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Londres – Como cada año, la capital británica acoge los Sony World Photography Awards, el concurso de fotografía más grande del mundo. Aprovechando la ocasión, la compañía ha presentado, casi por sorpresa, su nueva Sony A9, una seria apuesta para el sector más profesional. A raíz de la breve toma de contacto que hemos podido realizar, extraemos unas primeras impresiones de esta nueva cámara mirrorless, que sin duda dará mucho de qué hablar.

Sony A9 y Sony FE 100-400 mm f/4,5-5,6 GM OSS © Albedo Media
Durante la presentación oficial en Londres de la Sony A9 y el nuevo FE 100-400 mm f/4,5-5,6 GM OSS © Albedo Media

Asalto al olimpo de los deportes

Sony no se ha andado con rodeos, y la intención de la nueva Sony A9 es clara: desbancar a las cámaras réflex de uno de los bastiones donde las cámaras sin espejo no acaban de convencer, al menos en el sector más profesional: la fotografía de deportes y el fotoperiodismo. Con su nueva mirrorless, Sony pretende poner fin a la hegemonía de las réflex de alta gama de Canon y Nikon, que dominan este segmento de mercado desde hace muchos años.

Para ello, Sony ha dotado a la A9 del primer sensor CMOS stacked de tamaño 24×36 mm, una tecnología que la compañía ha venido utilizando en sus últimos modelos –tales como la a6500 o la RX100 V– para incrementar la velocidad de procesado. La clave está en “apilar” la capa de memoria entre el sensor y el procesador, lo que permite mejorar significativamente la transmisión de datos entre estos elementos. ¿En qué cifras concretas se traduce todo esto? Pues en una cámara con una resolución de 24,2 Mpx capaz de capturar ráfagas de hasta 20 fps a máxima resolución y con seguimiento continuo.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

Se trata de cifras ciertamente impresionantes, más aún cuando las comparamos a sus más directos competidoras, las actuales Canon EOS-1D X Mark II  y Nikon D5. En efecto, en el primer caso, podemos obtener como máximo 14 fps con una resolución de 20,2 Mpx, mientras que en el segundo deberemos conformarnos con 12 fps y 20,8 Mpx. ¿Será suficiente para hacer sombra a las “reinas” del sector?

A toda máquina

En todo caso, Sony no quiere quedarse atrás en el apartado de especificaciones. Su sensor apilado en combinación con el front-end LSI y un renovado procesador de imagen Bionz X –una generación más que el que encontramos en la A7R II o en la A99 II –las dos últimas cámaras de alta gama presentadas por la compañía–, permiten a la Sony A9 ser la cámara más rápida de su categoría. Su buffer puede almacenar hasta 241 imágenes RAW –en modo comprimido sin pérdidas– en disparo de ráfaga, manteniendo esos 20 fps de los que hablábamos un poco más arriba.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

Por supuesto, no hay ráfaga que valga sin un buen seguimiento del autoenfoque, otra de las claves de este equipo. Sony apuesta por su sistema 4D Focus con 693 puntos de AF (PDAF) que cubren el 93 % del frame, es decir, prácticamente toda la escena, y con un procesador que realiza cálculos continuos del AF/AE hasta 60 veces por segundo. Incluso la sensibilidad en situaciones de baja iluminación del AF ha sido mejorada, que ahora permite llegar hasta los -3 EV con objetivos a f/2.

¿Y cómo se traducen todas estas cifras sobre el terreno? El escaso tiempo previsto para nuestra primera toma de contacto fue breve, pero más que suficiente para confirmar que el sistema de AF funciona muy bien, y de forma fiable. A la espera de poder mostrar las imágenes resultantes a resolución nativa –Sony no permite su publicación oficial hasta el próximo 27 de abril– nuestras comprobaciones en pantalla nos han dejado más que satisfechos.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

¿Unas ráfagas muy rápidas y un AF-C de primer nivel son suficientes para “acabar” con las réflex de la competencia? Ciertamente no, pues uno de los puntos más críticos de las cámaras sin espejo es la calidad de su visor electrónico, que “frena” muchas veces a los usuarios habituados a los visores ópticos de sus réflex. Si está claro que con la Sony A9 la nitidez del EVF no es un problema –hablamos de una resolución Quad VGA con 3,68 millones de puntos–, tampoco lo es ahora su tiempo de respuesta, seguramente el aspecto más crítico de estos visores.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

De hecho, cuando miramos a través del visor de la Sony A9 en pleno funcionamiento, no percibimos apenas ningún atisbo de blackout al disparar a máxima velocidad. Esto se consigue gracias a su tasa de refresco de hasta 120 fps, que disminuye hasta 60 fps en caso de disparar en ráfaga. Por supuesto, la calidad óptica del visor sigue estando asegurada por su tecnología Tru-Finder OLED con revestimientos Zeiss T*. Eso sí, durante nuestras pruebas observamos algunas inconsistencias de color en el visor cuando activamos dichas ráfagas, algo que analizaremos más tranquilamente con una unidad de prueba final.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

Otra de las claves de la Sony A9 es su obturador electrónico –hasta 1/32.000 s– sin apenas efecto de rolling shutter, y que le asegura un modo de operación totalmente silencioso, un aspecto clave en ciertos deportes tales como el tenis o el golf, tal como recalcó Sony durante la presentación oficial. De hecho, las ráfagas de 20 fps son posibles gracias a este modo de obturación, pues el modo mecánico no permite alcanzar tales velocidades.

En cuanto al vídeo –que no tuvimos ocasión de probar en el escaso tiempo previsto para la toma de contacto–, la Sony A9 cuenta con un modo 4K mejorado, pues ahora se realiza un sobremuestro de tomas en 6K, por lo que se evita el pixel binning. Esto mejora particularmente el detalle de las tomas, y se beneficia también del prácticamente inexistente rolling shutter, gracias a las altas velocidades de lectura entre el procesador de imagen y el sensor CMOS ‘stacked’. Además, también contamos con un sistema de estabilización de 5 ejes que estaría incorporado en el propio cuerpo. Por otro lado, parece no haber rastro de un modo de grabación S-Log interno, algo que seguramente puede decepcionar a los amantes del vídeo… ¿quizá para una futura Sony A9S?

Ergonomía y manejo

Los acostumbrados a la familia A7 de Sony se encontrarán como en casa, pero Sony ha revisado algunos aspectos para dotar a su A9 de un enfoque más profesional.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

En mano, se notan los 50 g más de peso que la A7R II –son 673 g en la balanza–, pero por supuesto estamos lejos de los por ejemplo casi 850 g de la A99 II; ventajas de no llevar ningún espejo y los mecanismos de accionamiento correspondientes, entre otros. De todas formas, se agarra muy bien, pues Sony ha incorporado una empuñadura más prominente en su A9, lo que facilita su manejo, incluso con ópticas más bien pesadas.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

En la parte trasera encontramos un bienvenido joystick para selección del punto AF, así como un botón dedicado para la activación de autoenfoque (AF-On), situado de tal forma que lo podemos pulsar sin demasiados problemas cuando estamos con el ojo pegado al visor. La rueda trasera también ha crecido en tamaño y resalte.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

La pantalla trasera mantiene el mimo tamaño de 3″ que encontramos por ejemplo en la A7R II, pero sube un poco en resolución, hasta los 1,44 millones de puntos. Por supuesto, es inclinable y, sí, ahora es también táctil, algo que pedían muchos usuarios. Estos también agradecerán que Sony haya decidido, por fin, simplificar los menús un tanto confusos que encontramos en las A7, reduciendo ahora el total de pestañas principales a 5 niveles, más los accesos favoritos.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

En la parte izquierda del panel superior encontramos los diales de selección del modo de enfoque, así como el de modo de disparo, ambos con sus respectivos sistemas de bloqueo, y que al uso nos han parecido convincentes.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

Al abrir el comportamiento de conexiones del lado izquierdo –cuyos sellados y tapas no nos convencen demasiado– encontramos un nuevo puerto Ethernet LAN de tipo RJ45, que permitirá descargar las imágenes vía FTP a toda velocidad y con una fiabilidad más que probada. Y justo debajo, podemos observar el puerto de sincronización de flash, algo que agradecerán sobre todo los fotógrafos de estudio que no empleen sistemas inalámbricos.

Sony A9 © Albedo Media
Sony A9 © Albedo Media

Una buena noticia es la nueva batería de tipo “Z” –referencia NP-FZ100– con la que Sony promete un factor de ganancia 2,2x en duración con respecto a los antiguos modelos “W”, algo clave en el sector profesional al cual apunta. En concreto, hablamos de una capacidad de 16,4 Wh, contra los 7,7 Wh de la anterior generación, y con la que se promete poder llegar a 650 disparos por carga según norma CIPA –algo que, evidentemente, no hemos podido comprobar debido a la corta duración de la toma de contacto–. Sony también ha anunciado una empuñadura VG-C3EM opcional para mejorar agarre, y que permite contar con una segunda batería, para un total de aproximadamente 1.300 disparos.

Por último, la Sony A9 incluye también una doble ranura para tarjetas SD –con soporte para la norma UHS-II–. Lamentablemente, Sony sigue apostando por una conexión solo USB 2.0, cuando ya existen cámaras con protocolo USB 3.0, mucho más rápido. Algo que cuesta justificar teniendo en cuenta que estamos hablando de una cámara donde la velocidad –y, por tanto, la cantidad de datos que genera– es su punto fuerte…

Hablemos del precio

Dejamos para el final uno de los puntos más importantes: el precio. ¿5.300 € para una mirrorless 24×36 mm? Demasiado caro, hemos escuchado repetidamente entre algunos de los asistentes del evento. Quizá el hecho de que sea una cámara sin espejo –que empezaron a “atacar” a las réflex desde abajo– distorsione las aspiraciones reales de la Sony A9, pero para poder juzgar correctamente su valor es necesario compararla con aquellas cámaras enfocadas a ofrecer una funcionalidad equivalente, más allá de la tecnología inherente que se use. Hablamos de fotografía de deportes y de ciertas vertientes del fotoperiodismo que necesitan de cámaras muy rápidas y con un seguimiento de enfoque totalmente fiable. Hablamos de cámaras tales como la Canon EOS-1D X Mark II o la Nikon D5, que se sitúan entre los 6.000 y 7.000 €. Desde esta perspectiva, quizá la Sony A9 no sea tan cara como parece, al menos desde el punto de vista de sus especificaciones, pues ofrece unas ráfagas bastante más rápidas con una resolución aún mayor y con un AF-C –supuestamente– igual de fiable, o incluso mejor.

Es cierto que otros fabricantes, tales como Fujifilm con su X-T2 u Olympus con su E-M1 Mark II, también apuestan por este mercado, con prestaciones también de primer nivel y con precios bastante más asequibles, pero su batalla es aún más complicada en este mundo donde la fullframe-manía reina –justificadamente o no, eso ya es otra cuestión–.

¿Dónde está el “problema” entonces? Para un fotógrafo profesional no son todo cifras, y Sony tendrá que trabajar mucho en el soporte post-venta –al parecer Sony ya se ha puesto manos a la obra– un servicio de vital importancia para los fotógrafos que no pueden permitirse ningún contratiempo durante las sesiones y eventos. Otro aspecto a tener en cuenta es la política de actualizaciones de firmware; si Sony quiere fidelizar al fotógrafo profesional, necesita proporcionar frecuentes y consistentes actualizaciones, que permitan al usuario rentabilizar su inversión. En esta gama de precios –recordemos también el coste de las ópticas de alta gama asociadas–, el fotógrafo profesional necesita sentir que esta inversión será duradera.

A todo esto, ¿dónde queda la Sony A99 II? Parece que, al menos de momento, la compañía no quiere dejar atrás ningún segmento y sigue “cuidando” a sus usuarios de cámaras réflex… aunque está claro que, con esta A9, el futuro es más que evidente… pero por ahora seguimos en el presente.

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