Cuando en septiembre de 2012 se presentó la primera Sony RX1  ya imaginábamos que nos encontrábamos ante un alarde de tecnología que sentaría las bases para modelos posteriores. Tres años después, al anunciar Sony la revisión de este modelo con importantes mejoras y, visto lo sucedido durante este tiempo, podemos asegurar la supervivencia del concepto.

Mercado de Fuencarral
1/320 s; f/2,8 – ISO 100. © Fernando Galán

Idea que, a priori, parece extraña y hace llevar las manos a la cabeza de muchos aficionados: “¡una cámara compacta de tres mil quinientos euros! ¿Y dices que no le puedo cambiar el objetivo…? Pero… ¿Quién se va a comprar eso?”. Ahí está la clave. Con casi total probabilidad, muy pocos aficionados. Aunque es más probable aún, que no importe tanto la cantidad de cámaras vendidas sino la demostración de hasta donde puede llegar la tecnología del fabricante.

Sony RX1R II
Ahora la pantalla trasera de la Sony RX1R II se puede abatir. © Albedo Media.

¿Cómo se puede mejorar la bueno? Por lo pronto, incorporando un reclamado visor electrónico y aumentando la resolución hasta los 42 Mpx como novedades más visibles.  aunque tampoco hay que olvidarse del filtro de paso bajo conectable y ajustable a voluntad. Por último, la pantalla trasera ahora bascula.

Sony RX1R II
El visor retráctil de la nueva Sony RX1R II supone, quizá, una de las novedades más apreciables. © Albedo Media.

Sin quitar mérito a las otras novedades, quizá el visor sea de las mejor bienvenidas pues costaba concebir una cámara de esta categoría carente de él. Se trata de un visor retráctil situado donde en la versión anterior se incorporaba un pequeño flash prácticamente inútil (más aun teniendo en cuenta la gama ISO disponible).

Sony RX1R II
Para elevar el visor basta con accionar el botón situado justo debajo. © Albedo Media

Con calidad XGA OLED Tru-finder, muestra una ampliación de 0,74x y ofrece el 100 % de cobertura de visión. Se ha construido con un sistema óptico de cuatro elementos de vidrio óptico que incluye dos lentes aesféricas de vidrio moldeado. Aunque lo más llamativo es que, además, incluye el revestimiento antirreflectante T* propio de Zeiss.

Restos de carteles
1/160 s; f/4 – ISO 6.400. © Albedo Media

Con ello se consigue una reproducción fiel, sin distorsiones ni reflejos internos en toda el área, incluso en las esquinas. Con una experiencia de visualización muy similar a la de un visor óptico presenta como ventaja frente a éste que los efectos (exposición, filtros, etc.) pueden comprobarse en tiempo real.

Grafitti
1/100 s; f/4 – ISO 12.800. © Albedo Media.

Dispone de sensor ocular (configurable a voluntad) para activar la pantalla trasera cuando separamos el ojo del visor, aunque podemos dejarlo elevado si pensamos que volveremos a usarlo pronto. Sony ha puesto mucho empeño en realizar un visor a la altura de la cámara en la que va situado y se nota en la práctica porque sólo podemos ponerle un pequeño “pero” en el dial de ajuste de dioptrías.

Carteles
Como corresponde a un sensor de 24×36 mm en combinación con una gran apertura de diafragma el desenfoque progresivo resulta muy agradable.  1/50 s; f/2 – ISO 1.600. © Fernando Galán

Aunque el visor resulta casi imprescindible para quienes busquen la mejor experiencia fotográfica, en una cámara con vocación callejera como la RX1R II también se agradece la discreción en las tomas que posibilita la pantalla abatible que ahora encontramos en esta revisión del modelo. De LCD tipo White Magic, mide 3” y tiene una resolución de 1.2 Mpx.

Calle
La Sony RX1R II permite máxima discreción en las tomas de calle. 1/400 s; f/2 – ISO 80. © Fernando Galán

Ya que la cámara pasa casi inadvertida por su tamaño, cuando la colocamos a la altura de la cintura y visualizamos la escena abatiendo la pantalla, casi podría decirse que resultamos prácticamente invisibles, con lo que a buen seguro obtendremos todas las tomas deseadas. Se trata por tanto de una incorporación que también se agradece y con la que, al igual que el visor, se gana en experiencia fotográfica.

Ancianos
1/100 s; f/9 – ISO 640. © Fernando Galán

El enfoque, otro de los puntos negativos de la primera versión, también se ha revisado. Ahora ofrece un sistema híbrido con 399 puntos por detección de fase situados en el plano focal y distribuidos por casi toda el área de la imagen además de 25 puntos con detección de contraste.

Cierre
1/125 s; f/2 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Con ello se ha ganado en rapidez de enfoque y en facilidad de seguimiento. Lo hemos probado con sujetos en movimiento lineal y ha funcionado muy bien incluso con interposición de obstáculos. Cierto que con sus 5 fps de ráfaga, no puede presumir en este campo, pero tampoco lo buscarán sus usuarios tipo.

Salida del metro
Cuando empezamos a subir los ajustes ISO, el procesador hace de las suyas con los JPEG. 1/125 s; f/9 – ISO 51.200. © Fernando Galán

Aun así, se aprecia el esfuerzo por mejorar el enfoque continuo. Empezando porque en el dial de modos de enfoque se ha incorporado una posición para este modo que no veíamos en la primera versión. Con esta intención, ahora la detección de ojos funciona también en este modo de enfoque.

Parque en Moratalaz
1/320 s; f/2,2 – ISO 50. © Fernando Galán

Aunque no se trate de una novedad, nos gustaría reseñar el sistema de enfoque del que dispone el objetivo Carl Zeiss Sonnar T* 35 mm f/2 que forma parte indisoluble de esta cámara y que ya comentamos en nuestra primera prueba. Se trata de un limitador de distancias –similar al que incorporan muchos objetivos macro– para que el enfoque no tenga que realizar siempre todo el recorrido. Tiene dos posiciones: desde el mínimo (20 cm) hasta 35 cm para realizar tomas de aproximación y desde 30 cm hasta el infinito para el resto de fotografías. Así se gana en tiempo de enfoque y en tamaño de objetivo.

Parque en Moratalaz
1/160 s; f/3,2 – ISO 64. © Fernando Galán
Mercado de Barceló
1/125 s; f/8 – ISO 100. © Fernando Galán

También se ha optado por mantener el obturador central lo que, amén de encarecer el producto final, limita la velocidad máxima a 1/2.000 s pero que presenta indudables ventajas. La más evidente, la posibilidad de sincronizar el flash a cualquier tiempo de obturación pero también la reducción de ruido en el disparo, algo que se agradece en una cámara callejera.

Parque en Moratalaz
1/60 s; f/13 – ISO 100. © Fernando Galán

Otra mejora importante la encontramos en el nuevo filtro óptico de paso bajo que ahora ofrece la posibilidad de configurar el grado de efecto según el gusto o la necesidad de cada usuario. Dispone de tres opciones: apagado, medio y alto en función de que demos prioridad a la reducción de artefactos o a la nitidez máxima. Como novedad también, ahora se puede realizar horquillado de estos efectos para comprobar cómo afecta cada uno.

Grafitti
1/160 s; f/4 – ISO 100. © Fernando Galán
Moratalaz
1/125 s; f/3,5 – ISO 100. © Fernando Galán

Un filtro de paso bajo necesario, según los responsables de Sony, dada la altísima resolución del nuevo sensor. Un CMOS retroiluminado de 24×36 mm con 42 Mpx. de resolución y –se supone– distinto al de la A7R II. Ofrece una gama de valores ISO que van desde 100 a 25.600 ampliables de 50 a 102.400.

Calle de Hortaleza
Con la corrección óptica activada se eliminan el viñeteo, las distorsiones geométricas y las aberraciones cromáticas. 1/1.000 s; f/2 – ISO 100. © Fernando Galán

Durante nuestra prueba de campo no hemos tenido ocasión de alcanzar los valores máximos, aunque con cifras bastante elevadas hemos encontrado algo ya vista en otros modelos: resultados bastante aceptables de señal/ruido en los archivos RAW pero un excesivo procesado en los JPEG. Procesado del que se encarga un BIONZ X actualizado.

Iglesia de San Antón
1/80 s; f/7,1 – ISO 10.000. © Fernando Galán

Mejor sistema para reducir el ruido nos parece la grabación multisecuencia. Un método que algún fotógrafo avispado ya utilizaba en post producción y que ahora incorpora la Sony RX1R II. Consiste en combinar los mejores detalles de cuatro tomas. El mismo sistema se utiliza para reducir la trepidación.

Calle de Hortaleza
1/250 s; f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

Ya que hablamos de grabación de archivos, recordar que la nueva RX1R II permite la compatibilidad RAW sin compresión de 14 bits con lo que aumenta la oferta de elección para adaptarse a cada necesidad al tiempo que se posibilita el registro del amplio rango dinámico que ofrece el sensor.

Contenedor
1/160 s; f/2 – ISO 80. © Fernando Galán

El objetivo, un Carl Zeiss Sonnar T* 35 mm f/2, no ha recibido cambios ópticos desde la versión anterior, aunque sí mecánicos. Lógico si pensamos en la perfecta simbiosis que presentan cámara y óptica. Como nos contaban desde Sony, en cada unidad se calibran objetivo y sensor en posiciones relativas para lograr la mejor resolución y nitidez en todas las imágenes.

Mercado de Barceló
Animación realizada con diferentes ajustes de abertura de diafragma.
Palets
1/40 s; f/5,6 – ISO 80. © Fernando Galán

Al tratarse de una cámara compacta también se han optimizado las correcciones ópticas, ya que no hay que prever las diferentes variables ópticas. Como mostramos en la prueba técnica del objetivo, este, a pesar de ofrecer una magnífica calidad, cuenta con las distorsiones y aberraciones propias de este tipo de ópticas que el procesador corrige a la perfección. No obstante, para quien desee obtener la imagen pura, estas correcciones se pueden desactivar a voluntad.

Carteles quemados
1/100 s; f/8 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Para la grabación de vídeo se ha optado por quedarse en la calidad Full HD y el formato XAVC S con frecuencias de imagen a 60 p, 30 p o 24 p.

Salón
1/100 s; f/2 – ISO 1.600. © Fernando Galán
Salón
1/13 s; f/8 – ISO 6.400. © Fernando Galán

Hasta aquí las importantes novedades de esta revisión de una cámara compacta que no puede dejar indiferente. Construida sobre un cuerpo de magnesio, pesa casi medio kilo, lo que nos puede dar una idea de su robustez y contundencia. Aun así, su tamaño y ergonomía resultan perfecto para el trabajo de calle.

Bazar
Incluso con el filtro de paso bajo desactivado aparecen pocos artefactos. 1/100 s; f/9 – ISO 800. © Fernando Galán

No hace falta una mano muy grande para que la cámara casi se esconda en ella y, de no ser por el voluminoso objetivo, no llamamos nada la atención fotografiando con la misma. Algo que se agradece en múltiples circunstancias.

Tribunal de cuentas
1/125 s; f/5,6 – ISO 100. © Fernando Galán

La disposición de los botones, al estilo clásico, facilita mucho el trabajo. El dial de ajustes de diafragma sobre el barrilete del objetivo, con muescas en cada tercio de paso, se mueve con precisión. La rueda de ajustes de tiempos de obturación queda algo camuflada al lado del disco de compensación de exposición, pero una vez que nos acostumbramos, también se accede con facilidad.

Bazar
1/100 s; f/9 – ISO 1.250. © Fernando Galán

Como guiño a estos diales de corte clásico, se agradece la rosca en el disparador para conectar un cable “de los de toda la vida” a pesar de que no lo necesitaríamos ya que con la, ya imprescindible, conectividad WiFi y NFC podemos manejar la cámara desde la aplicación Play Memories del teléfono o tableta.

Calle de Fuencarral en Madrid
1/100 s; f/22 – ISO 640. © Fernando Galán

No terminan aquí la lista de motivos para alimentar este “oscuro objeto de deseo” porque la lista de pequeñas, pero interesantes, funcionalidades se alarga más de lo que corresponde a la longitud de esta prueba. Sólo los tres mil quinientos euros de la tarifa oficial encogen las ganas de echarse al bolso una RX1R II.

2 Comentarios

  1. Ese Sonnar con la combinación de sensor y procesador de esta peazo máquina, va de lujo. Por no hablar de la optimización de una óptica fija al propio sensor. Pero no se, creo que la combinación de mi 35/2 ZE con Canon Mk3 tiene más carácter. Es como esos coches que tienen algo y no por ello llevan la última tecnología. Quizás las propias imperfecciones como el viñeteado a f/2 da carácter y ese algo que a no todo el mundo agradará, pero que forma parte de su mirada característica y con una resolución soberbia.
    Quiero decir con todo esto, que la cámara es sin duda una pasada, pero no se…Si tuviera la opción de «apagar» las correcciones por sorftware, quizás afloraría más la «mirada» Zeiss.
    Por otro lado aprovecho para hacerles una pregunta. ¿Se puede fotografiar a personas y luego publicar sus fotografías sin su consentimiento? Imagínense en TV y prensa el caos que formaría no poder hacerlo. Pero por otro lado no se que tiene internet que siempre se le acerca más la lupa.
    Saludos

  2. Gracias por tu comentario, Roianton. Efectivamente, la RX1R II permite desconectar a voluntad todas las correcciones de óptica y mostrar así en estado «puro» las capacidades del Zeiss. Además, puedes decidir de manera independiente si quieres conservar o eliminar tanto el viñeteo como las aberraciones o las distorsiones y así lograr un resultado con más carácter, como dices.
    Respecto al tema legal, como todos los asuntos legales no tiene una respuesta fácil de sí o no pero voy a intentar resumirlo sin confundirte más. Según el artículo 18 CE de la ley orgánica 1/1982 todas las personas tienen derecho al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen. Esto significa que sin consentimiento expreso, cualquier utilización de una fotografía de una persona supone intromisión ilegítima. Los menores están mucho más protegidos. Incluso el consentimiento puede ser revocable. Sin embargo, si predomina un interés histórico, científico, cultural o informativo, se puede utilizar esta imagen. También se pueden utilizar imágenes de personas ejerciendo un cargo público, una profesión de notoriedad o proyección pública siempre que se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público. De manera resumida, esto es lo que dice la ley española pero en cada país la ley es diferente. Esto significa que, en teoría, no podríamos tomar fotos de nadie en la calle. ¿Dónde queda entonces la fotografía documental? La respuesta estaría en la interpretación de lo que un juez considere «Interés cultural», siempre y cuando se produzca una denuncia de la persona fotografiada, claro está.
    En la práctica, mientras no se haga un uso ofensivo de la imagen rara vez se presentan problemas aunque lo más sensato sería no jugársela, especialmente con los menores.
    Espero haber contestado a tu pregunta.
    Gracias por leernos.

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