Sigma DP1 Merrill – La Prueba

/DSLRMZ Labo – La cámara Sigma DP1 Merrill incorpora la última versión del carismático sensor Foveon X3, en formato APS-C, equivalente, según la  firma, a 46 megapíxeles. Puesto que –en un sistema digital– la capacidad de resolución de un objetivo depende de las características del sensor y procesador, para ser la capacidad de resolución del Sistema, ofrecemos a nuestros lectores la primera prueba a nivel mundial, con datos cuantificados, de ese tan especial sistema.

 

 

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© Albedo Media, S.L.

 

Sigma DP1 Merrill: el objetivo

Las cámaras Sigma, DP1 Merrill, DP2 Merrill y DP3 Merrill se caracterizan –además de por el sensor Foveon– por incorporar objetivos no retráctiles, de focal fija, en el caso de la ahora en prueba DP1 Merrill, se trata concretamente de un 19 mm f/2,8 equivalente a un 28 mm f/2,8.

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El objetivo, de focal fija, no es retráctil, lo que otorga mayor solidez y menos riesgo de bombeo de polvo hacia el sensor. © Sigma Corp.

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La segunda lente desde la entrada de la luz, por la izquierda es en vidrio FLD. El distinto color señala las dos aesféricas. © Sigma Corp.

El diseño óptico ha sido optimizado para el sensor y obedece a un esquema de 9 lentes en 8 grupos, de las cuales dos son aesféricas y una en vidrio de alto índice y baja dispersión cromática, vidrio FLD, creación de Sigma, muy similar al vidrio de fluorita, pero sin sus inconvenientes. El esquema se aproxima al de un retrofoco invertido, que permite una construcción más corta, evitando las variables mecánicas por desgaste de un sistema retráctil.

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El muy especial sensor Foveon en formato APS-C equivaldría a 46 megapíxeles en una pauta Bayer. © Sigma Corp.

 

Sigma DP1 Merrill: el sensor Foveon

Tal como sugerimos al inicio de nuestro artículo, en este caso, más que en ningún otro, podríamos hablar del rendimiento del objetivo sin tener en cuenta las características únicas del sensor Foveon, que está libre de pauta Bayer, filtro de paso bajo e interpolación.

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La explicación, en la propia imagen, pensamos que es clara y evidente: la captura de información es más eficiente en un Foveon que en un sistema con pauta Bayer.  (*) © Sigma Corp.

En efecto, donde un sistema tradicional según Bayer emplea píxeles separados para los colores rojo, verde y azul, el de Foveon es capaz de recopilar la información para esos tres colores en todos y cada uno de los píxeles o fotodiodos, evitando la interpolación que en el sistema de Bayer supone tener que “explorar” píxeles más o menos alejados para averiguar en el propio los datos de color que faltan. (1)
Ello es una de las razones por las que no existe necesidad de filtro de paso bajo.

Más allá de las ventajas en fidelidad general de imagen que los responsables de Sigma preconizan, siempre hemos pensado que las características de esta última versión del Foveon tendrían que influir en la capacidad de descripción del objetivo y ahora estamos en condiciones de ofrecerles los resultados de nuestra prueba de laboratorio.

Sigma 19 mm f/2,8 DP1 Merrill: rendimiento

Sigma 19 mm f/2,8 DP1 Merrill: resolución

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© Albedo Media, S.L.

Antes de extendernos sobre el rendimiento en pares de líneas/mm del objetivo Sigma 19 mm f/2,8 tenemos que hacer una observación que ya anticipa los resultados del mismo: nos hemos visto obligados a «subir el techo» de nuestro gráfico habitual, para «acomodar» el rendimiento del objetivo de la DP1 Merrill  y evitar que, literalmente «se saliese». Así de sencillo: donde en nuestras últimas pruebas el techo estaba ajustado para un máximo de 80 L/mm ahora lo hemos tenido que ajustar  más y nada menos que para 95 L/mm.

Si bien los valores numéricos, reflejados a la izquierda del eje vertical siguen siendo válidos, fieles y comparables entre los gráficos de distintas pruebas antes publicadas, esta y las futuras, los lectores deberían tener en cuenta que la sensación visual si que puede verse alterada.
Ya con ese caveat resuelto, ¿qué nos queda por decir?

Sencillo: el Sistema compuesto por el sensor Foveon actual, y el objetivo 19 mm f/2,8 de la Sigma DP1 Merrill (procesados a RAW por el Sigma Dual True II) ha arrojado los valores de resolución más altos jamás alcanzados en DSLRMZ Labo hasta la fecha. (2).

Ya a plena abertura de f/2,8 se alcanzan los mejores resultados, con casi 90 pares de líneas milímetro para el centro y 70 para la esquina, lo que resulta un valor espectacular dentro de todo lo digital que hemos probado hasta la fecha. Ello certifica que hoy en día, si la óptica es buena, el sensor es ciertamente determinante y que más de un sistema, por no decir todos está limitando al objetivo por causa de la estructura del sensor. (3)

Siguiendo con el resto de los valores de abertura de diafragma, aunque con una muy ligera caída solo para el centro, el rendimiento sigue siendo espléndido para f/4 y f/5,6 iniciando el clásico descenso por difracción desde f/8 en adelante. Pero en este caso, los efectos de la difracción se notan menos que en otros sensores y hay que observar que incluso para f/16 se obtienen más de 60 L/mm en el centro y más de 40 en la esquina: brutalmente bueno. Ya solo nos falta felicitar a los responsables de Sigma por no haber caído en la tentación de ofrecer el valor de f/22.

Sigma 19 mm f/2,8 DP1 Merrill: distorsión

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© Albedo Media, S.L.

Partiendo de la base de que hoy en día, tal como pudimos comprobar en su momento, muchos de los archivos RAW están ya un tanto «precocinados», la distorsión acusada por el sistema de la DP1 es realmente muy discreta, diríamos casi que inapreciable. Con un barrilete muy ligero, si buscamos podemos encontrar una muy ligera complejidad en acerico… pero hay que buscar mucho.

Sigma 19 mm f/2,8 DP1 Merrill: viñeteado

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© Albedo Media, S.L.

Al llegar al viñeteado, nos encontramos con datos especialmente gratos: no solo es muy discreto a su apertura máxima, sino que se estabiliza de inmediato,  un nivel muy bajo, con tan solo cerrar un punto hasta f/4.

Sensor Foveon, en la práctica, particularidades

Nos reconforta ver como ciertas marcas, para bien y para mal, siguen firmes en sus convicciones, el caso de Sigma y su empeño en apostar sobre una tipología de captor radicalmente distinta, es para nosotros uno de los casos más ejemplares.

Acostumbrados a tocar a diario equipo fotográfico de lo más diverso, «el caso Foveon» siempre fue una rareza que adoramos y elogiamos desde sus inicios, especialmente interesantes bajo el concepto de compacta de sensor grande (APS-C) sin interpolación de color ni filtro de paso bajo.

Dos grandes problemas recorren desde nuestra perspectiva la difusión masiva de esta tecnología, primeramente no logró cumplir las expectativas generadas en un inicio y en segundo lugar, no gozó del apoyo necesario para evolucionar proporcionalmente a otras tecnologías; bien potenciando sus innegables bondades, bien mejorando las taras que arrastra desde los primeros modelos DP, ya con más de cuatro años de antigüedad.

Nos retrotraemos casi cinco años atrás, por aquel entonces hablar de compactas con sensores APS-C era casi una excentricidad y tras mucho empeño, Sigma  planteaba  – tras varios ensayos en compactas por parte de terceros y sistemas de microscopía – un sistema de captura basado plenamente en la composición de la película cromógena fotoquímica, con sus capas de color superpuestas y sus intercapas de bloqueo con colores complementarios para evitar que las longitudes de onda de cada color fueran a parar a una capa errónea.

Otro ejemplo del detalle que es capaz de «arrancar» este compendio óptica/sensor

Siguiendo este idílico guión, la teoría imponía en principio una altísima tasa de resolución, una captura de pleno color exenta de interpolación y lo que era mejor todavía, un ruido electrónico totalmente irrisorio para lo que vendría a conocerse en terreno compacto.
Atención a la textura del disfraz. nítida incluso estando en subexposición
Atención a la textura del disfraz. nítida incluso estando en subexposición

Contrastando en la práctica estos argumentos, vimos ya desde la DP1 original que la nitidez del sistema era realmente alta, limitada sin embargo por la escasa cuantía de millones de píxeles de los equipos de entonces (5MPX), aunque este problema persiste ligeramente hoy en día con las nuevas Merrill, los nuevos captores de 15 MPX parece cubrir y superar, las exigencias de cualquier fotógrafo, ya que en definición no tienen literalmente rival.
El bokeh es también muy sugerente y característico   
El bokeh es también muy sugerente y característico   

Ahora bien, olvidémonos por favor de sus equivalencia en resolución interpolada (como si fuera un captor con mosaico Bayer normalizado), no es comparable a un sensor de 46 MPX, ni creemos lógica esa labor, en una compacta de mil euros, mejor sería para Sigma que promoviera sus equipos Foveon desde su resolución nativa sin interpolar, dado que es ahí donde reside su fortaleza.

Fino detalle, acompañado de algúna que otra saturación parcial de color
Fino detalle, acompañado de algúna que otra saturación parcial de color

Otra peculiaridad a tener en cuenta sobre su uso en la práctica, es la exposición…y aquí tenemos que pensar por triplicado, para cada uno de los sensores (Rojo Verde y Azul) que configuran el sandwich Foveon, pasamos a explicarlo de una manera más clara:

Tras muchas capturas con varias unidades y generaciones de «Sigma DP»diferentes, percibimos en ciertas situaciones propensas a una mayor desviación de color (días nublados, atardeceres, amaneceres) saturaciones  parciales de  color, difíciles de  lidiar en la postproducción.

En nuestra opinión esto se debe a la propia composición del captor, en forma tricapa, lo que hace que no todas las capas se expongan de la misma manera y por ende, se puedan sobrexponer y subexponer de manera dramática sustratos distintos del captor, dando como resultado colores sobresaturados, deslucidos o una compleja mezcla de ambas cosas, por antagónico que parezca. Estos fallos, al ser diferencias notables en la exposición de los diferentes canales de color, no son subsanables mediante ajustes de equilibrio de color (WB), ni en cámara ni en software.

La solución pasa por un exhaustivo control de la exposición, volvemos casi a la etapa de tirar «en diapo», nutriendo bien todas las capas del sensor con luz a la par que cuidamos mucho no pasarnos en las sobrexposiciones, ya que aún recuperando información en el revelado RAW, es posible que tengamos saturaciones parciales.

De hecho, no andamos muy lejos si recomendamos llevar en el bolsillo un par de filtros de corrección de color (CC), para manejar físicamente el equilibrio de color y poder compensar las ausencias o excesos de captura en las diferentes capas del sensor. Por contra, si exponemos correctamente todas sus capas, alimentándolas bien de luz, obtendremos un color vibrante, con muchos matices y transiciones, una autentica delicia.

Curiosamente el sistema que mejor calidad de color puede otorgar, sin interpolaciones de por medio, contempla uno de los más caprichosos e inestables rendimientos cromáticos, en tono, saturación y luminosidad, hay que desarrollar cierta metodología y tesón para conseguir los mejores resultados.

Misma conclusión podemos sacar sobre el ruido electrónico, al captar la luz en varios sustratos diferentes, al subir el ISO y amplificar la señal, aquellos que estaban más subexpuestos revelan una destructiva trama de ruido electrónico, no admisible a partir de 800/1600 ISO dependiendo el contexto, lo que hace al sistema Foveon poco competitivo – de momento –  en este campo en relación con el estado tecnológico actual. Por ello, recuperar el trípode para algunas tomas es más que aconsejable, mejor de hecho, que subir uno o dos puntos la sensibilidad ISO, la calidad en este sistema se resiente mucho con las subidas a valores ISO elevados.

Aberraciones de color y profundidad de foco

Sí, has leído bien, profundidad de «foco», no de campo, en tiempos de película, este término designaba el umbral en el que se podía establecer el foco dentro del plano focal, el «grosor» o tolerancia por así decirlo del plano sobre el cual se proyecta la imagen enfocada de nuestra toma.

Pues bien, aquí no tenemos los problemas de planeidad de la película, ni necesidad de pletinas cerámicas ni bombas de vacío que valgan… dado que el captor obviamente está perfectamente pulimentado y plano sobre un receptáculo fijo, pero en Foveon tenemos tres, lo que intuimos afecta en parte a su «profundidad de foco».

 

Los rayos de luz blanca al atravesar la lente se dispersan en un haz de colores,  longitudes que se enfocan en planos diferentes al plano focal, apareciendo los temibles halos.
Los rayos de luz blanca al atravesar la lente se dispersan en un haz de colores,  longitudes que se enfocan en planos diferentes al plano focal, apareciendo los temibles halos.

Respaldamos esta teoría, detectando muchas aberraciones cromáticas en las tomas realizadas, justificando éstas desde el concepto de «ausencia de profundidad de foco»; por muy delgados que consigan hacer los tres captores y ensamblarlos, es probable que la suma de los tres incida negativamente en disminución de la profundidad de foco y por ende, cualquier traza óptica que tenga que ver con el plano focal, como lo son las aberraciones cromáticas, se verá magnificada.
No obstante, no seamos duros, desde luego debe ser realmente complejo controlar las aberraciones cromáticas de una óptica… ¡para tres planos focales ligeramente distintos!

Por su parte, los ajustes de corrección digital a través del Sigma Photo Pro, especialmente parametrizado para el objetivo Sigma 19 mm f/2.8 de la DP1 Merrill dan unos buenos resultados, aunque no consigue eliminar del todo su presencia. De igual manera, los JPG en cámara, consiguen una correción bastante certera, siendo totalmente usables sin necesidad de pasar por el ordenador.

Captada con extremo detalle, un modelo «ideal» para el moiré, resuelto sin problemas, Foveon marca aquí la diferencia
eso sí, ojo con las aberraciones cromáticas

Sigma 19 mm f/2,8 sobre DP1 Merrill: conclusiones

Sabemos que todos estos consejos de uso y precauciones suenan algo farragoso, pero Foveon es sin duda un sistema de captura diferente, si lo entendemos nos dará lo mejor de sí, un detalle increíble sin necesidad de recurrir a máscaras de foco, un color pleno en matices… y no volveremos a mirar igual a las cámaras de otras marcas, sean del formato y precio que sean. Nos recuerda, en cierta forma, a lo mejor del Kodachrome.
Una vez más, se certifica lo que –en fotografía digital– es aún más crítico que en fotografía fílmica: que la resolución de la imagen es la resolución del sistema, más allá de la propia del objetivo, que –hoy por hoy– parece estar limitada por los sensores. El Foveon de esta Sigma parece liberar, si no toda, si la mayor parte de la capacidad del objetivo 19 mm f/2,8 de Sigma. Puesto que se sabe que otros fabricantes están registrando patentes alternativas ese tipo de sensor, cabe pensar que también en esta vía de sensores «tricapa» podemos esperar interesante evolución.

(1) La peculiar estructura que favorece la alta resolución del sistema y su enorme capacidad descriptiva, hace también que la cantidad de luz que llega «al fondo del pozo» de cada fotodiodo sea inferior y ello supone que el sensor Foveon no brilla precisamente por su rendimiento para ajustes ISO por encima de 200. Pronto publicaremos una prueba al respecto.

(2) En pruebas sobre sistemas fílmicos, hemos alcanzado valores próximos a 110 pares de líneas/mm

(3) Se supone que esta óptica sería la misma que la versión comercializada para cámaras CSC, pero si observamos el esquema óptico podemos, por un lado, que existen diferencias y por otro, que los resultados sobre sensores Bayer del entorno de los 16 Mpx. son bien distintos a los ofrecidos sobre Foveon.

 

       

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