Poco a poco va creciendo la familia de objetivos disponibles para el formato 24×36 mm sin espejo de Sony y, por tanto, reduciendo distancias con los sistemas réflex. El macro de 90 mm y f/2.8 marcado por la “G” con la que el fabricante quiere distinguir a su tope de gama óptica (*) cubre un espacio requerido por los fotógrafos y por eso decidimos ponerlo a prueba sobre una A7R.

Compatible con todos los modelos de montura tipo E y sellado contra la intemperie, presenta un aspecto de calidad impecable, como corresponde al nivel máximo en que se encuentra, tanto en el tacto de los materiales como en la suavidad y firmeza de los mandos.

/Sony FE 90 mm f/2.8 Macro G OSS, montado sobre una A7R
Sony FE 90 mm f/2.8 Macro G OSS sobre la A7R con que se realizó esta prueba de campo. © Albedo Media, S.L.

Aunque no se trata de un objetivo grande ni pesado, mide prácticamente lo mismo que objetivos similares para equipos réflex; lo que llama la atención si tenemos en cuenta que los sistemas sin espejo juegan con el tamaño reducido como baza a favor.

/Sony FE 90 mm f/2.8 Macro G OSS, montado sobre una A7R
Máxima calidad de materiales y aspecto cuidado aunque… no pequeño. © Albedo Media, S.L.

A pesar de resultar el compañero ideal para la familia A7 -cuyos cuerpos A7 II y A7 R II llevan estabilización interna- Sony ha decidido incluir también estabilización en esta lente con la intención, suponemos, de aumentar las posibilidades de uso sin trípode en fotografía de naturaleza. No es menos cierto que, para que el sistema de estabilización de «5 ejes» de los dos modelos citados más arriba funcione, tiene que «tirar» de la estabilización de los objetivos, siendo en realidad una estabilización «3+2». (**)

/Tornillos
f/5.6 – 1/40 s – ISO 100. © Fernando Galán.
(En todas las imágenes: clic para ver a resolución nativa).

Esta óptica, formada por quince elementos distribuidos en once grupos, incluye lentes aesféricas, y vidrios especiales ED y súper ED, de baja dispersión cromática, destinados a minimizar las aberraciones y distorsiones. Los multirrevestimientos se encargan de los reflejos no deseados. Con este esquema óptico se consigue, finalmente un gran detalle y alto nivel de contraste, factores especialmente buscados en macrofotografía.

/La Flor
f/4.5 – 1/400 s – ISO 100. © Fernando Galán.

El diafragma, con una apertura máxima a f/2.8 y mínima de f/22, está formado por nueve hojas que logran una apertura circular con la que se consigue un bello bokeh. Efecto también interesante cuando enfocamos a sujetos muy próximos.

/Pita bajo la lluvia
f/2.8 – 1/400 s – ISO 400. © Fernando Galán

Del enfoque se encargan dos motores de ondas supersónicas de accionamiento directo que funcionan, según Sony, de manera rápida, precisa y silenciosa. Sin embargo, aunque podemos dar fe de las dos últimas habilidades, discrepamos de la primera ya que precisamente la lentitud de enfoque nos ha llamado la atención y nos ha hecho perder alguna que otra instantánea.

/Rosa seca
f/8 – 1/50 s – ISO 800. © Fernando Galán.

Y eso a pesar del limitador de distancias de enfoque de que dispone que, efectivamente, supone una ayuda importante y una reducción de tiempo considerable cuando sabemos de antemano la distancia a la que se encuentra nuestro sujeto. Como ya se ha visto en muchos objetivos similares, podemos pedir al objetivo que sólo trabaje desde la distancia mínima (28 cm) hasta 50 cm, desde esta distancia al infinito o en todo el rango, opción esta última en la que la lentitud que mencionábamos llega a su extremo.

/Hormigas devorando una salamandra muerta.
f/8 – 1/60 – ISO 2000. © Fernando Galán.

Precisamente, nos ha resultado más llamativa esta pereza porque Sony ha puesto cuidado especial en todo el sistema de enfoque de este objetivo pensando, no sólo en la fotografía, sino también en su uso para vídeo.

/Insecto sobre una planta de perejil
f/8 – 1/60 s – ISO 2000. © Fernando Galán.

El motor antes mencionado logra el silencio que requieren las tomas en naturaleza o la grabación de vídeo. El movimiento de las lentes se realiza sólo en el interior del objetivo para que no varíe la longitud total de la óptica durante el proceso y para que no gire la lente frontal en la que se alojan los filtros. Ello facilita también el buen sellado contra la intemperie.

/Mariposa

Algunos «bichos» se nos escaparon por la pereza en el enfoque pero a este lo cazamos… incruentamente f/8 – 1/60 s – ISO 640. © Fernando Galán.

Una ayuda extra al enfoque la encontramos en el botón de bloqueo situado en un lugar muy cómodo para accionar durante la toma sin tener que apartar el ojo del visor: justo en la posición natural del pulgar durante la sujeción del objetivo. Presionando este botón se logra fijar la distancia elegida hasta que se suelta y funciona tanto con enfoque simple como durante el continuo.

/Corteza de platano de sombra
Incluso a plena apertura el viñeteo resulta discreto. f/2.8 – 1/640 s – ISO 100. © Fernando Galán.

Pero no acaban aquí las utilidades del enfoque. Para facilitar el paso de automático a manual, en lugar del habitual conmutador (que en otros objetivos muchas veces con las prisas se confunde con otros botones) en este macro de Sony basta –como en otras ópticas de la serie G– con desplazar la propia anilla de enfoque. El sistema resulta muy cómodo y rápido por lo que muchas veces y, gracias a las ayudas al enfoque manual que ofrece la Sony A7, pasa a ser nuestra opción preferida.

/Lluvia torrencial, sobre una hoja caida

Sellado contra la intemperie, al Sony FE 90 Macro le afectó menos la tormenta que a nosotros, que terminamos empapados durante esta prueba de campo. f/8 – 1/200 s – ISO 6400. © Fernando Galán.

Resulta curioso que cuando la anilla de enfoque –de un agradable tacto antideslizante– se encuentra en posición automática gira de modo continuo, como “sin fin”, dejando libre el anillo con las indicaciones de distancia de enfoque. Cuando pasamos a modo manual ambas ruedas “se acoplan” y el enfoque pasa a modo mecánico igual que en objetivos tradicionales.

/El hormiguero
f/8 – 1/60 s – ISO 5000. © Fernando Galán.

De escala de reproducción 1:1 y, obviamente pensado para tomas macro, no hay que olvidar que esta distancia focal lo convierte en un teleobjetivo corto (no tan corto si se monta sobre una cámara APS-C de montura E) y, por tanto, apropiado para todo tipo de escenas.

/Carril bici
f/11 – 1/100 – ISO 1000. © Fernando Galán

El viñeteo, aunque presente en la apertura máxima, resulta fácilmente asumible; comienza a desaparecer tan pronto se cierra un punto el diafragma y casi no se encuentra a f/4.5. No olvidemos, no obstante, que la cámara sobre la que se ha probado este objetivo aplica en el momento de la toma el «perfil de lente» en el que se incluyen las correcciones de distorsión, aberración cromática y el mencionado viñeteo por lo que no resulta extraño que apenas se encuentren estos artefactos ni siquiera intentando provocarlos.

/Ipomea (Don Diego) y Buganvilla
f/4.5 – 1/40 s – ISO 100. © Fernando Galán.

Con un precio ligeramente superior a las opticas similares de equipos réflex (1.149 €) este Sony FE 90 mm f/2.8 Macro G OSS resulta una opción muy interesante para los usuarios del sistema 24×36 con montura E aficionados a la naturaleza que busquen una máxima calidad de imagen sin importarles el tiempo que esta tarde en conseguirse.

(*) Junto con los Zeiss para Sony, realizados por Cosina y no firmados por la misma

(**) Ver: declaraciones al respecto por parte de ingenieros de la firma

       

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