La Pentax K-1 la 24×36 mm digital de la firma se ha hecho esperar tanto que algunos dudaban de que realmente fuese a ser una realidad. Pero si hay usuarios fieles –que no necesariamente «fanboys»– son los «Pentaxeros». Y allí estaban, en versión japonesa, disciplinados, en la cola para poder tocarla…por fin. Y probablemente no les defraude, porque es «distinta» y al mismo tiempo, inconfundiblemente Pentax.

Pentax K-1
Pentax K-1: dimensionada casi como una cámara de formato medio al estilo de una Leica SL. Y con una estética que busca casi seguro intencionadamente la de las Pentax 6×7 y 67

La unidad que hemos podido manejar era de preproducción, pero casi final. Los mandos de control no hacen concesiones a miniaturización de diseño alguno, están por tanto bien dimensionados, lo que no ha debido suponer mucho problema, porque la cámara es grande… y hay sitio. A ello se suma que esos mandos y el resto de los controles se han ejecutado con bordes bien resaltados pero no agresivos, y resultan muy cómodos de usar.

Pentax K-1
Las indicaciones en el monitor posterior siguen una estética –más bien gráfica y colorista– afín al resto de las DSLR de la firma: no debería haber quejas relativas a su legibilidad

A primera vista, el menú parece más bien simple, quizá en exceso, si bien es cierto que es probable que el de la unidad final esté mejor pensado, con algún toque más de discreto diseño.

Tal como sugerimos a pie de imagen más arriba, el «feeling» inmediato al tomarla en las manos es de cámara ergonómica, grande –recuerda a las Pentax 67, sobre todo vista desde arriba y detrás– pero se adaptada bien en mano, no pareciendo pesada, en contra de lo que pudiera parecer a primera vista por su envergadura.

Pentax K-1
Interesantes las formas del conmutador/selector de cruceta: parece robusto, con buen tacto debido en parte a esa elevación sobre el nivel de base del dorso

De hecho, aparte de no resultar pesada, encontramos un factor que personalmente casi apreciamos más: el equilibrio de masas está bien conseguido, y la K-1 ejerce poca torsión sobre nuestras muñecas, siempre que esté dotada de un objetivo no extremo.

En lo que respecta al visor, centrado, ofrece una imagen de buena calidad –no todos la ofrecen por el mero hecho de ser réflex– goza de óptica luminosa en el ocular sin que genere distorsiones al mover el ojo alrededor de la pupila de salida.

Pentax K-1
A primera vista, parece muy accesible la botonería ubicada en la parte izquierda, una solución menos común para el selector AF/MF pero interesante. No lo son menos el pulsador para «RAW instantáneo» –muy querido a Pentax– y el pulsador de bloqueo

Y ya en prueba dinámica, buenas sorpresas: el golpe de espejo es muy silencioso y bien amortiguado… o sea que es poco «golpe»: parece que se ha trabajado bien en los mecanismos de gestión del movimiento y frenado. Y además, el sonido del disparo, en la parte que concierne al obturador, es muy discreto.

De la pantalla trasera podemos asegurar que es luminosa y correcta siendo especialmente llamativo el mecanismo de articulación utilizado, estilo «tetrápodo» –4 patas– un sistema que parece muy robusto aunque algo aparatoso; permite posiciones de pantalla un tanto exóticas y nos recuerda a sistemas empleados en dispositivos de articulación de dorsos de cámaras de campo y también… en sistemas de guiado de la suspensión de vehículos de competición a motor.

Pentax K-1, movimiento de la pantalla
Un sorprendente sistema de control del movimiento de la pantalla. Los más veteranos recordarán haber visto algo parecido en los sistemas de los dorsos de las cámaras de campo para 4×5 pulgadas
Pentax K-1
Pentax K-1: un toque, ciertamente «Transformer»

Y siguiendo con aspectos «dinámicos», pudimos comprobar que AF va rápido con el 28-105 mm con el que venía dotada la unidad de prueba.

Adaptador 6x7 para Pentax K-1
Siendo Pentax, no podía faltar: adaptador 6×7 para Pentax K-1… y tampoco para las 645, como veremos más abajo

La adaptabilidad de objetivos es una tradición en Pentax, solo los bastante conocedores de la marca saben que pueden usar sobre sus réflex para 24×36 mm –mediante adaptador– hasta los Takumar de rosca de los principios de la firma, al igual que los destinados a las cámara de formato medio de la firma.

Adaptador 6x4,5 para Pentax K-1
Adaptador 6×4,5 para Pentax K-1, en una versión todavía muy «de taller» no definitiva

Debido a ello, en el estand pudimos probar el adaptador para las ópticas de las Pentax 67 y también el que permitirá emplear las de las 645 sobre la Pentax K-1. La unidad era lejos de ser definitiva –más bien un primer boceto de tornero– pero para las definitivas se espera poder dotarlas de contactos eléctricos.

En conclusión: la Pentax K-1 llega tarde, pero es bonita, muy bien construida y genera muy buen «feeling». Con un precio de 1.999€ puede dar «mucha guerra», tanto dentro como fuera del «mundo Pentax», pero sobre todo dentro. Y es un mundo bastante mayor del que pudiera pensarse y los usuarios que conocemos se sienten orgullosos de pertenecer a esa suerte de «tribu urbana».

Ver: Pentax K-1: un informe completo del momento de la presentación.

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