Anunciado en enero de 2008, no podemos decir que sea un objetivo precisamente nuevo. Sin embargo, debido a su escasez –sólo se fabrica bajo pedido– el Sigma 200-500 mm f/2,8 APO EX DG nunca deja de atraer las miradas allá donde vaya. Reflecta, importador de Sigma en nuestro país, nos brindó la oportunidad de disponer de él durante una horas, y decidimos ponerlo a prueba desde el observatorio de Barcelona.

Habitual en las ferias fotográficas, como en la clásica Photokina o el CES, el superzoom de Sigma suele entenderse muchas veces como un producto de demostración. Está claro: sus más de 70 cm de longitud y sus casi 16 kg de peso no invitan a considerarlo como un objetivo que acompañe a un equipo fotográfico cualquiera. Y sin embargo, tal como recalca Sigma, se trata de un objetivo que, gracias a sus excepcionales características –es el único zoom de luminosidad f/2,8 con este recorrido focal– es capaz de ofrecer tomas que no podrían ser obtenidas con otros objetivos.

El Sigma 200-500 mm f/2,8, un objetivo habitual en las ferias fotográficas: Valentín Sama en Photokina
El Sigma 200-500 mm f/2,8, un objetivo habitual en las ferias fotográficas: Valentín Sama en Photokina…
....o Manuel San Frutos durante el CES Las Vegas © Albedo Media
….o Manuel San Frutos durante el CES Las Vegas © Albedo Media

Estamos de acuerdo que se trata de un objetivo fuera de lo común, no sólo por sus dimensiones, sino por su precio. Habrá que desembolsar casi 25.000 € para poder disponer de uno en propiedad, una cifra que agudiza el ingenio para encontrar otras soluciones alternativas basadas en objetivos menos onerosos. No obstante, pensamos que este objetivo no está pensado, en principio, para ser adquirido por un cliente particular de a pie, sino que el tipo de cliente interesado suele ser una entidad (grande) dedicada a la fotografía de naturaleza o quizá deportiva, al estilo National Geographic. Otra posibilidad pasa por alquilar sus servicios y hacer uso de él para un trabajo muy concreto con unas necesidades muy específicas.

El Sigma 200-500 mm es un objetivo superlativo en todos los aspectos © Albedo Media, S.L.
El Sigma 200-500 mm es un objetivo superlativo en todos los aspectos © Albedo Media, S.L.

Sinceramente, es difícil encontrar situaciones en las cuales no encontramos alternativas más cómodas. Si bien tratar con un objetivo como el Sigma 200-500 mm f/2,8 es una experiencia fuera de lo común, también lo es el tener que tomar fotos con él. Y no en el sentido positivo de la palabra precisamente. No sorprenderemos a nadie si decimos que es un objetivo demasiado pesado para lo que puede llegar a aportar, al menos, a nuestro entender. Operar con él es excesivamente lento, y requiere de una paciencia si no infinita, en todo caso muy cercana a ello. No olvidemos que, junto con el Sigma, habrá que llevar consigo siempre un trípode, y no un trípode cualquiera; recordemos que hay que sostener más de 15 kg de peso…

El cuerpo de la cámara parece diminuto al lado del objetivo © Albedo Media S.L.
El cuerpo de la cámara parece diminuto al lado del objetivo © Albedo Media S.L.

Eso sí, el objetivo viene acompañado de un teleconvertidor 2x que permite duplicar la focal hasta los nada desdeñables 400-1000 mm, eso sí, a f/5,6, pues también se multiplica por dos la abertura máxima del diafragma. Podemos hacernos una idea de la capacidad de enfoque selectivo de este objetivo pensado para cubrir una superficie de sensor de 24 x 36 mm (o «double frame»).

Con el teleconvertidor incluido como accesorio, podemos llegar hasta los 1000  mm de distancia focal (eso sí, con una abertura máxima de f/5,6) © Albedo Media S.L.
Con el teleconvertidor incluido como accesorio, podemos llegar hasta los 1000  mm de distancia focal (eso sí, con una abertura máxima de f/5,6) © Albedo Media S.L.

Los responsables de Reflecta –que se encargan de comercializar, entre otras, la marca Sigma en nuestro país– tuvieron la amabilidad de prestarnos también un Sigma 120-300 mm f/2,8 DG OS HSM, que al lado del superzoom, se nos antojó extremadamente ligero y ágil en comparación. Y es que, claro está, el Sigma 200-500, para bien o para mal, no se presta a comparación ninguna.

A diferencia del Sigma 200-500 mm,  el Sigma 120-300 mm se puede utilizar sin trípode  © Albedo Media S.L.
A diferencia del Sigma 200-500 mm,  el Sigma 120-300 mm se puede utilizar sin trípode  © Albedo Media S.L.
La comparación entre el Sigma 120-300 mm y el 200-500 mm (ambos f/2,8) es odiosa... © Albedo Media S.L.
La comparación entre el Sigma 120-300 mm y el 200-500 mm (ambos f/2,8) es odiosa… © Albedo Media S.L.

Con el objetivo y el trípode cargados en el maletero del coche –evitar utilitarios pequeños– nos dispusimos rumbo al Observatori Fabra (1),  situado en la montaña del Tibidabo, uno de los puntos más altos desde el cual poder observar la ciudad de Barcelona. Se trata de un observatorio astronómico y meteorológico, el cuarto más antiguo del mundo, situado en un marco espléndido, cuyo amable personal nos abrió las puertas para poder realizar unas breves tomas con nuestro Sigma a cuestas. De hecho, llegar hasta la azotea del observatorio a través de sus minúsculas escaleras nos hizo recordar, una vez más, que no se trata de un objetivo para llevar consigo más veces de lo estrictamente necesario.

Observatori Fabra, un escenario de lujo para probar el superzoom de Sigma © RACAB
Observatori Fabra, un escenario de lujo para probar el superzoom de Sigma © RACAB

Una vez montado sobre el trípode – operación que también requiere de su tiempo – surge el primer problema, al que no habíamos prestado atención en otras ocasiones: el viento. Y es que desde la terraza se nota, y mucho, y hay que tener mucho cuidado en conseguir que el objetivo se mantenga lo más quieto posible, pues, a las distancias focales a las que se trabaja, cualquier pequeño movimiento es perceptible en la imagen final. Por este y otros motivos –recordemos que aquí no disponemos de ningún sistema de estabilización– decidimos realizar todas las tomas a un tiempo de obturación de 1/1.000 de segundo, siguiendo la conocida ley del inverso de la focal utilizada (en este caso, tomando como base el valor máximo, con duplicador incluido).

«Apuntando» a la ciudad condal © Albedo Media S.L.

Por otro lado, para obtener la misma exposición en todas las tomas, utilizamos la misma abertura de diafragma, en nuestro caso f/5,6, por otro lado, la máxima permitida con el duplicador en funcionamiento. Con estos parámetros de tiempo de obturación y abertura de diafragma fijados, configuramos un ISO de 160 para obtener la exposición adecuada a la escena. Y evidentemente, realizamos las tomas lo más consecutivas posible para evitar diferencias significativas de luminosidad entre ellas, pues anochece más rápido de lo que uno a veces puede esperar…

Punto de enfoque seleccionado: la Torre Agbar de Barcelona, un conocido símbolo de la ciudad © Albedo Media S.L.
Punto de enfoque seleccionado: la Torre Agbar de Barcelona, un conocido símbolo de la ciudad © Albedo Media S.L.

Primero sin el teleconvertidor y luego con él, realizamos capturas a distintas distancias focales para observar la gran capacidad de recorrido que ofrece este singular objetivo. Para que sirva de referencia, mostramos inicialmente una primera toma realizada con el Sigma 120-300 mm.

Imagen tomada con Sigma 120-300 a 120 mm © Albedo Media
Imagen tomada con Sigma 120-300 a 120 mm © Albedo Media

Y seguidamente las tomas realizadas con el Sigma 200-500 mm. Recomendamos hacer click encima de cada imagen para obtener las imágenes a su resolución original y poder así apreciar el detalle de éstas.

Nota: la captura a 1000 mm –el máximo con convertidor– no está incluida en la comparación debido a que no fue posible realizar el enfoque correctamente, la imagen se mostraba siempre borrosa; después de contactar con Reflecta, se comentó la posibilidad de un problema de compatibilidad de firmware entre objetivo y cámara, en este caso una Canon 5D Mark II, que seguramente quedaría resuelto con la correspondiente actualización.

Los resultados pueden considerarse mixtos. Si bien por una lado es impresionante constatar el detalle que se puede llegar a apreciar teniendo en cuenta la distancia a la que nos encontramos del sujeto fotografiado, también es cierto que las tomas carecen de la nitidez que podíamos esperar del objetivo. Y esto es en parte debido, tal como nos explicaron los meteorólogos del observatorio, a las condiciones atmosféricas particulares de dicha zona, donde la contaminación de una gran ciudad pueden dificultar las capturas fotográficas.

No olvidemos, sin embargo, que en el espacio que separa el objetivo del sujeto hay mucha cantidad de «aire», con su correspondiente efecto –nocivo– sobre la luz que lo atraviesa. Así pues, dependiendo de las condiciones particulares –que pueden variar día a día, según el viento, por ejemplo– los resultados pueden ser significativamente diferentes. Lamentablemente, la falta de tiempo nos impidió repetir la prueba en otras fechas. Otro de los problemas asociados a la disponibilidad de este carismático objetivo.

Con un diámetro tan grande del objetivo podemos hacer curiosos inventos... © Albedo Media S.L.
Con un diámetro tan grande del objetivo podemos hacer curiosos inventos… © Albedo Media S.L.

Otro aspecto a tener en cuenta en este objetivo y que en otros podría pasar más desapercibido, es el sistema de enfoque, que en este caso es de tipo enfoque electrónico, algo necesario para mover las enormes lentes que lo componen. Una pequeña pantalla digital muestra la distancia a la cual estamos enfocando en cada momento, lo cual puede ser de ayuda en más de una ocasión. Eso sí, durante las pruebas pudimos observar que se trata de un enfoque más bien lento, aunque, como ya hemos comentado con anterioridad, trabajar con este objetivo requiere tiempo. El uso del teleconvertidor no hace más que ralentizar aún más la velocidad de enfoque.

Por último, aprovechamos que nos encontramos en un la privilegiada situación que nos alberga el observatorio para poner a prueba el Sigma 200-500 en «fotografía astronómica». Traduciendo: buscamos fotografiar la luna, aprovechando que podemos llegar a los 1000 mm de distancia focal.

En posición, buscando la luna: no es una tarea fácil © Albedo Media S.L.
En posición, buscando la luna: no es una tarea fácil © Albedo Media S.L.

Sin embargo, las imágenes que obtuvimos con el teleconvertidor no fueron de calidad excepcional, con lo que decidimos prescindir de él y «contentarnos» con los solo 500 mm del objetivo.

No es fácil enfocar la luna © Albedo Media S.L.
No es fácil enfocar la luna © Albedo Media S.L.

Teniendo en cuenta el peso del objetivo y que el menor movimiento de este tendrá una repercusión muy significativa en la imagen final –la luna ocupa una parte muy pequeña de la imagen aún a 500 mm de focal–, no es fácil mantener el Sigma en la posición deseada y sin movimiento alguno.

La luna expuesta «a luz de día» (f/2,8 – 1/1000, ISO 100) © Albedo Media

Recordamos que para obtener este tipo de exposición del astro lunar es necesario tener en cuenta que recibe la luz del Sol, por lo que será necesario exponer para esta fuente lumínica.

Ya es de noche, un buen momento para recoger el objetivo, otra tarea que tomará más de cinco minutos; el Sigma 200-500 requiere de planificación y tiempo, mucho tiempo... © Albedo Media S.L.
Ya es de noche, un buen momento para recoger el objetivo, otra tarea que tomará más de cinco minutos; el Sigma 200-500 requiere de planificación y tiempo, mucho tiempo… © Albedo Media S.L.

(1) Para más información, se puede consultar la página de Wikipedia del Observatori Fabra. El Observatori Fabra está gestionado por la Real Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona (RACAB).

       

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