Sony G Master y A6300 – Toma de contacto

Tras la introducción, hace unos días, de los tres nuevos objetivos de gama alta Sony G Master –24-70 mm f/2,8 GM, 85 mm f/1,4 GM  y 70-200 mm f/2,8 GM OSS– así como la Sony α6300, hemos tenido la ocasión de asistir a una presentación en directo y a una breve toma de contacto con los nuevos productos, en la Sede de Sony en Amsterdam donde pudimos recibir información complementaria por parte de responsables de Sony e incluso realizar algunas preguntas a ingenieros de la firma (1). Este artículo sirve de complemento a nuestras «Reflexiones» del pasado día nueve y por lo tanto no nos extenderemos en exceso en temas ya anteriormente tratados.

Interior del edificio de "Sony Benelux" en las cercanías del aeropuerto de Schiphol, de Amsterdam
La presentación y tomas de contacto tuvieron lugar en el edificio de «Sony Benelux» en las cercanías del aeropuerto de Schiphol, de Amsterdam © Albedo Media, S.L.
Objetivos Sony, presentación
Una escena típica: «todos» los objetivos disponibles para las cámaras Sony, disponibles para la comparación y toqueteo por parte de los asistentes a estas presentaciones de carácter bastante selectivo. © Albedo Media, S.L.

Sony 85 mm f/1,4 GM: toma de contacto

Una focal clásica, «de retrato», con una deseable alta luminosidad. No se puede pedir mucho más. Algunos hablan de «falta de estabilización» quizá sin recordar que los últimos cuerpos A7 de la firma la ofrecen, aunque sea un tanto tímida en con aquellos objetivos que no la incorporan. No tener que hacer «zoom» permiten al objetivo emplear algunas lentes menos: 11 repartidas en 8 grupos, sin que falten las curvas aesféricas ni los vidrios especiales.

Sony 85 mm f/1,4 GM, corte transversal
Sony 85 mm f/1,4 GM: u a pesar de todo relativamente «compacto paquete» de vidrio, metal y policarbonato © Albedo Media, S.L.

El Sony 85 mm f/1,4 GM muestra –en nuestra opinión– una juiciosa elección de materiales y sistematización de componentes en su construcción. Dejando los vidrios y las curvas aesféricas a un lado, podemos ver un buen numero de soportes metálicos para las lentes –incluyendo alguna junta metálica para dilatación (cuarto elemento por la izquierda), con relativa buena posibilidad de desmontaje, ajuste y montaje, acompañado de partes externas en policarbonato, con buena capacidad para absorción de golpes. El grupo posterior de tres lentes va embutido en policarbonato es muy probable que de dañarse la lente posterior deba ser sustituido entero. A notar que la montura metálica a bayoneta, va –a, parecer– atornillada a policarbonato, no a metal (2). Muy interesante conocer –gracias a la presentación– que el sistema AF de este objetivo va montado sobre cojinetes a bolas, lo que reduce la fricción y mantiene una alta precisión.

Ese menor numero de lentes –sin ser pocas– deberían ofrecer, sobre el papel, mayor transmisión de luz y contraste superior. La distancia mínima de enfoque, de 85/80 cm AF/MF, parece correcta a priori sin ser espectacular. Con unas dimensiones de Ø 89,5 mm x 107,5 mm pesa 848 gramos, casi tanto como el 24-70 mm f/2,8 GM. Sin equivalente en Canon, es 2,35 cm más largo y 253 gramos más pesado que el AF-S Nikkor 85 mm f/1,4G, compartiendo distancia mínima de enfoque.

Un detalle único de este objetivo, de entre los tres presentados, es que ofrece, sobre el barrilete, un aro de ajuste de aberturas de diafragma. Además de la posición «A» para automatismo los modos de «P» y «S», se dispone de ajustes para los valores de f/1,4 a f/16 con ajustes por clic en tercios de punto. Los clics encajan con precisión y tacto muy agradable –respira precisión– y el aro moleteado ofrece un manejo correcto, si bien quizá se agradecería un poco más de «resalte» de relieve respecto al barrilete. En acción, y quizá porque ya veníamos preparados a encontrarnos con un objetivo relativamente grande en relación al cuerpo de la A7R II sobre el que realizamos las tomas, nos resultó con buen equilibrio de masas, sin ser «cabezón». Si miramos bien el corte de más arriba, lo podremos entender mejor: si bien no lo hemos podido partir en otras dos mitades, parece fácil ver que el conjunto de lentes y de partes metálicas del barrilete de la «segunda mitad» del objetivo debe pesar incluso más que la mitad delantera y ello coloca el centro de gravedad del objetivo no muy lejos del de la cámara.

Modelo, masculino, con Sony 85 mm f/1,4 GM
Sony 85 mm f/1,4 GM sobre Sony A7R II. 1/2.500 s a f/1,4 ISO 800. Atención al enfoque sobre el ojo más próximo y la escasísima profundidad de campo. Atención al dulce bokeh del fondo pintado. Hacer clic para archivo original. © Albedo Media, S.L.

Con un nivel de iluminación equivalente a EV 7 (arriba), con nuestro conjunto y seleccionando los puntos de enfoque centrales, el AF actuó con celeridad y precisión.

Modelo con máscara bajo nieve artificial
En una situación diferente, con un sujeto en movimiento, pero con el mismo objetivo, podemos apreciar la precisión y rapidez del AF sobre la boca de la modelo, a pesar de la interferencia de la «nieve». Sony 85 mm f/1,4 GM, sobre Sony A7R II, a 1/500 s f/1,4 ISO 200. Hacer clic para archivo original. © Albedo Media, S.L.

Sony 24-70 mm f/2,8 GM: toma de contacto

Este objetivo es interesante en si por postularse como el zoom estándar de altas prestaciones para uso profesional en combinación con las cámaras actuales y futuras en 24×36 mm de Sony, sean de la serie A7…o de otra numeración. Debe competir en prestaciones –no solo en calidad de imagen– con los equivalentes en focal y luminosidad de Canon, Sony y firmas independientes.

Sony 24-70 mm f/2,8 GM, corte transversal
El corte transversal del Sony 24-70 mm f/2,8 GM nos deja ver interioridades muy interesantes © Albedo Media, S.L.

Con un esquema de 13 grupos a partir de 18 lentes, en un surtido trufado de aesféricas «XA» y vidrios especiales, enfoca hasta 38 cm (0,24x) y con unas dimensiones de Ø 87,6 mm x 136 mm pesa 886 gramos. Conviene recordar que este objetivo incorpora –por primera vez en Sony– un diafragma de 11 palas. Respecto a sus rivales naturales, es casi dos centímetros más corto que el Nikkor y pesa 184 gramos menos, al tiempo que es 2,3 cm más largo que el Canon y pesa 81 gramos más.

La filosofía de construcción es similar a la del Sony 85 mm f/1,4 GM, co una buena combinación de partes de metal y de policarbonato, aunque se nos antoja un grado inferior: el mayor numero de grupos de lentes embutidos en policarbonato supone menos posibilidades de ajuste y mayores costes de reparación…llegado el caso. A observar que –probablemente debido al mayor par de torsión que puede hacer este objetivo sobre las monturas –objetivo-cámara– se ha dispuesto una pieza metálica intermedia entre el primer acoplamiento de la bayoneta al policarbonato y el resto del barrilete.

Retrato de modelo masculino
La perspectiva de la focal de 70 mm del zoom 24-70 mm f/2,8 GM es ligeramente más dinámica que la del 85 mm f/1,4 y el AF «enganchó» con precisión pero con algo menos de celeridad. Sony 24-70 mm f/2,8 GM sobre Sony A7R II. A 70 mm, 1/250 s f/4 ISO 800. Hacer clic para archivo original. © Albedo Media, S.L.
Modelo de blanco, con máscara, bajo nubes de humo
En este caso, la focal de 70 mm del zoom Sony 24-70 mm f/2,8 GM –algo más corta que la del 85 mm f/1,4– permitió encuadrar mejor a la modelo rodeada de las nubes. Sobre Sony A7R II, 1/320 s a f/4 ISO 800. Hacer clic para ampliar. © Albedo Media, S.L.

En la mano, con este zoom 24-70 mm f/2,8 GM nos ocurre algo parecido a lo experimentado con el 85 mm f/1,4: aunque el cuerpo de la Sony A7R II empleado es bastante más pequeño que el de las réflex 24×36 mm al uso, el equilibrio de masas es bueno y el conjunto se deja manejar con naturalidad. Es de destacar que no detectamos juegos entre el extremo del barrilete y la montura –aún a la máxima extensión– ni tampoco en el aro de acción del zoom, que en su movimiento de giro está exento de durezas.

Objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 GM a la focal de 24 mm, interior de edificio moderno
Objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 GM a la focal de 24 mm
Objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 a 70 mm de focal, interior de edificio moderno
Objetivo Sony 24-70 mm f/2,8 a 70 mm de focal.

Cuando ponemos a prueba un objetivo en una toma arquitectónica más crítica que la del retrato de seres humanos, descubrimos que a pesar de todo el «hype» típico de las presentaciones en las que cada marca –y sobre todo Sony– «es única»… los ingenieros de la firma también son…humanos: como es habitual en los zoom en los que una focal es angular y la otra «tele», el Sony 24-70 mm f/2,8 GM distorsiona en barrilete a 24 mm y –en grado más acusado– en acerico a la de 70 mm. Resulta interesante observar que si bien los archivos RAW están ya «intervenidos» en lo que se refiere a aberraciones cromáticas (Photoshop) todavía no hay un «perfil de lente» (sic) específico para estos Sony GM.

Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS

La combinación de focales y luminosidad que no puede faltar en el equipo actual de un «fotorreportero 24×36 mm». Ya hemos comentado con anterioridad que este objetivo monta dos motores distintos para el AF, que operan sendos grupos de lentes. El que mueve el pesado grupo de lentes frontal emplea al efecto el mayor par y mínima inercia del motor ultrasónico de anillo al tiempo que el de tipo lineal que mueve el grupo posterior debe ser capaz de hacer rápidos movimientos hacia delante y hacia atrás –»wobbling», en sonyspeak– para obedecer de forma más eficiente a las señales del «contrast AF». Interesante la observación de Mr. Yosuke Aoki en el sentido de que esta disposición disminuye el efecto de «respiración» del objetivo.

Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS, corte transversal
Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS, el más complejo mecanoópticamente de los tres objetivos G Master. Lástima que no estuviese operativo para toma de contacto.

Tras los comentarios acerca de los dos objetivos anteriores, pensamos que a nuestros lectores les va a resultar mucho más fácil «entender» la construcción de este objetivo: mucho más metal y menos policarbonato, tanto para los componentes internos como para el barrilete. El grupo de enfoque posterior –recordemos que este objetivo lleva dos– que debe moverse con más rapidez para el AF por contraste, va montado sobre policarbonato, para mayor ligereza. A observar la mayor resistencia de todo el barrilete, así como del acoplamiento de la montura con el barrilete. Al parecer un refinado objetivo previsto para usos rudos.

Un ingeniero de Sony sostiene en su mano el 70-200 mm f/2,8 GM OSS
La imagen evidencia el orgullo del ingeniero de Sony acerca de «su» 70-200 mm f/2,8 GM OSS

Antes siquiera de probar el sistema –que es cierto que asusta un poco por su complejidad mecánica– tenemos un primer beneficio: el Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS enfoca muy cerca, hasta 96 cm (0,25x). En eso bate ampliamente a sus rivales Canon EF 70-200 mm f/2,8L IS II USM (1,20 m) y Nikon AF-S Nikkor 70-200 mm f/2,8G ED VR II (1,40 m). También en peso sale mejor parado, con sus 1.480 gramos frente a los 1.490 del Canon y 1.540 del Nikkor. Ahora bien, al no disponerse de muestras finales, el Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS era «tabú» en la presentación de Amsterdam y no se podía operar con el mismo acoplado a una cámara y mucho menos fotografiar con el. Ahora bien, si que se podía manejar y podemos afirmar lo mismo que con el Sony 24-70 mm f/2,8 GM: todo «corre» con suavidad y sin juegos. La sensación que transmite es simplemente soberbia, con un volumen y peso ciertamente muy contenidos.

Un ingeniero sostiene en sus manos dos teleconvertidores
Los dos nuevos teleconvertidores 1,4x y 2x para el Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS
Teleconvertidor Sony; esquema óptico
Teleconvertidor Sony: el complejo esquema óptico nos muestra la lente aesférica © Sony

Aunque todavía no podemos conocer el precio, no del Sony 70-200 mm f/2,8 GM OSS ni de los convertidores, por fin hemos podido acceder a los refinados esquemas ópticos de los mismos y comprobar que en ambos casos se incluye una lente aesférica.

Objetivos Sony G Master: algunos rasgos comunes

Al margen de todo lo comentado más arriba respecto a cada uno de los tres nuevos objetivos «GM» de Sony hemos encontrado un detalle común en los dos zoom, que nos ha satisfecho: en ambos, la lente posterior permanece estacionaria durante las variaciones de focal, evitando el bombeo de polvo hacia el sensor. Igualmente, en los tres objetivos los posibles reflejos internos debidos al barrilete y acabado de los bordes de las lentes parecen estar bajo buen control. Desde nuestro punto de vista, las máscaras de plástico de la parte posterior de los objetivos se beneficiarían de un acabado más mate…

Diafragma del Sony 85 mm f/1,4 GM
La prometida abertura redondeada de las 11 palas del diafragma… no siempre lo es. Sony tendrá que trabajar más sobre esa parte de la mecánica © Albedo Media, S.L.

Igualmente, pensamos que Sony va a tener que trabajar más la mecánica de sus diafragmas de 11 palas, uno de los aspectos más interesantes de los nuevos objetivos, en 85 mm y 70-200 mm, muy relacionados con el bokeh. Reconocemos que ronda la heroicidad hacer que esas 11 palas se muevan con rapidez cuando el sistema de lo requiera, pero en nuestra unidad –se nos dijo que final– del 85 mm f/1,4 alguna de las palas era un tanto díscola y enturbiaba por falta de precisión la abertura redondeada prometida.

En lo que se refiere a lo que ya avanzábamos acerca de posibles correcciones de firmware embebidas ya en los archivos RAW, ya podemos ofrecer nuestros primero resultados y concusiones.

Objetivos Sony GM: captura de pantalla de correcciones semiocultas vía firmware
Aviso para navegantes: los archivos RAW obtenidos mediante los nuevos objetivos Sony G Master, incorporan ya automáticamente correcciones de aberraciones cromáticas vía Photoshop © Albedo Media, S.L.

Objetivos Sony G Master: conclusiones

Al margen del «hype» antes comentado, hay algo que nos ha gustado de la presentación de Sony en su sede de Amsterdam y es que nos ha parecido detectar un genuino entusiasmo entre los miembros del equipo, que transmiten –ahora– la sensación de estar auténticamente seguros y satisfechos de su producto. Especialmente del que abarca el concepto «24×36 mm» y la luminosidad f/2,8 de sus objetivos: el término empleado fue «it is not done [yet] but it is starting to be done», en el sentido de poder ofrecer una gama de objetivos de alta calidad y luminosidad, con características unificadas de bokeh. A esa confianza ayuda haber estado dos meses seguidos en cabeza de ventas en 24×36 mm en países como Dinamarca –y muy especialmente– Alemania, un mercado nada fácil. Igualmente, comentan con satisfacción que en los Sony World Photography Awards, ya el 45% de los participantes son profesionales.

A la vista de cómo están desarrollados estos objetivos pensamos que es muy posible que aunque no sean «para siempre», si es muy probable que si cumplan –tal como comentaron en la presentación– con un ciclo de vida largo. Claro que resulta un poco difícil de explicar dónde quedan ahora «los pobres» objetivos Zeiss, que hasta ahora eran el «lo más». Puestos a contentar a esos hermanos ante la llegada de los nuevos, se ha inventado el concepto de que las dos familias se caracterizan por la alta calidad de imagen, al tiempo que los Zeiss se distinguen por el alto contraste y los G Master por su bello bokeh. Pero de forma más rápida y en voz más baja –que hizo que a más de un periodista presente se le escapase el tema– se comentó que los costes de desarrollo y producción de los G Master eran notablemente superiores.

Ya solo falta saber quién los fabrica…de verdad, pues ya es sabido que en Sony juran y perjuran que «todos los objetivos Sony los fabrican ellos».

Toma con modelo y nieve artificial: making of
El «making of» de la toma de la modelo bajo la nieve y el humo. Impresiona –una vez más– ver el trabajo, paciencia y profesionalidad que hay detrás de posibilitar una toma semejante. © Albedo Media, S.L.

(1) La respuesta a las dos preguntas que realizamos fue: …»honestamente no sabría decirle, tendría que investigar»…

(2) Algunos sugieren, que –en caso de golpe– esta solución produce una rotura en el policarbonato, que –al absorber energía– evita males mayores al resto del objetivo.

 

Sony α6300: someras impresiones

Lo primero, lo más importante: la nueva α6300 no sustituye a laα6000, a la que complementa en categorías de precios y «target», de forma muy diferenciada. Por tanto, más que como «evolución con mejoras» de un modelo, deberíamos pensar en un modelo enteramente nuevo. Si bien las unidades disponibles para esta toma de contacto en la sede de Sony en Amsterdam no eran finales –no estaba permitido «extraer» imágenes– hasta donde se ha podido, si que podemos…extraer alguna conclusión del manejo de la cámara, atendiendo a lo que –sobre el papel– son sus más destacados poderes (vídeo aparte): «el AF más rápido del mercado», 465 puntos de AF por detección de fase (PDAF) incorporados en el nuevo sensor APS-C de 24,2 Mpx, disparo en ráfagas de hasta 11 fps y 8 fps en modo Live-View en el que se afirma no hay prácticamente «blackout» del visor OLED de 2,4 Mpx. Este último apartado lo podemos certificar, sobre todo en el modo específico a 8 fps. Más sobre este modelo… cuando sea final.

 

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