Sony está reestructurando su catálogo de cámaras de ópticas intercambiables con la intención –al menos en la nomenclatura– de equiparar las cámaras compactas de sistema (CSC) a los equipos réflex. Así, aunque todavía persisten algunas NEX en su oferta, los nuevos modelos llevan la clásica «α» que hasta ahora identificaba sólo a las cámaras con espejo. Presentada en la edición 2014 del CP+ de Yokohama, la α6000 supone la última incorporación

Parece que en esta reestructuración, el mismo fabricante no sabe muy bien donde situar a la nueva criatura ya que en su página Web aparece tanto en los modelos para aficionados “informales” como en los modelos para aficionados “avanzados”. Algo que, por otra parte, tampoco resulta extraño si tenemos en cuenta que la α6000 combina facilidad de uso con prestaciones dignas de cámaras mucho más caras o supuestamente mejores.

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La Sony α6000 combina facilidad de uso con prestaciones de cámaras más caras. © Albedo Media, S.L.

Prueba de esta dualidad del modelo que analizamos es que durante una fase de esta prueba de campo realizada durante un evento público, recibíamos las mismas miradas de anhelo tanto de los profesionales que hacían su trabajo cargados con varios kilos de peso al hombro como de los aficionados curiosos.

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Magnífica ergonomía y equilibrado reparto de pesos. © Albedo Media, S.L.

Y es que no hay que olvidar que la cámara que tenemos entre manos sale a la venta por 649 euros (sólo el cuerpo; apenas cien euros más con el kit básico) y ofrece un sensor de 24,3 Mpx y prestaciones que sólo aparecen en equipos mucho más caros.

 

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Sensor APS-C de 24,3 Mpx y montura tipo E. © Albedo Media, S.L.

Sin embargo, ni su precio ni su resolución son las principales bazas de la α6000 sino la velocidad de enfoque, anunciada como la más rápida del mercado entre cámaras de objetivos intercambiables. Apenas 0,06 segundos, según el fabricante. Algo que logra gracias a un sistema híbrido de veinticinco puntos de enfoque por contraste y ciento setenta y nueve puntos de detección de fase; es decir, prácticamente toda la superficie del sensor.

 

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Incluso con sujetos en movimiento, la α6000 enfoca rápido y preciso. © Fernando Galán

Efectivamente, el enfoque es uno de los puntos fuertes de la α6000 lo que unido a la velocidad de ráfaga (11 disparos por segundo) logra captar cada secuencia de los sujetos en movimiento sin perder detalle. Al menos bajo condiciones de luz óptimas ya que cuando comienza a faltar iluminación el foco se muestra bastante más perezoso.

Y eso a pesar de que montamos en la unidad de prueba el efectivo Zeiss 16-70 mm f/4 estabilizado que forma una pareja excelente con la α6000. Con una cobertura equivalente de 24-105 mm y una abertura máxima constante resuelve prácticamente las situaciones más habituales que se puede encontrar un fotógrafo, sin necesidad de tener que echar en la bolsa otros objetivos.

 

El estabilizado Zeiss 16-70 mm f/4 montado en la unidad de prueba forma una pareja excelente con la α6000. 1/640 seg. a f/4, ISO 100. © Fernando Galán.

La calidad esperada en un objetivo que lleva el logotipo de Zeiss se percibe enseguida gracias a su acabado metálico. Lentes aesféricas multirevestidas T* para evitar la reflejos, y aberraciones y –lo más característico– un diafragma compuesto por siete láminas con las que se obtiene una apertura circular gracias a la que se logra un bokeh redondeado mucho más natural que el habitual poligonal.

 

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La abertura circular del Zeiss probado ayuda a lograr un bonito «bokeh». 1/500 seg. a f/4, ISO 125. © Fernando Galán

Eso sí, el precio a desembolsar para hacerse con este equipo quizá haga dudar a más de uno y conformarse, al menos inicialmente, con el kit básico, ya que supera el coste del propio cuerpo.

El conjunto resulta bastante cómodo, ergonómico y equilibrado: ni tan ligero que se nos caiga de las manos ni tan pesado que nos agote llevarla siempre encima. La cómoda empuñadura de la cámara permite agarrarla con firmeza y acceder con facilidad a todos los botones y mandos con los dedos índice y pulgar de la mano derecha dejando así la mano izquierda libre para operar con el objetivo y sujetar el equipo.

 

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Siete botones configurables y todos los mandos al alcance de la mano. © Albedo Media, S.L.

Precisamente, la facilidad de manejo supone otra de las bazas fuertes de esta nueva cámara de Sony y es que con ella, el fabricante por fin abandona los engorrosos menús característicos de modelos anteriores y hace más cómodo y rápido el acceso a todas las funciones. Eso sí, los antiguos usuarios de Sony que echen de menos los menús de iconos pueden configurar la cámara para regresar a ellos.

A esta facilidad de uso ayudan también los siete botones personalizables a los que se pueden asignar hasta cuarenta y tres funciones diferentes y así adaptar la cámara a las preferencias del usuario.

El dial de modos, situado a la derecha, incluye el clásico esquema PASM, los modos enteramente automáticos y uno denominado “recuperación de memoria”, absolutamente configurable para tomar imágenes utilizando modos usados frecuentemente o valores registrados de antemano. Muy accesible, se puede manejar sin apartar el ojo del visor.

 

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Dial de modos y control de diafragma: accesibles y cómodos pero tan juntos que a veces «se nos va el dedo». © Albedo Media, S.L.

Junto a este, encontramos la rueda de control del diafragma, también muy cómoda, manejable y precisa aunque quizá demasiado próxima al dial de modos por lo que más de una vez el dedo se nos va a éste involuntariamente.

Aunque si hablamos de accionamientos involuntarios, el que más nos ha disgustado es el del vídeo. Aunque pequeño y disimulado, se encuentra en un punto de la empuñadura fácil de presionar sin querer. De hecho, no ha habido ni un solo día de la prueba de campo en el que no nos hayamos sorprendido grabando vídeos sin querer.

 

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Más de una vez hemos pulsado sin querer el botón de grabación, situado en la empuñadura. © Albedo Media, S.L.

La rueda de control, además de modificar el tiempo de obturación, permite el acceso rápido a las funciones más habituales, por lo que contribuye mucho a agilizar la toma. Además, todos estos controles se visualizan en el visor electrónico de 0,39” y 1.44 Mpx. Quizá algo justo y significativamente menor que el de sus predecesoras las NEX 6 y 7.

 

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© Albedo Media, S.L.

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Visor electrónico y pantalla abatible de 3″. © Albedo Media, S.L.

Para cuando el visor no nos resulta suficiente o la situación de la toma lo requiere, como ya viene siendo habitual, la Sony α6000 incorpora una pantalla abatible de 3” y 921 Kpx de resolución. Basta separar el ojo del visor para que éste se desactive y pase a funcionar la pantalla. Muy práctica pero, aunque dispone de un modo de brillo para tiempo soleado, mejor olvidarse de ella cuando el sol aplaca de verdad porque se ve poco.

 

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Conectividad Wi-Fi y NFC. © Albedo Media, S.L.

En realidad, si queremos usar la cámara para ángulos de toma realmente complicados, lo mejor es utilizarla con el smpartphone como mando a distancia ya que gracias a las conexiones Wi-Fi y NFC (Near Field Communication) de la cámara aplicación gratuita Play Memories Mobile podemos usar nuestro terminal móvil como mando remoto desde el que controlar todas las funciones del equipo.

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Disparando la cámara desde un Smartphone podemos lograr ángulos de toma complicados. 1/80 seg. a f/8, ISO100. © Fernando Galán.

La misma conectividad sirve para descargar las fotos del equipo en el propio Smartphone, en el ordenador o cualquier otro dispositivo móvil. Otra de las ventajas de la incorporación del Wi-Fi en la cámara es la posibilidad de actualizarla con aplicaciones específicas orientadas principalmente a la creación de efectos aunque con las puertas abiertas para nuevas utilidades que pudieran surgir.

 

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1/80 seg. a f/22, ISO100. © Fernando Galán.

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1/320 seg. a f/7,1, ISO 1.600. © Fernando Galán.

Todo esto, obviamente, consume energía y obliga a recargar la batería con frecuencia pero, cuando nos disponemos a ello, nos encontramos con que el fabricante sólo prevé que ésta se cargue directamente desde la cámara; es decir, como se suele hacer con los teléfonos. ¿Qué ocurre entonces si queremos disponer de una batería auxiliar y llevarla siempre cargada en nuestro bolso? Pues que tendremos que recurrir a un cargador de baterías que se vende aparte como accesorio e incrementar en cincuenta euros más el presupuesto de nuestro equipo.

 

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1/160 a f4. ISO 2.500. © Fernando Galán.

 

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Buen control del ruido incluso a ajustes ISO elevados. 1/25 a f4, ISO 5.000. © Fernando Galán.

Sony incorpora en su α6000 el nuevo procesador BIONZ X, el mismo que en las α7 y α7R, una de las bazas fuertes de este modelo y que garantiza, entre otras cosas, la velocidad de disparo antes mencionada así como la reducción de ruido por zonas independientes y la disminución de artefactos incluso a valores ISO elevados.

 

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Incluso con el ajuste ISO máximo, el procesador de la α6000 controla bien el ruido aunque resulta mucho más agradable el del RAW que el generado por el JPG. 1/160 seg. a f/8, ISO 25.600. © Fernando Galán.

Y es que, aunque el valor máximo de 25.600 que ofrece la α6000 pudiera levantar suspicacias, lo cierto es que el resultado no defrauda; especialmente en lo que al archivo RAW se refiere, ya que el procesado JPEG que efectúa la cámara genera un ruido algo más desagradable.

Además del mencionado cargador de baterías, la gama de accesorios disponible incluye micrófono estéreo y luces de vídeo que se pueden incorporar directamente en la zapata que, por tanto ya no deberíamos llamar “de flash” sino como dice el fabricante “de interfaz múltiple”.

Y es que, como no podía ser de otra manera, el vídeo es otro de los atractivos de la α6000, entre otros motivos porque además de la grabación Full HD de 1080 a 60 o 24 p, y la grabación en Dolby estéreo, la velocidad de enfoque permite mantener el sujeto nítido en todo momento a pesar del movimiento.

 

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1/2.500 seg. a f/4, ISO100 © Fernando Galán.

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1/500 seg. a f/4,5, ISO100.© Fernando Galán.

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1/320 seg. a f/6,3, ISO100. © Fernando Galán.

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1/2.500 seg. a f/4, ISO 100. © Fernando Galán.

Una cámara, por tanto, como decíamos al principio, capaz de satisfacer las necesidades de un gran abanico de usuarios con muy pocos puntos en la columna del “debe” y con la que Sony demuestra que va a seguir apostando por el formato APS-C.

 

       

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