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En estos últimos años, dos han sido las compañías que se han disputado el podio de los smartphones de alta gama y, por ende, el de la fotografía móvil: Samsung y Apple. A ellos se les ha unido recientemente un tercer contrincante de peso, Huawei, que se ha convertido en uno de los actores más importantes en este terreno, gracias su sistema de cámara dual diseñado en colaboración con Leica, que se inauguró con el Huawei P9. La compañía de la manzana también hizo lo propio el año pasado con el iPhone 7 Plus, pero el fabricante surcoreano se había resistido a dar el paso. Hasta ahora.

Samsung Galaxy Note 8 vs Galaxy S8 Plus © Albedo Media
Samsung Galaxy Note 8 vs Galaxy S8 Plus © Albedo Media

La cámara dual, por fin en Samsung

Si bien los rumores –confundidos a veces por los deseos de los usuarios– ya apuntaban a que la última revisión de la gama Galaxy S pudiera llevar una cámara dual, finalmente los S8 y S8 Plus siguieron la línea de los S7 y adoptaron una única cámara principal. Ha sido con la última versión de su phablet –esa unión entre smartphone y tablet– que Samsung se ha decidido por fin a incorporar un sistema de dos captores. El Galaxy Note 8 es, pues, el primer terminal móvil de la compañía con dos sensores, y se permite también el lujo de ser el primero del mercado con ambas ópticas estabilizadas; y hasta que llegue el iPhone X esté disponible, también el único.

Si revisamos su hoja de especificaciones, comprobaremos que sus características son similares a la de sus competidores: dos sensores RGB de 12 Mpx similares a los de los últimos iPhone 8 Plus y iPhone X y ópticas de f/1,7 para la óptica más angular y de f/2,4 para la óptica “tele”, ligeramente más luminosas que los terminales de Apple. La implementación de la cámara dual de Huawei en su último Mate 9 –el phablet de la firma– es ligeramente diferente, pues monta dos sensores diferentes, de 12 y 20 Mpx, siendo el de mayor resolución de tipo monocromático.

Samsung Galaxy Note 8 © Albedo Media
Samsung Galaxy Note 8 © Albedo Media

Todos ellos aportan, no obstante, un conjunto de funcionalidades que los terminales con una sola cámara carecen de forma nativa: la capacidad de ofrecer un modo de ampliación 2x sin recurrir a un simple zoom digital. En el caso del Note 8 esto se consigue de forma óptica usando el “teleobjetivo”, cuya distancia focal de 6 mm52 mm en paso universal– es el doble que la angular de 4,3 mm –26 mm equivalentes– (1). Con los iPhone ocurre algo similar, pero en el caso de los Huawei –donde ambas ópticas son angulares– este modo se consigue gracias a la diferencia de resolución entre los dos sensores.

Ni ‘zoom’ ni ‘tele’…

En este aspecto, es necesario puntualizar que en ningún caso estamos hablando de un “zoom 2x”: no hay ningún objetivo zoom como tal en el terminal móvil con el correspondiente desplazamiento óptico entre la distancia focal angular y la “tele”; lo que hay es simplemente un cambio entre una óptica y otra. De hecho, los pasos intermedios entre ambas focales son interpolados mediante software y las imágenes que podamos obtener en cualquiera de estos puntos intermedios será siempre de menor calidad que en cualquiera de las dos posiciones –distancias focales– nominales.

Asimismo, es necesario también hacer hincapié en las comillas utilizadas cuando nos referimos a la óptica “tele”: con una distancia focal equivalente apenas superior a los 50 mm, esta óptica debería considerarse más bien “estándar” dentro del mundo fotográfico tradicional. No obstante, en el terreno de la fotografía móvil, acostumbrados a que la cámara principal sea de tipo gran angular –entre 26 y 28 mm típicamente–, una óptica de este tipo nos parece un teleobjetivo. Está claro que, para los usuarios que han hecho sus primeros pasos fotográficos con un smartphone en la mano, la concepción de “tele” difiere.

Samsung Galaxy Note 8 vs Galaxy S8 Plus © Albedo Media
Samsung Galaxy Note 8 vs Galaxy S8 Plus © Albedo Media

…pero con muchas ventajas

Dicho esto, hay que reconocer que el hecho de disponer de una segunda óptica más “tele” es un plus más que bienvenido. De hecho, uno de los problemas más comunes que nos encontramos al fotografiar con un terminal móvil es la dificultad de realizar un retrato, sobre todo si usamos cámaras convencionales con “teles” luminosos; las ópticas de los smartphones son demasiado angulares. Aunque esto no es un capricho de los fabricantes, sino más bien un requisito: a condiciones iguales, un angular siempre ocupará menos espacio que su equivalente “tele”, y además podrá ser más luminoso, dos aspectos críticos en la fotografía móvil, donde el espacio es escaso y donde el elevado ruido de sus sensores –debido a su pequeño tamaño– debe ser compensado con aperturas lo más grandes posible.

Otra de las ventajas de estos sistemas con dos captores, como ya señalamos en nuestra serie dedicada a la fotografía móvil y las cámaras duales, es la posibilidad de jugar con la “capacidad de desenfoque” y la profundidad de campo, a partir de la información proporcionados por ambos sensores. Esta diversidad se combina con potentes algoritmos de software que buscan reconocer que parte de la imagen corresponde al fondo y cual está en primer plano. Ello da lugar a lo que algunos fabricantes llaman modo retrato o –por abuso de lenguaje– efecto bokeh, y que en Samsung han bautizado como “enfoque dinámico“. Con esta funcionalidad podemos conseguir retratos con una estética similar –estética, insistimos, que no calidad– a los obtenidos con un sistema de cámara y óptica convencional.

En la práctica

Lo primero que salta a la vista cuando cogemos el Note 8 en la mano son sus acabados de alta gama, que le confieren un aspecto elegante. Sin embargo, los acostumbrados a los acabados metálicos podrán notar cierta sensación “plasticosa”, aunque se trata de una cuestión de preferencias.

Al encenderlo, su gran –¿enorme?– pantalla AMOLED ocupa prácticamente todo el frontal del terminal. Con un tamaño de 6,3″, sin apenas bordes –Infinity, usando la nomenclatura de la compañía–, destaca por su buena calidad y visibilidad en exteriores. Su formato panorámico, con una relación de 18,5:9 –2.960 x 1.440 píxeles–, es decir, casi 2:1, no gustará a todo el mundo, pues lo hace extremadamente largo, algo que ya ocurría con el S8 Plus, de mismo formato y resolución. Sin embargo, al mismo tiempo, permite sujetarlo cómodamente con una mano, pues lo que gana en altura no lo gana en anchura. Es el precio a pagar por disponer de una pantalla de estas dimensiones.

Samsung Galaxy Note 8 © Albedo Media
Samsung Galaxy Note 8 © Albedo Media

¿Se trata de un formato demasiado panorámico? Es muy cómodo, eso sí, cuando se dispara en formato 16:9 o para la grabación de vídeos. Sin embargo, cuando hacemos uso de las relaciones de aspecto más convencionales dentro del mundo fotográfico tradicional –4:3 o 3:2–, desaprovechamos bastante la pantalla. Aunque con el auge del vídeo, cabe preguntarse si el futuro en los smartphones es este tipo de pantalla y, quién sabe, quizá en un futuro no tan lejano también vengan equipados con sensores de formato panorámico.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/1.150 s – f/1,7 – ISO 40 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/1.150 s – f/1,7 – ISO 40 (formato 16:9) © Albedo Media

Como era de esperar, el Samsung Galaxy Note 8 es muy rápido, y se nota a la hora de trabajar con él. El terminal responde muy bien, sin retrasos perceptibles cuando visualizamos el carrusel de imágenes o hacemos zoom para verificar los detalles de la toma. El autoenfoque, basado en el sistema Dual Píxel de Samsung con píxeles de detección de fase en el sensor (PDAF), es también muy veloz y ha resuelto con soltura la mayoría de las situaciones.

La aplicación de cámara dispone, como en otros modelos de la compañía, del modo Pro, desde donde podemos controlar manualmente los diferentes parámetros de exposición, como si de una cámara profesional se tratase. Los distintos modos de ahorro de batería disponibles son un plus para cuando necesitamos ese extra de autonomía; no obstante, hay que tener en cuenta que, en el modo de mayor ahorro, la resolución de la pantalla disminuye, y el modo Pro de la app de cámara queda desactivada.

Podemos configurar un tiempo de obturación mínimo de hasta 1/24.000 s o un máximo de hasta 10 s –no existe opción de modo bulb–, y la sensibilidad se puede ajustar entre ISO 40 y 800, un rango menor, no obstante, que el disponible en el modo Auto, que se sitúa entre ISO 25 y 1.600. Asimismo, la apertura no puede cambiarse, pues las ópticas que se utilizan en el territorio móvil son de apertura fija.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/950 s – f/1,7 – ISO 40 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/950 s – f/1,7 – ISO 40 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/50 s – f/1,7 – ISO 125 (JPEG directo) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/50 s – f/1,7 – ISO 125 (JPEG directo) © Albedo Media

Los buenos resultados que ya obtuvimos con el Galaxy S8 Plus se confirman en el Note 8, cuya cámara sale airosa de situaciones más o menos complicadas, con fuertes contrastes o contraluces, manteniendo en la mayoría de las situaciones un buen nivel de detalle.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/100 s – f/1,7 – ISO 80 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/100 s – f/1,7 – ISO 80 © Albedo Media

Incluso en situaciones de luz escasa, el Note 8 es capaz de obtener imágenes bastante satisfactorias, siempre dentro de las limitaciones, claro está, de sus pequeños captores.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/13 s – f/1,7 – ISO 250 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/13 s – f/1,7 – ISO 250 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/10 s – f/1,7 – ISO 800 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/10 s – f/1,7 – ISO 800 © Albedo Media

Sin embargo, como ya comentábamos al principio, las ópticas de los terminales móviles son demasiado angulares para nuestro gusto, más aún para los acostumbrados a usar ópticas fijas de 35 o 50 mm. Es por este motivo que, a medida que avanzamos en nuestra prueba del Note 8, empezamos a usar –cada vez con más frecuencia– la óptica “tele”. En el modo Auto de la app de cámara un botón “2x” permite acceder directamente a ella, mientras que en el modo Pro hay que hacer un zoom convencional con ambos dedos –pinch zoom–.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/470 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/470 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/1.150 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/1.150 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media

Recordemos, eso sí, que la óptica “tele”, con una distancia focal equivalente de 52 mm, está asociada a una apertura de f/2,4, menos luminosa que la angular, que es de f/1,7, lo que corresponde aproximadamente a un paso entero. Si bien en condiciones de luz escasa esto puede suponer un inconveniente –y algo a tener en cuenta–, en escenarios bien iluminados esta diferencia es más bien anecdótica.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/170 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/170 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media

Con esta óptica “tele” es mucho más fácil cerrar el plano o hacer fotos de detalles, algo que con la óptica angular solo podemos hacer acercándonos mucho, con la consiguiente distorsión.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/30 s – f/2,4 – ISO 125 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/30 s – f/2,4 – ISO 125 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 40 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 40 © Albedo Media

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que la óptica “tele” dispone de una distancia mínima de enfoque más grande que la óptica angular. Ello significa que, si nos situamos a una distancia menor a esta, entonces el terminal hace uso automáticamente de la óptica angular, con el correspondiente zoom por software. Todo ello se realiza de forma transparente para el usuario.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/100 s – f/1,7 – ISO 80 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/100 s – f/1,7 – ISO 80 © Albedo Media

Otra de las “virtudes” de la cámara dual, tal como comentábamos más arriba, es la posibilidad de jugar con el mapa de profundidad y la capacidad de desenfoque del fondo con respecto al primer plano. En este modo de “enfoque dinámico“, el Note 8 se sitúa en “modo 2x” y utiliza la información proporcionada por ambas cámaras para poder crear esa ansiada estética de retrato.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/320 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/320 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media

Este “enfoque dinámico” solo funciona bajo ciertas condiciones, y la aplicación de cámara avisa cuando estas se cumplen satisfactoriamente. El sujeto debe ser situado a aproximadamente 1,2 m de distancia, una distancia que garantiza además que estamos dentro del rango de enfoque de la óptica “tele”. Hay que reconocer que, comparado con los primeros modelos de cámaras duales cuando estos salieron al mercado, este modo de “retrato” ha evolucionado significativamente, y permite obtener resultados bastante satisfactorios.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/35 s – f/2,4 – ISO 160 (Enfoque dinámico) © Albedo Media

El desenfoque del fondo puede ser, de hecho, ajustado durante la toma o bien a posteriori desde la aplicación, pues el Note 8 almacena toda la información necesaria en el archivo JPEG resultante. El tamaño, eso sí, es tres veces superior al de los JPEG que no utilizan el modo de “enfoque dinámico”. Por otro lado, si bien este modo funciona (bastante) bien con todo tipo de rostros, los resultados son más aleatorios en caso de objetos cualesquiera, dando incluso lugar –a veces– a procesados erróneos.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/170 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/170 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media

No obstante, bien utilizado y siempre teniendo en cuenta estas limitaciones, se pueden obtener imágenes casi siempre aprovechables y “resultonas”, más teniendo en cuenta que estamos hablando de fotografías tomadas con un terminal móvil. El bokeh resultante no es, sin embargo, el mismo que obtendríamos con una buen óptica “tele”.

Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 40 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/100 s – f/2,4 – ISO 40 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/850 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/850 s – f/2,4 – ISO 25 (Enfoque dinámico) © Albedo Media

El modo de “enfoque dinámico” solo está disponible en el modo Auto de cámara; cuando hacemos uso del modo Pro, este queda automáticamente desactivado. Asimismo, tampoco existe la posibilidad de obtener RAW alguno en este modo, pues todo este proceso software queda solo registrado en archivos JPEG.

En este aspecto, la capacidad de poder capturar en RAW –a la vez que JPEG– es de especial importancia en el Note 8, pues al igual que ya ocurría con el S8 Plus, las diferencias entre ambos modos de captura son más que sustanciales.

En la comparativa anterior, podemos ver claramente el elevado grado de procesado realizado sobre la imagen bruta –convertida del archivo RAW/DNG original mediante Adobe Lightroom con los parámetros por defecto– para obtener un imagen JPEG que se caracteriza por un exceso de contraste y saturación. Una vez más, este sobreprocesado es común en el territorio móvil, y no debe sorprendernos que, a ojos de un usuario de smartphones, las imágenes menos tratadas de la fotografía tradicional parezcan demasiado “planas”. Este tipo de procesado es, pues, es “estándar” dentro de la fotografía móvil.

Si ajustamos mínimamente en nuestro programa de revelado el archivo RAW/DNG del Note 8 para asimilarlo a la estética del JPEG directo, podemos ver claramente que la latitud de este primero es bastante mayor –ciertas zonas quemadas de las nubes en el JPEG se recuperan perfectamente–. Por otro lado, vemos que el procesador de imagen del Note 8 realiza un buen trabajo en la eliminación de las aberraciones cromáticas –presentes en algunas hojas de la parte superior de la derecha de la imagen, dejadas sin corregir en la imagen “bruta”–, además de un fuerte micro-contraste para incrementar la nitidez global de la imagen.

¿Mejor que el Galaxy S8 Plus?

Llegados a este punto, si nos atenemos al aspecto meramente físico, cabe preguntarse cómo se compara el nuevo Galaxy Note 8 con el último Galaxy S8 Plus.

En la mano, cuesta a veces distinguirlos el uno del otro; el Note 8 es apenas 0,5 mm más grueso –8,6 contra 8,1 mm del S8 Plus–, a no ser por el aspecto menos redondeado del Note 8 en sus bordes. Si prestamos un poco más de atención, también notaremos la diferencia de peso, pues el Note 8 pesa 22 g más en la balanza –195 g contra 173 g–. Esos gramos extra permiten, no obstante, ofrecer al Note 8 algo de lo que carece la gama Galaxy S: el lápiz táctil integrado en el cuerpo. En efecto, el denominada S-Pen permite una interacción mucho más rica con el terminal, y puede ser un factor diferenciador a la hora de utilizar editar fotos en aplicaciones como Lightroom Mobile.

Samsung Galaxy Note 8 y su S-Pen © Albedo Media
Samsung Galaxy Note 8 y su S-Pen © Albedo Media

En cuanto a su interior, encontramos un potente procesador de ocho núcleos, pero sobre todo 2 GB más de RAM que el S8 Plus, para alcanzar la friolera de 6 GB, lo que permite al Note 8 trabajar más holgadamente, aunque no se trata, en la práctica, de una diferencia tan significativa. Ambos responden muy bien y se nota que estamos delante de terminales de alta gama. Más diferencia encontraremos en lo que atañe el bolsillo: si el S8 Plus ya se acercó peligrosamente a la barrera psicológica de los 1.000 €, el Note 8 se ha aventurado, aunque sea por poco, a superarla.

En el aspecto fotográfico, si comparamos la cámara principal del S8 Plus con la angular del Note 8, veremos que las especificaciones son bastante similares: captor de 12 Mpx con un tamaño de píxel de 1,4 µm y una apertura fija de f/1,7 con estabilización óptica. A pesar de ello, entre ambos modelos existen apreciables diferencias, tal como podemos ver en la siguiente comparativa de imágenes, realizadas ambas en modo Pro con los ajustes por defecto de la cámara.

Imagen tomada con Samsung Galaxy S8 Plus a 26 mm eq. – 1/1.250 s – f/1,7 – ISO 40 (JPEG directo) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy S8 Plus a 26 mm eq. – 1/1.250 s – f/1,7 – ISO 40 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/1.300 s – f/1,7 – ISO 50 (JPEG directo) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 26 mm eq. – 1/1.300 s – f/1,7 – ISO 50 © Albedo Media

La nitidez y la latitud de la imagen obtenida con el Note 8 es superior, incluso en esta comparativa con la óptica más angular del Note 8. Si utilizamos la óptica “tele”, con un aumento de 2x, entonces las diferencias son aún más obvias.

Imagen tomada con Samsung Galaxy S8 Plus a 26 mm eq. – 1/1.250 s – f/1,7 – ISO 40 (recorte 2x) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy S8 Plus a 26 mm eq. – 1/1.250 s – f/1,7 – ISO 40 (recorte 2x) © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/420 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media
Imagen tomada con Samsung Galaxy Note 8 a 52 mm eq. – 1/420 s – f/2,4 – ISO 25 © Albedo Media

No obstante, si obviamos la evidente diferencia que podemos obtener al comparar una ampliación óptica con una de tipo digital, y comparamos de nuevo ambos terminales con la óptica angular, podremos observar que la diferencia real en sus archivos “brutos” RAW/DNG no es tan perceptible. Si bien en las siguientes imágenes los parámetros de exposición elegidos de forma automática por ambos terminales son ligeramente distintos –la del S8 Plus es algo más oscura–,  podemos apreciar que el nivel de nitidez es bastante similar.

Esta diferencia salta a la vista, sin embargo, cuando comparamos los archivos JPEG directos del S8 Plus y el Note 8. En este último el procesado es bastante más evidente, y consigue una imagen más definida.

Conclusiones

¿Vale, pues, la pena optar por el nuevo Note 8 desde un punto de vista fotográfico? Según nuestro parecer, esta diferencia queda más que compensada por la adición de la cámara dual. No tanto por los modos de retrato o “enfoque dinámico” ofrecidos, con los que es posible obtener resultados –como ya hemos visto– más que satisfactorios, sino por la posibilidad de disponer de una óptica menos angular y con menos distorsión, que permite “acercarse” con otra mirada fotográfica sin necesidad de acercar físicamente la cámara –o contentarse del zoom digital–.


(1) Nótese que la diferencia de distancias focales entre la óptica angular de 4,3 mm y la óptica “tele” de 6 mm no corresponde a un factor 2. Esto es debido a que el tamaño de sensor destinado a la primera óptica es mayor al de la segunda, 1/2,55” contra 1/3,6″ en concreto. Esta diferencia es la que hace que, cuando hablamos de distancias focales equivalentes, se transformen en un 26 mm y un 52 mm en paso universal, respectivamente.

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Raphaël Terris
Ingeniero en telecomunicaciones, especializado en procesado digital de señales y apasionado de la tecnología y la fotografía. Con trece años de experiencia en el campo de las comunicaciones móviles y por satélite, y más de siete años en la docencia universitaria, trabaja actualmente como periodista, divulgador y formador en tecnología y fotografía.

4 Comentarios

  1. Dejando de lado necesidades más avanzadas o profesionales, entiendo que a nivel de usuario el mundo de las cámaras compactas se sostiene gracias a dos grupos con cualidades bien diferenciadas: las de zoom astronómico y las de mayor calidad de imagen. Dentro del primer grupo tenemos a esas compactas con zoom bien musculado y sensor diminuto -muchas veces del mismo tamaño que el de estos móviles de gama alta- que aunque no creo que aporten más calidad de imagen que estos móviles, su gran zoom es un buen argumento de diferenciación y por tanto de venta. Y en el segundo grupo tenemos a aquellas compactas con sensor de 1″ -mínimo exigido- de zoom reducido -y también de focal fija- que nos aportan mayor calidad de imagen que la que ofrecen estos móviles.

    Y estas diferencias bien definidas son las que han permitido convivir a estas cámaras -en contra de aquellos que cual vidente auguraban su desaparición- con el mundo de la fotografía móvil. Y lo que te rondaré morena…

    Un saludo

    • Estimado Fran, si bien es cierto todo lo que comentas, los últimos movimientos en torno a las ópticas duales en terminales móviles auguran un salto evolutivo importante e inminente. Allí donde no llega un zoom óptico o el tamaño de sensor lo hará la suma de muchas ópticas combinadas y una gran dosis de procesado, el auténtico hito de la fotografía móvil. Puedes leer más sobre las bases tecnológicas de este cambio en nuestra serie de contenidos dedicada a las cámaras duales.

      • Bueno, ya veo. En tal caso bien puede decirse que el software terminará por imponerse superando las limitaciones físicas del hardware. ¡Ay Dios, qué será de mis queridas compactas! 🙂

        Un saludo

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