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Todo cambia: ni Samyang fabrica sólo objetivos de enfoque manual ni las cámaras sin espejo de “formato completo” (24×36 mm) de Sony tienen oferta limitada de objetivos. Para demostrarlo, hemos realizado una prueba de campo con la última óptica presentada por el fabricante surcoreano para la montura FE: un 35 mm luminoso y compacto.

Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. © Albedo Media

No se trata del primer objetivo de estas características de Samyang pues ya podíamos encontrar en su catálogo un 14 mm f/2,8 y un 50 mm f/1,4 con autoenfoque montura FE.

Ergonomía y manejo

Pequeño, compacto y ligero; tanto que casi parece de juguete. Poco más de 85 g y una longitud de 33 mm lo convierten en un objetivo ideal para fotografía de viaje, tanto por ángulo de visión –63,1º sobre sensores 24×36 mm– como por su discreción y facilidad de transporte.

Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. © Albedo Media

Montado sobre la Sony A9 que utilizamos para realizar la presente prueba de campo, apenas sobresale del cuerpo, formando un conjunto liviano y equilibrado que ni siquiera llega a los 800 g.

Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Samyang AF 35 mm f/2,8 FE montado sobre la Sony A9 que usamos para la presente prueba de campo. © Albedo Media

El objetivo lleva incorporado un parasol que cuesta reconocer como tal pues se ha integrado totalmente en el diseño del objetivo y parece un aro más. Aunque puede quitarse, dudamos que nadie lo haga pues tan sólo alarga un par de milímetros la óptica y, por supuesto, realiza su función.

Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Samyang AF 35 mm f/2,8 FE con el parasol, al fondo, desmontado. © Albedo Media

Este parasol lleva también rosca para filtros por lo que podemos elegir entre dos diámetros diferentes a la hora de añadirlos: los 49 mm del objetivo sin filtro o los 40,5 mm a que queda reducido con el mencionado protector.

Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. © Albedo Media

El control del diafragma se realiza desde la propia cámara por lo que sólo encontramos el anillo de enfoque; de un tamaño adecuado a la longitud del objetivo permite su manipulación en todo momento para refinar el foco, aunque estemos trabajando en AF.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/40 s – f/4,5 – ISO 6400. © Fernando Galán

Enfoca a partir de 35 mm; casi siempre bien, aunque cuando se reduce la luz ambiente le cuesta un poco más encontrar el punto deseado y en más de una ocasión, en escenas oscuras, hemos tenido que recurrir al enfoque manual. Las ayudas que proporciona la cámara utilizada para la prueba facilitan esta tarea.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/40 s – f/2,8 – ISO 1.600. © Fernando Galán

En el interior, 7 lentes distribuidas en 6 grupos, dos de ellas aesféricas y una de alta refracción, que llevan el multirrevestimiento UMC propio de Samyang para reducir las aberraciones cromáticas. Aun así, estas persisten en las esquinas cuando recortamos sujetos a contraluz; muy suaves y buscándolas con lupa, cierto.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE.
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/200 s – f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

Este multirrevestimiento también pretende reducir los reflejos con un resultado acorde al segmento en que se sitúa esta óptica e incluso ligeramente mejor a otros objetivos de precios similares. Más acusados –llegando a resultar molestos– cuando cerramos diafragma, a máxima apertura pueden incluso resultar estéticos.

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Aunque el diafragma sólo tiene 7 palas, se consigue un desenfoque bastante agradable y armónico cuando abrimos hasta ese máximo de f/2,8 que permite. Un valor bastante adecuado para esa vida todo terreno que se le presupone a este objetivo. Más aún cuando sabemos que irá acompañado de cámaras que toleran valores de ISO muy elevados.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/40 s – f/2,8 – ISO 125. © Fernando Galán

Muestras

Nivelando la cámara no observamos ningún atisbo de distorsión geométrica, algo que se agradecerá en la fotografía de arquitectura durante el comentado uso viajero que, presumiblemente, vivirá este objetivo.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/40 s – f/2,8 – ISO 125. 1/40 s – f/22 – ISO 125. © Fernando Galán

Con los valores centrales de diafragma, la óptica ofrece una buena nitidez y contraste, a la altura de las cámaras de gama alta con las que se usará. No obstante, cuando abrimos el diafragma al máximo, notamos una ligera pérdida de definición a medida que nos acercamos a las esquinas. A esta máxima apertura también encontramos el lógico viñeteo que desaparece por completo a f/5,6.

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Conclusiones

El Samyang AF 35 mm f/2,8 FE que hemos probado ya se encuentra disponible en las tiendas por un precio aproximado de 300 €. Un precio muy asequible si lo comparamos con lo que suelen costar las ópticas de máxima calidad y que obliga a relativizar los pocos aspectos negativos que hemos encontrado durante esta prueba de campo.

Imagen tomada con Sony a9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE
Imagen tomada con Sony A9 y Samyang AF 35 mm f/2,8 FE. 1/100 s – f/11 – ISO 100. © Fernando Galán

Entre ellos, el que más nos ha disgustado, la dificultad para enfocar con poca luz. Los puntos favorables, sin embargo, pesan más en la balanza: tamaño, luminosidad y calidad general de imagen, que hacen de este objetivo un buen candidato para ocupar un rinconcito en nuestra bolsa de viaje.

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