Olympus OM-D E-M5 Mark II – Prueba de campo

Con la intención de dar a conocer a la prensa especializada europea los avances de la OM-D E-M5 MII, Olympus ha organizado la «OM-D Action Factory». Un despliegue de platós casi cinematográficos, repartidos por los recovecos de una antigua depuradora de aguas a las afueras de Praga –escenario de varios largometrajes famosos– en los que tuvimos ocasión de poner a prueba alguno de los aspectos más novedosos de esta revisión de la OM-D de categoría intermedia.

La toma de contacto con la OM-D E-M5 Mark II tuvo lugar en una depuradora de agua construida a principios del siglo XX en las afueras de Praga, abandonada a finales de los sesenta y utilizada ahora como museo. © Fernando Galán.

Aunque metro en mano, esta Mark II mide menos que su antecesora, impresiona nada más tomarla su aspecto sólido y robusto. Se agradece la reubicación de algunos mandos y la profusión de botones personalizables que la acercan más al buque insignia de Olympus, la E-M1. También la ergonomía se ha mejorado con retoques en la empuñadura y el dorso para lograr una experiencia más amigable. Igual que se agradecen los diales metálicos colocados ahora en posiciones más accesibles.

Aunque más pequeña que su predecesora, la E-M5 Mark II ofrece un aspecto sólido y de ergonomía mejorada. © Albedo Media, S.L.


Para demostrar la gran estanqueidad y resistencia de la E-M5 MII y aprovechando que nos encontrábamos en una antigua depuradora de aguas, Olympus tenía sometida a una de sus cámaras al martirio de gota china. Ignoramos cuánto tiempo llevaba allí ni su rendimiento después del «castigo» pero repasando las características de construcción del modelo y comprobado el aguante de su hermana mayor, cabe suponer que podríamos seguir el tour con esa unidad sin problemas aunque hay que reconocer que da un poco de grima ver ducharse a una cámara.

No nos gustaría estar en el lugar de la E-M5 Mark II sometida al martirio de la gota china para demostrar su estanqueidad. © Fernando Galán.


Pero, sin duda, uno de los platos fuertes de este nuevo modelo es el revisado sistema de estabilización de cinco ejes, mejor incluso que el de la E-M1. Dado que la toma de contacto se realizó en un lugar cerrado, con luces intencionadamente escasas, nos vimos obligados a disparar con tiempos de obturación muy largos, ajustes ISO elevados, o ambos valores a la vez.

Respecto al nivel de ruido provocado por los ajustes ISO elevados cuesta emitir un juicio ya que sólo podemos opinar sobre los JPEG que procesa la cámara y, en este caso, la reducción de ruido que realiza es tan elevada que nos hace sospechar. Lo que sí se puede asegurar es que incluso disparando a tiempos de obturación «prohibidos» en otras cámaras, con esta E-M5 se logra un resultado sorprendente.


Tiempos de obturación arriesgados para pulsos nerviosos, selecciones ISO elevadas… se trataba de buscar el límite.
f/6.3 1/4 seg. ISO 640.


f/3.2 1/25 seg. ISO 6400


f/2,8 a ISO 320
© Fernando Galán
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Donde mejor se aprecia el sorprendente trabajo de este renovado estabilizador de cinco ejes es en la grabación de vídeo. Para demostrarlo, Olympus había preparado un rodaje cinematográfico cargado de escenas de acción en las que sin steady cam, travellings u otros artefactos estabilizadores pudimos seguir a los actores durante sus carreras. Esperamos pronto poder ofrecer alguna de esas secuencias.

Quizá en la butaca de un cine los resultados podrían defraudar pero, sin duda, poder grabar a mano alzada, abre una infinidad de posibilidades para miles de aficionados que deseen introducirse en el mundo de la cinematografía sin necesidad de invertir en multitud de accesorios. Ayuda mucho para estas tomas de vídeo la nueva pantalla trasera completamente articulable (y táctil); además, la ligereza de la cámara facilita también su montaje en drones para la realización de tomas aéreas.

Por ello, precisamente, esta OM-D E-M5 MII ha avanzado mucho en el terreno del vídeo. No sólo el mencionado estabilizador sino que se han incluido los modos «Multi Frame Rate» que permite grabar a 60p, 50p, 30p, 25p y 24p, así como el «High Bit Rate» y «ALL-Intra shooting» (ALL-I 30p 77 Mbps, Super Fine 60p 52 Mbps y Fine 60p 30 Mbps). Algunos echan en falta, esos sí la resolución 4K, ya presente en modelos recientes de otros fabricantes aunque podría ser que mediante un futurible firmware actualizado llegara a lograrse.

No acaban aquí las bondades del estabilizador de la nueva E-M5 ya que, aprovechando el movimiento que realiza el sensor para estabilizar la imagen, Olympus ha desarrollado un sistema único que permite lograr imágenes de 40 Mpx a pesar de contar con un sensor de tan sólo 16 Mpx. En DSLR Magazine ya tuvimos ocasión de poner a prueba este sistema y explicar detenidamente en qué consistía. Los resultados son asombrosos aunque no hay que olvidar que hay que vigilar las condiciones para no fracasar. Al fin y al cabo, se trata de una combinación de multidisparos por lo que cualquier movimiento por leve que sea, puede dar al traste con nuestra fotografía de alta resolución.

Ahora bien, Mr. Setsuya Kataoka, de Olympus (*) ha realizado declaraciones muy recientes, en el sentido de que se está trabajando para que la función de modo de alta resolución funcione hasta 1/60 de segundo, en lugar de llevar un segundo como ahora y eso liberaría a ese modo de tener que utilizar trípode: probablemente otro hito más de Olympus, que posteriormente otros fabricantes copiarán.


Arriba, toma realizada con la utilidad de 40 Mpx. Abajo, una toma idéntica realizada con la resolución habitual de la cámara. En ambos casos, toma realizada con trípode a f/6.3 1/8 seg ISO 200. © Fernando Galán.

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Tanto los usuarios como los seguidores de Olympus saben que este fabricante suele incluir en sus modelos una serie de «utilidades» que no dejan de sorprender aunque no se usen en el día a día del fotógrafo. Durante la OM-D Action Factory, los responsables de Olympus quisieron hacer hincapié en una de estas funciones especiales que ya incorporaba la E-M1: el llamado modo «Live Comp».

Este modo permite realizar largas exposiciones sobre escenas que incluyan puntos de luz fuertes sin que estos lleguen a quemarse. Para ello, la cámara realiza una serie de fotografías con una exposición determinada por el usuario de tal manera que los puntos donde ya han quedado expuestas las luces no vuelven a exponerse. Durante la toma de contacto pusimos a prueba este modo con una sesión de Lightpainting aunque se nos antoja especialmente útil para realizar tomas nocturnas de ciudades y monumentos iluminados para paliar así las diferencias de exposición entre las zonas oscuras y las afectadas por las farolas.


Toma realizada con trípode usando el modo «Live Comp» de la Olympus OM-D E-M5 Mark II. f/6.3 5seg. ISO 100.
(Click para ver a tamaño original). © Fernando Galán.

Esta serie de características especiales de la E-M5 no deben hacernos olvidar algunos aspectos fundamentales y muy de agradecer como el renovado sistema de autoenfoque que, con ochenta y un puntos, logra un enfoque rápido y eficaz incluso en situaciones de escasa luminosidad como los lúgubres y misteriosos escenarios en los que se desarrolló esta toma de contacto. Aunque no debemos pasar por alto que las unidades de prueba iban acompañadas de objetivos de la gama alta de Zuiko muy luminosos, rápidos y eficientes.

Magnífico set de iluminación continua el que montó el equipo de Olympus para probar la OM-D E-M5 Mark II. Allí pudimos realizar esta toma con el Zuiko 45mm a f/1.8, 1/100 seg. ISO 1250. (Click para ver a tamaño original). © Fernando Galán.
Magnífico set de iluminación continua el que montó el equipo de Olympus para probar la OM-D E-M5 Mark II. Allí pudimos realizar esta toma con el Zuiko 45mm a f/1.8, 1/100 seg. ISO 1250. (Click para ver a tamaño original). © Fernando Galán.

Con tan poca luz no pudimos llegar a probar el nuevo obturador mecánico que alcanza velocidades de 1/8.000 de segundo, aunque sí su opción electrónica, otra de las novedades de la E-M5 que permite trabajar en absoluto silencio incluso en ráfaga rápida (10 fps) y llegar a obturar a 1/16.000 de segundo. La gama de tiempos de obturación disponibles llega hasta los 60 segundo completos algo que, si bien no supone una novedad en este modelo, conviene recordar ya que no resulta frecuente en los catálogos de otros fabricantes.

Los responsables de Olympus nos recuerdan que se acerca el momento más triste del día: tener que devolver los equipos de pruebas, pero antes de ello queremos exprimir otra de las incorporaciones de esta Mark II: la función Wi-Fi, función practicamente imprescindible en cualquier nuevo modelo. Para ello instalamos en nuestro teléfono (Android en nuestro caso), la también renovada aplicación Olympus Image Share y lo primero que agradecemos es la facilidad para comunicar ambos aparatos. Basta una captura con la cámara del teléfono del un código QR generado por la cámara y ya quedan asociados el uno con el otro de manera permanente.

El Olympus Image Share permite tomar, visualizar, editar, descargar y compartir de un modo sencillo, rápido y muy configurable.
El Olympus Image Share permite tomar, visualizar, editar, descargar y compartir de un modo sencillo, rápido y muy configurable.

A partir de ese momento, el teléfono puede servir como mando a distancia de la cámara con, absolutamente todas las funciones de la misma, pero también podemos descargar las imágenes eligiendo la resolución, el tamaño de la miniatura o incluso compartir directamente la imagen desde la cámara sin que esta llegue a pasar por el celular, evitando así la duplicidad de archivos y la ocupación redundante de espacio.

Además la aplicación dispone de un sencillo editor de imágenes no sólo para aplicar filtros, sino para añadir textos, firmas o incluso crear collages.
En definitiva, aunque la toma de contacto resultó, breve y, quizá, excesivamente guiada como para poder buscar todo el potencial o encontrar «peros» a la Olympus OM-D E-M5 Mark II, si que nos pudimos hacer una idea de que nos encontramos ante un modelo muy interesante que, en muchos casos, puede resultar incluso competencia para su propia hermana mayor y, sin duda, muy apropiada para un gran número de usuarios que buscan una cámara capaz, versátil y ligera sin renunciar a la calidad. Eso sí, siempre que el relativamente menor tamaño del sensor Micro Cuatro Tercios no suponga un problema previo.

(*) General Manager, Olympus product and marketing planning division
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