trabajar con ella. El visor ofrece una magnífica visibilidad y las imágenes que se obtienen con el equipo satisfacen por completo. Especialmente en situaciones de poca luminosidad, donde el ruido sólo empieza a aparecer con valores escandalosamente altos. Eso sí, justo en esas situaciones el enfoque no resulta tan ágil como nos gustaría y, salvo que decidamos cambiar la pantalla de enfoque por otra especial, enfocar a mano no resulta tan sencillo como en la FM2, que por cierto admitía cambio de pantallas desde su mismo lanzamiento.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

Un aspecto clave de la Nikon Df es esta pequeña palanca abatible junto a la montura de la cámara. Según su posición, permite emplear todos los objetivos actuales o virtualmente todos los existentes desde la creación de las Nikon F en 1959. Se trata de una exclusiva de la Nikon Df y que a más de uno le haría decantarse por ella, sobre todo si dispone de muchos objetivos clásicos, lo que viene en llamarse «legacy glass».

Supongo que por hacer una concesión a los nostálgicos, la Df no permite grabar vídeo. Sin embargo, paradójicamente, sí incluye modo “live view”. Contradicciones como esta son las que me hacen dudar del objeto de esta cámara.

Teniendo presente el precio exclusivo de esta cámara (*), mi conclusión es que si quiero sentir las sensaciones de una cámara clásica, recurriré a aquella mientras que si deseo las prestaciones que ofrece la tecnología del siglo XXI, no dudaré en acudir a otros modelos que, por precios similares, resultan mucho más manejables.

Dicho de otro modo: pasear a caballo resulta muy agradable pero para el trayecto Madrid-Valencia prefiero el AVE. O, los Beatles revolucionaron los años sesenta pero la música ha evolucionado mucho desde entonces y sus imitadores me dejan indiferente.

© Albedo Media, S.L.
© Albedo Media, S.L.

Por detrás, el aspecto es bien poco «clásico» y la ruptura es aún mayor en la versión cromada, en la que si el panel superior y frontal es en «plata», la posterior es como aquí, negra. © Albedo Media, S.L.

 


Nikon Df a la izquierda, FM2 a la derecha. [Clic para ampliar, archivos pesados]
© Fernando Galán
Nikon Df © Fernando Galán
Nikon Df © Fernando Galán
[Clic para ampliar, archivo pesado]
Nikon FM2 © Fernando Galán
Nikon FM2 © Fernando Galán
[Clic para ampliar, archivo pesado]

Como parte de este análisis, he realizado un elevado numero de tomas, a efectos de tratar de captar el «feeling» de las dos cámaras. Unas veces he caminado con las dos a un tiempo y otras con una de ellas en solitario. Os pongo tan solo dos ejemplos, tomados con trípode, como debe ser para una comparativa, y empleando película negativa en color Ektar 100 en la FM2, escaneando en un dispositivo de alta gama.

De las evidentes diferencias se podría extraer la base para un largo artículo acerca de la lógica de emplear las cámaras clásicas para color o solo para blanco y negro, procesando nosotros mismos los negativos.
Una cosa parece clara: la experiencia de emplear una cámara clásica, mecánica es única. La de emplear esa especie de «dispositivo de registro multisensibilidad» que es una moderna DSLR® es otra.
Tratar de mezclar los dos conceptos, quizá no tenga mucha lógica.

Ver: Nikon FM2

(*) 2.850 € en kit con el objetivo

 

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.