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En el catálogo de Canon nunca ha faltado una cámara compacta para satisfacer las necesidades de los aficionados avanzados que buscan un segundo equipo con prestaciones equivalentes al “grande” pero que se pueda llevar siempre a mano. La respuesta más reciente a esta demanda la encontramos en la G1X Mark III, la primera de la firma –y, con excepción de la exclusiva Leica X Vario, la única del mercado– que combina un objetivo zoom con un sensor APS-C, entre otras interesantes características.

Canon PowerShot G1X Mark III
Canon PowerShot G1X Mark III, compacta, sellada y ligera. © Albedo Media

Sobre el papel, la nueva G1X que ahora probamos reúne casi todos los ingredientes para convencer: además del mencionado aumento del tamaño y resolución –24 Mpx– del sensor, un procesador DIGIC 7, el sistema Dual Pixel CMOS AF… En otras palabras, una EOS 80D que cabe en la palma de la mano pero, además, con sellado para protegerla de la intemperie.

Diseño y manejo

El apelativo “de bolsillo”, sin duda le va a la perfección pues llama la atención su reducido tamaño –11,5 x 7,8 x 5,1 cm aproximadamente– que permite llevar esta cámara en cualquier parte sin que suponga el más mínimo lastre porque, además, pesa tan solo unos 400 g. Así se cumple uno de los primeros propósitos de la G1X: poder cargar siempre con una cámara de altas prestaciones.

Canon PowerShot G1X Mark III
La Canon PowerShot G1X Mark III incorpora un zoom de 24-70 mm equivalentes de tipo retráctil. © Albedo Media

Construida en aleación de magnesio y con un diseño absolutamente compacto, transmite sensación de calidad. La carcasa ofrece un tacto gomoso que facilita el agarre y aleja la suciedad. La parte superior, fabricada en un plástico de alta calidad, sugiere aspecto metálico.

El botón de encendido, a ras de la tapa, queda un poco camuflado detrás del disparador y no resulta especialmente sencillo de operar. Cuando lo accionamos, el zoom se despliega siempre en su posición más angular con independencia de dónde lo hubiésemos dejado en el último uso. Esto implica que, desde que decidimos hacer la foto hasta que la cámara queda completamente operativa pueden pasar unos segundos –2 o 3– que, en alguna ocasión, pueden hacernos perder el tan ansiado “instante preciso”.

Canon PowerShot G1X Mark III
El botón de encendido de la Canon PowerShot G1X Mark III nos parece un poco escondido. © Albedo Media

Más aún si unimos a ese tiempo el necesario para quitar la tapa del objetivo que casi nunca durante esta prueba hemos conseguido al primer intento pues se nos solía atascar. La ventaja es que de serie se incluye un cordón para unir la tapa al cuerpo de la cámara y evitar su pérdida.

Se supone que el usuario al que va dirigida ya dispone de una cámara de alta gama y por ello no quiere renunciar a las comodidades de esta. Por ello, dispone de diales independientes para controlar el diafragma y el obturador, así como un anillo alrededor del objetivo que se puede configurar para varios usos: zoom, ISO, enfoque manual…

Canon PowerShot G1X Mark III
Muy cómodo y accesible el dial delantero con el que, por defecto, cambiamos la velocidad de obturación. © Albedo Media

Además, cuenta con el dial de modos en la parte izquierda –igual que las EOS de gama alta– y otro dial de compensación de exposición en la parte derecha. La idea nos gusta mucho, pero no tanto el manejo, por varios motivos: el dial trasero previsto para el cambio del valor de ajuste del diafragma queda demasiado bajo por lo que tenemos que flexionar demasiado el dedo pulgar para poderlo manejar sin cambiar la posición natural de disparo.

El dial delantero, con el que cambiamos el tiempo de obturación, sí se encuentra en una posición natural y cómoda de manejar. También el anillo multifunción alrededor del objetivo, pero tiene un accionamiento tan suave que más de una vez hemos variado los valores sin querer al realizar cualquier movimiento.

Canon PowerShot G1X Mark IIICanon PowerShot G1X Mark III
Los mandos traseros que más utilizados quedan un poco alejados de la posición natural del pulgar. © Albedo Media

Algunos de los botones y diales se pueden personalizar, pero no todos. Por ejemplo, los mandos en cruz del dial de diafragmas vienen preasignados para ráfaga, enfoque manual, flash e información y no permiten cambios. Sí se pueden configurar los usos del botón de grabación de vídeo y el de elección del punto de enfoque. Asimismo, se puede personalizar el disparador y el bloqueo de exposición, pero las posibilidades de elección en este caso quedan limitadas a las propias de exposición y bloqueo, no al total de funciones del menú.

Siguiendo con las configuraciones personales, el dial de modos tiene dos memorias de usuario. En este mismo disco encontramos los habituales PASM –P, Tv, Av, M, como de costumbre en Canon–, el modo escenas, la grabación de vídeo, la grabación automática de vídeo y el modo automático total.

Canon PowerShot G1X Mark III
La pantalla articulada y táctil facilita mucho el trabajo con esta pequeña Canon PowerShot G1X Mark III. © Albedo Media

Si queremos más opciones de control siempre podemos acudir a la pantalla táctil. Se trata de un LCD TFT de 3” completamente articulado con una resolución de 1 millón de puntos y 100 % de cobertura de visión. Cuenta con la ventaja de poder elegir el área que deseamos destinar a la función táctil lo que ayuda a prevenir accionamientos indeseados. No obstante, durante nuestra prueba de campo no han llegado a producirse ya que, igual que en la mayoría de modelos de este fabricante, la pantalla táctil funciona muy bien.

El visor se ha situado en el centro para acercar más la experiencia de uso al “mundo réflex”. Se trata de un visor electrónico de tipo OLED, con una resolución de 2,36 millones de puntos, con cobertura de visión total y una experiencia de uso bastante aceptable. No se aprecian espacios en negro ni siquiera durante el disparo en ráfaga aunque sí un ligerísimo parpadeo y algo de lentitud en el refresco cuando cambiamos rápidamente el encuadre.

Canon PowerShot G1X Mark III
La pequeña batería y la tarjeta de memoria comparten ubicación. © Albedo Media

Sin embargo, el principal inconveniente no radica en ese aspecto sino en la imposibilidad de configurar el uso de pantalla o visor según gusto o necesidad. Por ello, en más de una ocasión al intentar realizar una toma utilizando la pantalla a la altura de la cintura se nos ha activado el visor, lo que nos ha obligado a separar la cámara del cuerpo.

La G1X Mark III lleva incorporado un zoom óptico con un recorrido focal estándar de 24-72 mm equivalentes que se puede manejar de manera electrónica desde un deslizador situado alrededor del disparador o desde el anillo que rodea el objetivo. En este caso, se puede configurar para que mueva de manera continua o por pasos a las distancias prefijadas equivalentes de 24, 28, 35, 50 ó 72 mm –siempre equivalentes–; para nuestro gusto, la opción preferida por precisión y rapidez.

Canon PowerShot G1X Mark III
El puerto USB de la Canon PowerShot G1X Mark III admite carga directa. El conector superior es para el mando a distancia pues no tiene entrada de micro ni salida de auriculares. © Albedo Media

Para conseguir una cámara tan pequeña ha habido que hacer varias concesiones. Una de ellas es el limitado tamaño de la batería y, por tanto, su reducida capacidad que apenas permite unos 200 disparos certificados según CIPA. Durante nuestra prueba de campo hemos logrado estirar algo más la duración procurando apagar la cámara después de cada uso y con alguna otra medida de ahorro.

En cualquier caso, resultará imprescindible acompañar el equipo de una batería de repuesto si no queremos quedarnos colgados en medio de una jornada. La buena noticia es que admite carga directa a través del conector USB. Gracias a ello, no sólo podemos utilizar cualquier cargador de móvil para un refuerzo puntual, sino que podemos añadir un banco de potencia externo para estirar la autonomía un poco. Con la incomodidad que supondría trabajar con un “adosado”, eso sí.

La ubicación de la tarjeta de memoria en el mismo espacio que la batería supone otra condición para reducir el tamaño del equipo.

Rendimiento y calidad de imagen

La principal diferencia de esta compacta con el resto de cámaras con ópticas zoom integradas radica en la incorporación de un sensor APS-C de 24,2 Mpx, el mayor hasta la fecha en este tipo de equipos. Esto se traduce en un mayor rango dinámico, mejor relación señal ruido y menor profundidad de campo. Sin embargo, como veremos más adelante, estos aspectos se ven condicionados por el rendimiento de la óptica.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/640 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Observando las muestras tomadas durante nuestra prueba comprobamos que, efectivamente, los resultados se asemejan mucho a los conseguidos con la EOS M5 con unas gradaciones progresivas que muestran detalle tanto en las sombras como en las luces. Esto se aprecia en los JPEG directos de cámara, pero si tomamos un archivo RAW e intentamos “estirarlo”, comprobamos que aún puede dar mucho más de sí.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/320 s – f/11 – ISO 100. JPEG directo de cámara © Fernando Galán
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/320 s – f/11 – ISO 100.Propuesta de edición RAW para obtener detalle en las sombras © Fernando Galán

La G1X incorpora el último modelo de procesador de la marca, el DIGIC 7, presente en todos los modelos de reciente aparición. Alcanza un valor de sensibilidad máximo de ISO 25.600 con unos resultados aceptables hasta la mitad del rango máximo. Al menos siempre que optemos por utilizar el archivo RAW pues en el JPEG se realiza tal sobreprocesado que a partir de ISO 6.400 las fotografías parecen casi acuarelas.

Los parámetros de ISO automático se han actualizado para optimizar los resultados. Además, se puede configurar para limitar el valor máximo cuando establecemos esta opción.

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No obstante, como indicábamos unos párrafos antes, los resultados están condicionados por la calidad de la óptica: un objetivo 15-45 mm –24-72 mm equivalentes– con una luminosidad de f/2,8 en su extremo más angular que se queda en tan sólo f/5,6 cuando usamos la posición más tele.

Seguro que algunos posibles usuarios echan en falta ese extra de tele que llevaba el modelo predecesor. Sobre gustos no podemos opinar, aunque pensamos que ese rango alcanza para la mayoría de situaciones a las que puede enfrentarse una cámara todoterreno. Las limitaciones las encontramos, no tanto en esos milímetros más o menos sino en la luminosidad, bastante inferior a lo encontrado en la propia G1X Mark II.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/200 s – f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

No ignoramos la dificultad que supone encajar en tan poco espacio y con un sensor grande un objetivo capaz y luminoso, pero tampoco debemos dejar de lamentar ese extra de luz que penaliza, además, el desenfoque; uno de los aspectos más apreciados en quienes buscan sensores mayores.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/100 s – f/5,6 – ISO 250. © Fernando Galán

El objetivo, de tipo retráctil, lo componen 9 elementos en 8 grupos que incluyen 3 lentes aesféricas a doble cara y una aesférica a 1 cara. Además del zoom óptico, dispone de una opción digital que sólo está disponible en algunos modos. El frontal cuenta con rosca para filtros.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/250 s – f/11 – ISO 100. © Fernando Galán

Las aberraciones cromáticas hacen acto de presencia cuando nos enfrentamos a sujetos contrastados, del mismo modo que se aprecia una ligera distorsión en acerico a lo largo de todo el recorrido focal. Los destellos, sin embargo, parecen bastante controlados y no han surgido durante nuestra prueba de campo.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/400 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

En definitiva, el rendimiento del objetivo nos ha parecido inferior a lo que puede ofrecer el sensor. Además de lento en abrirse desde que encendemos la cámara y en los cambios de focal utilizando el mando previsto para ello junto al disparador.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 19 mm (30 mm eq.) – 1/60 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Uno de los puntos destacables de esta tercera edición de la G1X lo encontramos en el sistema de enfoque, el AF Dual Pixel CMOS, ya habitual en todos los modelos de Canon y que ha demostrado su utilidad y buen hacer, sobre todo en la grabación de vídeo. Consta de 49 puntos con ubicaciones fijas en retícula de 7×7 mediante selección automática o 9 puntos mediante selección manual.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 42 mm (67 mm eq.) – 1/500 s – f/7,1 – ISO 100. © Fernando Galán

El punto de enfoque se puede elegir pulsando en la pantalla –alternativa más rápida y práctica– o activando la selección mediante un botón similar al que encontramos en las réflex de Canon. Lástima que la ubicación y el diseño de este botón –sin sobresalir del cuerpo de la cámara ni un milímetro– dificulte su accionamiento. Una vez encendida la selección, nos desplazamos por el encuadre con el dial en cruz a una velocidad, a nuestro parecer, algo lenta.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 26 mm (42 mm eq.) – 1/60 s – f/8 – ISO 400. © Fernando Galán

Dispone de ayuda al enfoque manual con ampliación de zona enfocada y focus peaking así como posibilidad de reenfocar a mano con el AF activado. La distancia mínima de enfoque oscila entre 10 cm en la posición angular y 30 cm en la posición tele. Aunque dispone de un modo “macro”, no encontramos su utilidad ya que no disminuye la distancia mínima de enfoque en ninguno de los puntos focales.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/500 s – f/7,1 – ISO 100. © Fernando Galán

En la práctica, funciona bastante bien en condiciones de luz favorables. El enfoque continuo también responde con celeridad, al menos en las situaciones a las que puede enfrentarse esta cámara, como retratos de sujetos en acción, movimientos de mascotas o niños –dudamos que alguien busque en la G1X una cámara con la que cubrir eventos deportivos– a lo que ayuda bastante el eficaz reconocimiento de caras.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 28 mm (45 mm eq.) – 1/320 s – f/13 – ISO 100

No podemos decir lo mismo del enfoque en condiciones de luz escasa. En más de una ocasión hemos tenido que renunciar a tomar la fotografía deseada por no conseguir que la cámara enfocase. Para solucionarlo, dispone de luz de ayuda al AF; eso sí, siempre que las normas habituales de respeto hacia lo fotografiado nos permitan utilizar este haz –teatros, conciertos…–.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/160 s – f/5,6 – ISO 6.400. Propuesta de edición RAW sin aplicar reducción de ruido © Fernando Galán

Como otras cámaras compactas, cuenta con un obturador central que tiene el inconveniente de limitar su tiempo de obturación más breve a 1/2.000 s pero la ventaja de poder sincronizar el flash a cualquier valor de ese tiempo de obturación. No sólo el flash integrado sino también cualquier flash externo que se acople en su zapata. Aunque, dudamos que nadie que busque una cámara tan pequeña como esta vaya a cargar con un flash externo…

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Entre otros motivos porque el flash incorporado tiene una capacidad más que aceptable para la mayoría de los casos que nos pueden surgir. Con un alcance máximo de 9 m, admite ajuste de potencia manual y sincronización a la segunda cortinilla. Llama la atención que para levantarlo no hay ningún botón, sino que se alza a mano.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 45 mm (72 mm eq.) – 1/2.000 s – f/5,6 – ISO 100. Con Flash incorporado. © Fernando Galán

También dispone de un simulador de filtro de densidad neutra que reduce la luminosidad en tres pasos. Una función especialmente útil para reducir la profundidad de campo en las grabaciones de vídeo o para utilizar diafragmas abiertos con mucha luz. Aunque su activación no cuenta con acceso directo, se puede asignar a alguno de los botones configurables.

Encontramos en la velocidad de ráfaga otra de las virtudes de esta cámara, pues alcanza hasta 9 fps, algo de lo que no pueden presumir muchas réflex de gama media. Eso sí, para poder sacar el máximo partido a esa velocidad hay que contar con una tarjeta de grabación rápida pues el búfer se llena tras dos secuencias.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/160 s – f/2,8 – ISO 100. © Fernando Galán

Tampoco debemos quejarnos de la conectividad, pues incorpora Wi-Fi, NFC, y Bluetooth para mantener continuamente en conexión cámara y terminal móvil. Esta vinculación, que funciona muy bien y de forma rápida –sobre todo cuando ya se reconocen ambos dispositivos– sirve no sólo para copiar imágenes al smartphone sino para usar este como mando a distancia con todas las funciones de la cámara, incluido el modo Bulb, ausente en las aplicaciones de otros fabricantes.

Por si no estamos conformes con los procesados JPEG directos de cámara y necesitamos compartir un archivo RAW con urgencia, la propia cámara cuenta con un revelador RAW elemental pero más que suficiente para adaptar la toma a nuestro gusto, incluso con interesantes opciones de filtros para convertir la imagen a blanco y negro.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/200 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Sin salir del menú de reproducción, encontramos interesantes opciones como creación de álbumes, creación de listas de reproducción, búsqueda de imágenes por varios criterios, reconocimiento de caras, creación de fotolibros o unión de videos cortos, entre otras curiosidades.

La G1X Mark III graba vídeo FHD –1.920 x 1.080– a 60 p, pero la resolución 4K está ausente.  Aunque esta última resulte cada vez más habitual, hay que reconocer que la calidad ofrecida por esta Canon resulta más que suficiente para videos familiares o incluso para blogueros. Más aún porque dispone de estabilizador de 5 ejes –sólo para la grabación de vídeo– que garantiza hasta cuatro pasos de compensación.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm (24 mm eq.) – 1/320 s – f/3,2 – ISO 100. © Fernando Galán

Sin duda, los aficionados al vídeo no mirarán a este modelo como su cámara favorita pues más bien se trata de un extra que se usará de modo ocasional que de una característica principal. Entre otros motivos, porque no se puede conectar micrófono externo ni controlar los niveles de audio, aunque incorpora la opción de filtros anti viento.

En la grabación de vídeo también encontramos la posibilidad de configurarlo para la realización de películas con lapso de tiempo aunque siempre en calidad 1.080p, pues no dispone de intervalómetro para realizar estas secuencias con foto fija.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 32 mm (51 mm eq.) – 1/60 s – f/8 – ISO 200. © Fernando Galán

Comparado con…

Hoy en día existen cámaras compactas con sensores APS-C –y mayores– pero con objetivos de focal única. También cámaras compactas con objetivos zoom pero con sensores más pequeños. La Canon Powershot G1X Mark III es la primera cámara compacta con este tamaño de sensor por lo que las comparaciones –en realidad, como siempre– han de ser relativas.

Las cámaras compactas de gama alta suponen un nicho de mercado en el que casi todos los fabricantes han puesto sus miras. La propia Canon, como decíamos al principio, siempre ha tenido uno o varios modelos para elegir en su catálogo. De hecho, una de las principales competidoras de la que aquí probamos se encuentra en el mismo estante: la Canon G7X. Aunque con un sensor menor, ofrece más rango focal y más luminosidad por 500 € menos.

No compite en precio pero sí en prestaciones la Sony RX 100 V pues cuesta lo mismo que la Canon aquí probada pero ofrece grabación de vídeo en 4K, mucha más velocidad de ráfaga y mayor luminosidad óptica, entre otros aspectos. Eso sí, no olvidemos, con sensor de 1”.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 15 mm. 1/640 s – f/11 – ISO 200. © Fernando Galán

Aunque veterana ya en el mercado, no hay que perder de vista a la Lumix LX100, con sensor Micro Cuatro Tercios –sin bien no utiliza toda su superficie–, objetivo muy luminoso y que, debido a su veteranía, se puede encontrar en las tiendas por un precio cercano a los 600 €.

Fujifilm, por su parte, ha eliminado de su catálogo la versátil X-30 por lo que para elegir una compacta de este fabricante no queda más remedio que optar por una de óptica de focal fija y, en este caso, no queda más remedio que mirar a la interesante X100, también con sensor APS-C pero con un objetivo de 35 mm equivalentes por un precio muy similar a la G1X Mark III.

Por supuesto, dentro de la categoría de compactas con zoom y sensor APS-C, cabe destacar la ya mencionada Leica X Vario, con un objetivo no intercambiable 28-70 mm equivalente, pero que juega –como la mayoría de las cámaras de la prestigiosa firma alemana– en una liga diferente.

Conclusiones

Nos alegró leer la noticia de la aparición de la Canon PowerShot G1X Mark III porque sobre el papel se presentaba como una cámara perfecta para convertirse en nuestra compañera inseparable de aventuras. La alegría, no obstante, empezó a apagarse al llegar al precio: en torno a 1.200 €. Esta cifra implica una mayor exigencia a la hora de valorar todos los aspectos de esta cámara.

El reducido cuerpo sellado contra la intemperie y el sensor APS-C de 24 Mpx, con la consiguiente calidad de imagen, suponen un importante atractivo que no hay que perder de vista. No negamos que nos gusta la idea, así como la calidad del visor, la versatilidad de la pantalla y la efectividad del enfoque –salvo cuando falta la luz–.

Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III
Imagen tomada con Canon PowerShot G1X Mark III a 20 mm (32 mm eq.) – 1/500 s – f/11 – ISO 100. © Fernando Galán

Sin embargo, la escasa luminosidad y el rendimiento del objetivo incorporado son aspectos que tienen mucho margen de mejora. Tampoco la ergonomía nos ha convencido plenamente; reconocemos que hay que pagar este precio por la miniaturización, pero pensamos que podría mejorarse con pequeños ajustes. La escasa autonomía también pesa en contra, aunque esta se imagina en una cámara electrónica tan pequeña y se compensa con la posibilidad de carga directa.

En definitiva, creemos que esta tercera generación de la G1X ha iniciado un camino que debe recorrerse, porque muchos fotógrafos buscan una cámara así, pero aún quedan algunos aspectos por solucionar, al menos mientras debamos pagar un precio tan elevado.

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