Anunciado en el verano del 2016, desde julio de 2018 está disponible en nuestro mercado el Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D, un angular extremo rectilinear para cámaras sin espejo Sony de «formato completo» (24×36 mm) y que ahora probamos a fondo sobre una Sony α7 III.

Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D
Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D © Albedo

El nombre de esta óptica anuncia sus líneas maestras: una distancia focal con un ángulo de visión de 122º, un diafragma que permite una gran luminosidad y, lo que parece más asombroso, conseguir una distorsión mínima.

Eso sí, para lograr estas características hay que pagar el peaje de un control absolutamente manual, tanto en el foco como en el control de diafragma. Pormenor que tampoco preocupa demasiado como explicaremos más adelante.

Diseño y manejo

Proclamado por el fabricante como el más ligero de su categoría, sus 609 g no pasan inadvertidos cuando se monta sobre la ligera Sony α7 III, que pesa prácticamente lo mismo. No hay que olvidar, no obstante, que esta categoría de objetivos destaca por su gran tamaño y elevado peso, por lo que sí llama la atención la capacidad del fabricante chino para reducir estos dos aspectos físicos.

Con unas dimensiones de 75 x 83 mm resulta bastante compacto y equilibrado sobre la cámara utilizada para la prueba. De hecho, resulta bastante práctico para llevar siempre encima como equipo polivalente para viajes, aunque el exagerado ángulo de visión condicione las tomas.

Fabricado completamente en metal, incluidos los aros de enfoque y diafragmado, sugiere sensación de calidad porque presenta buenos acabados. Tiene forma cilíndrica, ligeramente ensanchada en el frontal, que se acentúa cuando se coloca el parasol.

Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D
Fabricado en metal, el Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D sugiere robustez y calidad © Albedo

El aro de diafragma, más próximo a la montura, tiene serigrafiados los pasos universales en los que se detiene gracias a clics, aunque se pueden colocar pasos intermedios deteniendo el giro en la posición deseada, sin muesca para la detención, en este caso.

El aro de enfoque, pegado al frontal, tiene más anchura que el anterior y se maneja con facilidad y precisión gracias a que ofrece la resistencia justa para evitar movimientos involuntarios. Las distancias de enfoque aparecen indicadas desde los 18 cm como medida mínima hasta los 3 m, pues a partir de ahí vamos a lograr siempre la hiperfocal.

Entre ambos aros resulta de gran utilidad encontrar la asistencia para aplicar la profundidad de campo deseada y, mejor aún, lograr la hiperfocal de manera sencilla y rápida a cualquier diafragma empleado.

Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D
Ausencia de contactos pero también de juntas de sellado en el Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D © Albedo

Ya comentamos que este objetivo se maneja de manera completamente manual, por lo que carece de contactos para comunicarse electrónicamente con la cámara. Esto afecta, además del uso, en que la cámara no recibe información sobre la óptica montada ni sobre los valores elegidos; de esta manera le resulta imposible aplicar correcciones a través de firmware a la imagen resultante como hemos observado que sucede con demasiada frecuencia en las cámaras de visor electrónico.

Carece asimismo de protecciones contra la intemperie o cualquier tipo de sellado. Tampoco se especifica si la lente frontal lleva recubrimiento para repeler el agua y las huellas.

Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D
Un pequeño parasol interior protege el frontal en caso de que quitemos el parasol principal para colocar filtros © Albedo

Otra diferencia a tener en cuenta en este objetivo con respecto a otros angulares extremos la encontramos en la posibilidad de colocar filtros planos en el frontal. Debemos retirar, eso sí, el parasol. No obstante, al hacerlo encontramos otro parasol interno que mantiene la protección de la lente delantera.

Rendimiento y calidad de imagen

A continuación, mostramos unas cuantas tomas a resolución nativa realizadas con el Venus Laowa Laowa 12mm f/2.8 Zero-D en combinación con la Sony α7 III.

Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D
El conjunto de la Sony a7 III utilizada para esta prueba con el Venus Laowa 12 mm f/2,8 Zero-D resulta muy equilibrado © Albedo

La peculiar visión que se consigue con un ángulo de visión tan amplio como el que ofrece este Laowa 12 mm supone un punto favorable para lograr fotografías que salgan de lo común.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/40 s – f/2,8 – ISO 200. © Fernando Galán
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/200 s – f/11 – ISO 50. © Fernando Galán

Aunque en general se aprecia un buen nivel de detalle y contraste, la calidad cae bastante conforme nos alejamos del centro.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/2.000 – f/2,8 – ISO 100. © Fernando Galán

La máxima apertura de f/2,8 unida a la distancia mínima de enfoque de 18 cm da como resultado interesantes tomas con apariencia macro y un bello bokeh.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/1.600 s – f/4 – ISO 100. © Fernando Galán
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/100 – f/16 – ISO 200. © Fernando Galán
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/100 s – f/5,6 – ISO 400. © Fernando Galán

El viñeteo se ha controlado en gran medida. Muy presente, como suele ser habitual, a máxima apertura, en cuanto cerramos un paso se reduce radicalmente para ir desapareciendo progresivamente.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/200 s – f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

También nos ha costado encontrar destellos en las imágenes incluso en tomas con luz en contra. Algo especialmente destacable si tenemos en cuenta que se trata de un objetivo con un ángulo de visión muy radical.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/125 s – f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

Tal y como se anuncia en las especificaciones del objetivo, la distorsión se ha controlado al máximo. Si bien no llega a desaparecer por completo –se especifica una distorsión del 0,2 %–, sorprenden los buenos resultados.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/80 s – f/4 – ISO 1.250. © Fernando Galán
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/320 s – f/2,8 – ISO 100. © Fernando Galán
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/80 s – f/8 – ISO 400. © Fernando Galán

Otro punto favorable lo encontramos en la ausencia de aberraciones cromáticas. Incluso en situaciones de contraluz se aprecia del detalle sin que aparezcan halos.

Comparado con…

No resulta fácil encontrar adversarios para el Laowa 12 mm ya que los modelos de la competencia ofrecen diferencias tan significativas que casi podríamos decir que nos encontramos ante un objetivo único.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/125 s – f/8 – ISO 50. © Fernando Galán

Si bien el Canon EF 11-24 mm f/4 L aparece como uno de los principales rivales, tanto la posibilidad de variar el ángulo como su menor luminosidad, lo sitúa en planos diferentes. Además de la incompatibilidad –sin adaptadores– con cuerpos de otras marcas distintas a Canon.

Algo parecido podríamos decir del Tamron 15-30 mm f/2,8 Di VC USD G2 que, aunque ofrece la misma luminosidad máxima, su ángulo de visión se reduce considerablemente al tiempo que aumenta en gran medida peso y tamaño.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/60 s – f/11 – ISO 100. © Fernando Galán

El Sigma Art 12-24 mm f/4 alcanza un ángulo de visión máximo similar al probado aquí y cuenta con enfoque automático, pero es menos luminoso, más pesado, bastante más caro y sólo está disponible de manera nativa para monturas Canon, Nikon y Sigma.

Mucho más se acerca en pretensiones el Samyang 14 mm f/2,4 que, a cambio de reducir ligeramente el ángulo de visión, logra más luminosidad y control electrónico del diafragma por un precio similar e incluso ligeramente inferior.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/500 s – f/16 – ISO 50. © Fernando Galán

También en el catálogo de Samyang encontramos un 14 mm f/2,8 muy interesante por su equilibrio general y, sobre todo, por su ajustado precio. Más aún si tenemos en cuenta que dispone de enfoque automático. Eso sí, no tan extremo en su visión como la unidad probada en esta ocasión. Algo que también sucede también con el Yongnuo YN 14 mm f/2,8. No supera, eso sí, en ángulo de visión al Voigtländer Hiper-Wide Heliar 10 mm que parece batir el récord en este aspecto pero no en luminosidad, ya que no pasa de f/5,6.

Conclusiones

Un objetivo que se anuncia como el de mayor ángulo de visión con la máxima apertura y sin distorsión, se presenta, a priori, como una opción muy apetecible. Tras convivir varias semanas con el Laowa 12 mm f/2,8 hemos podido comprobar que casi todas sus promesas se cumplen.

Bastante más pequeño y ligero que casi todos los angulares extremos diseñados para cámaras de «formato completo», resulta cómodo llevar siempre encima porque forma un conjunto equilibrado con la Sony
α7 III que hemos utilizado para la prueba.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/200 s – f/11 – ISO 50. © Fernando Galán

El principal atractivo de un objetivo tan extremo radica en la espectacularidad de las imágenes logradas con un punto de vista diferente y esta ventaja ya la teníamos ganada desde el momento en que adaptamos la óptica al cuerpo.

A pesar de tratarse de un objetivo completamente manual no tuvimos dificultades para trabajar con él por varios motivos. El primero, la enorme profundidad de campo que se consigue con un angular así. El segundo, la importantísima ayuda del indicador de profundidades de campo –en la mayoría de circunstancias, en vez de enfocar a través del visor, utilizamos esta escala para lograr la imagen nítida–. Y en último lugar, aunque no menos importante, el buen servicio que brinda la ayuda al enfoque manual de la Sony utilizada.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/800 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

La ausencia de contactos supone un problema, no tanto durante el manejo, sino en la postproducción y catalogación por no contar en los datos EXIF con la información del diafragma utilizado.

Los resultados pueden apreciarse en las muestras adjuntas para que cada usuario obtenga sus propias conclusiones. Desde nuestro punto de vista parecen bastante satisfactorios dadas las limitaciones físicas a las que se enfrenta un objetivo de estas características.

Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D.
Sony α7 III + Venus Laowa 12 mm f/2.8 Zero-D. 1/80 s – f/8 – ISO 50. © Fernando Galán

Con una distorsión prácticamente nula, máximo control de aberraciones, viñeteado y destellos, la caída de calidad en las esquinas nos parece un precio pequeño a pagar para contar con el resto de beneficios.

Ya que hablamos de precio a pagar, los 1.000 € aproximadamente que cuesta la unidad probada parecen justificados por las virtudes que ofrece. Cierto que, como hemos visto en la lista de rivales, los hay más baratos pero antes de optar por una opción más económica conviene repasar los pros y contras de todos ellos.

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