Con motivo de la presentación oficial de la α7 III, Sony congregó a la prensa europea en un recóndito hotel de la campiña inglesa donde tuvimos ocasión de realizar una breve pero intensa toma de contacto con el modelo más reciente de la compañía.

Apenas unos meses después de la puesta de largo de la flamante α7 RIII, Sony continúa ampliando su gama de cámaras con sensor de 24×36 mm sin espejo. Según calendario programado, le tocaba el turno al modelo considerado por el fabricante “básico”, aunque, repasando la lista de características, quizá este apelativo no haga justicia a una cámara que, a pesar de tener un público objetivo diferente, pensamos que puede ensombrecer las ventas del buque insignia de la compañía, la α9.

Diseño y ergonomía

El clásico diseño de toda la gama α7, también presente en la mencionada α9, volvemos a encontrarlo en la α7 III con algunas mejoras importantes: la incorporación del joystick para el manejo del punto de enfoque y la doble ranura de tarjetas, una de ellas compatible con tarjetas de memoria SD tipo UHS-II, las recomendadas para optimizar las posibilidades de la cámara.

Sony α7 III
Doble ranura para tarjetas, joystick y botón AF entre las principales mejoras externas de la Sony α7 III. © Albedo Media

Cambia también la batería, encontrando ahora un nuevo tipo denominado NP-FZ100 que sorprende por su autonomía garantizada de más de 700 disparos. Gracias a ello, la Sony α7 III pasa a convertirse en la cámara sin espejo con mayor autonomía del mercado, solucionando así uno de los problemas habituales que se achacan a este tipo de cámaras. De hecho, durante nuestra toma de contacto, sobrepasamos con creces esa cifra certificada y aún nos sobró energía para unos cuantos disparos más.

Otra de las incorporaciones ya vistas en la α7 RIII que ahora adopta este modelo lo encontramos en la doble conexión USB: un USB 3.1 Gen 1 y un terminal tipo USB-C.

Sony α7 III
Pantalla abatible, doble conexión USB y entrada para micrófono en la Sony α7 III. © Albedo Media

Se mantiene la profusión de botones personalizables –hasta 11– que ahora se complementan con la posibilidad de grabar hasta 30 funciones de uso frecuente en el menú particular. Otra importante mejora de manejo ya vista en los modelos más recientes la encontramos en la inclusión del botón específico destinado al AF-ON.

Poco podemos añadir de la ergonomía que no se haya comentado ya cuando hablamos de los modelos más recientes de la familia, pues prácticamente todo permanece invariable. Lo mismo cabe decir del peso y medidas que apenas han cambiado.

Sony α7 III
La buena ergonomía de la Sony α7 III está garantizada por la generosa empuñadura y la ubicación de todos los botones. © Albedo Media

También encontramos la pantalla abatible de 3” con la novedad de que ahora incluye control táctil, pudiendo destinar a esta utilidad un área determinado o toda ella. Además, según nos comentan desde la marca, se han mejorado los materiales para corregir un problema presente en las anteriores versiones que deterioraba el aspecto externo de la misma.

En el visor encontramos un XGA OLED de 2,3 Mpx que ofrece una visión realista con una buena reproducción de los detalles. Como novedad, se puede configurar la calidad de visualización, tanto en el visor como en la pantalla. Aunque brinda una calidad de imagen más que aceptable, cuando se visualizan patrones repetidos apreciamos dientes de sierra o un ligero muaré que, obviamente, sólo afectan a la visualización y no a la toma final.

Sony α7 III
Vista trasera de la Sony α7 III. © Albedo Media

La capacidad de refresco no llega a los niveles de la α9 aunque resulta más que suficiente para la categoría en la que se sitúa este modelo; lo mismo nos han parecido los espacios en negro –blackout–al disparar en ráfaga: no tan sorprendentes como en su hermana mayor pero más que satisfactorios.

A pesar de no suponer un cambio respecto al anterior modelo, recordemos que esta α7 III, como toda la familia α7, está construida sobre un cuerpo de aleación de magnesio protegido contra la intemperie. Durante el breve tiempo de esta toma de contacto, la nieve cayó sobre la cámara pero resultó insuficiente para valorar el grado de protección, como se sabe, uno de los puntos más flojos de toda la familia α7 y que ha levantado más de una polémica sobre su construcción interna.

Sony α7 III
Sony α7 III. © Albedo Media

Sensor y procesador

Sin menospreciar las mejoras externas, los más importantes cambios se encuentran en el interior de la α7 III. Principalmente en el completamente renovado sensor: un CMOS EXMOR R de 24×36 mm y 24,2 Mpx de resolución retroiluminado, prácticamente idéntico al que encontramos en la α9 aunque ligeramente más lento.

Sony α7 III
Despiece de las principales mejoras encontradas en la Sony α7 III. © Albedo Media

Gracias a este nuevo sensor el rango de ISO disponible coincide con el de su hermana: de 100 a 51.200 ampliable de 50 a la impresionante cifra de 204.800. Como podemos apreciar en las tomas de muestra, la calidad de imagen no deja lugar a dudas del buen trabajo realizado: un alto rango dinámico con buen detalle, definición de color y nitidez con valores ISO bajos y un ruido y conservación de la gama de colores muy aceptable con valores ISO increíblemente altos.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/10 s – f/8 – ISO 3.200. © Fernando Galán
Composición sobre recortes al 100% de Imágenes tomadas con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a diferentes valores ISO. © Fernando Galán
Composición sobre recortes al 100% de Imágenes tomadas con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a diferentes valores ISO. © Fernando Galán

Aunque aún no está disponible la actualización del software más habitual  –Adobe– para el procesado de los archivos RAW generados por la α7 III, desde la marca se está realizando un esfuerzo por extender el uso de Imaging Edge, programa desarrollado por Sony tanto para la toma en directo como para la edición de sus archivos debido al aumento de posibilidades y mejora de la respuesta y que coincidiendo con la presentación de esta cámara se ha actualizado para mejorar la respuesta.

Esto nos permite interpretar ya los archivos RAW obtenidos durante esta toma de contacto y verificar la flexibilidad en rango dinámico prometida.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 53 mm. 1/250 s – f/5,6 – ISO 200. Archivo JPEG directo de cámara. © Fernando Galán
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 53 mm. 1/250 s – f/5,6 – ISO 200. Sugerencia de edición realizada con Sony Imaging Edge. © Fernando Galán

Para el procesado de estas imágenes por parte de la cámara se ha optado por una actualización del BIONZ X que consigue casi duplicar la velocidad de lectura de datos con respecto al modelo al que sustituye, así como una interpretación más fiel de los colores, especialmente los colores de la piel.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/80 s – f/8 – ISO 100. Archivo JPEG directo de cámara. © Fernando Galán

Este nuevo procesador se encarga también de agilizar el disparo en ráfaga que, aun sin llegar a la velocidad de la α9, alcanza una nada despreciable cifra máxima de 10 fps.

Como aludíamos unos párrafos más arriba, durante este disparo en ráfaga se produce un ligerísimo blackout que no llega a suponer un problema para el seguimiento, al menos en el tipo de escena que probamos durante esta toma de contacto: una pareja de baile. Tendremos que esperar a realizar una prueba con deporte para precisar este aspecto aunque intuimos que responderá igual de bien.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 64 mm. 1/320 s – f/2,8 – ISO 1.600. © Fernando Galán

Tanto a la hora de capturar en ráfaga como con disparo simple, podemos elegir el modo de obturador electrónico silencioso o el mecánico. En ambos casos, la velocidad mínima de obturación alcanza el 1/8.000 s.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/160 s – f/2,8 – ISO 800. © Fernando Galán

Para aguantar esta ráfaga se ha ampliado también la capacidad del búfer que ahora permite almacenar hasta 177 archivos JPEG en calidad estándar, 89 RAW tomas comprimidas o 40 sin comprimir. Al guardar los archivos en JPEG + RAW –nuestra elección habitual– se llena un poco antes pero no llega a suponer un problema.

Por varios motivos: primero porque se ha optimizado la gestión de los archivos para poder utilizar gran parte de las funciones de la cámara mientras se terminan de grabar los archivos y segundo porque durante esta toma de contacto hemos utilizado una tarjeta del tipo XC II, de 100 Mb/s de velocidad de escritura; las que el fabricante recomienda para aprovechar al máximo las virtudes de esta cámara.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/60 s – f/4 – ISO 100. © Fernando Galán

Ya que hablamos de grabación de datos, mencionar que, además de almacenar archivos RAW de 14 bits, comprimidos o sin comprimir, encontramos una nueva opción de guardado JPEG denominada “superfina” con la que se obtiene menor compresión pero mayor calidad de imagen gracias a la menor pérdida de píxeles.

Enfoque

La velocidad a la que varias veces nos hemos referido serviría de poco si no viniese acompañada de un potente sistema de enfoque. Por eso, la α7 III hereda prácticamente el mismo sistema de enfoque que encontramos en la α9:

Se basa en la tecnología denominada por Sony 4D Focus que contiene 693 puntos AF por detección de fase distribuidos a lo largo y ancho del 93 % del sensor, junto a 425 puntos AF por detección de contraste y función de reconocimiento de ojo incluso durante el enfoque continuo.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 70-200 mm f/2,8 GM OSS
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 70-200 mm f/2,8 GM OSS a 71 mm. 1/160 s – f/2,8 – ISO 800. © Fernando Galán

Aunque durante esta breve toma de contacto no hemos tenido ocasión de probar el enfoque de seguimiento en deporte, durante la escena montada por la organización para verificar este punto –una pareja de baile– nos pareció que el sistema funciona tan bien como ya viéramos en la α9. Incluso cuando entre los bailarines se interponía el humo lanzado por una máquina. También hemos aprovechado para fotografiar en lugares poco iluminados con los mismos resultados satisfactorios de rapidez y precisión. Según las cifras oficiales –que hemos podido comprobar durante nuestra toma de contacto– la capacidad de enfoque se mantiene incluso a -3EV.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/60 s – f/2,8 – ISO 800. © Fernando Galán

Aunque por fortuna cada vez quedan menos lámparas de descarga en nuestro entorno, la mayoría de los polideportivos, uno de los posibles escenarios de esta α7, siguen iluminados por tubos fluorescentes por lo que se agradece la inclusión de la función antiparpadeo para corregir las diferencias de intensidad lumínica producida por este tipo de luces.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 24 mm. 1/60 s – f/4 – ISO 6.400. © Fernando Galán

En una cámara como esta que se ha propuesto ocupar muchas mochilas, no podía faltar la estabilización. Para ello, adopta el sistema de cinco ejes en el cuerpo pero lo mejora para garantizar una ganancia de cinco pasos según anuncian. En la práctica, durante nuestra prueba de campo hemos comprobado que, efectivamente, la nitidez se mantiene incluso a velocidades tan lentas como 1/10 o menos.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 53 mm. 1/6 s – f/8 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Vídeo

La nueva Sony α7 III mantiene la voluntad de seguir ocupando un lugar predilecto entre los aficionados al vídeo, por ello no podía faltar la grabación en 4K. Para ello utiliza la lectura completa de todo el sensor sin agrupamiento de píxeles.

Incluye un nuevo perfil de imagen denominado HLG (gamma Log híbrida) que permite la realización de HDR al momento. Además, no faltan los perfiles S-Log2 y S-Log3 ni la función Zebra, asistente de visualización de gamma y grabación proxy. Para la edición en cámara lenta se puede grabar Full HD a 120 fps y hasta 100 Mbps.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm. 1/15 s – f/5,6 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Flash Sony HVL-F60 RM

Durante la presentación de la nueva Sony α7 III también tuvimos ocasión de probar el nuevo flash Sony HVL-F60 RM presentado hace unos días por la marca. Con un número guía de 60 y control por radio, tanto en la emisión como en la recepción, nos llamó especialmente la atención, la posibilidad de aguantar el disparo en ráfaga de la Sony α7 III. De hecho, probamos el tiempo de respuesta en el escenario que se había montado para la ocasión con magníficos resultados.

Flash Sony HVL-F60RM
Flash Sony HVL-F60RM. © Albedo Media

Este modelo de flash también utiliza tres lámparas de LED para ofrecer, no sólo luz de modelado sino también luz continua para la grabación de vídeos aunque este punto no tuvimos ocasión de comprobarlo.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm e iluminada con 2 flashes Sony HVL-F60RM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 70 mm e iluminada con 2 flashes Sony HVL-F60RM. 1/200 s – f/2,8 – ISO 320. © Fernando Galán

Conclusiones

Resulta difícil no caer rendido ante los encantos de la nueva Sony α7 III, la que consideramos, sin duda, la más equilibrada de toda la familia. La lista de novedades y prestaciones la acercan peligrosamente a la α9 y en algunos aspectos, como la importante autonomía, la superan.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 70-200 mm f/2,8 GM OSS
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 70-200 mm f/2,8 GM OSS a 200 mm. 1/160 s – f/2,8 – ISO 200. © Fernando Galán

El interesante precio de 2.300 € –aunque más caro de lo que algunos esperaban– la hacen aún más apetecible pues pocas cámaras con sensor de 24×36 mm se encuentran en el mercado por ese dinero con la lista de características que ofrece esta Sony. Cierto que, puestos a pedir, a más de uno le hubiera gustado encontrarla por debajo de la barrera psicológica de los 2.000 € pero tampoco se puede negar que nos parece una cantidad muy sensata para todo lo que ofrece.

Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM
Imagen tomada con Sony α7 III y FE 24-70 mm f/2,8 GM a 40 mm. 1/250 s – f/8 – ISO 200. © Fernando Galán

A la vista de estos datos, la pregunta sería si merece la pena comprarse una α9 o incluso una α7R III cuando hay que pagar más del doble por la primera y unos 1.000 € más por la segunda. La respuesta, sin duda, la tiene cada usuario pero nosotros nos planteamos cuánta gente necesita de verdad esos veinte disparos por segundo y si ese extra cuesta 3.000 € s o si realmente hacen falta 42 Mpx de resolución.

El tiempo tendrá la respuesta. Lo único cierto es que esta nueva apuesta de Sony viene para consolidad su primer puesto en la venta de cámaras con sensor de “formato completo” (24×36 mm) aunque los compradores tendrán que hacer muchas cuentas antes de tomar una decisión definitiva.

2 Comentarios

  1. Por fin, Sony ha hecho los deberes, un modelo que aporta todo lo necesario a nivel de tecnología, un precio bueno, para un modelo de cámara profesional y que puede cubrir el 90% de las necesidades de un fotógrafo. Nada que ver con el modelo A9 en cuanto a precio -se le fue la pinza a Sony con la A9 en este aspecto-.
    La A7 III, creo que será un referente de la gama, si no hay problemas posteriores. Sólo, a mi parecer, la ergonomía sigue siendo un punto en contra y este modelo no se libra de ello, pero nada es perfecto.

  2. Para fotografía de boda es perfecta. A este modelo en anteriores versiones, solo le faltaba la doble ranura para tarjetas y poder tener back up y el joystick de selección del punto de enfoque. Ahora con esto y una cantidad de MP contenido que siempre ayuda a una mejor calidad de imagen a isos altos, se ha convertido en un modelo muy apetecible para reportaje social.

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